Los primeros años de la década de los noventa fueron pródigos en nacimientos de nuevas naciones e independencias variadas. Las hubo traumáticas, sencillas, con guerras, pactadas de antemano, inevitables… de todo. Los desmembramientos de la Unión Soviética y de Yugoslavia (mucho más traumático el segundo que el primero) hicieron brotar los países como setas. Para los escolares de la época, eso supuso que la cosa no era «Rusia capital Moscú» y santas pascuas, sino que de repente aparecían ciudades impronunciables como Dushanbé, Chisinau o Bishkek, capitales de países en ocasiones no sólo impronunciables sino completamente intercambiables unos con otros.
El mundo en 1989 (click para ampliar). Durante la siguiente década, las violentas convulsiones en Europa y Asia relacionadas con el desplome del llamado socialismo real provocaron el nacimiento de docena y media de nuevas naciones.









Ya hemos hablado alguna vez del único casi cuadrifinium del mundo, entendiendo como tal un punto donde se juntan las fronteras de cuatro países. Se encuentra en la desembocadura del río Cuando en el río Zambeze, donde confluyen las fronteras de Zimbabue, Botsuana, Zambia y Namibia. Por un lado, coinciden las fronteras de los tres primeros. A menos de dos kilómetros al oeste de allí, se encuentra el tripoint de los tres últimos. Zambia y Namibia no se tocan, pero por muy poco. Aunque tal vez sí, o a veces sí y a veces no. La zona es uno de los evidentes desaguisados fronterizos coloniales que tantísimo abundan en África. Namibia posee un saliente (o 