Despegar en 2026, aterrizar en 2025. Los vuelos de nochevieja que volarán al pasado

Cuando Carl Cox lo hizo en la nochevieja de 1999 los vuelos que cruzaban la línea de cambio de fecha eran pocos, y menos aún los que lo hacían la última noche del año, pero en el cuarto de siglo que ha pasado desde entonces el tráfico aéreo internacional se ha multiplicado por cuatro, y ahora los vuelos que despegan un día para aterrizar el día anterior son una ocurrencia cotidiana. Y en la nochevieja de 2025 tenemos nada menos que dos docenas de vuelos que despegarán el 1 de enero de 2026 y aterrizarán a tiempo de comerse las uvas una segunda vez. Y son estos:

Mapita realizado con el vuejuno pero efectivo Great Circle Mapper

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La isla habitada más pequeña del mundo

¿Cuánto espacio necesita una familia para vivir? El sueño americano de clase media es una casa de dos plantas con un porche y jardin en un cul de sac de los suburbios de una gran ciudad, con una Ford F150 de dos toneladas y media aparcada en la puerta. Pero hay quien se conforma con menos. No mucho menos, de todas maneras. Los habitantes de esta isla han conseguido efectivamente tener un chalé con jardín, pero no pueden, ni podrán nunca, tener un coche aparcado en la puerta. Porque a su casa sólo se puede llegar en lancha. Volviendo al principio, ¿cuánto espacio necesita una familia para vivir? El nombre de la isla lo dice todo: El espacio justo. Just Room Enough, la isla habitada más pequeña del mundo.

El paraíso de los misántropos (Secret NYC)

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Viento del Norte: el ferrocarril de los pueblos originarios del Canadá

De una antigua ciudad en el norte canadiense, hoy devenida pueblo, parte con rumbo sur uno de los ferrocarriles más extraordinarios del mundo. Si no es el único, es uno de los pocos que frena para en absolutamente cualquier punto de la línea para recibir o dejar pasajeros. Y, más extraordinario aún, si no estás donde acordaste esperarlo, aunque el convoy esté bajo el azote de una tormenta de nieve en el medio de Labrador; no se marcha hasta no saber de vos. Bienvenidos al Tshihuetin, el viento del norte.

CHOO-CHOO MOTHERF**ERS

(Como el lector habrá deducido del voseo del párrafo anterior, la anotación de hoy corre a cargo de uno de nuestros artistas invitados. En concreto de Santiago Cuadro, viejo conocido que ya nos ha honrado en otras ocasiones. No interrumpo más. Sigan leyendo. Es una orden)

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La frontera más joven y absurda del mundo es también la mejor

La mayoría de las fronteras del planeta se han establecido a través de guerras, y la que hoy nos ocupa no es una excepción. Ahora bien, esta guerra no fue una guerra convencional. No hubo bajas, ni heridos, ni nadie disparó una sola arma. Fue una guerra incruenta que se libró a base de botellas de licor, y cuyo resultado es la frontera más al norte y más joven del mundo, la terccera más corta, pero sobre todo la más absurda y la mejor. Hoy, en Fronteras, la Isla de Hans: la frontera terrestre entre Canadá y Dinamarca.

La increíblemente aburrida Isla de Hans (WP)

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Tu moneda me suena (2): las monedas de curso legal que se llaman igual aunque sean diferentes

La moneda que más países utilizan como oficial en el mundo es el Euro: los veinte estados de la Eurozona, más cuatro microestados europeos, a los que se suman Montenegro y Kosovo. Pero Euro sólo hay uno. La segunda moneda utilizada por un mayor número de naciones es el Franco CFA, oficial en 14 países africanos. Francos, sin embargo, hay muchos. Emitidos por países y bancos centrales diferentes, pero que comparten el mismo nombre. Y eso es lo que vamos a ver hoy aquí: Monedas que comparten nombre alrededor del mundo.

