Al otro lado de la verja son mucho más ricos: Las fronteras más desiguales del mundo

Una frontera es una línea imaginaria que separa dos estados, dos países, dos legislaciones, y a veces dos idiomas, dos modos de vida o dos sistemas antagónicos. En muchas ocasiones, la frontera también es una línea imaginaria pero muy real que separa la riqueza de la miseria, la abundancia de la escasez y el futuro de la desesperanza. Hoy vamos a recorrer los abismos económicos que separan países contiguos, los precipicios de la renta per cápita por los que se despeñan las esperanzas de la gente. Al otro lado de la verja son más ricos.

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Cuando había dos Alemanias. Un recorrido por la frontera interalemana

El Muro de Berlín fue la representación de la frontera como distopía, el lugar y el momento donde se aunaron todos los temores y todas las realidades siniestras asociadas al cruce de una frontera internacional. La sensación de peligro, de fin de lo conocido, de asomarse a otro mundo; el alambre de espino, los perros, las torres de vigilancia, el cemento, el zumbido incesante de los generadores eléctricos que mantenían iluminada La Zona. Pero el Muro era una pequeña parte de la mucho más vasta frontera interalemana, que separaba dos mundos, el capitalista y el comunista, el democrático y el totalitario, nosotros y ellos, y que trazaba una descomunal cicatriz de norte a sur hasta darse de bruces con Checoslovaquia. El Muro de Berlín era impresionante, pero como ese muro había centenares de kilómetros de frontera fortificada mucho menos conocidos, donde murió mucha más gente y que causó muchos más traumas.

Un helicóptero sobrevolando la frontera interalemana (fuente). Nótense los dos muros, el exterior (la frontera real) y el interior (el único que conocían los alemanes orientales). Clic en la imagen para ampliar

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Comparativa PIB per capita entre regiones españolas y países independientes

Hace un par de días traía por aquí un mapa de cosecha propia que corregía a otro afanado vilmente por ahí, en el que se comparaba el PIB de cada autonomía con el de un estado independiente con una economía de un tamaño similar. Hoy doy el siguiente paso y aquí traigo un mapa similar, pero comparando a cada autonomía no por su PIB, sino por su PIB per capita, una medida mucho más ajustada de la riqueza de un país o región, aunque siga siendo mejorable. El mapa que queda al comparar cada región de España con un país de riqueza relativa similar, es este:

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Mapa del PIB de las autonomías españolas comparado con el de estados independientes

Si es que es lo que pasa cuando uno es un piratilla y aplica la ley del mínimo esfuerzo. Que se columpia. En la entrada de ayer incluí un mapa comparando el PIB de las autonomías españolas con el de países independientes que resultó estar mal. Debería haberlo sabido a primera vista cuando equiparaban Cataluña con Suiza (cuyo PIB es tres veces superior), pero comprobé sólo Canarias y Madrid (que era más o menos correctos) y obvié el resto. Mea culpa. Procedo a instalarme un par de orejas de asno en la cabeza y a enmendar mi error. Aquí está el mapa correctamente diseñado

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Viernes de mapas

Bueno, es viernes, he estado de vacaciones y aunque sigo escribiendo, todavía no tengo nada listo para sacar del horno. ¿Qué hacer? ¿Dejar pasar otra semana sin alimentar las mentes de mis escasos pero inmerecidos lectores? ¿Dejar de hacer siempre la misma broma de «escasos pero inmerecidos»? ¿Revelar que la tomé prestada de esa cumbre cinematográfica llamada «El último Gran Héroe» en la que Sorsenáguer se interpreta a sí mismo… una vez más? Podría hacer todo eso, pero es mucho más fácil parasitar a blogs amigos y robarles sus entradas como si fuéramos el Museo Británico rapiñando bajorrelieves. Ahí van unos pocos mapas shulos shulos, que espero que disfruten en este caluroso agosto (este es el punto en el que los, ejem,  miles de lectores argentinos y uruguayos dicen que de caluroso nada, lo sé).

Nueva bandera para el blog en los días en los que el autor está poco inspirado

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El viaje en la Antigua Roma

Viajar en la antigüedad era algo difícil, lento, caro y peligroso. Para la inmensa mayoría de la población la vida transcurría prácticamente en su totalidad en el espacio que podían cubrir a pie entre la salida y la puesta del sol, lo que venían a ser como mucho unos treinta o cuarenta kilómetros a la redonda del lugar donde uno vivía. Sólo los soldados, comerciantes y otras gentes de mal vivir tenían la oportunidad de ver mundo, pero al precio de pasarse meses, cuando no años, lejos de casa, si es que tenían algo a lo que poder llamar así. El Imperio Romano se había preocupado de construir una extensa red de carreteras, la mayoría de las cuales siguió en uso durante el siguiente milenio, o más. Son las conocidas Calzadas Romanas, una red de transportes que abarcaba un enorme recorrido desde el Océano Atlántico al Mar Rojo, pasando por las Islas Británicas o el Mar Negro.

