Iconos de la carretera

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Los largos viajes por carretera por puro placer son un invento norteamericano. Hay docenas de canciones, películas y novelas sobre el tema. Desde Viajes con Charley a Easy rider, el individualismo de los estadounidenses se ha manifestado a bordo de dos o cuatro ruedas durante mucho tiempo. Pero Estados Unidos, comparado con cualquier país europeo, es una nación muy joven. La catedral de Colonia o la Grand Place de Bruselas tienen más historia en sus piedras que cualquier ciudad americana. No se trata de la habitual condescendencia y presunta superioridad europea con los malvados yanquis, sino simplemente de la constatación de un hecho. Por esta razón, sus referencias a la hora de viajar suelen ser de otro tipo. Paisajísticas y urbanas, pero, sobre todo, frikis. El monte Rushmore, su hermanastro el monumento a Caballo Loco, o la misma ciudad de Las Vegas (y en general todo el estado de Nevada) son un par de ejemplos evidentes de lo kitsch que pueden llegar a ser. El extenso territorio estadounidense está plagado de obras de arte pop que reflejan el carácter americano, no tanto por su mera existencia, sino por su categoría de iconos de la carretera. Hoy veremos unos cuantos de ellos.

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Cuando Estados Unidos quiso comprar Groenlandia

En 1867 los Estados Unidos compraron al Imperio Ruso el territorio americano que estos poseían al noroeste del continente. En su momento se convirtió en un territorio de la Unión, al que se llamó Alaska, palabra que procedía del aleutiano Alaxsxaq, que venía a significar algo así como «la tierra contra la que se dirige la acción del mar». El precio pagado por el millón y medio de kilómetros cuadrados de territorio fue de 7,2 millones de dólares. Desde el punto de vista actual, y teniendo en cuenta los enormes recursos petrolíferos descubiertos allí, lo podemos considerar una auténtica ganga, pero en su momento la compra provocó cierta polémica en la prensa de la época; algunos comentaristas consideraban que comprar una región tan remota e inaccesible, y además separada por varios miles de kilómetros del resto del país era absurdo. A Alaska se le dio el sobrenombre de «la nevera de Seward» (por William Seward, secretario de Estado que impulsó la compra) o «el jardín de osos polares de Andrew Jonhnson«, entonces presidente de los EE.UU.

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Cheque utilizado para pagar la compra de Alaska (click para ampliar; la imagen pesa 4 megas, así que ojito con las conexiones lentas).

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El primer Road Trip de la historia

El concepto de Road trip, un lago viaje en coche, motocicleta o autobús por placer, necesidad, trabajo o cualquier otro motivo, es, como tantas otras cosas, un invento más o menos estadounidense. El individualismo es una de las características más acusadas de la sociedad americana, para bien o para mal, y el coche es el complemento perfecto para cualquier estadounidense medio. Hasta la aparición del automóvl, únicamente el tren garantizaba un viaje a una velocidad aceptable (digamos, superior a los treinta kilómetros por hora), y cruzar un país como Estados Unidos era prácticamente una odisea, como lo era recorrerse cuatro o cinco mil kilómetros en cualquier otra parte del mundo. La llegada del vehículo particular supuso, como hemos podido comprobar en el siglo y pico que ha pasado desde entonces, una auténtica revolución. De repente todo estaba mucho más cerca. Pero en las primeras décadas del siglo XX las carreteras pavimentadas eran escasas, también en Estados Unidos. Aún así, en 1903, un médico llamado Horatio Nelson Jackson realizó el primer viaje en coche coast-to-coast al recorrer los más de cinco mil kilómetros que separan San Francisco de Nueva York a lo largo de más de dos meses de trayecto, del que más de la mitad se hizo campo a través.

Horatio Nelson Jackson al volante de su automóvil, durante el primer road trip de la historia.

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Bloody Falls of Coppermine

En el verano de 1913 dos sacerdotes franceses, Jean Baptiste Rouvière y Guillaume LeRoux, partieron hacia el norte de Canadá con la intención de convertir al catolicismo a una tribu de esquimales de la que, hasta entonces, no había oído hablar ningún occidental. Su marcha se produjo el 17 de julio de 1913 desde Fort Norman, un pequeño asentamiento comercial a orillas del Río McKenzie, y nunca más se les volvió a ver con vida. Dos años después de su partida Denny LeNauze, un jóven agente de la Policía Montada del Canadá, recibió el encargo de encontrar a los dos sacerdotes, y partió desde Edmonton para ello. Tras conocer a través de las tribus Inuit que ambos habían muerto, buscó por todo el norte de Canadá a los culpables para llevarlos ante la justicia. Cuando regresó a Edmonton con Sinnisiak y Uluksuk, dos esquimales acusados del doble asesinato, su misión en el norte le había convertido ya en una leyenda. El juicio a los dos Inuit que siguió después fue calificado como uno de los más raros jamás celebrados. La historia de como dos esquimales, tras pasar sus tribus miles de años aisladas en una de las regiones más inhóspitas del mundo, llegarían a enfrentarse con la justicia occidental, es una tragedia digna de entrar en las leyendas del Ártico.

