Una frontera es una línea imaginaria que separa dos estados, dos países, dos legislaciones, y a veces dos idiomas, dos modos de vida o dos sistemas antagónicos. En muchas ocasiones, la frontera también es una línea imaginaria pero muy real que separa la riqueza de la miseria, la abundancia de la escasez y el futuro de la desesperanza. Hoy vamos a recorrer los abismos económicos que separan países contiguos, los precipicios de la renta per cápita por los que se despeñan las esperanzas de la gente. Al otro lado de la verja son más ricos.
América
Ciudad Evita: cuando la planificación urbanística y el culto a la personalidad se dan la mano
Con toda probabilidad Juan Domingo Perón ha sido el personaje más importante del siglo XX en Argentina, sólo superado, quizás, por su mujer, Eva Duarte, más conocida como Evita Perón. En un país tan patriota y tan dado al culto a sus figuras como Argentina, Eva Perón forma parte de la memoria y la conciencia colectivas del país a un nivel que es difícil de explicar en cualquier país europeo. Poco antes de su muerte fue nombrada por el Congreso Argentino «Líder Espiritual de la Nación», un cargo recién creado para la ocasión. Durante toda su vida pública Evita fue venerada por los argentinos y tras su muerte con sólo 33 años se convirtió directamente en una leyenda. Evita fue y es recordada de mil y una maneras, pero hay una que resulta especialmente curiosa: Ciudad Evita.
Ciudad Evita: Plano, vísta aérea y retrato de la homenajeada
Diez pueblos con exactamente un habitante
En El disputado voto del Señor Cayo, el enorme Miguel Delibes contaba la historia de cómo tres miembros de un partido político buscan votos en la España más rural. Eran los setenta, las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. En uno de esos pueblos castellanos pasto del olvido se encuentran con el Señor Cayo; uno de los dos únicos habitantes que quedan en el lugar, que además no se habla con el otro. El contraste entre los jóvenes militantes, modernos, urbanitas y concienciados y el casi anciano lugareño y su forma sencilla de ver la vida es el hilo conductor que da forma a la novela. El señor Cayo era un resistente, una rémora destinada a desaparecer, como su propio pueblo. Treinta años después siguen existiendo lugares así. Hoy, en Fronteras, pueblos con exactamente un habitante.
Los grafittis de Centralia
Ayer contamos aquí la historia de Centralia, el pueblo que fue abandonado hace casi tres décadas por culpa de un incendio todavía ardiente en una mina de carbón. El pueblo puede ser visitado, aunque las autoridades recomiendan encarecidamente no hacerlo bajo ningún concepto. El coche de Google Street View pasó por allí hace un tiempo, mostrando al mundo la desolación y el abandono en el que está sumido el otrora vibrante pueblecito de Pensilvania. Bill Bryson, en su clásico A walk in the woods, también cuenta su visita al pueblo en su habitual tono hilarante. Igualmente hilarantes son los grafittis que han ido dejando a lo largo de los años los residentes y los ocasionales visitantes del pueblo en el asfalto carente de mantenimiento de Centralia. «Bienvenido al infierno» es el saludo que el viajero intrépido puede encontrar en la carretera que da acceso al lugar.
Las puertas del infierno (I): Centralia, el pueblo al que le arden las entrañas
A principios de los años 80 Centralia era un apacible pueblecito sito en el Condado de Columbia, en Pensilvania, con más de 1.000 habitantes y sus cuidados céspedes y sus coches familiares de seis metros de largo aparcados junto al jardín. Situado a apenas dos horas en coche de Filadelfia o a tres de Nueva York, era el clásico pueblo de clase media del noreste de Estados Unidos, la clase de sitios a los que ponen apodos como «la capital mundial de la tarta de manzana» y cosas así. Un pueblo como hay miles en Nueva Inglaterra, Nueva York o la propia Pensilvania. Antes de que se alcanzara la mitad de la década de los 80 el pueblo quedaría prácticamente vacío. Un incendio tuvo la culpa. Pero era un incendio invisible, porque se encontraba bajo las casas unifamiliares, bajo las pulcras calles, bajo los cuidados céspedes y los niños intercambiando cromos de béisbol. En sólo cuatro años el pueblo quedó casi desierto. Esta es su historia.
Uno de los carteles que avisan del peligro en el pueblo, instalados por las autoridades estatales: «Peligro. Fuego bajo tierra. Caminar o conducir por esta área puede provocar graves heridas o la mierte. Presencia de gases peligrosos. El suelo puede hundirse repentinamente»
Los quince territorios más despoblados de la Tierra
En algún momento de los últimos meses la Tierra alcanzó los siete mil millones de habitantes, una cifra que multiplica más o menos por cuatro la que había cuando se hundió el Titanic, y por dos la cifra de de 1970. El planeta se llena y va a seguir haciéndolo en las próximas décadas, pero la distribución de la población no es ni remotamente equitativa por la superficie terrestre. Hay zonas donde es imposible dar un paso sin pisar a alguien (pongamos las piscinas públicas de Tokio o el Metro de Barcelona) y territorios donde podrías caminar semanas sin ver una sola persona. Territorios vacíos, o casi, zonas vírgenes, desoladas, completamente ajenas al trajín humano. El paraíso para cualquier misántropo. Hoy, en Fronteras, los territorios más despoblados del planeta Tierra.
