Los quince territorios más despoblados de la Tierra

En algún momento de los últimos meses la Tierra alcanzó los siete mil millones de habitantes, una cifra que multiplica más o menos por cuatro la que había cuando se hundió el Titanic, y por dos la cifra de de 1970. El planeta se llena y va a seguir haciéndolo en las próximas décadas, pero la distribución de la población no es ni remotamente equitativa por la superficie terrestre. Hay zonas donde es imposible dar un paso sin pisar a alguien (pongamos las piscinas públicas de Tokio o el Metro de Barcelona) y territorios donde podrías caminar semanas sin ver una sola persona. Territorios vacíos, o casi, zonas vírgenes, desoladas, completamente ajenas al trajín humano. El paraíso para cualquier misántropo. Hoy, en Fronteras, los territorios más despoblados del planeta Tierra.

No, si mal no se vive, lo malo es cuando me quedo sin tabaco o tengo que ir a pedirle sal al vecino

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El cielo de las aerolíneas (segunda parte)

Para leer la primera parte de esta entrada, pincha aquí.

  Aviaco, España, 1948-1999

Aviación y Comercio S.A., que ese era el nombre de la empresa, fue fundada en 1948 tras una más que tímida liberalización del mercado aéreo español. Su primera ruta fue entre Bilbao y Madrid, internacionalizando sus recorridos poco después con rutas a Orán, Burdeos o Ámsterdam. En 1954 el ministerio de Industria nacionalizó la mitad de la compañía y la puso al servicio de Iberia, cubriendo Aviaco las rutas a las que Iberia no llegaba por su orientación más internacional. Aviaco comenzó entonces su política de unir aeropuertos secundarios con Madrid o Barcelona, sirviendo simplemente de alimentador de Iberia, compañía de la que se convertiría en filial en 1959. Durante cuatro décadas Iberia dirigió la política de Aviaco hasta que se decidió reorganizar el grupo tras la liberalización del mercado aéreo y Aviaco fue integrado en Iberia. La marca desapareció el 1 de marzo de 1999.

Fuentes: Wikipedia, Timetable Images.

Un Convair CV 440 en Barajas, en 1965 (fuente). Debajo, un DC-9 en Palma de Mallorca, en 1999, pocas semanas antes de la desaparición de la marca (fuente)

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Cuando muere una aerolínea, ¿va al cielo?

Crecer es desilusionarse, que dijo el filósofo. Igual que desaparecen los seres queridos y se marchita la belleza de la juventud, los negocios nacen, crecen y, en un 90% de los casos, acaban desapareciendo. Y las aerolíneas no son una excepción. El vacío que dejan al desaparecer es, quizás, un poco mayor de lo normal. La marca de una línea aérea se identifica en muchas ocasiones con sueños largamente esperados, con esa sensación hormigueante de estar a punto de descubrir un lugar nuevo. Las líneas aéreas son negocios, pero también son símbolos. Y cuando desaparecen, no sólo desaparece la empresa. También aquello que simbolizaba. Hoy nos ponemos manriqueños (cualquiera tiempo pasado fue mejor) y vamos a recordar algunas compañías aéreas de las que sólo queda la memoria y su artículo de la Wikipedia en Inglés.

  Pan Am, Estados Unidos, 1927-1991

Hablar de Pan Am (Panamerican World Airways) es hablar de Historia de la Aviación con mayúsculas. Simboliza como ninguna otra compañía lo ha hecho ni lo hará el cosmopolitismo de las líneas aéreas comerciales, el glamour de los cielos. En el imaginario colectivo se identifica Pan Am con la edad de oro de la aviación comercial, esos años cincuenta y sesenta en los que tomar un avión era una cuestión de estatus, antes de la aparición de las low cost y de la democratización del vuelo. Soy de la opinión de que la edad de oro la estamos viviendo en el siglo XXI, pero esa es otra Historia. Pan Am fue y sigue siendo una de las marcas más reconocidas y reconocibles a nivel mundial, gracias a su extensísima red de rutas, que llegó a abarcar, a finales de los sesenta, la friolera de 225 destinos en 86 países

Un Boeing 707 despegando del JFK en los años 60.

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La Cádiz de Ohio (y la de California, y la de Filipinas, y…)

Cádiz es una de las ciudades más antiguas de España y de Europa. La tradición dice que fue fundada a finales del siglo XII antes de nuestra era, lo que viene a significar que lleva unos 3.100 años habitada. Con semejantes credenciales la Historia gaditana es larga y tortuosa, desde las Guerras Púnicas a La Pepa, como corresponde a uno de los lugares con más solera de España. Pero la Tacita de Plata (sobrenombre que he de confesar que encuentro cursi hasta el horror y que a pesar de ello comparte con media docena de ciudades) no es la única Cádiz que existe. En Estados Unidos encontramos hasta cuatro más, un póker gaditano que no tiene ni tanto nombre ni tanta historia (ni, desde luego, unos carnavales tan espectaculares) pero que bien merece un reconocimiento.

