La guerra de Google Maps

Octubre de 2010. Tropas nicaragüenses se establecen en un terreno pantanoso y despoblado en la frontera con Costa Rica. Inmediatamente el gobierno Tico protesta: Isla Portillos es territorio costarricense desde el siglo XIX y Nicaragua no tiene ningún derecho a situar tropas allí. Se trata de una invasión en toda regla. La Organización de Estados Americanos llama al diálogo y la contención, pero se niega a reconocer siquiera la reclamación del gobierno de Managua: los mapas son claros, la isla es de Costa Rica. El máximo responsable nicaragüense en la zona, Edén Pastora, aseguró en una entrevista: «Vea la foto satelital de Google y ahí se ve la frontera». ¿Un choque militar provocado por un error en el mapa o una excusa como cualquier otra? Hoy en Fronteras, la guerra de Google Maps.

Dos interpretaciones de la frontera en Google Maps, en 2010 (izquierda) y 2011 (derecha)

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Pongamos que hablo de Madriz

No hay un consenso generalizado acerca de cómo pronunciamos los madrileños  el nombre de nuestra ciudad, que es también el de la provincia. En opinión de este bloguero que habla de sí mismo en tercera persona la manera más común es «Madrí», sin consonante final. «Hala Madrí», gritamos enloquecidos cada vez que ganamos una Champions. Una buena parte de catalanes, valencianos y baleares usa la forma «Madrit», que a los capitalinos les hace mucha gracia. Y existe una tercera variante, que el lector agudo ya habrá deducido por el título de esta anotación, que es «Madriz», usada por una parte no desdeñable de la población madrileña, pero también por los oriundos de las provincias y regiones limítrofes. Esta última variante plantea un problema desde el punto de vista geográfico, y es que a diferencia de Madrí o Madrit, Madriz sí existe. Y es donde vamos a pasar los próximos dos o tres párrafos.

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Al otro lado de la verja son mucho más ricos: Las fronteras más desiguales del mundo

Una frontera es una línea imaginaria que separa dos estados, dos países, dos legislaciones, y a veces dos idiomas, dos modos de vida o dos sistemas antagónicos. En muchas ocasiones, la frontera también es una línea imaginaria pero muy real que separa la riqueza de la miseria, la abundancia de la escasez y el futuro de la desesperanza. Hoy vamos a recorrer los abismos económicos que separan países contiguos, los precipicios de la renta per cápita por los que se despeñan las esperanzas de la gente. Al otro lado de la verja son más ricos.

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Freaktoponomics (y IV)

Llegamos, con cierto retraso, al final de la semana del topónimo friki. Hasta ahora hemos encontrado el amor, habitantes en Venus y el infierno congelado. Hoy descenderemos a los abismos más escatológicos y malsonantes de la toponimia mundial. Advertidos quedan. Quien pensara que la ciudad imaginaria de Laputa tenía el peor nombre del mundo, estaba equivocado. Mucho, además. Pasen y vean.

Padre desconocido

Yo no me hago el sueco, es que soy de allí. Eso cantaban los sublimes Siniestro Total en El Síndrome de Estocolmo. Algo así podrían decir los habitantes de cierta localidad italiana. «Yo no soy un hijo no reconocido, es que nací en Bastardo». Bastardo es un pueblo de la provincia italiana de Perugia que cuenta con casi mil quinientos bastardi. Es sabido que los australianos descienden de presidiarios, pero lo de esta localidad les supera. Y no es la única. En la provincia canadiense de Ontario está Bastards Township (litaralmente, municipalidad de bastardos). Los hay que tienen humor a la hora de ponerle nombres a los pueblos. Si a mi pueblo le pusieran ese nombre yo les mandaría a la mierda. O, siendo más preciso, a La Neuville en Hez (¿Villanueva de la Hez?) , que es mucho más fino y además está en Francia, así que pilla relativamente cerca.

 

Bastardo, Italia