Los últimos territorios que fueron comprados en el mundo

El pasado 17 de agosto, en pleno desierto noticioso estival, nos desayunamos con la noticia de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, había propuesto a miembros de su equipo la compra de Groenlandia. No era la primera vez que un presidente norteamericano se planteaba dicha adquisición, ya lo hicieron en 1946 y la respuesta danesa también fue negativa. El interés estratégico de Estados Unidos (o de cualquier otro país, ya puestos) en Groenlandia es evidente en plena batalla por el Ártico y sus recursos, pero la razón última por la cual un presidente de Estados Unidos filtra una información así es asunto de los trumpólogos y otros comentaristas políticos. En 2019 es difícil, por no decir imposible, transferir la soberanía de un país a otro simplemente entregando un cheque con el suficiente número de ceros. Las compras de tierra son habituales (una empresa de Corea del Sur posee la mitad de la tierra cultivable de Madagascar, por ejemplo), pero los intercambios de territorios por dinero contante y sonante son algo del pasado. Tanto es así que hace más de sesenta años de la última vez que sucedió, y ha sucedido menos de una decena de veces en los últimos dos siglos. Repasemos la lista de los últimos territorios que trasladaron su soberanía a cambio de un puñado de billetes

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Los túneles submarinos de las Islas Feroe

El sistema de carreteras de las Islas Feroe no parecería a simple vista demasiado interesante. Situadas a una distancia parecida de Islandia, Noruega y las escocesas Islas Shetland, sus poco más de cincuenta mil habitantes se distribuyen en 17 islas habitadas, concentrando las dos más pobladas unos dos tercios de la cifra total de faroeses, que ascienden a casi el 98% si añadimos a la cuenta las cinco siguientes islas en la lista de las más pobladas. Sumémosle a la escualidez demográfica el terreno irregular y montañoso, el clima desapacible con doscientos días de lluvia al año, generalmente acompañada de fuertes vientos y, en general, el hecho de estar a trasmano de todo, y tendremos un lugar con pésimas comunicaciones por carretera. Sólo que en realidad no es así. Las carreteras de las Feroe serían la envidia no ya de cualquier otro archipiélago o isla con una población similiar sino de muchos países enteros. Acompáñame, querido lector, en este viaje a las profundidades feroesas.

Hvannasundstunnilin (túnel de Hvannasund), casi tres kilómetros de carril único sin ningún tipo de iluminación

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El avion que chocó en el aire con un pez

El 30 de marzo de 1987 un Boeing 737 de Alaska Airlines despegó del aeropuerto de Juneau con destino a Yakutat, la primera de una serie de paradas por el Panhandle del estado antes de finalizar en Anchorage. Al poco de despegar, y a unos 275 kilómetros por hora, Bill Morin y Bill Johnsn, los dos pilotos, vieron como un enorme pez se abalanzaba sobre el morro del avión. Un salmón de medio metro impactó contra la aeronave y quedó instantáneamente reducido a pequeños trozos, o como dijeron los propios pilotos, “sushi de parabrisas”. ¿Cómo es posible que un pescado llegue tan alto? El misterio en realidad tardó muy poco en resolverse

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Doce libros fronterizos para el 23 de abril

Hoy se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Libro, una fecha institucionalizada en 1996 por la UNESCO y extendida a más de cien países desde entonces. La fecha conmemora la muerte de Cervantes y Shakespeare el mismo día del año 1616, algo que como todo el mundo sabe es falso (Cervantes murió el 22 aunque fue enterrado el 23, y Shakespeare murió el 23 de abril del calendario juliano, que equivale al 3 de mayo del gregoriano). En algunos lugares de España, pero sobre todo en Cataluña, es tradición regalar libros y rosas, lo primero desde los años 30 tras la aprobación de un decreto del rey Alfonso XIII, y lo segundo desde más o menos 1914 cuando una institución catalana se inventó la tradición de regalar rosas a las mujeres en honor al día de Sant Jordi (San Jorge), patrón de Cataluña, Aragón e Inglaterra, entre otros lugares. Actualmente el 23 de abril es probablemente el día más bonito del año en Barcelona, con cientos de paradas vendiendo libros y flores por toda la ciudad. Hoy en Fronteras rosas no tenemos, pero libros sí, y además hoy en toda España con un 10% de descuento. Ahí os van los libros más fronterizos para este Sant Jordi.