No, si mal no se vive, lo malo es cuando me quedo sin tabaco o tengo que ir a pedirle sal al vecino
Otros clásicos del Planeta Fútbol
Originalmente la palabra derby, aplicada al fútbol, denominaba un choque entre dos equipos de la misma ciudad. Con los años el uso del término se fue ampliando a la provincia, región y finalmente país. En España se habla indistintamente de El Clásico o del Derbi para referirse al Madrid-Barcelona (o viceversa), que se disputa hoy y es con toda probabilidad uno de los partidos de fútbol que más expectación levantan en todo el planeta, si no el que más. Pero el mundo futbolístic oes mucho más amplio que los choques entre merengues y culés; alrededor del globo hay decenas, cientos (literalmente) de Derbis, de Clásicos, que se disputan cada año. Hoy, en la mejor tradición cosmopolita del blog, repasaremos cuáles son esos otros Clásicos en cualquier continente que levantan pasiones similares o incluso mayores. Con todos ustedes, Los otros Clásicos around the world
Nota: Esta entrada no habría sido posible sin la colaboración de Martín, del siempre recomendable Café Fútbol. Vaya por delante mi agradecimiento infinito. Porque lo que es pagarte no pienso hacerlo, lo siento.
Conocido como El Derbi de El Cairo, el choque entre el Al-Ahly y el Zamalek Sporting Club es no sólo un enfrentamiento entre los dos equipos más laureados del país, sino entre los dos con más títulos del continente. Seis títulos continentales del Ahly por cinco del Zamalek los sitúan en los puestos uno y dos de la tabla de mejores equipos históricos de África. El duelo entre los dos equipos es seguido no sólo en Egipto sino en toda África y Oriente Medio como el choque del año. El origen de la rivalidad está en las raíces de cada equipo. El Al-Ahly, fundado en 1907, es el equipo del nacionalismo egipcio anti británico (el color rojo de su uniforme es el de la antigua bandera egipcia); el Zamalek (1911) es el equipo de la burguesía extranjerizada bien vista por los británicos. Es uno de los partidos más violentos del planeta. La tensión es tal que ningún árbitro egipcio pita los derbis; se contrata un árbitro extranjero para la ocasión. El reguero de devastación, caos, heridos y muertos que ha dejado el clásico cairota desde sus inicios ha llegado a provocar incluso la suspensión de la Liga egipcia, en 1971.
La triple frontera más bella del mundo
El Escudo Guayanés es una de las formaciones geológicas más antiguas de la Tierra. Se extiende a lo largo de seis países en la costa nororiental de América del Sur, y ocupa una extensión de más de un millón de kilómetros cuadrados. Dentro de ella se encuentran los famosos y espectaculares tepuyes (tepuy en pemón significa cerro o montaña), montañas de cima plana que sobresalen centenares de metros del suelo circundante y cuyas laderas cortadas a pico hacen aparentemente inalcanzables sus cimas. Son una visión onírica, en mitad del abismo verde una mesa de un tamaño casi inabarcable sobresale como si fuera la morada de los Dioses. Así lo han considerado durante centurias las tribus que habitan la zona. Uno de los tepuyes más espectaculares es el Monte Roraima. Fue el primero de los grandes tepuyes en ser escalado y en su cima, además de un paisaje sobrecogedor, encontramos un trifinium, una triple frontera, entre Venezuela, Guyana y Brasil. También es parte del escenario de una vieja disputa territorial. Esta es su historia.
El tepuy Roraima (fuente)
La Cádiz de Ohio (y la de California, y la de Filipinas, y…)
Cádiz es una de las ciudades más antiguas de España y de Europa. La tradición dice que fue fundada a finales del siglo XII antes de nuestra era, lo que viene a significar que lleva unos 3.100 años habitada. Con semejantes credenciales la Historia gaditana es larga y tortuosa, desde las Guerras Púnicas a La Pepa, como corresponde a uno de los lugares con más solera de España. Pero la Tacita de Plata (sobrenombre que he de confesar que encuentro cursi hasta el horror y que a pesar de ello comparte con media docena de ciudades) no es la única Cádiz que existe. En Estados Unidos encontramos hasta cuatro más, un póker gaditano que no tiene ni tanto nombre ni tanta historia (ni, desde luego, unos carnavales tan espectaculares) pero que bien merece un reconocimiento.

A diez mil kilómetros de casa y sin embargo en casa
Cuando uno estudia geografía por primera vez, le enseñan los países como algo consolidado, sólido, con unos límites definidos, que se sabe dónde empieza y dónde acaba. Uno no piensa que se puede encontrar en un determinado país y a la vez estar a diez mil kilómetros del mismo país. Las naciones y las fronteras, como toda construcción humana, distan mucho de ser algo perfectamente definido y definible, y a veces hay islas que forman parte de un país pero a la vez están a dos continentes de distancia. Y eso es lo que vamos a ver hoy, queridos lectores. Cómo pisar Francia sin acercarse a Europa, o como estar en el Reino Unido y a la vez en América.

Esto es Francia. En serio.








