El Parque Nacional más grande y menos visitado del mundo

El uno de marzo de 1872 el gobierno federal de Estados Unidos declaró nueve mil kilómetros cuadrados en la esquina noroeste de Wyoming como zona de especial protección; el nombre utilizado para denominarla, National Park, pasó a la historia, y hoy Yellowstone es considerado el Parque Nacional más antiguo del mundo. Un siglo y medio más tarde, por todo el planeta existen más de tres mil lugares con esa denominación (seiscientos de ellos en Australia), pero hay uno que concentra buena parte de los récords: el más grande, el menos visitado, el menos poblado, el que está más al norte y el que ocupa más superficie del territorio al que pertenece, entre otros. Y no está en Australia, en Estados Unidos, o en África. Se trata, claro, del Parque Nacional del Noreste de Groenlandia.

Atardecer en el glaciar de Francisco José (Jerzy Strzelecki)

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Ennedi, el remoto rincón del Sáhara que conserva la memoria de un mundo desaparecido

En sus nueve millones de kilómetros cuadrados el Sáhara esconde maravillas sin fin, muchas de las cuales permanecen casi desconocidas para el resto del mundo. Es el caso de la Meseta de Ennedi, una descomunal formación rocosa del tamaño de Suiza que emerge de la arena del desierto y contiene algunos de los lugares más de otro planeta que se pueden encontrar en el nuestro. Arcos de piedra, columnas de arenisca, laberintos de roca, pinturas rupestres prehistóricas y raras especies de animales que sólo de vez en cuando reciben la visita de algún humano. Ennedi está tan aislado por la geografía y por la inestabilidad política que se dice que está menos explorado que la cara oculta de la Luna.

Bienvenidos a Marte (Explore Chad)

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Por qué hay una bañera llena de canicas en mitad del Valle de la Muerte

Valle de la Muerte, California. Un desierto de diez mil kilómetros cuadrados en el que se midió hace décadas la temperatura más alta de la Tierra. Un camino tenue abierto hace siglos y sin mantenimiento desde entonces discurre entre el polvo y los guijarros, a más de ciento cincuenta kilómetros de cualquier lugar habitado. Lagartos, cactus y matorrales lánguidos son los únicos signos de vida en muchas millas a la redonda. Y de repente, en un recodo en mitad de la tierra baldía, aparece un objeto que no debería estar allí. Que no debería estar en ningún sitio, de hecho. Una bañera llena de canicas azules, con unos patitos de goma deshaciendose al tórrido sol del desierto. ¿Qué demonios hace allí un objeto así? ¿Cómo ha llegado? Y sobre todo, ¿por qué?

Surrealismo al poder (Isaac West)

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Niue, la nación más pequeña del Pacífico

No figura entre los miembros de la ONU ni aparece nunca en las noticias. Prácticamente nadie en este lado del globo ha escuchado una sola palabra sobre el lugar, una remotísima isla del Pacífico con la población de un pueblo más bien pequeño. Y sin embargo son un país prácticamente independiente, con autogobierno desde hace medio siglo y, esto es lo más sorprendente, que mantiene relaciones diplomáticas con una treintena de estados de cuatro continentes, incluidos Estados Unidos, Francia, China o la India. Bienvenidos a Niue, la nación más pequeña del Pacífico.

Lo de ponerle estrellitas a la Union Jack es *chef kiss*

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La «casa más solitaria de la Tierra» no lo es tanto

Fronterasblog, también conocido como Guía para Misántropos

Cada cierto tiempo se hacen virales videos y fotos como la que encabeza este texto. Una pequeña construcción en mitad de una isla tan verde como desierta, en lo que parece ser un rincón ignoto y aislado del océano. El lugar de retiro definitivo, el culmen de la misantropía, la cima del aislamiento. La casa más solitaria del mundo. Como es habitual, los tik toks en cuestión acaban con una pregunta para fomentar el engagement y darle alas al algoritmo. «¿Te mudarías a un lugar así?». Dos cosas. Una: no, ninguno de vosotros lo haría, o ya lo habríais hecho. Y dos: hay otras preguntas más interesantes, como ¿dónde está esta casa? ¿Y por qué demonios existe? Seguir leyendo

Vivir al norte del norte: Norilsk, el gulag devenido en la ciudad más contaminada del mundo

Sobre la tundra helada siberiana se alzan enormes bloques de edificios de hormigón, cajas de zapatos de doce plantas, idénticas las unas a las otras. Al fondo, tapando el horizonte, enormes chimeneas expulsan un humo tóxico que cubre el cielo con un gris sucio. Los márgenes del río son un yermo mugriento cubierto de escombros y basura, y en los bosques alrededor de la ciudad sólo crecen muñones retorcidos que asoman entre la tierra muerta. Podría tratarse de una distopía, pero es el hogar de las casi casi doscientas mil personas que viven en Norilsk, a la que muchos llaman la ciudad más contaminada del planeta.

