En el otoño de 1958, Radio Luxemburgo lanzó el reto para el transporte de tres toneladas de hielo desde el Círculo Polar Artico al Ecuador, 12.000 trepidantes kilómetros . Un suculento premio de 100.000 francos por cada kilo que sobreviviera sin derretirse en el difícil camino desde Noruega hasta cerca del golfo de Guinea.
Tras el desafío de la emisora de radio, la empresa noruega de materiales de aislamiento Glasvatt decidió equipar un camión para traer un bloque de tres toneladas de hielo, desde Mo i Rana por el Círculo Polar Artico hasta Libreville, capital de Gabón. Sin ningún medio de refrigeración aplicado y como única intención de mostrar la eficiencia de los materiales aislantes de lana de vidrio utilizados. Una expedición que generó la atención de la prensa de todo el mundo, seguida por gran multitud de espectadores, llegando a convertirse en el «más grande montaje publicitario del planeta».
Entre los patrocinadores, Shell, que proporcionó el combustible necesario y Scania, que le asignó uno de sus camiones. El responsable de la expedición fue Sivert Klevan, un ingeniero con un gran instinto para las relaciones públicas. Los bloques de hielo fueron cortados en trozos de 200 kg por una motosierra del glaciar Svartisen, para ser transportados en un trineo hasta un helicóptero donde los depositaría en el centro de la ciudad.
El sorprendente resultado de la expedición, con enlaces, fotos y demás, en El Baúl de Josete.
En el otoño de 1958, 




Según cuenta el taxista, el acelerado pasajero, al que parecía sobrarle el dinero tanto como le faltaba el tiempo, había quedado con unos amigos en pleno Oktoberfest de Múnich para celebrar una despedida de soltero, y había perdido el avión que tenía que llevarle a la capital bávara. Veinte horas después y con 3.500 euros más en el bolsillo el taxista inglés depositó al viajero en la ciudad alemana. Preguntado sobre el hecho, afirmó «Son cosas que pasan a veces, aunque desde luego supera a acercar a las tiendas a algunos pensionistas». Flema británica, le dicen.

