Despegar en 2026, aterrizar en 2025. Los vuelos de nochevieja que volarán al pasado

Cuando Carl Cox lo hizo en la nochevieja de 1999 los vuelos que cruzaban la línea de cambio de fecha eran pocos, y menos aún los que lo hacían la última noche del año, pero en el cuarto de siglo que ha pasado desde entonces el tráfico aéreo internacional se ha multiplicado por cuatro, y ahora los vuelos que despegan un día para aterrizar el día anterior son una ocurrencia cotidiana. Y en la nochevieja de 2025 tenemos nada menos que dos docenas de vuelos que despegarán el 1 de enero de 2026 y aterrizarán a tiempo de comerse las uvas una segunda vez. Y son estos:

Mapita realizado con el vuejuno pero efectivo Great Circle Mapper

Seguir leyendo

La estación de tren a la que sólo se puede llegar en tren

Hay estaciones de ferrocarril que dan servicio a grandes ciudades y reciben cientos de millones de pasajeros cada año. Por debajo de ellas en la pirámide de importancia están las estaciones que dan servicio a pequeñas ciudades, a suburbios, o a pueblos. En algunos lugares hay apeaderos remotos que únicamente sirven para que los habitantes de caseríos dispersos por el monte puedan subirse al tren sin necesidad de ir al pueblo más próximo. Y luego ya está Seiryu Miharashi, una estación de tren cuya única razón de existir es la propia estación de tren: no existe ninguna manera de llegar hasta ella que no sea precisamente en tren. Es la estación autocontenida. La metaestación. Una estación de tren más filosófica que práctica.

Próxima Estación: La nada (fuente)

Seguir leyendo

El señor de los palillos: las dos torres (Crónicas tokiotas, 2)

La imagen más japonesa que existe no es Hello Kitty a lomos de Pikachu perseguidos por Son Goku y Mario (aunque os dejo la idea porque es épica), sino un tren bala pasando por delante del monte Fuji. En el trayecto desde Hiroshima a Tokio viajamos en el Green Car (primera clase), lo que nos daba ciertos derechos como poder pedir comida a la cafetería sin levantarnos del asiento. Uno de esos privilegios era que viniera un empleado de la JR a indicarte cuándo podías ver el monte Fuji por la ventana, lo que da una idea de la importancia simbólica de la montaña en el imaginario japonés. La excursión desde Tokio es obligada, aunque suponga enfrentarse al absolutamente endemoniado sistema de tarifas de la red de trenes japonesa, gestionado por docenas de compañías distintas que operan en las mismas estaciones y a veces en las mismas vías. Después de perdernos varias veces, de pelearnos con taquilleras de dos estaciones y tres compañías distintas y de casi tres horas de viaje conseguimos subirnos a un humilde, incómodo y absolutamente abarrotado tren regional donde permanecimos de pie durante más de una hora mientras recorría renqueante las diecisiete paradas entre la estación de Otsuki y las faldas del monte Fuji. Y, francamente, mereció la pena cada minuto y cada contratiempo del viaje.

Primera visión del monte Fuji desde el tren. Reconozco que pocas visiones me han dejado tan carente de palabras

Seguir leyendo

7-Eleven, templos, trenes y neón. Cuatro días en Tokio, la ciudad inabarcable

«Japón es todo lo que te imaginas sobre Japón, pero multiplicado por diez». Javi pronunció esa frase nuestra segunda noche en Tokio, mientras paseábamos por Shinjuku rodeados de gente e iluminados por una cantidad aparentemente inagotable de carteles y luces callejeras. Tokio es exactamente igual. Una ciudad infinita, imposible de acabar, donde para el ojo occidental, todo es nuevo, todo es brillante, y todo es asombroso. Cuatro días no dan ni siquiera para empezar a rascar la superficie de la capital japonesa, pero eran los días que teníamos, así que los aprovechamos a fondo.

