Cuando el dinero no vale ni el papel en el que está impreso ( y II)

(Primera parte, aquí)

2.- Zimbabue, 2006-2009

Es el más reciente y hasta ahora el único caso de hiperinflación del siglo XXI, provocado casi en exclusiva por las políticas insensatas de la tiranía de Mugabe. La corrupción generalizada del régimen, la impresión masiva de moneda no respaldada para pagar a los funcionarios y al ejército, unidas a políticas agrarias erráticas llevaron a la pérdida de confianza en la moneda local durante 2005 y 2006. Durante ese último año los precios se multiplicaron por mil, lo que llevó al gobierno a tomar dos medidas, una, introducir una nueva moneda («nuevo dólar») en lugar del viejo dólar de Zimbabue, a razón de mil dólares por cada nuevo dólar, y dos, prohibir la inflación. El éxito de semejante estupidez fue escaso. Durante 2007 la inflación alcanzó cotas de tres cifras mensuales, y un acumulado anual del 66.000%. Pero lo peor llegó en 2008.

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Cuando el dinero no vale ni el papel en el que está impreso (I)

Es común considerar que la inflación es el aumento del costo de la vida, o del valor de las cosas que se compran con dinero. En realidad, si bien es cierto que la inflación hace que la vida sea más cara, no se trata de que las cosas valgan más, sino de que el dinero vale menos. Es decir, que la inflación es la pérdida de valor real del dinero. Lo que se considera una inflación «normal» varía según el país y la época, y lo que se denomina hiperinflación, también. Así, se menciona como hiperinflación una tasa del 100% anual pero también una tasa, mucho mayor, del 50% mensual, cifras absolutamente inimaginables en la mayor parte del mundo desarrollado, pero que se han multiplicado con creces en algunos lugares y en algunos momentos históricos. En la entrada de hoy (y la siguiente, en un par de días), veremos los peores casos de inflación jamás registrados.

Hiperinflación: ¡Así podremos hacer fuertes con dinero!

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La columna en el desierto

Lo bueno que tiene el desierto australiano es que hay muchas cosas que ver, lo malo es que esas cosas están muy lejos entre sí. Alice Springs es la ciudad más grande del desierto, con sus veintipico mil habitantes, que suponen el 12% de la población del Territorio del Norte, un inmenso páramo de millón y medio de kilómetros cuadrados habitado por doscientas mil personas. El aeropuerto de Alice Springs, sin embargo, recibe anualmente más de seiscientos mil pasajeros, de los cuales una buena parte acudirán posteriormente a Uluru, también conocida como Ayers Rock, el pedrusco gigante en mitad de la nada que es, probablemente el icono más conocido de Australia y, de largo, la atracción más concurrida del Outback. Pero un poquito más cerca de la ciudad también se pueden encontrar formaciones curiosas. A 130 kilómetros al sur de Alice Springs (algo más de 150 por carretera, o algo semejante a una carretera) se encuentra Chambers Pillar, o la Columna de Chambers, un pilar de 350 millones de años de antigüedad y más de cincuenta metros de alto hecho de la misma arenisca que Uluru y destacando casi igual sobre el desierto de alrededor. La Columna es, de lejos, lo más alto en centenares de kilómetros a la redonda y sólo la aplastante fama de Ayers Rock (unida a su ubicación en mitad de la nada) impide que sea, al menos, un poco más conocida.

La Columna de Chambers al amanecer (clic en la imagen para ampliar). © ian47au

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11 países en 60 segundos

Move es un proyecto de tres tipos llamados Rick Merecki, Andrew Lees y Tim White. 11 países, 18 vuelos, 44 días y 61 mil kilómetros condensados en un minuto de espectacular vídeo. En el metraje aparecen (que yo haya creído reconocer) Londres, París, Buenos Aires, Machu Picchu, Roma (y el Vaticano), Barcelona y Venecia junto con alguna ciudad China (Hong Kong, supongo). El proyecto tiene tres partes, de la que Move es la primera. Las otras dos son Learn y Eat, y el concepto que subyace detrás es similar, una sucesión muy bien editada de «momentos» para el recuerdo, relacionados, no con el movimiento, sino con el aprendizaje (a montar en elefante, a soplar el vidrio, a bailar flamenco…) o con la comida.

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30 de diciembre de 2011, el día que no existirá (en Samoa)

Los años tienen 365 días salvo cuando son bisiestos, que tienen 366, y cuando lo dice el gobierno, que tienen 364. Así es al menos en Samoa, el pequeño archipiélago del Pacífico Sur donde Robert Louis Stevenson acabó sus días. El parlamento samoano aprobó hace unas semanas una medida que elimina el 30 de diciembre del calendario de 2011; en Samoa, se pasará del 29 al 31 de diciembre sin ningún día en medio, y 2011 pasará a la Historia como el año de 364 días. ¿Las razones? Como no podía ser de otra manera, son económicas.

Samoa junto a la línea internacional de cambio de fecha. A partir de la medianoche del 30 de diciembre (que será 31 de diciembre) la línea pasará al este del país, en vez del al oeste.

