El video sobre estas líneas, cuyo visionado recomiendo antes de seguir leyendo, corresponde a la canción «I’ve been everywhere» (He estado en todas partes), en su versión más conocida, la que Johnny Cash grabó en 1996. La historia cuenta como un camionero recoge al protagonista camino de Winnemuca (Nevada) y le pregunta si alguna vez ha visto una carretera tan polvorienta. La respuesta del cantante es el resto de la cancion. He estado en todas partes, he cruzado el desierto desolado, he respirado el aire de las montañas y a partir de ahí se desborda una auténtica catarata de nombres, un derroche toponímico que se extiende durante toda la canción y que recorre desde grandes ciudades y países enteros hasta pueblos miserables en mitad de la nada.En total son 91 lugares los que ha visitado Johnny Cash. Podemos hacer un mapa con ellos y nos queda esto (clic en la imagen para ampliarlo):
Reino Unido
Los dominios geográficos más y menos utilizados de Internet
Un Dominio de Nivel Superior Geográfico (o ccTLD, por sus siglas en inglés) es el código de país de dos letras que aparece al final de algunas direcciones web. Por ejemplo, .es (España), .cl (Chile)o .mx (México). Se crearon a mediados de los años ochenta junto con los dominios genéricos .com, .net o .org, entre otros. A diferencia de los dominios genéricos son gestionados por organizaciones en cada uno de los diferentes países. En total hay 248 dominios geográficos registrados en la base de datos del ICANN, la organización encargada de introducir los nuevos dominios en la red, entre otras muchas tareas. No sólo cada país independiente tiene el suyo, sino también cada región especial de las que aparece en el ISO 3166-1, que es el estándar internacional de la ISO referido a los códigos de países, basado a su vez en los boletines de la Organización de Naciones Unidas, razón por la cual Kosovo y otras naciones con reconocimiento internacional limitado no aparecen en la lista, mientras que deendencias y colonias como Åland, Gibraltar o Nueva Caledonia sí. La lógica dicta que los códigos de país más utilizados deberían ser los de los países más poblados, o al menos los de aquellas naciones con mayor número de internautas, pero la realidad desmiente al sentido común, una vez más. Lo mismo sucede con los dominios menos utilizados. Y ahora vamos a ver por qué.

Sesenta grados sur. Las islas de la desolación
El Tratado Antártico, que entró en vigor en 1961, blinda todas las tierras emergidas al sur del paralelo 60 contra las pruebas de armamento de cualquier tipo (específicamente el nuclear, pero no sólo ese) y declara la libertad absoluta de investigación científica en todo el territorio antártico. También, ya de paso, declara a la Antártida y territorios adyacentes como Tierrra de Nadie, congelando cualquier reclamación territorial al sur del paralelo sesenta y prohibiendo reclamaciones posteriores. Además del gigantesco territorio helado cuya forma nos es tan reconocible existen unos pocos cientos de islas afectadas por el tratado. Adicionalmente, hay una serie de islas, islotes y peñascos al norte del paralelo sesenta considerados como subantárticos. Estos territorios al norte y al sur del límite del Tratado Antártico suelen ser lugares entre poco y nada habitados, con climas que oscilan entre lo desagradable y lo repugnante y con flora y fauna de lo más entretenida, además de historias convulsas y, también, interesantes. Hoy daremos una vuelta por las islas de la desolación. Bienvenidos al paralelo sesenta sur. Y alrededores.

El día en el que el pueblo con el nombre más largo del mundo apareció en el mapa del tiempo
Esto es lo que se llama un presentador con tablas. Liam Dutton, presentador del tiempo en el Channel 4 inglés, se atrevió a pronunciar completo el interminable nombre del pueblo de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch, que los más veteranos de por aquí reconocerán como el pueblo con el nombre más largo del planeta. Y el tío lo hace sin titubear. Ojalá algún día un preentador del tiempo neozelandés se atreva a comentar el parte meteorológico en esa colina mítica llamada Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupo-kaiwhenuakitanatahu.
Via | El País
Otras entradas de Toponimia en Fronteras
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons
Aeropuertos en time lapse
Es viernes, y el que puede procede a evadirse de la rutina. Para los que tenemos cierta inquietud en el culo y cierto amor por las latas de conserva con alas la mejor manera de empezar un fin de semana es a bordo de un avión. Como este fin de semana no se da el caso, utilizo Youtube como metadona. Hoy veremos aeropuertos del mundo en time lapse. Resulta fascinante ver la actividad frenética de cualquier aeropuerto internacional, el enorme volumen de tráfico que puede llegar a pasar por un aeródromo medianamente grande. Así que ahí van. Que los disfrutéis y, como de costumbre, ¡feliz fin de semana!
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Diez personas que vivieron en un aeropuerto (segunda parte)
Para leer la primera parte de esta entrada, pincha aquí
5.
– Zahra Kamalfar – 10 meses – Aeropuerto de Moscú Sheremetyevo (Rusia)
Tras ser encarcelada por manifestarse contra el régimen iraní, Zahra Kamalfar se escapó del país a principios de 2006 aprovechando un permiso, junto con sus dos hijos. Con documentos falsos conseguidos por su familia voló a Moscú y de allí a Fráncfort, con la idea de trasladarse a Canadá, donde tenían familia. Sin embargo, las autoridades alemanas detectaron sus falsos pasaportes y la familia fue devuelta a Rusia. Tras encerrarlos unas semanas en un hotel moscovita las autoridades rusas trasladaron a los tres al aeropuerto y trataron de devolverla a Irán pero una campaña de apoyo popular y la intervención del Alto Comisionado de la ONU para los refugiados permitieron finalmente cancelar la repatriación, con Kamalfar y sus hijos ya en el aeropuerto. Durante diez meses esperaron en la zona de tránsito de Sheremetyevo, hasta que en marzo de 2007 finalmente las autoridades canadienses le concedieron el asilo político y pudo volar a Vancouver.
Zahra Kamalfar y sus dos hijos, en el aeropuerto de Moscú-Sheremetyevo (fuente)
Saquen esa Union Jack de mi bandera
La larga, profusa y extensa historia colonial británica ha dejado un reguero de símbolos por todos los países que formaron parte del Imperio hasta el siglo XX, desde la conducción por el lado equivocado hasta la monarquía, pasando, en algunos casos, por la presencia de la Union Jack en las banderas locales. Podemos encontrar el estandarte británico en las enseñas del estado norteamericano de Hawái, las provincias canadienses de Manitoba, Columbia Británica y Ontario, o la mayoría de los estados australianos. Y, como los lectores más asiduos y fieles de este su blog fronterizo sin duda ya sabrán, la insignia del Reino Unido forma parte integral de las banderas nacionales de cuatro estados independientes: Tuvalu, Australia, Nueva Zelanda y Fiyi. Estos dos últimos países se han embarcado en los últimos tiempos en un proceso que quizás culmine con dos nuevas banderas en las que no figure en una esquina el emblema del país que colonizó aquellos territorios. ¿Y cuáles serán estas nuevas banderas? ¿En qué se basa un país para inventarse una nueva bandera después de décadas usando otra? A eso vamos.
Las banderas de Australia, Nueva Zelanda, Tuvalu y Fiyi, con su emblema británico en el cantón.
El tamaño de las cosas. Y de los planetas
Los mapas comparativos son un clásico de este blog. En su día ya comprobamos cuál es el verdadero tamaño de los continentes, y hace unos meses también le echamos un vistazo al aspecto tendrían los Estados Unidos si los pusiéramos en la Luna. Siguiendo con esta línea cartográfica planetaria, hoy vamos a trasladar algunos objetos estelares a nuestro planeta, y luego haremos lo contrario. Al lío.