Nieve, hormigón, commieblocks, y chimeneas. Bienvenido al Ártico ruso (Maxim Blinov)

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Minaritorishima, la isla donde acaba Japón

Tokio es enorme; el área metropolitana más grande del mundo abarca una superficie de más de trece mil kilómetros cuadrados y aloja a más de treinta millones de personas. Pero Tokio acaba mucho más allá de lo que uno pudiera imaginar. Acaba tan lejos que, de hecho, su extremo oriental ya ni siquiera está en Asia, sino en Oceanía, a casi dos mil kilómetros de la capital. El lugar donde termina Tokio y también Japón es una isla desierta en mitad de ninguna parte que, sin embargo, podría llegar a cambiar la economía mundial.

La isla más aburrida del mundo podría convertirse en la más interesante

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Ubari, los lagos del mar de arena

El Mar de Arena de Ubari no se llama así por casualidad. Es una extensión de dunas del tamaño de Lituania donde nunca llueve y nada puede crecer. Decenas de miles de kilómetros con un único asentamiento, la ciudad que le da nombre a esa sección del Sáhara, y que es también la ciudad más meridional de Libia. Lo cual tiene su mérito porque hay literalmente cientos de miles de kilómetros cuadrados de territorio libio más al sur. Pero es lo que tienen los desiertos, que están ídem. Son solo arena y sol, salvo cuando de repente, sin motivo alguno, aparece un lago en el fondo de una duna, rodeado de cantidades ingentes de nada en absoluto. Es aún más asombroso cuando hay veinte de ellos, esparcidos a decenas de kilómetros los unos de los otros. Hoy, en Fronteras, los lagos de Ubari

Una lágrima cayó en la arena, ay en la arena cayó una lágrima (WML)

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Hotel Esperanza: Los refugios para náufragos de las islas subantárticas de Nueva Zelanda

Hubo una época en la que el mundo estaba cosido por las rutas marítimas, barcos que partiendo desde Europa o América llegaban a todos los puntos cardinales, atravesando océanos infinitos y jugándose la vida en cada singladura. Los protagonistas de aquel embrión de la globalización eran marinos, gente experimentada y temerosa de Dios, pero sobre todo del mar, un lugar inhóspito y traicionero que se tragaba las vidas de cientos de personas cada año, gente de la que nunca se volvía a saber nada, engullida por el mismo océano que les permitía ganarse la vida. Si había un lugar en el mundo que necesitaba de los marinos para sobrevivir y para estar conectado al resto del planeta, ese eran las antípodas. Nueva Zelanda era una colonia increíblemente aislada y remota, a meses de viaje de la metrópoli; para ellos, y para Australia, los barcos eran un cordón umbilical que les permitía seguir unidos al resto del mundo. Por eso, para incrementar un poco las posibilidades de supervivencia de los marinos que iban y venían del extremo más alejado del mundo, Nueva Zelanda construyó una red de refugios y cabañas en las islas desiertas de la región subantártica. Un lugar donde los náufragos pudieran sobrevivir hasta que llegara la ayuda. El Hotel Esperanza.

Refugios en la Isla Enderby, una de las islas del Archipiélago de las Auckland, en 1888 (Museo de Nueva Zelanda). Nótese el letrero escrito a mano en el tejado del refugio de la izquierda: «Sólo para náufragos»

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El cráter que apareció solo: Batagaika y el colapso del hielo eterno

A primera vista puede parecer la evolución de un renacuajo o de un organismo pluricelular devorando un cadáver, pero el GIF sobre estas líneas no pertenece al reino de lo microscópico, precisamente. Lo que muestra es la evolución del Cráter de Batagaika entre 1991 y 2024, vista desde las imágenes del satélite. Cada año se hace más grande. Porque en realidad, no es un cráter y no lo provocó ningún meteorito. Simplemente, un día, apareció. ¿Qué es, dónde está y por qué se está haciendo más grande el cráter de Batagaika?. A eso vamos.

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