El cementerio de naves espaciales del Océano Pacífico

Por no haber, no hay ni peces, y eso que tiene más océano a su alrededor que cualquier otro punto sobre la superficie del Planeta Tierra. Es un lugar tan remoto e inaccesible que su ubicación real no se conoció hasta hace treinta años, y es probable que lo hayan visitado muchas menos personas que las que han paseado por la superficie de la Luna. Es la definición perfecta y redonda de «en mitad de la nada», un lugar donde nunca pasa nada ni nadie, aunque, eso sí, ocasionalmente se estrella allí una nave espacial. Es, claro, el Punto Nemo.

Nada por aquí, nada por allá. O sea, por nadar no va a ser.

En La llamada de Cthulhu, H.P. Lovecraft presentó a la entidad cósmica que posteriormente se convertiría en uno de los mitos más conocidos de la literatura de horror contemporánea. Cthulhu se nos presentaba como residente en R’lyeh, una ciudad submarina en mitad del Pacífico Sur. Lejos de mantener el misterio, Lovecraft facilitó las coordenadas aproximadas del lugar, que pretendía ser el punto más alejado de cualquier rastro de humanidad que pudiera haber en la Tierra. La Llamada de Cthulhu se publicó en 1928, y habrían de pasar 64 años para que pudiera comprobarse científicamente la veracidad de la suposición lovecraftiana. Fue en 1992 cuando el ingeniero croata residente en Canadá Hrvoje Lukatela llevó a cabo el primer cálculo por ordenador para identificar el punto más alejado de cualquier costa terrestre, utilizando un software que él mismo había creado. Y como pionero, tuvo el honor de ponerle nombre a ese lugar que sólo a partir de entonces pudo ubicarse en un mapa. Punto Nemo, por el personaje de Julio Verne que tenía una isla secreta en algún punto del Océano Pacífico. Un nombre muy apropiado, teniendo en cuenta que nemo significa «nadie» en latín.

Estimación de Lukatela del Punto Nemo en 1992. Hoy día se considera que el punto más próximo al norte de Nemo es un banco de arena llamado Pandora justo al sur de la Isla Ducie

Las coordenadas halladas por Lukatela (48°52.6′S 123°23.6′O) establecieron un punto a idéntica distancia de tres pequeñas masas de tierra: la Isla Ducie, un pequeño atolón en el archipiélago de las Pitcairn, Motu Nui, un islote a cien metros de la Isla de Pascua y la Isla Maher, otro pequeño pedazo de tierra en las costas de la Antártida. El Punto Nemo está a 2.688 kilómetros y 520 metros (más unos pocos centímetros) de cada uno de esos lugares. El círculo de Océano Pacífico que rodea al polo de inaccesibilidad es de veintidós millones de kilómetros cuadrados, algo más grande que la Unión Soviética, el estado moderno más grande que jamás haya existido. El Punto Nemo está rodeado por el imperio más grande y más vacío de la historia de nuestro planeta. El Imperio de la Nada.

El Punto Nemo y los lugares habitados más próximos (The Map Kiwi)

Nemo no sólo está lejos de cualquier tierra emergida; está a tomar viento en general de cualquier cosa. No hay corrientes marinas que pasen cerca, lo que hace que tampoco haya demasiados peces, ni placton, ni vida en general. Por la misma razón no hay rutas marítimas ni aéreas que pasen a menos de mil kilómetros de allí. Generalmente, los seres humanos más próximos son los habitantes de la Estación Espacial Internacional, que en alguna de sus dieciséis órbitas diarias pueden llegar a estar a sólo cuatrocientos kilómetros de distancia. Eso sí, hacia arriba. Como curiosidad, la propia estación espacial acabará en las cercanías del Punto Nemo dentro de no demasiado tiempo. La región es un lugar perfecto para estrellar la chatarra espacial, y desde 1971 más de 250 vehículos y estaciones espaciales han acabado en las aguas más remotas de la Tierra, la mayoría de ellos, rusos. Entre los inquilinos del fondo marino están la estación espacial Mir y otras seis estaciones soviéticas. Dentro de un lustro, si los planes no cambian, también acabará allí la ISS, confirmando el estatus del Punto Nemo y sus alrededores como Cementerio de Naves Espaciales.

Coordenadas de R’lyeh según Lovecraft y su editor Derleth. Junto a ellas la ubicación conocida del Punto Nemo. No iban mal encaminados. Muchas horas delante de un globo terráqueo, sin duda.

Es fácil imaginar que un lugar tan remoto no recibe muchos visitantes, pero lo cierto es que hasta hace un par de años el total de personas que habían pasado por las coordenadas exactas del Punto Nemo ascendía a un total de ninguna, al menos de forma consciente. La primera expedición al Polo de Inaccesibilidad, y hasta ahora la única, se llevó a cabo en 2024; aprovechando el reposicionamiento entre la Antártida y Nueva Caledonia de un yate de recreo, el británico Chris Brown, su hijo y un cámara llamado Adam se plantaron en una Zodiac y vestidos con trajes de neopreno en las coordenadas exactas halladas por Lukatela 32 años antes. El viaje hasta allí duró diez días; diez días de no ver absolutamente nada excepto un horizonte gris y azul; después siguieron otros diez idénticos. Es difícil comprender cómo de remoto es aquel lugar. Pese a ello, encontraron aves marinas y hasta llegaron a avistar un pez volador. La vida se abre paso, que decía aquel.

Chris Brown en el Punto Nemo mostrando la bandera del Punto Nemo (las banderas marítimas de November, Echo, Mike y Óscar) (Inaccessibility.net)

Como último dato curioso: en realidad no sabemos con exactitud cuál es el Punto Nemo como tal. Su ubicación exacta depende de la exactitud de las mediciones de las costas de los puntos más cercanos, y tratándose de un banco de arena y dos islas deshabitadas, una de ellas en la Antártida, la cartografía no es todo lo precisa que podría ser. Según la base de datos que se utilice, el punto Nemo podrían ser hasta tres puntos distintos; todos ellos los ha calculado Hrvoje Lukatela; la expedición de Brown visitó los tres. Nemo no es sólo un punto imaginario: es un lugar legendario cuya ubicación precisa ni siquiera hoy, en 2026, se conoce con exactitud.

Fuentes y más info: Chris Brown Explores (vídeo en YouTube), Hrvoje Lukatela (2), Big Think, Wikipedia (2)

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