Tokio la nuit

Seguir leyendo

Hiroshima. La bomba y la memoria

En el Museo del Memorial de la Paz de Hiroshima y sus alrededores hay siempre cientos de estudiantes de colegio e instituto; se les distingue fácilmente por los uniformes escolares con jerséis de colores oscuros o faldas de tablas. Vienen de prácticamente todo Japón a pasar el día a la ciudad y aprender de su historia reciente. Cada año, un millón de personas visitan el mismo museo y el parque que lo rodea. Un parque llamado, también, de la Paz, cuyo icono más conocido es la Cúpula Genbaku, un edificio de hormigón que en 1945 alojaba una oficina de promoción económica, una de las pocas estructuras que permaneció en pie en la ciudad tras la caída de la bomba, y la más cercana al hipocentro. No es la única ruina que es Patrimonio de la Humanidad pero sí la más reciente. Con ocasión de su inclusión en la lista en 1996, la UNESCO definió el edificio como «un poderoso símbolo de la paz mundial alcanzada durante medio siglo tras el desencadenamiento de la fuerza más destructiva jamás creada por la humanidad». Puede que se trate de una traducción discutible, pero es ciertamente peculiar definir los 50 años que van de 1945 a 1995 como «paz mundial»; dejando eso a un lado, es obvio que Hiroshima es un símbolo. ¿Pero de qué?

Una fila de turistas esperamos nuestro turno para fotografiar la cúpula de la bomba enmarcada en un arco en el Parque de la Paz

Seguir leyendo

Despegar en 2024, aterrizar en 2023. Los vuelos de Nochevieja que viajarán al año pasado

Cuando Phileas Fogg dio la vuelta al mundo en la archifamosa novela de Julio Verne, llegó a Londres un día antes de lo que pensaba, porque había olvidado retrasar el calendario un día al atravesar la línea internacional de cambio de fecha cruzándola de este a oeste.  Ciento cincuenta años después cruzar esa línea imaginaria es mucho más común, fácil y barato, y cada día docenas de vuelos lo hacen en ambos sentidos. Y unos pocos lo hacen exactamente la noche en la que hemos decidido que acaba un año y empieza el siguiente. Son los elegidos para celebrar dos nocheviejas consecutivas en dos lugares diferentes.

Se viene… y se va

Seguir leyendo

Coronavirus en el mar: ¿a dónde han ido todos los cruceros del mundo?

El 20 de enero de 2020 el crucero Diamond Princess abandonó el puerto de Yokohama con 2.666 pasajeros a bordo, además de 1.045 miembros de la tripulación. Entre los pasajeros iba un hombre de 80 años, natural de Hong Kong, que había estado en Shenzen, justo al otro lado de la frontera de la ex colonia con la China continental, apenas unos días antes de volar a Yokohama. Cinco días después, y con los síntomas típicos de un resfriado leve, el hombre abandonó el barco al pasar este por su lugar de residencia. El crucero continuó su viaje sin incidentes, pasando entre otros lugares por Taiwán, hasta el 1 de febrero. Ese día, nuestro pasajero hongkonés acudió al hospital con un cuadro de fiebre alta e insuficiencia respiratoria, y le realizaron una prueba PCR para detectar una infección por Covid-19, que resultó ser positiva. La información llegó ese mismo día al Diamond Princess, que fue puesto en cuarentena en el puerto de Okinawa. Pocos días después, el buque era el lugar del mundo con más contagios detectados después de China. Comenzaba así una pesadilla para todas las compañías de cruceros del mundo, que no sólo aún no ha terminado sino que tampoco tiene pinta de ir a hacerlo pronto.

Personal médico entrando al Diamond Princess en febrero (NPR)

Seguir leyendo

Cuando el tamaño sí que importa: Las estatuas más grandes del mundo

Cuenta la leyenda que el escritor francés Guy de Maupassant odiaba tanto la Torre Eiffel que solía comer en el restaurante que hay en ella, porque era el único lugar de la ciudad desde el que el «espárrago de metal» no era visible. De la misma manera y alrededor del globo encontramos monumentos hechos para ser visibles desde cualquier parte, en ocasiones desde lugares extremadamente lejanos. Hoy en Fronteras, un repaso a las estatuas más grandes del mundo: religión, culto a la personalidad y megalomanía hechas arte. Arte descomunal

15.- Garuda Visnu Kencana, 76 metros (con base: 122 metros) – Bali, Indonesia

Veintiocho años. Ese es el tiempo que llevó construir esta monumental escultura en la isla indonesia de Bali desde la colocación de la primera piedra en 1997 hasta su inauguración en 2015. Entre medias dos crisis economicas mantuvieron parada la obra durante década y media. La escultura, realizada en cobre y piedra, representa al mítico pájaro Garuda siendo cabalgado por Visnú a cambio del uso del elixir de la vida eterna. Sus 64 metros de ancho, sumado al hecho de estar encima de un edificio de quince plantas la hacen una de las estatuas más voluminosas del mundo, si no la que más.