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Mapa del Noroeste de Canadá en 1913 (click para ampliar)

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Los médicos voladores

Contaba Bill Bryson en un libro de viajes (En las Antípodas) que cruzar Australia de punta a punta es muy sencillo. Uno se pone a moverse desde la costa, en seguida alcanza el Bush, al poco rato entra en el Outback, para después llegar, de nuevo al Bush, y otra vez a la costa. Una cosa sencillísima, en efecto. ¿Qué son unos pocos miles de kilómetros para el viajero experimentado?

Australia tiene una superfcie de, recordemos, cosa de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, y algo más de 21 millones de habitantes, que se sitúan de manera masivamente mayoritaria en las costas del país, fundamentalmente en la costa sudeste, donde están Sídney y Melbourne. El resto del país es, en su inmensa mayoría, un formidable desierto absolutamente fascinante. El Outback, que es como se conoce a las zonas interiores y desérticas de Australia, ocupa más o menos el 80% del territorio del país, alrededor de seis millones de kilómetros cuadrados. Doce veces la superficie española, o más del doble de la argentina. En ese descomunal territorio viven menos de doscientas mil personas. O sea, una densidad de población de aproximadamente 0,03 habitantes/km². Necesitamos más de 30 kilómetros cuadrados para encontrar una persona con la que charlar. Sólo Groenlandia tiene una densidad de población menor.

Sigue, valiente, sigue…

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Poniéndole más puertas al campo

Cuando uno sale de viaje al extranjero conviene informarse de qué se puede llevar al país de destino y qué no está permitido. A países como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes no se puede llevar alcohol, como es de sobra conocido. Menos conocida es la prohibición que las autoridades de Singapur han impuesto sobre la importación y consumo de chicle. Y en Australia está terminantemente prohibido entrar alimentos y cualquier tipo de especie vegetal o, sobre todo animal.

Las razones de esta prohibición hay que buscarlas a mediados del siglo XIX. En 1859, Thomas Austin, un granjero inglés afincado en Winchelsea, en el estado de Victoria, se trajo dos docenas de conejos desde su tierra natal para divertirse cazándolos. «Unos pocos conejos no harán mucho daño», dijo. Diez años después los conejos se habían convertido en la peor plaga que había padecido el continente en toda su historia, multiplicando su población hasta extremos insoportables. Cada año se masacraban cientos de miles, sin que fuera apreciable el efecto sobre la población total. Semejante cantidad de conejos devoraba miles de hectáreas de cosechas en los estados de Victoria, Australia Meridional, Queensland y Nueva Gales del Sur. La ganadería también se vio rápidamente afectada, al comerse los conejos los pastos y hierbas que alimentaban al ganado. A finales de los años noventa del siglo XIX la peste había alcanzado también Australia Occidental, pese a la protección que le brindaba el desierto, y la plaga había alcanzado proporciones bíblicas.

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Poniéndole puertas al campo

El tamaño de las cosas es relativo. En España, y en la mayor parte de Europa, el pueblo de al lado es una localidad cercana, a la que se podría ir dando un paseíto en una agradable tarde primaveral. En Australia las cosas no son tan sencillas. Dos tercios de los casi ocho millones de kilómetros cuadrados del país son puro desierto (el Outback), y entre un pueblo y el de al lado puede haber cosa de cien kilómetros, si no más. Los términos municipales más grandes de España son los de Cáceres y Lorca (Murcia), con casi 1.800 km² el primero y más de 1.600 el segundo. Por comparar, el término municipal de Kalgoorlie, en Australia Occidental, tiene 95.000 kilómetros cuadrados de superficie (es algo más grande que Portugal) y Mount Isa, en Queensland, 42.000 (más o menos como Estonia o Dinamarca). Kalgoorlie es más grande que 90 países miembros de la ONU. En Australia hay unos 2.500 pueblos y ciudades en algo menos de ocho millones de km². Tocan a más de 3.000 km² de media. Para hacerse una idea, en España la superficie media es de menos de 70 km². En Australia las cosas son grandes.

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Países, aeropuertos, fronteras (actualizado: y provincias)

Hoy tocan mapas y curiosidades para aficionados a la geografía y los viajes, aerotranstornados y borderfreaks.

