¿En cuántos países ha ganado un título internacional el Real Madrid?

Mañana sábado el Real Madrid juega la final del Mundial de Clubes en el estadio Jeque Zayed de Abu Dabi. La semifinal disputada anteayer contra el Al Jazira, representante local, se trató de la primera ocasión en la que el Madrid disputaba un partido oficial en los Emiratos Árabes. Si el Real Madrid vence al Gremio de Porto Alegre también será la primera vez que alce un título en ese país. Pase lo que pase, eso sí, el Madrid seguirá siendo el equipo de fútbol con más títulos internacionales del planeta, pero, ¿en cuántos países los ha ganado? ¿Es el equipo que ha ganado títulos en más países? Ahí va la lista de países conquistados por los blancos.

Real Madrid Map.png Sigue leyendo

Anuncios

Condado de los Ángeles, el 51º Estado de la Unión

la county

El mapa sobre estas líneas indica en color azul los estados de EE.UU. que tienen menos población que el Condado de Los Ángeles, resaltado en rojo. Son básicamente todos menos Texas, Nueva York, Illinois, Ohio, Pensilvania y Florida. El Condado de L.A. (mola pronunciarlo “El-Ei”, como si uno hubiera crecido en Montecito Heights) tiene más de diez millones de habitantes, y es, de largo, el más poblado de EE.UU dado que Nueva York, la ciudad más grande con diferencia, está dividida en cinco condados (uno por barrio).

Sigue leyendo

Las dos capitales nacionales más cercanas del mundo están una frente a la otra

Tres veces por semana un Boeing 737 de Asky Airlines despega del Aeropuerto Internacional de Maya-Maya. Siguiendo el procedimiento, el comandante de la aeronave esconderá el tren de aterrizaje del avión a los pocos segundos de que las ruedas se separen del suelo y comenzará un ascenso vertiginoso. Si el destino fuera cualquier otro, el ascenso se prolongaría hasta alcanzar al menos los 30.000 pies, pero nuestro Boeing cesa abruptamente de ganar altitud cuando alcanza los cinco mil pies, aproximadamente unos cinco minutos después de despegar. En ese punto, vira al sur, cruza los mil metros de ancho del río que baña tanto su ciudad de origen como la de destino  y comienza un suave descenso que le permitirá tomar tierra apenas nueve o diez minutos después de haber despegado, en esta ocasión en el Aeropuerto de N’Dijili. Nuestro avión ha despegado de una capital nacional y ha aterrizado en otra, en menos tiempo del que se tarda en pedir un café en el aeropuerto. Bienvenidos a Brazzaville y Kinsasha, las capitales más próximas del mundo.

Trayecto entre Brazzaville y Kinshasa. Entre los dos aeropuertos hay apenas 27 kilómetros. Se trata del vuelo internacional más corto del mundo.

Sigue leyendo

Brexit: El marrón de la frontera irlandesa

La catástrofe producto de la necedad colectiva que conocemos popularmente como Brexit ha llegado por fin a la fase de discutir qué hacer con la frontera irlandesa. A priori es un dilema francamente difícil de resolver. Los quinientos kilómetros de frontera entre las dos Irlandas son actualmente una línea en el mapa mucho más que una barrera física. Cientos de carreteras y caminos la cruzan sin ningún tipo de indicación, salvo, en algunos casos, una advertencia del cambio de unidades de medida de velocidad de millas a kilómetros por hora. Pero en la mayoría de los casos, ni eso. El Brexit supone que Irlanda del Norte, como el resto del país, se encuentre fuera de la Unión Europea, y por lo tanto de la Unión Aduanera y el Mercado Común, mientras que la República de Irlanda permanecerá en todas esas instituciones, algo que, necesariamente, supone la existencia de una frontera exterior de la Unión Europea, una expresión neutral que suele ocultar durísimas condiciones para los que están en el lado malo de la línea, como bien saben en Bielorrusia o Marruecos. Bajo la apariencia de los intereses comunes (una frontera cuanto menos rigurosa mejor) se esconden una serie de incompatibilidades básicas que hacen de la raya irlandesa un puzzle casi irresoluble.

Irishborder1
Frontera entre las dos Irlandas (fuente)

Sigue leyendo

Cuando cruzar la frontera supone una semana y 150 km de cola

Desde el aire la imagen es de las que corta la respiración. Rodeados por el desierto y la desolación, una hilera de gigantescos camiones cubiertos de polvo y cargados hasta los topes se extiende hacia el horizonte en ambos sentidos de la exigua carretera. Una pequeña muchedumbre hormiguea entre las enormes máquinas para atender las necesidades más básicas de los conductores. El atasco parece no tener inicio ni fin, se diría que el atasco es por si mismo una civilización independiente en la que sus miembros pueden nacer, crecer, enamorarse y morir sin salir del embotellamiento, como en el famosísimo cuento de Cortázar. Podría ser la escena de un drama post-apocalíptico, pero la realidad es más prosaica. Se trata de varios miles de camioneros mongoles atrapados en uno de los peores atascos de tráfico de la historia.

El atasco más grande del mundo, en el desierto del Gobi, en Mongolia

Sigue leyendo

El hombre que perseguía patitos de goma

El 10 de enero de 1992 el buque portacontenedores Ever Laurel se vio atrapado en una tempestad más violenta de lo normal en mitad del Océano Pacífico. Su ruta entre Hong Kong y Seattle se vio azotada por olas de diez metros de alto y vientos huracanados de más de 150 km/h, que sacudieron al enorme paquebote (330 metros de eslora, 104.000 toneladas de peso máximo) hasta tal punto que en un momento dado dos columnas de seis contenedores rompieron sus enganches y se precipitaron al mar. En uno de esos contenedores viajaban empaquetados 28.800 animales de plástico de vivos colores, juguetes infantiles para bañera fabricados en China; una cuarta parte de ellos eran patos amarillos, pero también había castores rojos, ranas verdes y tortugas azules. El punto donde cayeron los contenedores (44ºN, 178º E) estaba a varios miles de kilómetros de distancia de cualquier lugar emergido, no digamos ya habitado. Los animalitos de goma quedaron entonces a merced de las corrientes marinas y de las brutales tormentas que habían provocado su caída al océano. Un año después, unos cuantos centenares de ellos aparecieron en las costas de Sitka, en Alaska, un lugar donde están acostumbrados a recoger de entre los guijarros de la playa todo tipo de objetos escupidos por el mar. Pero la cosa no acabó ahí. Los juguetes de baño aparecieron en las Aleutianas, en Canadá, en Hawái, en las costas del Estado de Washington e incluso en el estado de Maine, al otro lado del continente. Los patitos de plástico viajaron miles de kilómetros en mar abierto y al final, diez años más tarde, cambiaron la vida de un hombre: Donovan Hohn.

Ruta seguida por los animalitos de plástico desde su caída al mar en 1992 hasta su aparición en las costas británicas en 2007, la última registrada (Wikimedia Commons)

Sigue leyendo