Ocho vídeos de viaje en time lapse

Las Navidades son una época eminentemente viajera. El reencuentro con la familia, la escapada a esquiar o el viaje de placer a algún lugar menos frío que el hemisferio norte son tan típicos como el turrón o el gordo ese barbudo que la gente cuelga de sus terrazas agarrado a una escalera. Por esa razón (y porque es viernes y no tengo demasiadas ganas de escribir parrafadas gigantescas como la del otro día), hoy os dejo con un puñado de vídeos de viaje en time lapse. A mi me resultan fascinantes y con un magnetismo indescriptible. Que los disfrutéis. Y Feliz Navidad a todos.

San Francisco-París en avión

(Atentos a la aurora boreal que se ve en el minuto 1:09)

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A diez mil kilómetros de casa y sin embargo en casa

Cuando uno estudia geografía por primera vez, le enseñan los países como algo consolidado, sólido, con unos límites definidos, que se sabe dónde empieza y dónde acaba. Uno no piensa que se puede encontrar en un determinado país y a la vez estar a diez mil kilómetros del mismo país. Las naciones y las fronteras, como toda construcción humana, distan mucho de ser algo perfectamente definido y definible, y a veces hay islas que forman parte de un país pero a la vez están a dos continentes de distancia. Y eso es lo que vamos a ver hoy, queridos lectores. Cómo pisar Francia sin acercarse a Europa, o como estar en el Reino Unido y a la vez en América.

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Esto es Francia. En serio.

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La tragedia de Clipperton

La Isla Clipperton es un pequeño atolón coralino situado en el Océano Pacífico, a unos 1.300 kilómetros al suroeste de Acapulco, en la costa mexicana. Es un islote completamente aislado; la tierra emergida más cercana está a casi mil kilómetros de allí (se trata de la Isla Socorro). Con apenas 9 kilómetros cuadrados de superficie, incluyendo la laguna interior, es un pedazo de tierra sin apenas interés de ningún tipo, tampoco humano, porque está completamente deshabitada. La soberanía sobre el atolón la ostenta Francia, formando parte de las posesiones francesas de ultramar. Pero la isla no fue siempre francesa, y tampoco estuvo siempre deshabitada. Hace cien años fue escenario de una tragedia digna de cualquier drama shakesperiano. Esta es su historia.

Vista satelital de la isla

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La isla de las cuatro estaciones

Existe un lugar único en la tierra en el que una persona puede disfrutar de cada una de las cuatro estaciones del año al mismo tiempo, incluso entrar y salir de ellas a su antojo… Es muy simple.

YO. Buenos días, me gustaría hacer una reserva para las vacaciones. Estaba pensando en algún lugar del Pacífico.

AGENTE DE VIAJES. Una excelente idea. Permítame sugerirle “Cuatro Estaciones”, la nueva isla artificial.

YO. ¿Una isla artificial?

AGENTE. Sí, pero no se preocupe, parece una isla natural, salvaje, tranquila y con unas magníficas playas.

YO. Interesante, ¿y dónde está esa isla?

AGENTE. Justo donde se cruzan la línea del ecuador, que divide la superficie del planeta en el hemisferio norte y el hemisferio sur, y la línea internacional del cambio de fecha.

YO. ¡En la intersección entre espacio y tiempo! Fascinante. No me importaría pasar mis vacaciones en esta isla. ¿Cómo dijo que se llamaba?

AGENTE. La isla de las Cuatro Estaciones. ¿Para qué fecha querría la reserva?

YO. Me gustaría para el 21 de junio.

AGENTE. De acuerdo, y ¿cuándo le gustaría llegar allí? ¿En primavera, verano, otoño, invierno?

El resto lo podéis leer en una entretenida anotación en Amazings.es del Irreductible Guillermo.

Cabe realizar una objección, eso sí: la Línea de cambio de fecha no es un meridiano concreto; dado que cada país hace lo que le peta con su hora oficial, en realidad la isla podría estar casi en cualquier parte del Ecuador, mientras su «gobierno» o lo que fuera estableciese de forma oficial que el tiempo en cada mitad de la isla corresponde a días distintos.

Disculpas, amados lectores, por tantos días sin proporcionaros vuestra fronteriza dosis. Salvo catástrofe o que no me de la gana esta semana habrá más contenido, a ser posible original…

Doce distopías de pesadilla (que no son 1984 ni Un Mundo Feliz)

La distopía, el antónimo de la utopía, es un género que da mucho juego para criticar, en clave de ficción, situaciones actuales. Mil Novecientos Ochenta y Cuatro es la más conocida y una de las mejores, y era, al igual que Rebelión en la Granja, una de las más ácidas críticas a las sociedades totaliarias, especialmente al estalinismo, en auge a finales de los 40 y principios de los 50. Una retahila interminable de conceptos y latiguillos de uso común hoy en día tienen su origen en esa novela, o en Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley. Pero las distopías ni empezaron ni acabaron en esas dos novelas. Una larga lista de distopías han salpicado la historia de la literatura, tanto dentro de la ciencia ficción como fuera de ella, y nos han servido para reflexionar sobre la civilización y su fragilidad, y el poder y sus excesos. Descartando las dos más obvias y conocidas, este es mi top 12 distópico.

12.- Fahrenheit 451, Ray Bradbury, 1953

Tipo de distopía: Política

Resumen: En una sociedad donde pensar por uno mismo está prohibido, el cuerpo de bomberos tiene como misión quemar libros. Según el gobierno, leer libros hace que la gente no sea igual, y además les hace infelices al generarles angustia. Guy Montag, el protagonista, es uno de esos bomberos que en lugar de mangueras trabajan con un lanzallamas. Una serie de acontecimientos le hace replantearse si realmente es feliz y si será cierto eso de que leer es tan malo.

