Cien temas que probablemente bailaste en los noventa (décima parte y FIN)

Esta es la última parte de un viaje musical de casi diez años acerca de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música dance de los noventa. Para leer las entregas anteriores pincha en los correspondientes enlaces:

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En una discoteca hay dos clases de hombres. Los hombres de barra y los hombres de pista. Y cada uno de ellos debería respetar el territorio del otro. Yo, por supuesto, nunca lo hice. Mi forma de bailar se parece más a una electrocución durante un ataque de epilepsia que a cualquier tipo de danza conocida por el ser humano, y en la barra mi yo de dieciocho años era capaz de derribar sin inmutarse a maromos que me cuadruplicaban en peso, pero aún así siempre pasé mucho más rato en la pista que en la barra. En parte por una cuestión económica, en parte por carencia absoluta de vergüenza, y también, por qué negarlo, porque la ingesta alcohólica tenía como efecto secundario la firme creencia de que mis espasmos y estertores podían ser confundidos con alguna habilidad motora. El caso es que me lo pasé muy bien bailando entre, pongamos, 1992 y 2008, fechas que marcan mi entrada en la adolescencia y el final de la misma, ya con 29 años. Todo este larguísimo recopilatorio de 8 años, cien canciones y más de veinte mil palabras no es más que un homenaje a mi propia adolescencia y juventud, un canto del cisne de un cuarentón que ve venir la inevitable cuesta abajo y decadencia y ha decidido dejar para la posteridad un recuerdo emocionado de aquellas larguísimas noches dándolo todo en discotecas de extrarradio, bares pijos, raves al aire libre o el jardín con piscina de la casa de algún amigo. Así que ya hemos llegado al final de este viaje musical. Cien canciones, y quizás otras cien que merecían estar pero que dejé fuera porque, bueno, doscientas canciones son demasiadas. Fronteras regresará dentro de unos días a su programación habitual de límites internacionales, lugares remotos y pueblos abandonados en mitad del desierto con ocasionales incursiones en toponimia escatológica. Pero antes, por última vez, aquí va mi homenaje a algunos temazos que nos hicieron botar como enloquecidos en aquellas fiestas noventeras. ¡Todo el mundo a hacer Potrom Potrom!

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Noventa temas que probablemente bailaste en los noventa (novena parte)

Esta es una recopilación siempre en marcha de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música dance de los noventa. Para leer las entregas anteriores y la posterior que cierra la serie pincha en los correspondientes enlaces:

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Esta es la novena y penúltima parte de este titánico repaso a los grandes éxitos de la música de baile de los noventa. La primera de las nueve entradas dedicadas a este nicho específico músicotemporal es la más visitada de las más de quinientas que se han publicado en este rincón fronterizo; más de un cuarto de millón de lecturas hasta hoy, y no todas son mías. Así las cosas, he querido estirar el chicle hasta los cien pelotazos. Porque yo lo valgo. Esta interminable serie se inició con una anotación que pretendía ser la primera de sólo 2, y fue publicada en diciembre de 2011. Ha sido por tanto un viaje de poco más de ocho años, casi la misma duración de la década que pretendía diseccionar. No voy a negar que he disfrutado muchísimo escribiendo esta larguísima serie, entre otras cosas porque me ha permitido poner musicote a todo volumen y decirle a mi indignada esposa con mi mejor cara de no haber roto un plato que me estaba documentando para el blog. No, yo tampoco sé cómo me aguanta. Sigue leyendo

80 temas que probablemente bailaste en los noventa (octava parte)

Esta es una recopilación siempre en marcha de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música dance de los noventa. Para leer las entregas anteriores pincha en los correspondientes enlaces:

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71.- Los del Río – Macarena (1996)