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El gol que nos hizo campeones, alrededor del mundo

Varias decenas de millones de españoles presenciamos ese momento, el más visto en la Historia de la televisión en España. Torres centra hacia el área, pero se queda corto y Van der Vaart rechaza (mal) el balón, que le cae a Cesc Fábregas. Éste levanta la cabeza y ve claramente desmarcado a Andrés Iniesta. Lo ve él y lo ve el planeta entero. En España el 95% de la población no respira durante los siguientes diez segundos. Durante ese tiempo Fábregas le deja el balón a Iniesta, éste la controla, la deja botar una vez, y remata como si le fuera la vida en ello. 46 millones de pies le dieron tan duro a aquel balón, el Jabulani, que nada podría haberlo parado, y se marchó directo a la red, a la Historia y a las gargantas de millones y millones de personas. En España eran las diez de la noche y cincuenta y siete minutos del once de julio de 2010. La euforia estalló en casas, bares, hoteles, piscinas, plazas, calles, jardines, ramblas, bulevares y polideportivos de toda España.

Dos tomas del gol de #iniestademivida, sacadas de El gol de Iniesta desde todos los ángulos.

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El país más joven del mundo

Ayer, 9 de julio de 2011, un nueva nación se sumó a la larga lista de estados independientes que pueblan la Tierra. Sudán del Sur es, desde ayer mismo, el cuadragésimo primer país más grande del mundo, con más de seiscientos mil kilómetros cuadrados. Sudán, el país del que se han independizado los sursudaneses, deja de ser el país más grande de África (el honor se lo queda Argelia), y desciende de ser el décimo país más grande del mundo hasta el puesto 16. Por población, Sudán del Sur ocupa el puesto número 94 en el mundo, con poco más de ocho millones de habitantes, situándose entre los Emiratos Árabes y Honduras. Sudán, por su parte, baja del puesto 32 al 40 en la lista de los países más poblados del planeta. El país recién nacido se convierte también en el cuadragésimo quinto país sin salida al mar, uniéndose a sus vecinos etíopes, centroafricanos y ugandeses. En total, Sudán del Sur comparte casi cinco mil kilómetros de fronteras con seis países: Sudán, Etiopía, Uganda, Kenia, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana. Hasta aquí la información puramente geográfica, pero, ¿qué viene después?

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MaDonal

MaDonal (© Mr.Helper)

De los creadores de Panatronic, Naik o Adadis, llega MaDonal. Lo de llega es un decir, porque lleva abierto unos cuantos años, parece ser. La, ejem, «franquicia» de la famosa cadena norteamericana se encuentra en la ciudad de Solimania (o Suleimaniya), en el Kurdistán iraquí, situado al norte del país y una de sus regiones más prósperas y seguras. En 2003, tras la invasión del país por parte de las fuerzas internacionales comandadas por EE.UU.,  era el único lugar de Irak donde existían teléfonos móviles y tiendas de electrónica (normalmente con aparatos importados de Turquía), y desde entonces, según dicen, es la única región realmente pacificada del país, donde no ha muerto ningún soldado ni ningún extranjero ha sido secuestrado. Desde 1991 el control que Bagdad ha ejercido sobre el Kurdistán ha sido más bien escaso, gracias a la zona de exclusión aérea que se instauró tras la I Guerra del Golfo. Eso permitió la aparición de una incipiente economía de mercado y cierto enriquecimiento de la región, sobre todo en las ciudades.  En ese contexto un empresario local contactó con McDonald’s (la de verdad) para abrir una franquicia en su ciudad, pero el embargo al que estaba sometido el país tras la guerra del 91 lo impidió, así que, ni corto ni perezoso, el tipo montó su propia (per)versión. Seguir leyendo

El último pueblo hippie

Con sus tres centenares y medio de habitantes censados y sus varios miles sin censar, Nimbin es uno de los pueblos más peculiares de Australia. Se encuentra a unos doscientos kilómetros al Sur de Brisbane, y a unos 800 al Norte de Sídney. Los medios de comunicación lo denominan «la capital australiana de las drogas», lo que quizás es algo exagerado, pero certero. Nimbin es el último pueblo hippie, un lugar donde el cannabis es totalmente tolerado, como en algunos bares de Amsterdam y en la Universidad Complutense de Madrid. En primavera y verano forma parte de los circuitos turísticos y recibe un gran número de visitantes y mochileros, porque Nimbin no es sólo marihuana en dosis masivas: la gente, un tanto peculiar, y la arquitectura del lugar, otro tanto, hacen que apetezca darse un paseo por el pueblo.

La calle principal de Nimbin (© Mathieu)

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Pero ¿quién fue el primero en conquistar el Polo Norte?

¿Fue realmente Robert Peary la primera persona en pisar el Polo Norte? La respuesta es no. Durante gran parte del siglo XX se creyó que había sido él, pero lo cierto es que las pruebas que aportó de su gesta no resisten un análisis detallado. Entonces, ¿quién fue el primero en ver el Polo Norte? La respuesta sorprenderá a más de uno: Roald Amundsen (entre otros), el mismo noruego que llegó antes que nadie al Polo Sur. Nótese que he usado el verbo ver, y hasta lo he puesto en cursiva y todo. Amundsen nunca pisó el Polo Norte, pero lo sobrevoló en dirigible. Entonces, ¿cuándo demonios se pisó el Polo Norte por primera vez? En una fecha tan tardía como 1948, tres años después del final de la II Guerra Mundial y 37 años después de la conquista del Polo Sur. ¿Y quién fue el primero en llegar allí? ¿Cómo lo hizo? Eso es lo que vamos a ver hoy.

Los compañeros de expedición de Peary, supuestamente en el Polo Norte.

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