33 días recorriendo Estados Unidos. Y bailando

Hace unos meses que Rafa recogió un guante que lancé a los escasos pero aún así inmerecidos lectores de este blog y me envió un vídeo de esos que gustan tanto por estos lares. La familia Pérez-Cerdá pasó 33 días recorriendo Estados Unidos y Canadá y bailando en cada lugar emblemático que se les pusiera por delante. Al final, y al ritmo de América de los Imagine Dragons, quedó un recorrido de cuatro minutos por todos esos lugares que conocemos de películas y documentales y que, bueno, nos gustaría visitar. Hoy es viernes, estamos en pleno verano y desde aquí os deseo que estas vacaciones os traigan viajes con la gente que queréis. Feliz fin de semana.

America, Youtube, 4:28

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¿Cuál es la forma más rápida de dar la vuelta al mundo sin aviones?

En enero de 2018 Andrew Fisher, un ejecutivo de la aerolinea emiratí Etihad Airways, estableció el récord de la vuelta al mundo más rápida usando únicamente aviones de línea subsónicos. Partiendo de Shangái voló a Auckland, Buenos Aires y Ámsterdam antes de regresar a la capital china, en un trayecto que le llevó 52 horas y 34 minutos en aviones de Air New Zealand, la KLM y la China Eastern. El récord de la vuelta al mundo más rápida usando cualquier vuelo programado lo tiene desde 1980 un señor británico llamado David Springbett que voló de Los Ángeles a Londres, Bahréin, Singapur, Bangkok, Manila, Tokio y Honolulu antes de regresar a la ciudad Californiana. El viaje supersónico de Los Ángeles a Londres consiguió reducir el tiempo de viaje a apenas 44 horas y 6 minutos; fue tan rápido que de hecho se trató de la circunnavegación más rápida jamás realizada, superando por hora y media el vuelo de un B-52 norteamericano unos años antes. Mantuvo el récord doce años hasta que en octubre de 1992 un Concorde de Air France celebró el V centenario de la llegada de Colón a Améica rodeando el planeta en apenas 32 horas, incluyendo nueve horas de escalas para repostar y 18 horas de vuelo supersónico. Estas cifras dejan a Phileas Fogg con un palmo de narices, pero Julio Verne hizo que su personaje diera la vuelta al mundo tres décadas antes de que los hermanos Wright hicieran volar su aparato. ¿Sigue siendo posible dar la vuelta al mundo en menos de 80 días sin usar un solo avión y utilizando medios de transporte públicos?

Mapa de La Vuelta al Mundo en 80 días, tomado de Trazado, un Atlas literario

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Turistas de lo oscuro

Hace unos días se cumplieron 33 años de la explosión de la central nuclear de Chernóbil. La cercana ciudad de Prípiat, donde residían los trabajadores de la central nuclear y sus familias fue evacuada 36 horas después de la catástrofe ante los altísimos niveles de radiación alcanzados. La zona contaminada fue clausurada y cerrada al público,, más de 2.500 kilómetros cuadrados en Ucrania, Rusia y Bielorrusia que fueron en su mayoría abandonados sin más y donde la naturaleza ha reclamado su lugar. Con los años Prípiat se ha convertido en la ciudad fantasma más famosa del mundo y su peligrosidad se ha reducido: hoy existen visitas guiadas diarias que salen desde Kiev y transportan a los asombrados viajeros (30.000 al año) a los estertores finales de la Unión Soviética, un parque temático del abandono donde los derrelictos comidos por el óxido se han convertido en iconos turísticos. Visite un parque de atracciones abandonado hace tres décadas y que se cae a pedazos por sólo 100 euros. El tour tiene casi tres mil reseñas en Tripadvisor y casi todas son de cinco estrellas. Así que tiene que merecer la pena.

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Bailando con mil personas alrededor del mundo

¡Viernes! Y como todos los viernes (mentira, uno de cada treinta o por ahí) toca vídeo de viajes. Hoy revisitamos a un viejo conocido de este vuestro blog fronterizo. Hace algo más de un par de años conocimos a Matt Bray, un youtuber cuyo leit motiv es completar una serie de “cosas-que-debes-hacer-una-vez-en-la-vida”. Una de esas cosas, que fue la que le trajo por aquí, era grabarse bailando con cien personas a lo largo de Estados Unidos. Si no viste el vídeo en su día, querido lector, aquí te lo dejo de nuevo.

Bueno, pues han pasado dos años y tres cuartas partes de ese tiempo nuestro querido Matt se lo ha pasado dando tumbos por el mundo, de Francia a Japón y de Australia a Perú. Y por supuesto ha bailado ante la cámara. Y desde luego, no lo ha hecho sólo. Tras grabarse en docenas de lugares haciendo el canelo, he aquí el maravilloso resultado.

