Una cervecería en dos países

De todas las fronteras extrañas que existen en el mundo, una de las más raras, si no la que más, es la que separa (es un decir) los pueblos de Baarle Hertog (Bélgica) y Baarle nassau (Holanda). Por hacer un resumen, el pueblo de Baarle Hertog se compone de veintidós enclaves belgas en territorio holandés, mientras que su gemelo neerlandés, Baarle Nassau, posee a su vez ocho enclaves dentro de los enclaves belgas (lo que aquí solemos llamar metaenclaves). El resultado es un puzzle difícilmente comprensible donde resulta muy difícil saber, en cada momento, en qué país se encuentra uno.

Mapa de los dos Baarles (click para ampliar). Debajo, vista de la frontera en la calle principal (click para ampliar con resalte de la frontera)

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Deutsch Jahrndorf: Behind the scenes

(Hace unos días: El último pueblo del mundo libre).

Mi pasión por las fronteras comenzó hace algo menos de dos años, cuando, con mucho insomnio y un ADSL de veinte megas por toda compañía, me dediqué noche tras noche a leer la Wikipedia, saltando de tema en tema como el que picotea en un bufé libre. Desde que leí entradas como la de Vaalserberg, o la triple frontera en las cataratas del Iguazú, quise poner un pie en un trifinium. Cuando en julio mi mujer y yo organizamos las vacaciones centroeuropeas (Praga, Viena y Budapest), ya sabía perfectamente lo cerca que quedaba la triple frontera de la autopista de Bratislava a la capital húngara. Así que, tras alquilar un coche en la Hertz de Praga, emprendimos el camino hacia Hungría, con escala en tres fronteras.

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Sobre estas líneas, la frontera entre Chequia y Austria, camino de Viena. Debajo, otra vista del mismo lugar mirando hacia la República Checa, plagada de anuncios de casinos, prostíbulos y restaurantes. La zona fronteriza checa está llena de este tipo de establecimientos, además de decenas de gasolineras.

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El último pueblo del mundo libre

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División de Austria tras la II Guerra Mundial

Tras el final de la II Guerra Mundial, el territorio alemán fue dividido en cuatro zonas de ocupación, una para cada uno de los ejércitos aliados (británicos, norteamericanos, soviéticos y franceses). Pero Alemania no fue el único país que acabó partido en cuatro. Su vecino del sur, Austria, al que se había anexionado en 1938, también fue troceado y repartido entre los aliados. De idéntica manera a como sucedió en Berlín, Viena también fue partida en cuatro zonas de ocupación, con el centro de la ciudad convertido en zona internacional. Se dice que la idea de Stalin era repetir la jugada de Alemania, y llevarse como trofeo todo el este de Austria, al igual que había hecho con la RDA; finalmente no fue así, y tras la muerte del genocida georgiano en 1953, las negociaciones con los soviéticos culminaron en la creación del Estado Austríaco en 1955. Poco después de la independencia, Austria proclamó su permanente neutralidad, condición impuesta por los soviéticos para irse del país, temerosos de que los Austríacos ingresaran en la OTAN. La situación geográfica del país provocó que gran parte de él estuviera rodeado por naciones socialistas. La Yugoslavia de Tito, además de Checoslovaquia y Hungría, ambos miembros del Pacto de Varsovia, tenían frontera con Austria, y se encontraban muy cerca de Viena. La frontera Checoslovaca estaba a apenas cincuenta kilómetros, y la húngara, a poco más. Y en el cruce de ambas, es decir, el trifinium entre Austria, Checoslovaquia (actualmente Eslovaquia) y Hungría, se encontraba (y se encuentra) Deustch Jahrndorf, una pequeña población de poco más de quinientos habitantes, situada más al este que cualquier otra población de Austria, y limítrofe con dos secciones del Telón de Acero, la húngara y la checoslovaca. Más al este no existía ningún pueblo, en toda Europa central, que no estuviera bajo el régimen soviético. Deutsch Jahrndorf fue, durante décadas, el último pueblo del mundo libre.

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Entrada al pueblo austríaco de Deutsch Jahrndorf, en el estado de Burgenland (fuente)

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Las primeras grietas del Telón de Acero

De Stettin en el Báltico a Trieste en el Adriático, ha caído sobre el continente [europeo] un telón de acero. Tras esa línea se encuentran las capitales de los viejos estados de la Europa Central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía; todas esas famosas ciudades y sus habitantes se encuentran en lo que tengo que llamar esfera soviética, y son objeto, de una forma u otra, no sólo de la influencia soviética, sino de un cada vez más férreo control por parte de Moscú.

Winston Churchill, 5 de marzo de 1946, en Fulton, Misuri.

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Verja en la frontera entre Austria y Hungría, 1987. © Brian Rose.