Garude Santstorm

Seguir leyendo

Me quedo con tu matrícula: un viaje alrededor del mundo a través de las placas de los coches

Las matrículas de los vehículos pertenecen a esa categoría de objetos que son simultáneamente burocráticos y sugerentes, como las pantallas de destinos de los aeropuertos o la señalización geográfica de las autopistas. Una matrícula es en esencia un objeto puramente administrativo, cuya utilidad es identificar un vehículo determinado y a su dueño, certificar que la maquinaria del Estado ha dado su visto bueno para su circulación. Pero también es más que eso. Un automóvil extranjero es como un pedacito de otro país circulando por nuestros caminos. Cruzarse con un coche, una moto, o una autocaravana con una matrícula extranjera nos evoca el recorrido que habrá realizado el vehículo desde su hogar hasta la calle donde lo vemos aparcado o el cruce donde nos lo topamos. Nos inspira preguntas y nos sugiere itinerarios, y más cuanto más lejano es el país de procedencia del vehículo.

Una furgoneta marca Toyota matriculada en Iowa y fotografiada en Sitges (Barcelona)

Seguir leyendo

Las lenguas amenazadas del Año Nuevo

La entrada de hoy es especial por muchas razones. Primero, porque es la última del año, obviamente. Segundo, porque es la más larga de la historia del blog. Y last but not least, porque la ha escrito el formidable Simón Perera, apasionado por las lenguas del mundo que hoy nos ofrece el mayor repaso a lenguas en peligro de extinción que se haya escrito jamás en la blogocosa en español. Espero que lo disfrutéis. Podéis seguir también esta entrada en Tuíter, en el hashtag #2017Live. ¡Feliz 2017! 

31 de diciembre de 1999. Alrededor del mediodía, comenzaba en La 2 el programa de televisión más largo que habría visto nunca: El día del Milenio. Yo y mi padre — quien para la televisión es más o menos como el aceite para el agua — nos sentábamos frente al aparato durante casi 24 horas, solo interrumpidos por la cena familiar y Ramón García y Nuria Roca dando las campanadas en la 1. Durante todo ese tiempo, seguimos cómo el año 2000 llegaba a países de todo el mundo, desde Nueva Zelanda hasta los Estados Unidos. Sí, señores, no se hace uno friqui en un día.

Años más tarde, servidor comenzó a ser lector de este genial blog que ustedes leen ahora. Es tradición lógica del mismo celebrar el Año Nuevo con un seguimiento de su entrada alrededor del mundo, desde los confines orientales de la Línea de Cambio de Fecha hasta sus confines occidentales. Pasó en 2009–2010, 2013–2014, o 2014–2015. El año pasado volvimos a tener seguimiento fronterero, esta vez por Twitter, con el hashtag #2016live.

Todo esto se fue confabulando en algún lugar de mi cerebro para inspirarme a hacer algo parecido. Recorrer el mundo a medida que llegaba un año nuevo, con un hilo conductor. Y para este hilo conductor había dos posibilidades, mis pasiones: la ciencia o la lengua.

Lo único que faltaba fue acordarme de un mapa que descubrí hace unas cuantas semanas. En él, la UNESCO concretaba la posición y el estado de todas las lenguas de cuyo peligro de desaparecer tiene constancia. Una realidad que se nos antoja lejana, en el tiempo o en el espacio, pero que no lo es tanto. De las aproximadamente 2500 lenguas en peligro, muchas se hablan cerca de casa: 128, en Europa (4, en España); y cientos, en Sudamérica.

Seguir leyendo