Cuando Phileas Fogg dio la vuelta al mundo en la archifamosa novela de Julio Verne, llegó a Londresun día antes de lo que pensaba, porque había olvidado retrasar el calendario un día al atravesar la línea internacional de cambio de fecha cruzándola de este a oeste. Ciento cincuenta años después cruzar esa línea imaginaria es mucho más común, fácil y barato, y cada día docenas de vuelos lo hacen en ambos sentidos. Y unos pocos lo hacen exactamente la noche en la que hemos decidido que acaba un año y empieza el siguiente. Son los elegidos para celebrar dos nocheviejas consecutivas en dos lugares diferentes.
La respuesta más honesta que se me ocurre a la pregunta del título es: ¿Cuántos quieres que haya? El número depende mucho de la definición que usemos de «país», y también de qué consideremos, a efectos de contabilidad geográfica, como «existir». ¿Groenlandia es un país? ¿Y Kosovo? ¿Transnistria? ¿Las Islas Canarias? ¿La Antártida? Vamos a contar países, tralalá.
Australia es famosa por ser el hogar del 90% de las cosas venenosas del mundo; su eslógan no oficial es «donde todo quiere matarte«. Todo en Australia es superlativo, las distancias, las superficies, la fauna, la flora y las cosas que construyen en mitad del campo. Y las cunetas de sus carreteras no podían ser menos. Las carreteras australianas son memorables por muchas razones, no pocas de las cuales están relacionadas con su desmesurada longitud, su no menos descomunal aislamiento y por lo legendario de algunos de los lugares que atraviesa. Pero en los márgenes de las interminables cintas de asfalto del Down Under encontramos auténticos tesoros. Una larga serie de esculturas entre lo pop y lo kitsch saludan a los viajeros con sus vivos colores y sus extravagancias, generalmente con la intención de hacer que el automovilista o camionero detenga su máquina y se gaste unos pocos dólares en el lugar. Con el tiempo las esculturas, dispersas por todo el inmenso territorio australiano, devinieron en objetos de culto y veneración entre los friquis del lugar, y fueron denominadas conjuntamente como Big Things, o Cosas Grandes. Hoy vamos a ver las mejores Cosas Grandes de Australia.
En Australia todo puede matarte, pero lo primero que murió fue el buen gusto
En el año 6500 antes de Cristo un ser humano cuyas motivaciones sólo podemos imaginar pintó una serie de figuras en una cueva que hoy conocemos como Abrigo de Cogull, en la provincia española de Lérida. Nueve figuras de mujeres rodean a un hombre, que tiene una única carácterística remarcable: tremendísimo badajo. En Pompeya existe un edificio llamado Casa de los Vettos, decorado con reproducciones del dios Príapo, caracterizado, de nuevo, por el monumental pajarraco entre sus piernas. Desde la antigüedad, pintar penes ha sido una constante en la historia del arte, y en la era de Google Maps, las cosas no han cambiado mucho. Pero a veces es la propia naturaleza la que nos sorprende dejando aquí y allá mingas para que personas con mucho tiempo libre las descubran. Hoy en Fronteras: mapas que son la polla.
Corría el año 620 antes de nuestra era cuando en lo que hoy llamamos Península de Anatolia el reino de Lidia acuñó la considerada primera moneda de curso legal de la historia. Hecha de oro blanco y con un peso de cinco gramos, su valor nominal era de un tercio de estatero. Durante los siguientes veintisiete siglos el oro y los metles preciosos fueron la base de las finanzas, hasta que en los años setenta del siglo XX el patrón oro fue abandonado definitivamente en favor del dinero fiduciario. Una moneda de curso legal es una de las características tradicionales de los estados independientes, pero en las últimas décadas muchos países han abandonado sus monedas tradicionales para usar otras de nueva creación, o en ocasiones monedas de otros países. Hoy vamos a ver cuáles son las monedas que más países usan en el mundo.
Dólar de Singapur y Dólar de Brunéi: 2 países (Singapur y Brunéi, obvio)
En 1967 Singapur, Brunéi y Malasia firmaron un acuerdo de intercambiabilidad de sus monedas; al fin y al cabo los tres países venían de usar la misma, el Dólar de Malaya y Borneo. Según el acuerdo las tres monedas eran intercambiables y del mismo valor. En 1973 Malasia se salió de la alianza pero Brunéi y Singapur la han mantenido hasta hoy. Las dos monedas pueden cambiarse en cualquier banco sin coste ni comisión, y la mayoría de establecimientos públicos de Singapur admiten el dólar de Brunéi, mientras que el dólar singapurense es aceptado en todas partes en el sultanato.