Si Escocia vota Sí (II): ¿Qué hacemos con la bandera británica?
En la entrada del pasado lunes dejé a un lado uno de los asuntos más espinosos de los que rodean a la posible independencia escocesa, y es qué pasaría con la Union Jack, la bandera del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Así me lo recordaron tanto en Tuíter como en los comentarios de aquella entrada, así que decidí ponerle remedio. Pero claro, me dije, ¿no es este in blog de Fronteras? ¿No existe ya un Blog de Banderas? ¿No debería ser allí donde se tratara el tema? Como siempre, si quieres que se haga algo, has de hacerlo tú mismo, sobre todo cuando el encargado de aquel blog es un mapache sin tiempo para escribir, así que, for the first time ever, este bloguero de ustedes ha publicado una entrada en un blog distinto del suyo. Pasen y lean, damas y caballeros, las aberraciones en forma de bandera que se han propuesto para sustituir a la Union Flag.
Si Escocia vota Sí, segunda parte: ¿Qué hacemos con la bandera británica?
Si algo funciona bien, NO LO TOQUES
Nota de 2022: Blogdebanderas.com dejó de existir como tal hace unos meses y el enlace de ahí arriba no funciona así que ahí va la entrada completa original:
Si Escocia dice sí (II): La bandera

El pasado lunes hablamos en Fronteras de qué pasaría, a nivel geo-fronterizo, si Escocia se independizara. Dejé de lado la cuestión de qué demonios van a hacer los británicos con su bandera por falta de sitio y de tiempo, pero a propuesta del público decidí retomar el tema. Y qué mejor lugar para publicarlo que este blog suyo de ustedes que comenzó como un centro de interpretación vexilológica y ha terminado como un lugar donde su propietario se permite descargar sus diarreas mentales sin pudor alguno. Así que ahí vamos.
1997. Least we forget
Como los cultos lectores de Blog de Banderas sin duda saben, la Union Jack se formó sumando las enseñas de tres de los cuatro países que forman el Reino Unido: Inglaterra, Esocia e Irlanda (ahora Irlanda del Norte); y fue establecida en 1801, cuando se le añadió el aspa irlandesa. Básicamente la bandera británica es la suma de la Cruz de San Jorge (Inglaterra), la Cruz de San Patricio (Irlanda, obviamente) y la de San Andrés (Escocia). Gales es el primo pobre de Inglaterra así que no le dieron chance. Pero eso podría cambiar. La bandera de Escocia, que los tinerfeños reconocerán como propia, es la que aporta el bonito fondo azul de la bandera del Reino Unido. En teoría nada obliga a los británicos a modificar su bandera, pero una encuesta realizada hace unas semanas revela que casi tres de cada cuatro británicos creen que la bandera debería cambiarse para no incluir la escocesa Cruz de San Andrés. Y ahí es dónde empieza lo espinoso. Porque cualquier alternativa es, de muy lejos, mucho más fea que la bandera actual.
Si Escocia vota Sí
El 18 de septiembre de 2014 será un día que aparecerá en los libros de Historia. No sabemos aún cómo, pero es seguro que no es un día más en el calendario. Más de cuatro millones de escoceses (y de ciudadanos de otros países residentes en Escocia, a partir de los 16 años) están llamados a decidir el futuro de su país en un referéndum sobre la independencia cuyo resultado, sea el que sea, traerá cola durante años, no sólo en el Reino Unido, sino en toda Europa. Hay varios cientos de miles de análisis al respecto, pero aquí se va a tratar la vertiente geográfica del asunto. ¿Qué pasaría si Escocia vota Sí?