Comentarios: Como es sabido, 451º Fahrenheit es la temperatura a la que arde el papel. Es probablemente la tercera novela distópica más conocida tras las dos mencionadas en el título de esta entrada. Escrita en pleno Macarthismo, la novela denuncia la censura estatal pero, según su autor, sobre todo la autocensura de los ciudadanos y la alienación que producen los mass-media. En el mundo de Bradbury el hedonismo es la única guía, y la televisión y la radio son las únicas actividades de ocio de sus habitantes. Hay quien ve paralelismos con la era actual, pero son, en mi opinión, forzadísimos. La novela ha envejecido mucho y no demasiado bien, pero merece ser leída y releída, y de hecho se sigue reeditando con frecuencia.

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Del arte de ponerle nombres a los lagos en Canadá

Canadá es un país de lagos. También de policías a caballo con un uniforme de lo más pintoresco, pero no viene al caso. Hablemos de los lagos de Canadá. Pongamos por ejemplo la provincia de Quebec. Tiene un millón y medio largo de kilómetros cuadrados de superficie, de los cuales un 12%, o sea, 180.000 km2 son lagos y ríos. Ciento ochenta mil kilómetros cuadrados. Son más o menos 18 millones de campos de fútbol, en la unidad estándar de superficie en la televisión. En toda Canadá la superficie del país ocupada por agua dulce (lagos y ríos) alcanza casi 900.000 kilómetros cuadrados, lo que viene siendo lo que miden países como Egipto o Venezuela. Se desconoce el número exacto de lagos que existen en el país. Ni siquiera se han molestado en contarlos. La última vez que lo hicieron fue en 1973 y contaron 31.752 de más de tres kilómetros cuadrados de superficie. Si contamos las lagunas, los estanques y los demás pedazos de agua esparcidos por todo el país la cifra se dispara hasta los ¡dos millones! Y eso sin contar los charcos que deja la lluvia. Lo que decía al principio. Un país de lagos.

canadalakes

Ooooooooooh

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La vuelta al mundo en 80 segundos

La vuelta al mundo en 80 segundos es un vídeo promocional de Sony que se publicó hace algo más de un año, pero del que yo tuve noticia ayer. En Fronteras siempre a la última. Londres, El Cairo, Hong Kong, Tokio, San Francisco, Nueva York y de vuelta a Londres, en sólo ochenta segundos. Una auténtica preciosidad para alegraros el viernes. Más, quiero decir. ¡Feliz fin de semana!

Si te apetece procrastinar un rato, siempre puedes echarle un vistazo a otros vídeos publicados en Fronteras:

24 horas de neón
De los Ángeles a Nueva York en 4 minutos
Estados Unidos, a pie, en dos minutos

El hombre más solitario de la Tierra

Probablemente la persona más aislada y solitaria de la Historia haya sido Michael Collins, el astronauta de la misión Apolo 11 que permaneció en órbita alrededor de la Luna mientras Buzz Aldrin y Neil Armstrong se daban un paseo por nuestro satélite. Se calcula que llegó a estar a más de 5.500 kilómetros de sus compañeros, a la sazón los seres humanos más próximos, lo que le convirtió, durante unas horas, en el hombre más solitario de la historia, que no de la Tierra. Regresando a nuestro planeta, el título del tipo más solitario y aislado del planeta se lo lleva el último superviviente de una tribu amazónica brasileña, cuyos nombres (el del hombre y el de la tribu) se desconocen.  Se encuentra en el estado de Rondonia, y quince años después de la primera noticia sobre él, su vida sigue siendo un misterio.

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Noruega, la bandera con otras ocho banderas dentro de ella

Algo debieron hacer medianamente bien los británicos cuando su bandera todavía figura en las enseñas nacionales de países que fueron sus colonias. Fijémonos, por ejemplo, en las banderas de Australia, Nueva Zelanda, las Islas Fiyi o Tuvalu. Incluso territorios como Hawái o la Columbia Británica lucen la Union Jack en sus banderas. La misma Canadá también, hasta 1965, cuando sustituyeron la bandera monárquica por la de la hoja de arce. Sin embargo, la bandera británica no es la única que aparece en otras banderas. La bandera noruega contiene hasta ocho banderas distintas en su interior. ¿Cómo? Eso es lo que vamos a ver hoy.

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Quince pueblos que deberían cambiar de nombre pero ya

15.- Kagar, Alemania. Situado a apenas 100 kilómetros de Berlín, Kagar es un pequeño publo que forma parte del municipio brandemburgués de Rheinsberg. Obviamente kagar en alemán no significa nada parecido a lo que quiere decir en castellano. Para mayor diversión, a apenas unos kilómetros se encuentra la pedanía de Repente, lo que permite ir «de Repente a Kagar«. Eso sí, hay que parar justo antes de Kagarsee (see significa lago o estanque en alemán; Kagarsee es «el lago de Kagar». Sus aguas deben ser prístinas y cristalinas).

Kagar y Kagarsee

14.- Bastardo, Italia. Este pueblo de curioso nombre y, probablemente, padre desconocido, pertenece a la comuna (municipio) del Gianno dell’Umbria, que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, de los que la mitad son bastardi. El nombre del lugar proviene de una hostería situada allí hace como tres siglos, llamada «osteria del bastardo». Y así se quedó el pueblo. (Más info 1, 2)

pueblos_bastardo

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