Welcome to Cadiz, Ohio (fuente)

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Disculpa si me como tu bandera para cenar

Una deliciosa entrada (es un decir) para este primer viernes de marzo: banderas hechas con comida. Ñam. Las banderas fueron cocinadas por la Agencia TBWA para el Festival Gastronómico de Sídney y supuestamente están hechas de comida típica del país al que representan. Que las disfrutéis y ¡feliz fin de semana!

España: Paella y chorizo (dejo las metáforas políticas para las sin duda afiladas lenguas de mis amados comentaristas).

Japón: Arroz y atún. Minimalismo a tope

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A diez mil kilómetros de casa y sin embargo en casa

Cuando uno estudia geografía por primera vez, le enseñan los países como algo consolidado, sólido, con unos límites definidos, que se sabe dónde empieza y dónde acaba. Uno no piensa que se puede encontrar en un determinado país y a la vez estar a diez mil kilómetros del mismo país. Las naciones y las fronteras, como toda construcción humana, distan mucho de ser algo perfectamente definido y definible, y a veces hay islas que forman parte de un país pero a la vez están a dos continentes de distancia. Y eso es lo que vamos a ver hoy, queridos lectores. Cómo pisar Francia sin acercarse a Europa, o como estar en el Reino Unido y a la vez en América.

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Esto es Francia. En serio.

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Quince pueblos que deberían cambiar de nombre pero ya

15.- Kagar, Alemania. Situado a apenas 100 kilómetros de Berlín, Kagar es un pequeño publo que forma parte del municipio brandemburgués de Rheinsberg. Obviamente kagar en alemán no significa nada parecido a lo que quiere decir en castellano. Para mayor diversión, a apenas unos kilómetros se encuentra la pedanía de Repente, lo que permite ir «de Repente a Kagar«. Eso sí, hay que parar justo antes de Kagarsee (see significa lago o estanque en alemán; Kagarsee es «el lago de Kagar». Sus aguas deben ser prístinas y cristalinas).

Kagar y Kagarsee

14.- Bastardo, Italia. Este pueblo de curioso nombre y, probablemente, padre desconocido, pertenece a la comuna (municipio) del Gianno dell’Umbria, que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, de los que la mitad son bastardi. El nombre del lugar proviene de una hostería situada allí hace como tres siglos, llamada «osteria del bastardo». Y así se quedó el pueblo. (Más info 1, 2)

pueblos_bastardo

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Loving County, el condado vacío

La carretera 302 de Texas recorre el oeste del estado en una sucesión de aburridísimas líneas rectas. Su origen se encuentra en la ciudad de Odessa y durante decenas de kilómetros atraviesa menos de media docena de pueblos polvorientos, el más grande de los cuales apenas cuenta con 5.000 habitantes. 125 kilómetros después de Odessa la carretera se cruza por segunda vez con otro camino digno de tal nombre, la County Road 300, una lengua de asfalto que discurre hacia el Norte hasta casi alcanzar la frontera con Nuevo México. Si has llegado hasta aquí estás en Mentone, la sede del condado de Loving, el más despoblado de todo Estados Unidos. En un radio de decenas de kilómetros no hay nada salvo una gasolinera y una cafetería. Las carreteras en Mentone son para largarse cuanto antes del pueblo.

La entrada a Mentone (fuente). Uno que lo visitó hace poco dice que lo más relevante que le sucedió fue ver un lagarto a las 14:37 en una de las tres calles del pueblo.

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Cantinflas cruzando la frontera con EE.UU. O intentándolo

Divertido el vídeo que Carlos Velasco (@carlosvelasco), un lector de la otra punta del mundo (Tasmania, nada menos), dejó en los comentarios del vídeo de la semana pasada. Cantinflas intenta entrar en Estados Unidos y las pasa canutas para cruzar la barrera. Barrera que por otro lado está un poco en mitad de la nada… Interesante el cuestionario de acceso al país; se ve que las preguntas chorras que hace el Departamento de Seguridad de EE.UU. a los turistas que visitan el país ya llevan bastante tiempo en vigor. El vídeo pertenece a la película Por mis pistolas, estrenada en 1968, una sátira a los spaguetti western que entonces vivían su época dorada.

¡Feliz fin de semana!

Los muros que aún permanecen en pie (y IV)

Si no lo has hecho todavía, puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte de esta serie.

El Muro de la Tortilla (Estados Unidos-México)

Durante generaciones la frontera entre México y los Estados Unidos ha servido de puerta de entrada para los inmigrantes de Hispanoamérica, que han teñido estados como California o Nuevo México de color latino (esta es la frase más cursi que jamás se haya escrito en este blog). De un tiempo a esta parte EE.UU. ha venido endureciendo cada vez más su política sobre inmigración, otorgándole cada vez más financiación a las patrullas fronterizas. El muro de la Tortilla, llamado así jocosamente por los inmigrantes dado que «allí los fríen», se extiende a lo largo de más de mil kilómetros de los tres mil y pico que mide la frontera entre México y Estados Unidos. Es un continuo desde el Pacífico en California hasta Yuma, en Arizona, y posteriormente existen varias secciones más en Texas. La altura de la barrera oscila entre los cuatro y los seis metros; en la mayor parte de su recorrido es una barrera metálica, y en la parte tejana también consiste en verjas de alambre.

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