Europa Low Cost: un paseo por Zagreb

La última vez que la vi era Nochebuena. Sus hijos y los míos cenaban con sus correspondientes mitades opuestas de la familia. Dejamos de hablarnos muy poco después y nunca he vuelto a saber de ella. Le envié una caja con los restos del naufragio (una taza que le había regalado, un jersey olvidado en mi casa, esa clase de cosas), y esa fue la última vez que me escribió. Al día siguiente me percaté de que había olvidado meter en la caja el bote de espuma para el pelo «con color, para morenas» que tenía para cuando se quedaba a dormir. No supe que hacer con él y lo dejé allí, al fondo del armario del baño. Y ahí sigue. Toda esta serie de recuerdos cruzó por mi cabeza mientras miraba un objeto cualquiera en un minúsculo museo del que nunca había oído hablar hasta esa mañana. Miré a mi alrededor. Me di cuenta de que llevaba varios minutos absorto en mis pensamientos. Decenas de personas leían en un silencio sepulcral las historias detrás de objetos absolutamente anodinos. Algunas de ellas tenían incluso los ojos humedecidos. Sin duda, era el museo más raro en el que había estado. Hoy en Fronteras: Zagreb

La gente es una cachonda

Seguir leyendo

Åland, el archipiélago sueco de Finlandia, la frontera más absurda de la Tierra, y el champán más caro del mundo

Justo a la entrada del Golfo de Botnia, a medio camino entre Suecia y Finlandia hay un archipiélago que pertenece a los segundos pero donde únicamente se habla el idioma de los primeros. A pesar de contar con poco más de 30,000 habitantes, el territorio tiene su propio parlamento, bandera, fiscalidad y leyes, que se aplican sobre las más de 6700 islas que lo componen. Åland es un lugar muy peculiar dentro del orden político europeo e internacional, y lo es debido a su historia y a su geografía, que incluye la frontera más absurda del planeta. Y además allí se vendió el champán más caro (y más antiguo) del mundo. Así que aprovechando una visita a Estocolmo fui allí para ver si seguía en su sitio.

Mapa del archipiélago de Åland (Proyecto Viajero)

Seguir leyendo

¿Por qué los códigos de todos los aeropuertos canadienses empiezan con Y?

Cualquiera que se haya subido a un avión en los últimos tres cuartos de siglo sabe que cada aeropuerto se identifica internacionalmente con un código de tres letras, que aparece en los billetes, en las etiquetas del equipaje y en ocasiones en la comunicación y el marketing del propio aeropuerto. Se llaman Códigos IATA, por la Asociación Internacional del Transporte aéreo, fundada en 1947 en La Habana aunque su antecesora directa data nada menos que de 1919. La mayoría de los códigos siguen patrones fácilmente reconocibles, como BCN (Barcelona), AMS (Amsterdam), MEX (Ciudad de México) o JNB (Johannesburgo). Otros son ligeramente más complejos. LAX (Los Ángeles) añadió una letra a las iniciales de la ciudad cuando los códigos de aeropuerto pasaron de dos a tres letras en 1947, mientras DXB (Dubái) también colocó una X porque DUB ya estaba asignado a Dublín.

Una asistente de tierra coloca una etiqueta a mi equipaje, en el verano de 2019. EWR es Newark, en Nueva Jersey, el tercer aeropuerto de Nueva York

Seguir leyendo

¿Cuántos países hay en el mundo?

La respuesta más honesta que se me ocurre a la pregunta del título es: ¿Cuántos quieres que haya? El número depende mucho de la definición que usemos de «país», y también de qué consideremos, a efectos de contabilidad geográfica, como «existir». ¿Groenlandia es un país? ¿Y Kosovo? ¿Transnistria? ¿Las Islas Canarias? ¿La Antártida? Vamos a contar países, tralalá.

Un trozo del mural de la estación de Metro de Campo de las Naciones, en Madrid, antes del cambio de nombre

Seguir leyendo

Cómo me enamoré de Skopje, la capital más absurda de Europa

Skopje es un pastiche. Todas las ciudades lo son en mayor o menor medida, la suma de diferentes épocas, visiones urbanísticas y corrientes arquitectónicas, pero la capital de Macedonia concentra una cantidad tal de incongruencias e incoherencias en un espacio tan pequeño que cuando uno camina por sus calles lo único que puede hacer es reírse y disfrutar como un maníaco. Si las ciudades fueran personas, Skopje sería tu amiga la rarita ciclotímica con un pasado emo del que nunca habla y ciertas cicatrices sospechosas en las muñecas, pero que por alguna razón es increíblemente alegre y vive cada día como si fuera el último. Es completamente absurda pero por esa misma razón es imposible no quererla. Hoy en Fronteras: Skopje (se pronuncia Escopia)