La Via Apia, en Roma

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Manual del perfecto conductor español

En cierta ocasión se realizó una encuesta entre los conductores españoles que arrojó resultados sorprendentes. Aproximadamente el 95% de los conductores consideraba que conducía mejor que la media, lo que quiere decir que o bien el 5% conduce verdaderamente mal y en una escala del 1 al 10 puntúa  negativo, o que en general el conductor español medio se mira por las mañanas ante el espejo de la bruja de Blancanieves. Personalmente me inclino por lo segundo. Más que nada porque el espejo me salió carísimo. En fin; pongámonos el traje de Antropólogo Indecente y vayamos a echarle un vistazo a la fauna que puebla la jungla de asfalto.

Nuevas señales de tráfico aprobadas por la DGT, de momento en fase experimental

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Un milenio de fronteras en Europa

NOTA: Los vídeos subidos originalmente habían sido deshabilitados, así que he buscado otros. Avisad en los comentarios si los vuelven a deshabiltar.

Espectacular este vídeo que refleja en apenas tres minutos y medio todos los cambios de fronteras habidos en Europa en el último milenio (1000-2005). Desde la llegada al Danubio de las hordas mongoles hasta la conquista de Europa por parte de la Alemania Nazi, pasando por la Reconquista española y por cinco siglos de imperio otomano, Europa es un permanente ir y venir de fronteras e imperios. Es una buena manera de reflejar la diversidad casi desquiciante del continente más pequeño del mundo. Y también da para una reflexión algo sombría. Cada metro que se han movido las fronteras en Europa (y en cualquier parte del mundo) ha costado un par de hectolitros de sangre. Así que haced los cálculos y calculad cuántas piscinas olímpicas se podrían llenar con lo que costó todo ese movimiento de fronteras

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Diez pueblos con exactamente un habitante

En El disputado voto del Señor Cayo, el enorme Miguel Delibes contaba la historia de cómo tres miembros de un partido político buscan votos en la España más rural. Eran los setenta, las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. En uno de esos pueblos castellanos pasto del olvido se encuentran con el Señor Cayo; uno de los dos únicos habitantes que quedan en el lugar, que además no se habla con el otro. El contraste entre los jóvenes militantes, modernos, urbanitas y concienciados y el casi anciano lugareño y su forma sencilla de ver la vida es el hilo conductor que da forma a la novela. El señor Cayo era un resistente, una rémora destinada a desaparecer, como su propio pueblo. Treinta años después siguen existiendo lugares así. Hoy, en Fronteras, pueblos con exactamente un habitante.

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El hombre que cruzaba fronteras

Conocí el Hotel Arbez hace un tiempo en alguna de las múltiples páginas de friquismo fronterizo que adornan el blogroll de esta humilde bitácora. Teniendo en cuenta que Ginebra cae a apenas siete horas y media de coche de Barcelona (Madrid, por ejemplo, está a seis horas de carretera, cinco si se corre un poco y no se para, y cuatro si se es un retrasado mental con un coche de gran cilindrada) planeé cuidadosamente el viaje para realizarlo en noviembre del año pasado. El día del viaje desperté con una descomposición intestinal nivel «las aguas del Mar Rojo se cierran sobre los perseguidores de Moisés» por lo que no sólo no podía conducir siete horas, sino que ni siquiera podía plantearme salir de casa a comprar papel higiénico. Así que cancelé la expedición y esperé mejores tiempos. Hasta que hace un par de meses se alinearon los planetas y disfruté de tres días eximido de cualquier responsabilidad laboral o familiar; pensé que la ocasión la pintan calva y me lancé a recorrer fronteras. Este blog es sólo una excusa para viajar, leches. Aprovechémosla.

suiza_escalera

-Sí, hola, Cariño, te mando la foto del sitio que he venido a ver. Sí, es una escalera. Sí, la moqueta es bastante fea y un poco mugrienta, ¡pero la frontera pasa por uno de esos escalones! Sí, me he cogido un avión y luego he conducido una hora por una carretera de montaña para ver esto. ¿Cómo, que te recuerde por qué te casaste conmigo?

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