Tendría un aspecto como el de la imagen, una fantástica proyección que apareció en Reddit tiempo ha y que yo descubrí ayer. El mapa sirve para hacernos una idea cabal del auténtico tamaño de la Luna, o para que los selenitas se hagan una idea del tamaño de los Estados Unidos Continentales. Algunas cifras que sirven para explicar la imagen:
Estados Unidos
Fierros bajo el agua: Tijuana y el Pinche Muro (por Sherlock)
Volar durante horas sin salir del país: el vuelo doméstico más largo del mundo
Como prometí en la anterior entrada, hoy vamos a revisar cuáles son los vuelos más largos con origen y destino en un mismo país. Hay ciertas normas para ello: han de ser vuelos regulares directos, o sea, programados, que se puedan comprar en la web y sin escalas ni paradas técnicas. El origen y el destino deben formar parte indudablemente del mismo país aunque el vuelo cruce el espacio aéreo de otro u otros estados. Y ya. Como en la anterior ocasión, los cálculos están hechos con, y los mapas sacados de, gcmap.com. Las duraciones de los vuelos y los aviones utilizados son los que aparecen en las propias webs de las aerolíneas. ¡Despegamos!
21.- Agaña, Guam-Honolulu, Hawáii (Estados Unidos): 6.117 kilómetros
Guam es la más grande y meridional de las Islas Marianas. Pertenece a Estados Unidos desde 1898, cuando le fue arrebatada a España en la misma guerra en la que nuestro país palmó Cuba y Filipinas (se entiende la depresion que agarraron nuestros tatarabuelos). Actualmente es un territorio no incorporado (lo que quiere decir que no pertenece de manera integral a la Unión; lo mismo le pasa a la Samoa Americana o a Washington D.C.) y figura como uno de los territorios no autónomos pendientes de descolonizar según la ONU. La United Airlines opera varios vuelos semanales entre la colonia (por decirle así) y Honolulu, la ciudad más poblada de Hawaii. 7 horas y 20 minutos en un Boeing 777 que realiza estas dos escalas en su largo recorrido entre el sudeste asiático y la costa oeste norteamericana.
Cómo unos perros salvaron salvaron cientos de vidas: La carrera del suero a Nome
En enero de 1925 se desató el pánico en la pequeña localidad de Nome, en el despoblado noroeste de Alaska. Fueron detectados varios casos de difteria tanto en el pueblo en sí como en los pequeños asentamientos inuit de los alrededores. Por aquel entonces ya existía tratamiento y en una situación normal un brote similar no hubiera supuesto un problema excesivo, pero es que la situación era cualquier cosa menos normal. Sin apenas médicos o personal sanitario, alejados cientos de kilómetros de cualquier otro lugar habitado, y prácticamente sin la menor posibilidad de salir de allí hasta que acabara el invierno, una epidemia era lo más parecido al descenso del Ángel Exterminador.
Mi patria chica es un continente. Las entidades subnacionales más grandes de la Tierra
Todos sabemos que el país más grande del mundo es la Unión Soviética, o lo sabíamos hasta que Gorbachov trajo esa cosa rara de la Perestroika y la cosa se le fue de las manos. El heredero principal de aquel imperio, la Federación Rusa, es el Estado independiente más grande del mundo, con una superficie que casi dobla a los dos siguientes (Canadá y Estados Unidos, o China, según se cuenten o no algunas reclamaciones territoriales chinas). Pero salvo el caso Vaticano, todos los estados independientes tienen su organización territorial, grande o pequeña (en el caso de Nauru o San Marino más bien lo segundo), y en algunos casos las provincias o territorios que suponen el primer nivel de la división administrativa de un país son mucho más grandes que la mayoría de los países del mundo. Y de eso va la entrada de hoy.

Curiosidades y rarezas de los husos horarios (segunda parte)
(Para leer la primera parte, pincha aquí)
Mapamundi con todas las zonas horarias (clic para ampliar MUCHO)
El primer lugar del mundo en ver cada nuevo día es el archipiélago de las Islas de la Línea, que pertenece a Kiribati, y también Samoa durante el verano austral, pero, ¿cuál es el último? Hay dos respuestas para esta pregunta. Por un lado están Niue, un territorio que pertenece a Nueva Zelanda, y la Samoa Americana, una dependencia de Estados Unidos, situados ambos en la zona horaria UTC-11, es decir, 25 horas por detrás de Kiritimati y el resto de las islas del huso horario +14. Se da el caso de que las dos Samoas, la americana y la independiente, están separadas por apenas ciento cincuenta kilómetros de mar, pero por 25 horas de diferencia horaria, lo que permite, por ejemplo, celebrar el año nuevo en dos días consecutivos. Más allá están las Islas Howland y Baker, dos islotes bajo soberanía norteamericana situados en la zona horaria -12, la última del mundo, pero deshabitados desde 1942, cuando fueron bombardeados por la aviación japonesa en la II Guerra Mundial. Estados Unidos posee territorios en muchos husos horarios, pero hay un lugar que, en teoría, los tiene todos: la Antártida.