Banderas, estatuas y una cruz descomunal. Skopje in a nutshell

Seguir leyendo

11 de septiembre de 2001: la mayor evacuación marítima de la Historia

Cuando la segunda de las Torres Gemelas cayó, en el Sur de Manhattan se desató un caos que la ciudad de Nueva York, esencialmente caótica, jamás había llegado siquiera a imaginar. Cientos de miles de personas, trabajadores que habían llegado a la isla desde cualquiera de los demás Boroughs de la ciudad, o desde el vecino estado de Nueva Jersey, se encontraron atrapadas: todos los puentes y túneles de la ciudad habían sido cerrados y no había manera de salir de Manhattan. Y entonces apareció el milagro. Una flotilla irregular compuesta por ferris, guardacostas, remolcadores, cruceros turísticos, golondrinas, pesqueros y hasta yates privados apareció al rescate. Fue el Dunkerque neoyorquino, una historia casi desconocida de las muchas que nos dejó aquel trágico 11 de septiembre de hace hoy 22 años.

Un remolcador de los Guardacostas observa el incendio de las Torres Gemelas en algún momento entre las 9:02 y las 9:58 de la mañana del 11 de septiembre de 2001

Seguir leyendo

A favor de aplaudir en los aterrizajes

La escena es común en cualquier vuelo con origen o destino en Italia y algunos países de Europa del Este. Las ruedas del avión tocan el suelo, el piloto pone los motores en reversa para frenar el avión, y según el estruendo comienza a disiparse, una salva de aplausos recorre la cabina de pasajeros. Cuando era (más) joven pensaba que era una horterada propia de gente que no suele montarse en un avión. Después de un año y medio volando cuatro veces al mes, os seré sincero, me parece una costumbre maravillosa.

Dos niños observan el aterrizaje de un Boeing 747 de Luxair en el aeropuerto de Luxemburgo

Seguir leyendo

Caminar sin rumbo: Atardecer veneciano

«Voy a tomar el barco del aeropuerto» es una frase que se puede decir en muy pocos sitios. Yo sólo conozco uno: Venecia. Llegué allí después de conducir 1.700 kilómetros entre San Marino, Italia, Eslovenia y el norte de Croacia. El vaporetto me depositó en los Fondamente Nove a las siete de la tarde de un día increíblemente caluroso y húmedo del mes de julio, diez horas antes del embarque del avión que me llevaría a Praga. Así que hice lo único que realmente podía hacerse con tan poco tiempo en la ciudad: caminar.

Cúpulas y campanile de la Basílica de San Marcos, vistos desde el vaporetto del aeropuerto

Seguir leyendo

Australian Big Things, las atracciones de carretera absurdas de las cunetas y áreas de servicio australianas

Australia es famosa por ser el hogar del 90% de las cosas venenosas del mundo; su eslógan no oficial es «donde todo quiere matarte«. Todo en Australia es superlativo, las distancias, las superficies, la fauna, la flora y las cosas que construyen en mitad del campo. Y las cunetas de sus carreteras no podían ser menos. Las carreteras australianas son memorables por muchas razones, no pocas de las cuales están relacionadas con su desmesurada longitud, su no menos descomunal aislamiento y por lo legendario de algunos de los lugares que atraviesa. Pero en los márgenes de las interminables cintas de asfalto del Down Under encontramos auténticos tesoros. Una larga serie de esculturas entre lo pop y lo kitsch saludan a los viajeros con sus vivos colores y sus extravagancias, generalmente con la intención de hacer que el automovilista o camionero detenga su máquina y se gaste unos pocos dólares en el lugar. Con el tiempo las esculturas, dispersas por todo el inmenso territorio australiano, devinieron en objetos de culto y veneración entre los friquis del lugar, y fueron denominadas conjuntamente como Big Things, o Cosas Grandes. Hoy vamos a ver las mejores Cosas Grandes de Australia. 

En Australia todo puede matarte, pero lo primero que murió fue el buen gusto

Seguir leyendo

Por qué está vacío el Flatiron, el icono más antiguo de Nueva York

En un lugar conocido como «la ciudad de los rascacielos», un edificio de 22 plantas no parece gran cosa, pero el Flatiron tiene su propio espacio en el imaginario neoyorquino, no sólo por ser el rascacielos más antiguo de la ciudad sino por su inconfundible forma y su estética Beaux Arts. Construido en 1902, automáticamente se convirtió en un icono de la ciudad no sólo entre los arquitectos sino para el público en general; durante los siguientes 117 años permaneció como una de las imágenes más reconocibles de la gran manzana, pero los últimos cuatro el edificio ha estado cubierto de andamios por fuera, y completamente vacío por dentro. ¿Por qué? A eso vamos.

El perpetrador de estas líneas, frente al edificio protagonista de hoy, en el verano de 2019, cuando ya estaba vacío. El edificio, digo. Yo estaba más bien rellenito.

Seguir leyendo