Dólares de Brunéi y Singapur conmemorativos del 50 aniversario de la firma del acuerdo de intercambiabilidad
Dólar Australiano: 4 países (Australia, Kiribati, Nauru, Tuvalu)Seguir leyendo →
Dos mil veinte pasó a la historia como el año de la pandemia, o el año del Coronavirus. No ha habido ningún otro año desde la Segunda Guerra Mundial tan marcado por un único acontecimiento a nivel planetario, que haya afectado a tantos países, tantos sectores y tantas personas simultáneamente. Con todo, hay varias naciones que, un año después del comienzo de la pandemia, siguen sin reportar un único caso de Coronavirus. ¿Cómo lo han hecho? Vamos a echar un vistazo.
Países y regiones con menos de 100 casos detectados de Covid-19. En verde oscuro, las que no han declarado ninguno hasta ahora (clic en la imagen para ampliar).
Todo en Australia es superlativo. Los bichos son más venenosos, las moscas son más numerosas y las carreteras son más, mucho más largas que en la mayor parte de los países del mundo. Pero aunque es posible encontrar carreteras igual de largas en otros lugares, lo verdaderamente difícil es encontrarlas tan vacías y aburridas. Cruzar el Outback en cualquier dirección supone un par de días de viaje como poco, atravesando una ingente, enorme, descomunal cantidad de nada en absoluto. Para evitar que los conductores se queden dormidos y se salgan de la carretera, hace unos años el Departamento de Transporte de Queensland tuvo la idea de instalar carteles con preguntas y respuestas estilo Trivial Pursuit en una de las carreteras del Estado
Hace unos años instalamos un mapamundi con dibujitos en la pared del cuarto de mi hijo mayor. Sobre cada país aparece su bandera y, si cabe, algún monumento típico. La Torre Eiffel, la Sagrada Familia, un guardia montado del Canadá, cosas así. Un buen día Diego Jr. me hizo la pregunta que todo padre teme: «Papá, si hay una Nueva Zelanda, ¿dónde está la vieja?». Y eso es lo que vamos a ver hoy.
Vieja Zelanda
El primer nombre europeo para Nueva Zelanda fue «Staates Land»; se lo puso en 1642 el holandés Abel Tasman, a quién recordarán de otras islas australes como Tasmania, y homenajea al Parlamento Neerlandés. Los cartógrafos que dibujaron los primeros mapas de las islas unos pocos años más tarade, sin embargo, escogieron el nombre de Nueva Zelanda en homenaje a la provincia de Zelanda, una de las doce que hoy componen el país.
El típico tráiler con remolque que podemos ver en cualquier autopista española o continental es un mastodonte de 16 metros y medio de largo y hasta 40 toneladas de peso. A eso en Australia lo llaman furgoneta. En la legislación europea un tren de carretera es un camión rígido con un remolque enganchado, que mide unos 19 metros de largo. Australia a eso lo llaman Citröen Berlingo. Lo típico que te alquilas para una mudanza. Los «vehículos largos» australianos consisten en un tráiler con remolque y otro remolque igual detrás, o un camión rígido con dos remolques (los llaman B-Doble y B-Triple). Miden hasta 36 metros de largo y pueden pesar 83 toneladas. Pero siguen sin ser trenes de carretera. Un tren de carretera es una mole de 53 metros de largo, hasta 200 toneladas de peso, que necesita dos kilómetros de autopista para detenerse y que consume un litro de combustible cada kilómetro. Auténticas bestias sobre ruedas.
Ciento veinte mil litros de gasolina a domicilio, oigan (Leila L. | Flickr)
No hace falta explicar que la crisis del Covid-19 es un hecho histórico que probablemente marcará de forma profunda la práctica totalidad de nuestras vidas los próximos años, o décadas. Desde la política internacional hasta la economía pasando por las relaciones interpersonales todo cuanto conocemos va a cambiar, no necesariamente para bien. Pero si hay algún sector donde el Coronavirus ha provocado una hecatombe sin precedentes ese es el de la aviación de pasajeros. La mayor parte de las aerolíneas ha reducido su número de vuelos entre un 70% y un 90%, mientras que otras han ido más allá y han suspendido la totalidad de sus operaciones. Entre ellas, por ejemplo, titanes de la talla de Ryanair o Emirates. En España el tráfico aéreo se ha reducido un 89% respecto a las mismas fechas del año pasado, y la situación a nivel mundial es tan atroz que a las aerolíneas les cuesta encontrar sitio para almacenar sus aviones esperando tiempos mejores. De este apocalipsis aéreo lo único que podemos rescatar, el clavo ardiendo al que agarrarnos, es la aparición, completamente inesperada, del vuelo más largo del mundo.
Decenas de aviones de fuselaje ancho de Lufthansa (Airbus 330 y 340) esperan almacenados en las pistas de rodaje del aeropuerto de Fráncfort, el 23 de marzo (Sybille Petersen / Airliners)