Próxima estación, la cocina. El metro que atraviesa un edificio de viviendas y tiene una estación en mitad de la nada.

Somos vagamente conscientes de hasta qué punto China se ha desarrollado y ha cambiado en las últimas décadas. Hasta finales de los ochenta el gigante asiático fue un país mayormente agrario donde un porcentaje enorme de la población vivía en la pobreza extrema, normalmente de la agricultura de subsistencia. Desde el año 90 hasta la actualidad el porcentaje de población urbana de China ha pasado del 26 al 60%. Teniendo en cuenta el aumento de la población, eso supone que las ciudades chinas han absorbido más de quinientos millones de habitantes en las últimas tres décadas. En toda Latinoamérica existen 50 ciudades con más de un millón de habitantes: en China hay más de cien, la mayoría de ellas desconocidas no sólo en occidente, sino incluso entre la mayoría de los chinos. ¿Alguien había oído hablar de Zibo (tres millones y medio de habitantes), Nanchang (cuatro millones) o Qingdao (seis millones)? Incluso megalópolis que en cualquier otro lugar del mundo serían centros de poder continental en China pasan desapercibidas. Shantou, Shengyan, Jinan, ciudades cuyas áreas metropolitanas cuentan con once, doce y trece millones de habitantes respectivamente y que en Occidente ni siquiera sabemos que existen. El desarrollo explosivo de China nos ha dejado estampas post apocalípticas como las ciudades fantasma en mitad de la nada esperando a ser habitadas, y también desmesuradas infraestructuras. La presa más grande del mundo, cuatro de los cinco puentes más largos del planeta, el edificio más grande conocido, la granja eólica con mayor potencia, la red de ferrocarril de alta velocidad más extensa… todo eso está en China… y tiene menos de quince años de antigüedad.

Un convoy de metro sumergiéndose en las profundidades de un bloque de viviendas en Chongqing, China (VCG/Getty)

Chongqing es uno de esos gigantes desconocidos mencionados en el párrafo anterior. Situado en el centro del país, unos 1.500 kilómetros al suroeste de Pekín y 1.100 al noroeste de Hong Kong, es uno de los cuatro municipios controlados directamente por el gobierno central en China (los otros tres son Pekín, Shangái y Tianjin, todos en la costa noreste del país). Bañado por el río Yangtsé, tiene una población de más de treinta millones de personas, establecida en un territorio del tamaño de Austria (algo menos de noventa mil kilómetros cuadrados). La ciudad propiamente dicha tiene unos 9 millones de habitantes, y el área metropolitana más de veinte; diez veces más que en 1990. Como sabe cualquier planificador urbano uno de los problemas más acuciantes que padece cualquier ciudad en medio de un crecimiento tan acelerado es el de la movilidad. A principios de 2005 la ciudad tenía exactamente cero estaciones de metro. Hoy tiene más de 180, esparcidas a lo largo de más de trescientos kilómetros de vías férreas, y que absorben tres millones de viajeros al día.

Un convoy de la línea 2 del metro de Chongqing entrando en la estación de Liziba (CCTV)

La estación más famosa del metro de Chongqing es la de Liziba. Está situada en mitad de un bloque de pisos de diecinueve alturas de alto; los pisos 6, 7, y 8 corresponden a la estación del monorrail, el resto a viviendas y oficinas normales. La estación está insonorizada de forma especialmente intensa, según las crónicas, aunque confieso cierta curiosidad acerca del sonido que se pueda escuchar en una vivienda situada en los pisos 5 o 9 del complejo. La línea 2 a la que pertenece fue la primera del sistema de metro de la localidad, y abrió en 2005. La estación de Liziba no tardó mucho en hacerse famosa por lo absolutamente inusual de su localización, y según podemos ver en Youtube hoy en día una muchedumbre de turistas, móvil en ristre, saluda a cada monorrail que cruza el extravagante túnel.

La estación de Liziba se ha convertido en un punto tan turístico dentro de Chongqing que en agosto del año pasado abrió una plataforma panorámica para poder hacer fotos instagrameras como Dios manda (Getty Images)

Liziba no es la única estación llamativa del metro de Chongqing. A las afueras de la ciudad se encuentra la de Caojiwan, en la línea 6. A las afueras de la ciudad quiere decir muy a las afueras. Del todo. Fuerísima de la ciudad. Tan fuera de la ciudad que la estación está en la más absoluta, profunda y desolada de las na.das, en medio de un vacío tanto físico como existencial. O al menos lo estaba cuando se abrió en 2012. Tres salidas, dos de ellas cerradas, escaleras mecánicas que emergen en mitad un yermo estéril donde sólo crecen malas hierbas, y bajo él, una maravilla moderna. Como diría José Mourinho, sólo cabe preguntarse por qué. La respuesta es que estaba previsto un desarrollo urbanístico que empezó con algo de retraso, y que se puede ver en Google Maps, en imágenes tomadas en agosto del año pasado.

Entrada principal de la estación de tren de Caojiawan, en Chongqing, rodeada de, bueno, de nada en general (CNN)
Una de las dos salidas que permanecieron cerradas (suponemos que ahora estarán abiertas) (CGTN)

No hemos acabado con el metro de Chongqing, En el distrito de Jiagbei está la estación de Hongtudi, que tiene la particularidad de ser la más profunda de China (y de Asia) y la segunda del mundo. Los andenes de la línea 10 discurren 91 metros bajo tierra; hay minas menos profundas. El trayecto a través de ocho largos tramos de escaleras lleva hasta cinco minutos. Dos líneas se cruzan en la estación, que tiene cuatro salidas en la superficie, y está servida por 91 escaleras mecánicas.

China es un lugar fascinante por muchas razones, pero el sorpasso a nivel global que estamos viviendo es un hecho histórico que está pasando desapercibido. Sirva este breve paseo por el metro de una ciudad en el centro del país como pincelada.

No es Photoshop, sino un nudo de carreteras a las afueras de Chongqing donde se cruzan hasta veinte de ellas en cinco niveles distintos (Fred Dufour)

3 respuestas a “Próxima estación, la cocina. El metro que atraviesa un edificio de viviendas y tiene una estación en mitad de la nada.

  1. Alejandro 14-mayo-2019 / 12:39 pm

    El edificio de la foto salió en un documental e indicaban que entre los vecinos hay detractores por molestias (más vibración que ruido) pero también defensores pues no solo tienen un acceso de lujo al metro sino que quien esté viviendo alli tiene transporte gratis a cambio!!!!!

  2. chando 21-mayo-2019 / 3:05 pm

    Creo que, así como trasladaron a la gente a este pedazo de tierra, debería sacar a la gente que vive en ese edificio. No sé, digo yo.

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