El primer lugar llamado Navidad del que se tiene noticia (o del que yo tengo noticia, al menos), no es otro que el Fuerte de la Navidad, el pequeño asentamiento que Cristobal Colón dejó en el territorio de la actual Haití el 25 de diciembre de 1492, dos meses y pico después de avistar por primera vez el continente americano, y poco antes de emprender el regreso a España para informar de sus descubrimientos. Fue la primera construcción europea en el continente americano, pero duró poco; cuando Colón regresó menos de un año más tarde, encontró que el fuerte había sido destruido y sus 39 moradores estaban muertos. Un final trágico para un nombre tan entrañable. Afortunadamente para el espíritu navideño, sea lo que sea eso, hay más lugares en el mundo donde Santa Claus podría establecer su base, de no ser porque ya tiene fijada su residencia en algún punto indeterminado al norte del paralelo 60. Hoy los conoceremos.
Oceanía
Samoa cambia de carril
Uno de los últimos bastiones de la conducción por la derecha en el Océano Pacífico, Samoa, ha vivido en las últimas horas lo mismo que vivieron los suecos hace 42 años, o los japoneses de Okinawa algo después. Han cambiado el sentido de la circulación, pasando éste de la derecha a la izquierda. El motivo que aduce el gobierno para adoptar la medida es, sencillamente, que la mayor parte de sus vecinos insulares del Pacífico ya conducen por la izquierda, al igual que la ex metrópoli de la que el país se independizó en 1962, Nueva Zelanda. Los conductores del país se van a encontrar con el problema de que sus 17.000 coches llevan el volante en el lado incorrecto (el izquierdo); desde hace un tiempo ha quedado prohibida la importación vehículos con el volante a la izquierda, y, por otra parte, se ha levantado la que pesaba sobre los vehículos «diestros».
En mitad de la nada (II)
Hace unos cuantos años, tantos que las Spice Girls aún no habían sacado su primer disco, tuve la suerte o la desgracia de viajar en tren con relativa frecuencia entre Madrid y Andalucía. En aquellos años el AVE (el tren de Alta Velocidad Español, para los lectores del otro lado del Atlántico) estaba recién inaugurado, pero el resto de la red de ferrocarriles, y especialmente en Andalucía, dejaba mucho que desear. Por esa razón pasé horas y horas en uno de esos pueblos cuya única función es servir de cruce de caminos. Aquel lugar se llamaba Bobadilla-Estación, y, pese a estar relativamente cerca de un pueblo grande como Antequera, a mis ojos se aparecía tan perdida y desolada como una aldea de la Mongolia rural (ayudaban bastante los 40 grados a la sombre que azotaban la localidad en los meses de verano). En el pueblo apenas había un lugar de interés: el Bar y pensión Pepe, abrevadero para viajantes decorado con un escudo del Real Madrid de unos seis metros de alto en su fachada. Un sitio de gente decente. Más allá todo era polvo y desolación. Toda esta introducción egonostálgica viene a cuento porque la entrada de hoy inaugura una serie sobre esta clase de lugares. Pueblos perdidos en el desierto, estaciones de tren dejadas de la mano de Dios, regiones del tamaño de continentes y con la población de barrios medianos. Pero sobre todo, sitios donde vive gente.
Una carretera pelín aislada en la Península del Labrador, en Canadá.
35 países más jóvenes que tú (y III)
1991 fue un año pródigo en la aparición de nuevos países. Sólo entre abril y septiembre once nuevos estados se sumaron al mapamundi, pero no serían los últimos. La extinción de la Unión Soviética todavía daría para varias naciones más, al igual que la antigua Yugoslavia sería troceada en más pedazos. Pero no solo las federaciones socialistas serían la cantera de nuevas naciones. En África, Asia y Oceanía también aparecerían nuevos estados, algunos minúsculos, otros más bien creciditos. Estas son sus historias.
Países independizados en los útimos treinta años. Mapa realizado con el mítico Visited Countries
Treinta y cinco países más jóvenes que tú (o casi)
Los que frisamos la treintena recordamos claramente como los mapas escolares que colgaban de las aulas pegaron un cambio espectacular durante los primeros años de la década de los noventa. En Europa aparecieron países por todas partes, y también en Asia central, países (con sus capitales) que posteriormente habríamos de memorizar, maldiciendo por lo bajini a Gorbachov por haberse cargado la Unión Soviética. Pero no solo en Europa del Este han aparecido los países en estos últimos años. En las últimas tres décadas un total de 35 países han alcanzado su independencia en los cinco continentes. Todos menos uno son miembros hoy de las Naciones Unidas. Hoy repasaremos brevemente el cómo, el cuando y el por qué de estas nuevas naciones.
Europa, 1980. A día de hoy hay catorce países nuevos en el mapa.
Google Middle of Nowhere View
Hace unos días el famoso Street View de Google amplió sus servicios, añadiendo a su catálogo un par de ciudades españolas, como Oviedo o Zaragoza, y también otras británicas, como Londres, Edimburgo o Belfast. En los últimos meses, además, las áreas metropolitanas de Barcelona y Madrid también han sido agregadas al servicio, pudiendo uno echarle un ojo a lugares tan alejados de la capital de España como Hoyo de Manzanares o Moralzarzal, a casi 50 kilómetros de la ciudad. En EE.UU. la cobertura no sólo abarca ya las grandes ciudades, sino la mayor parte de las áreas urbanas del país y las principales vías de comunicación, incluyendo muchas zonas rurales y perdidas por la América Profunda. Sin embargo, donde más lejos han llegado los chicos de Google en sus fotografías lejos de la gran ciudad ha sido en Australia.
Las coberturas del Street View en Dakota del Norte (EE.UU.) y la zona central de Australia.
Apocalipsis de polvo
Lo más fascinante no es la espectacular tormenta de arena, típica en zonas desérticas como el interior de Australia, sino la alegría y la tranquilidad con la que el suicida que conduce se dirige hacia ella. El vídeo fue grabado en los 200 kilómetros que hay entre Broken Hill y Wilcannia, en el estado australiano de Nueva Gales del Sur.
Si te ha gustado, menéalo.
Por las carreteras del mundo (I)
(Por razones no completamente ajenas a mi voluntad, he estado una semana sin poder actualizar el blog como es debido. Perdonen las disculpas).
Si bien el road trip nació en Estados Unidos, con los años y la popularización del automóvil como medio de transporte privado los largos viajes por carretera realizados por puro placer han alcanzado todo el planeta. Canadá, Europa, América del Sur o Australia son los escenarios por los que los viajeros se pierden por el puro gusto de alejarse de su vida diaria y de encontrarse a si mismos (suele decirse que el viaje más importante es el interior; es una frase cursi, como de Tagore o de carpeta de instituto, pero también es cierta). Hoy recorreremos algunas de las carreteras más míticas de nuestro planeta. Pónganse cómodos, metan primera y pisen el acelerador. Nos vamos de viaje.
La circunvalación islandesa
En 1940 islandia era uno de los países más pobres de Europa, si no el que más. En el año 2006 la ONU lo declaró como el mejor lugar del mundo para vivir, y un estudio afirmó que sus habitantes eran los más felices de la Tierra. Recientemente su economía ha entrado en una crisis de proporciones cataclísmicas, que ha llevado a la nacionalización de los bancos y al hundimiento de la corona islandesa, una de las monedas más fuertes del mundo hasta hace bien poco. El brutal hundimiento de su economía, sin embargo, podría abrir las puertas al turismo. Y es que en Islandia hay mucho que ver.
Vista satelital de Islandia, ligeramente congelada.
Pongamos que hablo… de Valencia
La temporada 2003-2004 fue sin duda la más gloriosa de toda la historia del Valencia Fútbol Club. En un año mágico se llevó a sus vitrinas su sexta Liga española y, sobre todo, su segundo título europeo, la Copa de la UEFA. Aquel año los valencianistas estaban orgullosos, y con razón, de que su club paseara el nombre de su ciudad por el mundo. Pero resulta que el nombre de la ciudad ya se había paseado mucho antes, dejando pequeños hijos de la ciudad del Turia por todo el planeta.

Es el caso de la ciudad de Valencia situada en la isla filipina de Bohol. Hasta 1867 se llamaba Panagatan, nombre que venía a significar «poner en un lugar elevado», y que le venía de la costumbre, muy saludable, de los pescadores locales de sacar las barcas del agua para evitar la furia de los monzones. En ese año un obispo español fue asignado a la ciudad, y procedió a cambiarle el nombre y ponerle el de la ciudad levantina española. En aquella época la localidad estaba habitada por unas siete mil personas. Actualmente cuenta con unos 28.000 habitantes.
Los médicos voladores
Contaba Bill Bryson en un libro de viajes (En las Antípodas) que cruzar Australia de punta a punta es muy sencillo. Uno se pone a moverse desde la costa, en seguida alcanza el Bush, al poco rato entra en el Outback, para después llegar, de nuevo al Bush, y otra vez a la costa. Una cosa sencillísima, en efecto. ¿Qué son unos pocos miles de kilómetros para el viajero experimentado?
Australia tiene una superfcie de, recordemos, cosa de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, y algo más de 21 millones de habitantes, que se sitúan de manera masivamente mayoritaria en las costas del país, fundamentalmente en la costa sudeste, donde están Sídney y Melbourne. El resto del país es, en su inmensa mayoría, un formidable desierto absolutamente fascinante. El Outback, que es como se conoce a las zonas interiores y desérticas de Australia, ocupa más o menos el 80% del territorio del país, alrededor de seis millones de kilómetros cuadrados. Doce veces la superficie española, o más del doble de la argentina. En ese descomunal territorio viven menos de doscientas mil personas. O sea, una densidad de población de aproximadamente 0,03 habitantes/km². Necesitamos más de 30 kilómetros cuadrados para encontrar una persona con la que charlar. Sólo Groenlandia tiene una densidad de población menor.
Sigue, valiente, sigue…