Mapa de países visitados

Hace ya bastante tiempo que fue publicado tanto en Microsiervos como en CPI, entre otros, pero no está mal recuperarlo. Marcando los países que has visitado en un sencillo formulario te sale un mapita con los países en los que has estado sombreados en rojo. ¿Qué cuenta como «haber estado» en un país? Cada cual que ponga sus propias normas. Yo excluyo Canadá de mi lista porque únicamente he estado en tránsito en el Aeropuerto de Montreal, y dado que fue hace un cuarto de siglo, ni siquiera llegué a pisar suelo canadiense. Mi mapa es éste (click para ampliar)
Pa�ses Visitados Diego G.

En total sumo 18 países, que no son demasiados. Eso sí, en tres continentes, que suena mejor. Otra de las listas mentales que llevo es la de «países conducidos», es decir, aquellos en los que he puesto en serio peligro la seguridad de los locales conduciendo un coche. La lista se reduce, en este caso, a siete (España, Francia, Andorra, Mónaco y el Benelux). ¿Y a vosotros, escasos pero inmerecidos lectores? ¿Qué tal os sale el mapita?

Enlace: Visited Countries (también se puede hacer aquí).

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Baarle verhalen (historias de Baarle)

(Previamente: Baarle, el pueblo de las mil fronteras)

Radio BaHeNa, la radio que delinquía en dos países

Uno de los personajes más conocidos de la historia de los dos Baarle es el autodenominado Borderhunter (el cazador de la frontera). En 1981 montó Radio BaHeNa (Baarle Hertog Nassau), una radio pirata que emitía todas las noches en la localidad sin tener licencia para ello. Borderhunter era un belga de Baarle Hertog, pero la antena de la emisora pirata estaba situada en Baarle Nassau, en la azotea de un edificio a escasos metros de uno de los enclaves belgas. Ambas policías, la belga y la holandesa, organizaron varias redadas por separado, pero en un pueblo de ocho mil habitantes las noticias vuelan, y la emisora pirata era trasladada de un lado al otro de la frontera según de qué país fuera la policía que le buscaba. Así se mantuvo, emitiendo música y noticias locales, durante más de dos décadas, convirtiéndose, según el propio Borderhunter, en la emisora pirata más longeva de la historia de los Países Bajos. Radio BaHeNa continuó sus emisiones hasta 2003, cuando finalmente las policías de los lados holandés y belga se organizaron y montaron una redada conjunta, que acabó con la confiscación del equipo por parte de las autoridades belgas y la imposición de una multa de 1.100 euros… por parte de las autoridades holandesas. Ante semejante contradicción (la policía de un país le confisca un equipo pero no le acusa de ningún delito, y la del otro país hace lo contrario), Borderhunter recurrió la confiscación de su equipo a las autoridades belgas, que respondieron que, efectivamente, tenía razón, y que le tenían que haber multado, por lo que procedieron a imponerle una sanción… de 500 €, menos de la mitad que la sanción holandesa. La suma fue abonada a la administración belga, y, posteriormente, el radioaficionado pirata recurrió la multa ante la justicia holandesa, argumentando que ya había pagado la multa, y que no podía ser condenado dos veces por un mismo hecho. Las autoridades holandesas le dieron la razón, y se libró de pagar en los Países Bajos.

Mapa de Baarle Hertog y Baarle Nassau (Click para ampliar)
Mapa de Baarle (click para ampliar). En naranja (paradójicamente), el territorio belga (Baarle-Hertog). Los rectángulos blancos en su interior son metaenclaves holandeses (Baarle Nassau). Las fronteras se pueden ver con mayor claridad todavía en Google Maps.

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La Isla Recurrencia y el Lago Recursión

Isla en el Lago Mindemoya en… (click para Google Maps)

Groenlandia, además de ser un sitio donde hace mucho frío, tiene el honor de ser considerada la mayor isla del mundo, con sus dos millones de kilómetros cuadrados. El Mar Caspio, por su parte, es el mayor lago del mundo, con sus 371.000 km², aunque es un lago de agua salada. El mayor lago de agua dulce del mundo, con más de sesenta mil km², es el Hurón, uno de los Grandes Lagos en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. En ese lago está la isla Manitoulin, que con sus 2.703 km² es la isla en un lago más grande del mundo. Dentro de esa isla encontramos el Lago Manitou, o Manitú, que con sus 103 km² se gana el honor de ser el lago dentro de una isla dentro de un lago más grande del mundo. Pero no se vayan todavía amigos, aún hay más. En la isla lacustre de Manitoulin hay 180 lagos. El tercero de ellos por tamaño es el lago Mindemoya. Y dentro de ese lago, ya se lo imaginarán, hay una isla, que ostenta el estrafalario récord de ser la isla dentro de un lago dentro de una isla dentro de un lago más grande del mundo. Y dentro de esa isla… no, es broma, acabamos ya. Pero, ¿y si empezáramos, en vez de por un lago, por una isla?

 

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