El 12 de junio de 1987 Ronald Reagan, por entonces presidente de los Estados Unidos, viajó a Berlín Occidental. Consciente de hallarse en una ciudad dividida por la tiranía soviética, y quizá deseoso de pasar a la historia como ya lo había hecho John Fitzgerald Kennedy en el mismo lugar 26 años antes (Ich Bin), pronunció uno de sus discursos más memorables, y una de sus frases más recordadas. Mr. Gorbachev, tear down this wall! ¡Derribe este muro! En aquel momento, el discurso no causó excesivo revuelo, además de la esperable acusación de «provocador» desde las agencias soviéticas. En occidente, algunos tacharon de «ingenuo» a Reagan, en la creencia, alimentada por las autoridades de la Alemania Oriental, de que el muro iba a durar cien años. El final de la historia ya lo conocemos. El 9 de noviembre de 1989 el muro cayó. No fue Gorbachov quien lo eliminó, sino los propios ciudadanos alemanes. Pero antes de que cayera el muro hubo una serie de acontecimientos, sobre todo en la frontera entre Hungría y Austria, que adelantaron lo que finalmente iba a suceder. Fueron las primeras grietas del Telón de Acero.

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Ronald Reagan, con Helmut Kohl a la derecha de la foto, agradece a la multitud sus aplausos.

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La tierra que nadie quiere

El término tierra de nadie, o Terra Nullius, suele usarse para designar un territorio no reclamado por nadie o sobre cuya propiedad no existe ningún tipo de reclamación. A nivel internacional, Terra Nullius es aquel territorio no reclamado por ningún estado, o sobre el que ningún país o ente tiene soberanía alguna. El concepto fue usado durante la colonización con total alegría para considerar cualquier tierra en la que vivieran aborígenes como no ocupada, y así poder repartirla legalmente entre los colonos. En la actualidad, el caso más evidente es la Antártida. Todo pedazo de tierra que sobresalga del mar al sur del paralelo 60 es, por definición, tierra de nadie, merced al Tratado Antártico, que congela las reclamaciones de soberanía en el territorio polar.

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La gran tarta de hielo antártica. En puridad, únicamente el territorio comprendido entre los meridianos 90º O y 150º O puede ser calificado de Terra Nullius, al no existir ninguna reclamación sobre él. Otro día nos ocuparemos de ese asunto.

Además de ese inmenso pedazo de hielo, sólo existe un lugar en todo el planeta Tierra que actualmente se pueda calificar de tierra de nadie. Se trata de Bir Tawil, un pequeño triángulo de desierto entre Sudán y Egipto que ninguno de los dos reclama. De hecho, ambos países lo reconocen oficialmente como territorio del país vecino. Ningún otro país tiene acceso al territorio. No es de nadie. Si siempre quisiste ser David Livingstone, esta es tu oportunidad. Bienvenido al siglo XIX.

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Ich bin ein Getafeer

¡Derribe ese bordillo, señor Gorbachov Montoya! ¡Derribe ese bordillo!

Las calles Eduardo Torroja (Leganés, PSOE) y Costa Rica (Getafe, PSOE) son primas hermanas, pero no se hablan. Un bordillo levantado supuestamente por el Ayuntamiento leganense a primeros de 2008 impide desde entonces el acceso directo de vehículos entre ambos municipios a través de estas vías limítrofes que conectan el polígono industrial de Leganés con el barrio Nuevo Bercial-Universidad, en Getafe.

Los 11.000 vecinos que habitan desde hace año y medio este nuevo desarrollo urbanístico getafense (6.000 viviendas) son, sin duda, los más afectados. «No sabemos por qué lo cerraron, pero de repente pusieron el bordillo y nos obligan a recorrer varios kilómetros para poder entrar a nuestras casas», explicó a 20 minutos sobre el terreno Roberto Carlos Benítez, presidente de la asociación de vecinos Nuevo Bercial.

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El Bordillo de la Vergüenza

Hoy, finalmente, el muro bordillo ha caido. La reacción popular quizá no haya sido comparable a la acaecida en noviembre de 1989, pero es, ejem, casi igual de simbólica.

(Mil gracias, Cád)

La frontera que se convirtió en un estadio

La India y Pakistán comparten en la actualidad la friolera de 2.912 kilómetros de frontera. En esa cifra está incluido el límite de facto que discurre a través de la disputada región de Cachemira, conocida como Línea de Control. Dejando aparte esta región, en toda la frontera indopakistaní existe un solo puesto fronterizo, el de Wagah, por el que cruza la línea de autobús entre Delhi y Lahore. La mayor parte de las garitas fronterizas suelen ser lugares aburridos en el mejor de los casos y peligrosos en el peor, llenos de gente, colas, burocracia y registros a fondo, donde uno pierde el tiempo mientras espera su turno para poder entrar al país. Pero el puesto fronterizo de Wagah es mucho más que eso. Es un auténtico espectáculo de masas que congrega a miles de personas cada día, que jalean a las tropas encargadas de vigilar la raya como si de futbolistas se trataran.