Zonas horarias en la Antártida. La zona roja es Terra Nullius, o sea no reclamada por nadie, y por convención se le asigna la hora del meridiano de Greenwich.
El puente internacional más corto del mundo
La Frontera de Estados Unidos y Canadá entre Nueva York y Ontario recorre durante unas cuantas decenas de kilómetros el Río San Lorenzo (Saint Lawrence) en la zona conocida como las Mil Islas o Thousand Islands. En este lugar los agrimensores británicos y norteamericanos que trazaron la frontera allá por el siglo XIX decidieron que la línea de separación de ambos países no tocara tierra y zigzagueara entre las islas, dejando a un lado o a otro de la frontera los distintos islotes y peñascos que componen el archipiélago fluvial. La frontera discurre, supuestamente, entre dos islas extremadamente cercanas conocidas con el nombre de Islas Zavikon. En la isla mayor de las dos se encuentra un domicilio privado, cuyo jardín trasero se encuentra en el islote más pequeño. Entre ambos pedazos de Tierra existe un pequeño puente, que es presentado a los turistas como el puente internacional más corto del mundo.

Preferiblemente huérfanos. Pony Express, el primer servicio de mensajería urgente de la Historia
En 1859 un anuncio publicado en la prensa ofrecía trabajo como jinete para una compañía con el tedioso nombre de Central Overland California and Pike’s Peak Express Company. En el se podía leer lo siguiente:
SE BUSCAN: Jóvenes delgados y resistentes, de menos de 18 años. Deben ser expertos jinetes y estar dispuestos a arriesgar la vida a diario. Preferiblemente huérfanos
El empleo era para ser jinete en la ruta del Pony Express, probablemente la más recordada y mítica de toda la historia del Oeste Americano. Con base en Saint Joseph, una ciudad de Misuri limítrofe con Kansas, la compañía se comprometía a enlazar con Sacramento (la capital de California) en diez días o menos, es decir, quince días menos que las diligencias vigentes por aquel entonces. El Pony Express es una de las leyendas más perdurables del Viejo Oeste, aquella época fascinante en la que una nación se inventaba a sí misma.
En este local se juega (pero sólo hasta la raya)
Wendover es un pueblecito de poco más de un millar de habitantes al oeste del estado de Utah sin demasiado atractivo más allá de su histórico aeródromo, en el que se entrenó la tripulación del infausto Enola Gay, el avión que arrojó Little Boy sobre Hiroshima acelerando el final de la II Guerra Mundial y dejando ciento y pico mil muertos entre la población civil japonesa. Como decía, Wendover no tiene mucho interés, pero si uno camina unos pocos cientos de metros hacia el oeste y cruza una línea blanca pintada en el suelo ya no estará en el aburrido Wendover, sino en el dinámico, luminoso, crápula y depravado West Wendover, donde el juego está en marcha las 24 horas del día y tocan a un casino por cada 800 habitantes. La línea que nuestro imaginario paseante ha cruzado no es otra que la frontera entre Utah y Nevada, la que separa el juego legal del prohibido, la prostitución de la prohibición. Pero esa raya pintada en el suelo tiene muchos más significados. La economía, las costumbres y hasta la hora oficial se ven afectados por esa línea no precisamente imaginaria.
La frontera entre Utah y Nevada en Wendover (© Hazboy)
Tu mapa me suena (parecidos razonables geográficos)
El otro día, atormentado por la culpa que me invade cuando estoy tres o cuatro semanas sin publicar, y ante la perspectiva de que septiembre transcurriera plácidamente en toda su integridad sin yo haber lanzado al mundo una sola línea en este su blog fronterizo (algo que podría provocar horribles ataques de ansiedad entre mis innumerables lectores), publiqué una entrada bastante breve comparando las siluetas del Lago Míchigan y Suecia, que son divertidamente parecidas. La idea, como no tardó en adivinar uno de los lectores más veteranos de este blog, la tomé de un libro que recomiendo desde ya a todos los amantes de la geografía recreativa (y si estás leyendo este blog tienes muchas papeletas para serlo): Un mapa en la cabeza, de Ken Jennings. El caso es que pregunté si a alguien se le ocurría alguna más, y vaya que sí. El mundo es raro y la geografía caprichosa, y es fascinante cómo regiones que obviamente no tienen nada que ver entre sí son terriblemente parecidas. Ahí van unas cuantas:








