Enclaves en el desierto

Uno de los países más pujantes del mundo es, sin duda, la federación que conocemos como los Emiratos Árabes Unidos. Dubai, capital del emirato del mismo nombre, se ha convertido en el hogar de los rascacielos más altos y exclusivos del planeta, empezando por el famoso Burj Dubai, que con sus 800 metros de altura sobrepasará a cualquier construcción humana realizada hasta ahora. Sin embargo, no es de Dubai y sus fabulosos edificios de lo que trata esta entrada, sino de algo que encontramos a poco más de cien kilómetros al este de allí.

Los Emiratos Árabes tienen frontera con dos países; Arabia Saudita y Omán. Omán tiene varias características que lo hacen peculiar. En primer lugar es el único país del mundo cuyo nombre en castellano comienza por O, salvo que incluyamos a Osetia del Sur en la relación de estados. Geográficamente, Omán tiene otras particularidades bastante más interesantes. Una de ellas es la península de Musandam, el extremo norte del país. Se trata de un exclave completamente separado del resto de Omán por una franja de territorio de unos setenta kilómetros de ancho que permite a los Emiratos Árabes tener acceso al al Océano Índico.

Mapa de Omán. Al Norte, la Península de Musandam.

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Una odisea en Transnistria

[S]algo de Moldavia y enfilo hacia Transnistria. Los del otro lado, que están a escasos 15 metros, ya me esperaban hacía rato…

En la primera garita me salen al paso los militares con los fusiles en ristre, me dan el alto y me hacen pasar adentro, y un oficial en aceptable inglés me dice que tenemos un problema pues quiero entrar a su país sin tener ningún visado (¡no te fastidia el notas, como voy a tener visado si no hay embajadas en ningún país!), y que tendré que darme la vuelta otra vez a Moldavia e ir hacia Odessa mediante un rodeo de más de quinientos kilómetros hacia el norte. Yo me doy cuenta que es imposible volver a Moldavia porque el policía moldavo al que acabo de sobornar seguro que ahora ya no me deja entrar sin quedarse mis antinieblas (que te apuestas a que están compinchados …). El oficial me explica el tema de Transnistria, y al final me dice que si “colaboro con la causa” tal vez podamos arreglarlo. O sea que se adjunta 10 euros más de soborno y me deja entrar propiamente en la frontera sin visado. Luego me di cuenta que éste si que me había timado porque resulta que los visados en realidad se expedían en la oficina que había más adelante…

Llego a la oficina de control de documentos y delante de mí hay unos chicos de Londres que vienen de hacer el Rallie Transmongolia con un pequeño coche. Entablamos conversación y lo que a mi me han hecho los moldavos con los antinieblas, a ellos se lo han hecho con los walkie-talkies. Nos queda claro que al no ser una frontera oficial aquello es un nido de ratas que viven de los sobornos inventando prohibiciones injustificadas.

Una moto española en Tiraspol, Transnistria.

El resto en una apasionante crónica de viaje realizada por Cuco, un catalán que a lo largo de 37 días se fue hasta Georgia y Azerbayán y volvió, a lomos de la Pantera Negra, su moto. En su blog (Cuco Desafío 08), que me estoy leyendo poco a poco, cuenta todo el viaje por etapas. Es muy interesante la primera parte, en la que cuenta los preparativos necesarios, y lugares a evitar (muchos de ellos, fronterizos).

Ruta del Cuco Desafío 2008 (click para ampliar).

Sección Remember: Transnistria, hace nueve meses en Fronteras.

Más cosas: Transnistria, el agujero negro de Europa (en inglés), un documental en cuatro partes sobre la última y siniestra República Soviética.

Por último: Lugares que no existen: Transnistria (tres partes: 1, 2 y 3), de la serie Vacaciones en la zona de peligro (también en inglés).

El Árbol de Teneré

Es una creencia común que el desierto más grande del mundo es el del Sáhara. En realidad el honor le corresponde al Desierto Antártico, que cubre la práctica totalidad del continente, y aventaja en más de tres millones de kilómetros cuadrados al desierto norteafricano. Pese a ello, el desierto del Sáhara es verdaderamente enorme, pues cubre una extensión de más de nueve millones de kilómetros cuadrados, más o menos la superficie de Estados Unidos o China. La palabra Sáhara proviene del árabe صَحراء, que se lee aproximadamente ṣaḥrā, y es el vocablo que designa el desierto. A su vez, la expresión árabe proviene de la palabra Teneré, que en las lenguas Tuareg también significa desierto.

Teneré es también una región desértica africana situada mayoritariamente en Níger, aunque se considera que cubre una extensión de unos 400.000 km² que va desde el sur de Argelia hasta el lago Chad. Otra de las creencias populares erróneas sobre el Sáhara es que básicamente consiste en una infinita extensión de arena y dunas como las de la fotografía. En realidad, tres cuartas partes del desierto están formadas por grava, no por arena. Y ese es el caso de la región nigerina (no confundir con nigeriana) de Teneré.

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Pongamos que hablo… de Valencia

La temporada 2003-2004 fue sin duda la más gloriosa de toda la historia del Valencia Fútbol Club. En un año mágico se llevó a sus vitrinas su sexta Liga española y, sobre todo, su segundo título europeo, la Copa de la UEFA. Aquel año los valencianistas estaban orgullosos, y con razón, de que su club paseara el nombre de su ciudad por el mundo. Pero resulta que el nombre de la ciudad ya se había paseado mucho antes, dejando pequeños hijos de la ciudad del Turia por todo el planeta.

Escudo de Valencia, Bohol

Es el caso de la ciudad de Valencia situada en la isla filipina de Bohol. Hasta 1867 se llamaba Panagatan, nombre que venía a significar “poner en un lugar elevado”, y que le venía de la costumbre, muy saludable, de los pescadores locales de sacar las barcas del agua para evitar la furia de los monzones. En ese año un obispo español fue asignado a la ciudad, y procedió a cambiarle el nombre y ponerle el de la ciudad levantina española. En aquella época la localidad estaba habitada por unas siete mil personas. Actualmente cuenta con unos 28.000 habitantes.

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Una de nostalgia

Cada uno tiene su imaginario particular, sus hitos biográficos que, a la larga y mirando hacia atrás en el tiempo, explican sus actitudes o anhelos actuales. Muchos son compartidos con otros, y de ahí nace el concepto de “generación” de tal o cual época. No hace mucho tiempo circuló por los correos electrónicos de los españoles un mensaje en el que se destacaban las presuntas características que hacen de “nuestra” generación (una amplísima, que va desde los nacidos a finales de los sesenta hasta los que lo hicimos en las postrimerías de los setenta y principios de los ochenta) supuestamente mejor que la que vino después. A partir de ese correo Coca Cola realizó un anuncio que tuvo bastante éxito, y que llevó a la franquicia española de la multinacional a continuar en la misma línea publicitaria con otro (Chaval) al ritmo del Gold de Spandau Ballet y con la estética del Wake me up before you go-go de Wham!. La aparición estelar de Loquillo y Mayra Gómez-Kemp le daba al anuncio el toque autóctono.

El Gran Rallye, primer y último tomo

Pero, como decía, cada uno tiene su propio imaginario. El mío, el de un apasionado por los lugares lejanos, exóticos y raros, tiene uno de sus hitos nostálgicos en la colección “El gran rallye de la vuelta al mundo“, una serie de 35 libros en los que los participantes en un rallye (que se realizaba con coches de la época como el Seat Ronda, por poner un ejemplo) competían por ganar una carrera alrededor del mundo. La primera etapa transcurría nada menos que entre París y Dakar. La segunda entre Dakar y El Cairo (en línea recta, más de 5.000 kilómetros), otra entre Los Ángeles y Cuba, y así. Mi favorita era la que transcurría entre Moscú y Vladivostok. Sólo de pensar en recorrer semejante distancia en un Seat Ronda o en un Renault 21 me entra el tembleque. Sigue leyendo

Un pueblo partido en dos

En Ventorros casi todo es doble: dos provincias, dos alcaldes, dos raciones de lagartos… y la factura del teléfono: “Cada parte del pueblo tiene un prefijo diferente. En más de una ocasión se me han ido cinco euros por hablar menos de media hora por teléfono con una persona que vive en la otra zona del pueblo”, recuerda Mónica. Sin embargo, comparten un sentimiento: “No somos ni de Granada ni de Córdoba. Nosotros somos ventorreños”, dice Francisco Hidalgo con indisimulado orgullo. “Funcionamos como un solo pueblo, que es lo que somos. Las fiestas están financiadas por ambos ayuntamientos y se celebran en Ventorros de Balerma.

El resto del artículo en Ventorros de Balerma, un pueblo partido en dos, en Interviú (NSFW; no recomendada su lectura desde el trabajo)

Más información en la Wikipedia y en Iznájar.net.

(Agradecimientos diversos a Muskarditz por el aviso)

Bloody Falls of Coppermine

En el verano de 1913 dos sacerdotes franceses, Jean Baptiste Rouvière y Guillaume LeRoux, partieron hacia el norte de Canadá con la intención de convertir al catolicismo a una tribu de esquimales de la que, hasta entonces, no había oído hablar ningún occidental. Su marcha se produjo el 17 de julio de 1913 desde Fort Norman, un pequeño asentamiento comercial a orillas del Río McKenzie, y nunca más se les volvió a ver con vida. Dos años después de su partida Denny LeNauze, un jóven agente de la Policía Montada del Canadá, recibió el encargo de encontrar a los dos sacerdotes, y partió desde Edmonton para ello. Tras conocer a través de las tribus Inuit que ambos habían muerto, buscó por todo el norte de Canadá a los culpables para llevarlos ante la justicia. Cuando regresó a Edmonton con Sinnisiak y Uluksuk, dos esquimales acusados del doble asesinato, su misión en el norte le había convertido ya en una leyenda. El juicio a los dos Inuit que siguió después fue calificado como uno de los más raros jamás celebrados. La historia de como dos esquimales, tras pasar sus tribus miles de años aisladas en una de las regiones más inhóspitas del mundo, llegarían a enfrentarse con la justicia occidental, es una tragedia digna de entrar en las leyendas del Ártico.

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Mapa del Noroeste de Canadá en 1913 (click para ampliar)

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