Una vez más es Christian Macías, lector, compañero de viajes, amigo y colaborador de este lugar, quien contribuye a ilustrarnos acerca de una historia fronteriza. Les dejo con él sin más introducciones.
Hace casi tres meses la selección española ganó su derecho a lucir la segunda estrella en su camiseta, mientras que la de Argentina se quedó con las ganas de igualar las que ostenta (nota de Diego: de manera ostentosamente discutible) Uruguay. En buena parte del mundo iberoamericano, la final del Mundial generó todo tipo de reacciones en redes sociales. Por sobre los contenidos estrictamente futbolísticos, en mi feed prevalecieron diferentes oportunidades de mofarse del mal resultado de La Albiceleste; desde memes y bromas pesadas en aviones hasta batallas campales entre hinchas de ambos bandos. Hubo un video en particular que, me llamó particularmente la atención: el de un grupo de brasileños en la ciudad de Dionisio Cerqueira, limítrofe con la argentina Bernardo de Irigoyen, que salieron en sus autos a “festejar” el triunfo español haciendo eco de la rivalidad histórica con sus vecinos. Una idea espectacular, considerando que allí se encuentra la única frontera seca entre ambos países. La secuencia termina con lo esperable: un grupo de argentinos respondiendo a las provocaciones con piedrazos, una escena de goce absoluto para cualquier lector de este espacio, dado que los cachos de roca vuelan casi que desde el otro país. La situación podría haber escalado aún más si el recorrido hubiese seguido del otro lado de la raya. Pero los brazucas no pudieron completar la maldad porque grandes rocas, tan antiestéticas como polémicas, fueron dispuestas hace un par de años a lo largo de los tres kilómetros de frontera urbana, permitiendo que crucen las personas, pero no los autos. Una utilidad inesperada para algo que, desde el primer día, genera el más rotundo rechazo de los vecinos de ambos lados de la línea.
Con esta breve introducción, les doy la bienvenida y los invito a explorar, damas y caballeros, nuestras ciudades divididas de hoy: Bernardo de Irigoyen, Dionísio Cerqueira y Barracão.