Esta es la octava entrega de un recopilatorio eterno de música de baile de la década de 1990. Vamos, pues por ochenta canciones reseñadas. Si hubiera que eliminar 79 y dejar sólo una, sería, sin la menor duda, esta. Es difícil describir hasta que punto el verano de 1996 en prácticamente todo el mundo (excepto, curiosamente, España) se convirtió en el verano de la Macarena. Números 1 en toda Europa, Estados Unidos y Australia, decenas de millones de discos vendidos, y ni un solo evento, grande o pequeño, sin la Macarena y, especialmente, su baile. Porque fue el baile lo que hizo que de Estados Unidos a Finlandia, de Canadá a Holanda y del Reino Unido a Australia aquel verano la Macarena fuera la banda sonora del mundo. Para cuando se hicieron millonarios Los del Río llevaban treinta años ganándose los garbanzos de escenario en escenario por toda Andalucía, España y también por los países de habla hispana. Habían lanzando Macarena en 1993, en una versión rumbera que se alzó como canción del verano en España y tuvo bastante recorrido en América. En 1995 su compañía fue absorbida por la multinacional RCA y un productor de la discográfica sintió un extraño gusanillo en su interior. Intuición, llamémosle. Agarró la canción, le añadió unos samples más sencillos que el mecanismo de un botijo, le asestó una pista en inglés y grabó un vídeo con una coreografía indigna ejecutada por supermodelos. Y, como se dice en el argot técnico, lo petó. Pero a lo grande además. La versión de los neoyorquinos Bayside arrasó en México primero, en Miami después y en todo Estados Unidos y el mundo anglo acto seguido. Lo que vino después es conocido por todos. El equipo norteamericano de Gimnasia Rítmica de los Juegos Olímpicos de Atlanta bailando a Los del Río en la ceremonia de clausura, Hillary Clinton extasiada con la Convención del Partido Demócrata haciendo los cuatro movimientos de la danza, el estadio de los Yankees de Nueva York puesto en pie al ritmo de unos cincuentones de Sevilla, karaokes, discotecas, pachangas, fiestas en la playa de todo el país, todas ellas marcadas por un bailecito que en Forocoches no dudarían en calificar como “demigrante“. Macarena se pasó nada menos que catorce semanas consecutivas en el número 1 del Billboard, hito a día de hoy sólo superado por Mariah Carey y por el inevitable Despacito de Luis Fonsi. La melodía pegadiza de los andaluces está en el top 10 histórico de la lista estadounidense y todavía un cuarto de siglo después les sigue proporcionando a sus autores periódicamente chorros de dólares en forma de derechos de autor. No ha habido ningún artista español que llegara tan lejos de una forma tan explosiva. Salvo, bueno, Las Ketchup. Pero por suerte para vosotros aquello sucedió en la siguiente década. Sigue leyendo

Setenta temas que probablemente bailaste en los noventa (séptima parte)

Esta es una recopilación siempre en marcha de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música dance de los noventa. Para leer las entregas anteriores pincha en los correspondientes enlaces:

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61.- U96 – Love sees no colour (1993)

U 96 son un grupo alemán de música electrónica fundado en Hamburgo en 1991. Su primer y mayor éxito, Das Boot, fue una versión del tema de los créditos de la película de 1981 del mismo nombre. El submarino de esa película es del tipo U96, y de ahí el curioso nombre del proyecto. A lo largo de su carrera han tocado todos los palos de lo electrónico; algunos de sus temas recuerdan a los primeros de Kraftwerk y otros a lo peor de los Aqua. Este está más cerca de lo segundo, pero la influencia de lo experimental es bien visible. O audible. Love Sees No Color, como decíamos, es el conato más eurodancero de los hamburgueses y llegó al top 10 de media docena de países, además de ser distribuido en muchos recopilatorios de fin de año. U96 siguen en activo; en junio de este mismo año han lanzado al mercado su último disco: Reboot.