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Ceremonia de arriado de banderas en Wagah, vista desde Pakistán, con una muchedumbre india al fondo (click para ampliar). © r12a

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Cuatro fronteras que convergen, o tal vez no

caprivi_stripYa hemos hablado alguna vez del único casi cuadrifinium del mundo, entendiendo como tal un punto donde se juntan las fronteras de cuatro países. Se encuentra en la desembocadura del río Cuando en el río Zambeze, donde confluyen las fronteras de Zimbabue, Botsuana,  Zambia y Namibia. Por un lado, coinciden las fronteras de los tres primeros. A menos de dos kilómetros al oeste de allí, se encuentra el tripoint de los tres últimos. Zambia y Namibia no se tocan, pero por muy poco. Aunque tal vez sí, o a veces sí y a veces no. La zona es uno de los evidentes desaguisados fronterizos coloniales que tantísimo abundan en África. Namibia posee un saliente (o panhandle) de más de cuatrocientos de kilómetros de longitud y de apenas 25 de ancho que sobresale notablemente de la parte principal del país. El panhandle namibio es conocido como la Franja de Caprivi. Cómo y por qué llegó a existir con esa forma (y por qué casi toca, pero no, o tal vez sí, o sólo a ratos, con Zimbabue) es una historia que se remonta a finales del siglo XIX.

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El cruce entre los ríos Zambeze y Cuando, y los cuatro países que lo rodean, en Google Maps. Las fronteras que aparecen son harto incorrectas.

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Conduciendo por el lado equivocado (y II)

Primera parte, aquí.

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Logotipo del Dagen H

Los últimos cambios de sentido de circulación que se han producido en el mundo fueron realizados entre los años 60 y 70 del siglo pasado. El último país continental Europeo en pasarse a la circulación por la derecha fue Suecia, en una fecha tan tardía como 1967. Concretamente el 3 de septiembre de 1967, que en el país báltico se conoce desde entonces como Dagen H (el día H), siendo la H una brutal abreviatura de Högertrafikomläggningen, que viene a significar (en traducción no ya libre, sino libertina) algo así como el cachondeíto de la circulación por la derecha. Las razones suecas para el cambio fueron fundamentalmente dos; en primer lugar la mayor parte de los vehículos que circulaban en el país tenían el volante a la izquierda, lo que provocaba no pocos accidentes al girar o adelantar en carreteras de un solo carril por sentido (la mayoría, en un país con una densidad de población tan baja), y en segundo lugar que sus vecinos, con los que comparte varios miles de kilómetros de fronteras en su mayor parte sin guardias, ya circulaban por la derecha. El gobierno sometió al veredicto popular la medida, y la respuesta fue clara y contundente: un 82,9% de rechazo. Consecuentemente, la medida fue aprobada.

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Un trozo de España en Francia

Y cero.

Si uno coge un mapa de España corriente y moliente y observa detenidamente la frontera con Francia probablemente no verá nada extraño, salvo Andorra. Si ampliamos el tamaño del mapa (ojo, 2 Mb de jpg), quizá podamos empezar a notar que la raya fronteriza realiza un quiebro extraño en la provincia de Gerona. Quizá entonces busquemos un mapa de Cataluña para averiguar de qué se trata, y será en ese momento cuando detectemos una silueta con forma de habichuela rodeada de territorio francés. Es posible que alguno se sorprenda, como el que mandó la «noticia» a menéame entre signos de exclamación. Pero es cierto. Hay un trozo de España rodeado completamente por Francia. Se trata de Llivia, una pequeña localidad de poco más de 1.500 habitantes, el único enclave de España en el extranjero.

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Llivia en Google Maps (click para ampliar).

La leyenda dice que Llívia fue fundada por el mismísimo Hércules, responsable de la creación de la mitad de las ciudades de España, si hacemos caso al mito (se le atribuyen, entre otras, las fundaciones de Barcelona, Mérida, Sevilla, Cádiz o La Coruña). Lo cierto es que la zona donde se asienta el pueblo, la comarca histórica de La Cerdaña, lleva poblada cosa de cinco milenios, siglo arriba o abajo, y que existe constancia documental de que Llivia fue la capital del Condado de la Cerdaña al menos desde el año 815 de nuestra era. Pero hay dos fechas que marcan claramente la historia local de este bello pueblo pirenaico, y son el 12 de junio de 1528 y el 12 de noviembre de 1660. La primera fecha marca la concesión de unos derechos que se revelarían cruciales por parte  de Carlos I de España, la segunda, la transformación de la localidad en un enclave.

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