Atlas de las Fronteras, de Bruno Tertrais y Delphine Papin. Cátedra, Barcelona, 2018. 144 páginas, 25 euros.

Prodigiosa colección de mapas e infografías acerca de todos los temas imaginables, de la expansión de los muros fronterizos a la disputa por el Ártico pasando por la edad de las fronteras o los enclaves de Baarle. Al lector veterano de este blog le parecerá que lo han escrito para él. Extraordinariamente recomendable para cualquier fronterólogo que se precie.

Pirenaica, de Ander Izagirre. Planeta, Barcelona, 2018. 288 páginas, 19,95 euros

Ander Izagirre llegó a los anaqueles de toda España gracias a una prodigiosa crónica del Tour de Francia llamada Plomo en los bolsillos; después descubrimos el fabuloso cronista de viajes que había detrás (ver reseña de Los Sótanos del Mundo aquí mismo), y más tarde sus discutibles cualidades como guía turístico. Pirenaica reúne ciclismo y viajes en una travesía del autor desde San Sebastián hasta la costa mediterránea cruzando los Pirineos a un lado y al otro de la frontera. Róbalo. Ya. Sigue leyendo

Antología de la toponimia triste

¿Quién le pone los nombres a los sitios? ¿Y por qué? La toponimia en muchas ocasiones no es más que un reflejo de la Historia. No necesariamente de la Historia del lugar, eso sí. Las Islas Salomón se llaman así porque Álvaro de Mendaña, el español que les dio su actual nombre, estaba convencido de que eran ricas como el viejo personaje bíblico. Canadá, según el investigador de la Universidad de Vermont Juan Francisco Maura, tiene su origen en la palabra española Cañada, como el estado de Montana lo tiene en la palabra Montaña. Más de veinte países, entre otros Filipinas, Colombia, las Islas Marshall, China o Kiribati, deben su nombre a una persona concreta (en los casos citados anteriormente, Felipe II, Cristóbal Colón, John Marshall, el emperador Quin y Thomas Gilbert). Siempre, o casi siempre, hay un por qué para el nombre de los lugares. Puede tratarse, como en el famoso caso de los lagos “Another Lake” y “And Another Lake”, de puro aburrimiento topográfico, o, como sucede con las islas Árticas o algunos estados de Australia, homenaje o peloteo a patrocinadores y mandatarios. A veces, sin embargo, el nombre de un lugar despierta asociaciones mentales que pueden tener o no que ver con la realidad física del territorio al que nombra. Son lugares en los mapas que nos inspiran sentimientos, bien porque los asociamos con productos culturales o leyendas (Tombuctú, Samarkanda) o, simplemente porque el nombre es la expresión de un sentimiento. Los lugares que hoy vamos a visitar se caracterizan por su toponimia alicaída, deprimente, afligida o contrita. También visitaremos lugares con nombres oscuros, siniestros o infaustos. Porque la geografía también puede ser inquietante. Sigue leyendo

Consultorio fronterizo: Los límites de los Océanos

Domingo, once de la noche. Una vieja amiga de la Universidad interrumpe mi duermevela escribiéndome un Whatsapp: “¿Has escrito algo acerca de las fronteras de los océanos?”. Pues mira, llevo cuatrocientas y pico entradas en el blog y la verdad es que no. “Un amigo mío estuvo en Perth y otros sitios de Australia y quería saber en qué océanos se había bañado”. Me molestan sobremanera esos amigos de amigos que hacen con total tranquilidad cosas que a uno se le antojan extraordinarias. Pero una amiga es una amiga así que solventemos su duda.

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El pueblo donde todo el mundo vive en el mismo edificio

El edificio conocido como Begich Towers no tiene, en sí mismo, nada de especial. Es un anodino edificio de apartamentos compuesto de tres módulos, cada uno de ellos de catorce plantas de alto, pintado de color crema o tierra en su mayor parte, y que pasaría desapercibido en cualquier suburbio de extrarradio. Lo que hace especial la construcción es dónde se encuentra situada y especialmente quién vive en ella. Sobre todo porque la respuesta a ambas preguntas es la misma: Wittier, Alaska. El pueblo donde todo el mundo vive en el mismo edificio.

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Whittier, Alaska. Todo él.

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