Existe una estación de tren alemana que durante medio siglo exigió el pasaporte para subirse al tren hacia cualquier otro lugar del mismo país. Los pasajeros que subían y bajaban del convoy lo hacían escoltados por el ejército, y tenían terminantemente prohibido salirse del estrecho camino que llegaba a la estación desde el pueblo más próximo. La instalación da servicio a un pueblo alemán y la vía que llega hasta allí empieza y termina en Alemania, pero la estación no está en Alemania, sino en Polonia. Hoy conoceremos la historia de Krzewina Zgorzelecka, la estación de tren en el país equivocado.