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Sesenta temas que probablemente bailaste en los 90 (sexta parte)

 Esta es una recopilación siempre en marcha de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música de baile de los noventa. Para leer las entregas anteriores y posteriores pincha en los correspondientes enlaces:

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51.- Army of Lovers – Crucified (1991)

Alexander Bard, Jean-Pierre Barda y Camilla Henemark comenzaron sus andanzas musicales en Estocolmo con el nombre de Barbie. En 1987 el proyecto mutó y se convirtió en Army of Lovers, tomando su nombre de un documental alemán de 1979 llamado en inglés “Army of lovers or Revolt of the perverts” (Ejército de amantes, o la revuelta de los pervertidos), pieza que narraba la lucha por los derechos civiles de la comunidad LGTB desde los disturbios de Stonewall en adelante. Con una estética deliberadamente extravagante y drag, obra de una conocida modista sueca, el segundo disco de Army of lovers se hizo un hueco en las listas europeas gracias fundamentalmente a Crucified, canción que jugaba con la temática religiosa para transmitir un mensaje queer (no hace falta más que ver el vídeo). Un par de años después tuvieron otro éxito considerable  en pistas de baile y emisoras de radio con Israelism, un caso único de adaptación de un himno religioso a los cánones del Eurodance que, pese a las críticas de las autoridades religiosas hebreas por la más que evidente temática profana, alcanzó el número 2 en Israel. En sus años de apogeo llegaron a vender siete millones de copias de sus discos. Peleas entre los integrantes del grupo y el tiempo, que nada perdona, acabaron con la desaparición del grupo en 1996. Se han reunido un par de veces desde entonces y una versión de Crucified fue escogida como tema oficial del Orgullo de Copenhague en 2013.

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Cincuenta temas que probablemente bailaste en los noventa (quinta parte)

 Esta es una recopilación siempre en marcha de una de las obsesiones enfermizas del autor de este blog: la música dance de los noventa. Para leer las entregas anteriores y posteriores y sus introducciones pertinentes pincha en los correspondientes enlaces:

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41.- Double Vision – Knockin’ (1995)

En 1993 Carol McCloskey, valenciana nacida en Londres, y DJ Pedro Cervero fundaron Double Vision en el contexto de la escena dance valenciana, la Ruta Destroy, que por entonces estaba ya en plena decadencia. El techno simpático y que huía de la oscuridad típica en el sector tuvo bastante éxito en la Ruta, pero se hizo extremadamente popular durante unas cuantas semanas en Centroeuropa. Knockin’ fue top 5 en Alemania, Holanda y Bélgica, y número 1 en Austria durante siete semanas consecutivas. Como solía pasar en el mundillo Eurodance, la popularidad se fue tan rápido como vino. Un único éxito que entró por los pelos en las listas europeas (All Right) y luego nunca más se supo. Sigue leyendo

Cuarenta temas que probablemente bailaste en los noventa (cuarta parte)

Esta serie de entradas es parte de una obsesión del autor por la música dance de los noventa. Si por casualidad no has leído las entregas anteriores y posteriores de esta prodigiosa lista, ahí van: Primera Parte | Segunda parte | Tercera parte | Quinta parte | Sexta parte| Séptima parte | Octava parteNovena parte  | Décima parte

31.- Sin with Sebastian – Shut up and sleep with me (1995)

La música de baile de los noventa, al menos su parte más eurodancera, está plagado de one hit wonders, como un repaso a esta larga lista de éxitos puede demostrar. Sin with Sebastian reventó las listas a lo grande allá por 1995 con esta canción ñoña, rosadita y chiclosa con un videoclip de estética queer para acompañarla. Fue número uno en Finlandia, España y Austria, y llegó al top ten de otra docena de países. Sebastian Roth, que ese es el nombre real del alemán detrás de este tema, siguió trabajando hasta 1997 con el mismo nombre, pero no repitió ni remotamente el éxito del Shut Up, ni tampoco cuando en 2007 recuperó el nombre artístico con otros compañeros de viaje.

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