Insisto en que cualquier mongolada similar por parte de los escasos pero inmerecidos lectores de este vuestro blog etcétera será siempre bien recibida. ¡Feliz finde!

Bailando alrededor del mundo con 5 años

No quiero que os vayáis de fin de semana sin ver este serio candidato al vídeo viajero del año. Si tenéis hijos y creéis que son demasiado jóvenes para viajar con vosotros por todo el mundo, bueno, no tenéis razón. Aquí tenéis a una cría de cinco años pasándoselo pipa en sitios a primera vista tan terribles como Palestina, Tiraspol o el Estadio Santiago Bernabéu durante la breve época de Julen Lopetegui. En la descripción del vídeo tenéis la lista de lugares que aparecen en él. Que paséis un buen finde.

Y recordad: largaos.

5 Year Old Dances around the world in 15 months. Youtube, 2 minutos y 59 segundos.

Los vídeos viajeros tienen una gran tradición en este su blog de ustedes. Desde Matt Harding (2008121316) a los compas de Molaviajar.com, llevamos años sufriendo la más cochina de las envidias. Por ejemplo, Graham Hughes, que visitó todos los países del mundo sin subirse a un solo avión, o Matt Bray, que decidió viajar por EE.UU. bailando con desconocidos aleatorios y editar un vídeo maravilloso. Ojalá vosotros, lectores, hagáis vídeos parecidos y me los enviéis. Os odiaré, pero poco.

Dos mundos separados por 80 metros de cuerda: viaje a la frontera más corta del mundo

Vuelve Fronteras, vuelve la ilusión. En esta ocasión nuestro lector más viajero, Javier, aka Sherlock, y al que pueden seguir en Tuíter en la cuenta @DuqueDeOlivares y en Instagram en @Javier_De_Olivares, nos regala una crónica de viaje a un rincón de la geografía española que ocupa un lugar de honor en el imaginario de este su blog fronterizo. Que lo disfruten. 

Tras el tortuoso camino entre las montañas, polvoriento y exhausto, hundo los pies en la arena. El mar ruge a un lado y al otro del istmo, y observo al centinela de la fortaleza, que me mira con cara de asombro. Se levanta, y mientras avanzo hacia él, se pone en guardia y me desafía. Estoy pisando tierras árabes, y el castillo cristiano se encuentra bien defendido de un eventual ataque enemigo. No porto más armas que mi propio cuerpo, y le pregunto a gritos si me deja traspasar la cuerda que separa ambos territorios. Consulta, sorprendido de la presencia de un compatriota en estas tierras inhóspitas, y me devuelve una respuesta negativa. Cabizbajo, doy media vuelta, me aposento en la arena y me relajo escuchando el sonido del mar y contemplando el fortín, que ahora parece más inexpugnable. Parece una historia del siglo XII, pero esto no son las Cruzadas. Estamos en 2018, en pleno siglo XXI, y me encuentro en una de las fronteras más extrañas del mundo: la de Marruecos y España en el Peñón de Vélez de la Gomera.

Vista desde lejos

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El hombre que perseguía patitos de goma

El 10 de enero de 1992 el buque portacontenedores Ever Laurel se vio atrapado en una tempestad más violenta de lo normal en mitad del Océano Pacífico. Su ruta entre Hong Kong y Seattle se vio azotada por olas de diez metros de alto y vientos huracanados de más de 150 km/h, que sacudieron al enorme paquebote (330 metros de eslora, 104.000 toneladas de peso máximo) hasta tal punto que en un momento dado dos columnas de seis contenedores rompieron sus enganches y se precipitaron al mar. En uno de esos contenedores viajaban empaquetados 28.800 animales de plástico de vivos colores, juguetes infantiles para bañera fabricados en China; una cuarta parte de ellos eran patos amarillos, pero también había castores rojos, ranas verdes y tortugas azules. El punto donde cayeron los contenedores (44ºN, 178º E) estaba a varios miles de kilómetros de distancia de cualquier lugar emergido, no digamos ya habitado. Los animalitos de goma quedaron entonces a merced de las corrientes marinas y de las brutales tormentas que habían provocado su caída al océano. Un año después, unos cuantos centenares de ellos aparecieron en las costas de Sitka, en Alaska, un lugar donde están acostumbrados a recoger de entre los guijarros de la playa todo tipo de objetos escupidos por el mar. Pero la cosa no acabó ahí. Los juguetes de baño aparecieron en las Aleutianas, en Canadá, en Hawái, en las costas del Estado de Washington e incluso en el estado de Maine, al otro lado del continente. Los patitos de plástico viajaron miles de kilómetros en mar abierto y al final, diez años más tarde, cambiaron la vida de un hombre: Donovan Hohn.

Ruta seguida por los animalitos de plástico desde su caída al mar en 1992 hasta su aparición en las costas británicas en 2007, la última registrada (Wikimedia Commons)

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