Billete de mil francos suizos, uno de los más valiosos del mundo (equivale a más de mil euros)

Hay algunas monedas que se repiten sólo un par de veces, como el Leu (Rumanía y Moldavia), el Manat (Turkmenistán y Azerbaiyán) o el Won (las Coreas). Sorprendentemente, tengo un ejemplar de cada en mi casa. Con tres monedas diferentes llamadas igual están el Rublo (Rusia, Bielorrusia y Transnistria), y el Dirham (Emiratos Árabes, Marruecos y Armenia, donde se llama Dram, pero el origen etimológico de la palabra es el mismo). A partir de aquí las cifras crecen

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Por qué algunos aeropuertos cambian los números de sus pistas cada cierto tiempo

Antes de responder a la pregunta-clickbait del título habrá que explicar por qué las pistas tienen números y cuáles son. Así que al lío. Cualquier pista de aterrizaje de un aeropuerto tiene dos extremos, que generalmente apuntan a las direcciones donde el viento sopla de manera más frecuente, porque los aviones se sustentan mejor volando contra el viento que a favor y siempre es mejor tener más sustentación que menos, por razones que no escaparán a los inteligentísimos lectores de este veterano rincón de la red. Para que los pilotos sepan por dónde tienen que aterrizar y evitar así innecesarias molestias como masacres, fuego y destrucción, cada uno de los extremos se numera según el rumbo que debe seguir el piloto para tomar tierra, o sea, exactamente el opuesto hacia el que apunta ese extremo de la pista en particular. Si el lector hace el titánico esfuerzo de recordar sus clases de Ciencias Naturales de primaria, colegirá sin excesiva dificultad que si un piloto tiene que volar exactamente hacia el este, su rumbo serán 90 grados, 180 hacia el sur, 270 hacia el Oeste y 360 hacia el Norte. Por lógica aplastante, extremos contrarios de una misma pista suponen rumbos exactamente opuestos así que es fácil calcular ambas cifras conociendo una (basta con restar o sumar 180). Dado que el número de pistas que puede tener un aeropuerto es limitado, se redondea la cifra hasta la decena más cercana y se le quita el último dígito. Así que una pista que vaya exactamente en dirección Suroeste-Noreste tendrá en uno de sus extremos el número 23 (225 grados, redondeamos a 230 y quitamos el 0) y en el otro el 5 (lo mismo pero con 45 grados).

Cabecera de pista indicando que discurre exactamente de Sur a Norte; en el otro extremo el número será el 18 (Wikipedia)

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Despegar en 2024, aterrizar en 2023. Los vuelos de Nochevieja que viajarán al año pasado

Cuando Phileas Fogg dio la vuelta al mundo en la archifamosa novela de Julio Verne, llegó a Londres un día antes de lo que pensaba, porque había olvidado retrasar el calendario un día al atravesar la línea internacional de cambio de fecha cruzándola de este a oeste.  Ciento cincuenta años después cruzar esa línea imaginaria es mucho más común, fácil y barato, y cada día docenas de vuelos lo hacen en ambos sentidos. Y unos pocos lo hacen exactamente la noche en la que hemos decidido que acaba un año y empieza el siguiente. Son los elegidos para celebrar dos nocheviejas consecutivas en dos lugares diferentes.

Se viene… y se va

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¿Por qué los códigos de todos los aeropuertos canadienses empiezan con Y?

Cualquiera que se haya subido a un avión en los últimos tres cuartos de siglo sabe que cada aeropuerto se identifica internacionalmente con un código de tres letras, que aparece en los billetes, en las etiquetas del equipaje y en ocasiones en la comunicación y el marketing del propio aeropuerto. Se llaman Códigos IATA, por la Asociación Internacional del Transporte aéreo, fundada en 1947 en La Habana aunque su antecesora directa data nada menos que de 1919. La mayoría de los códigos siguen patrones fácilmente reconocibles, como BCN (Barcelona), AMS (Amsterdam), MEX (Ciudad de México) o JNB (Johannesburgo). Otros son ligeramente más complejos. LAX (Los Ángeles) añadió una letra a las iniciales de la ciudad cuando los códigos de aeropuerto pasaron de dos a tres letras en 1947, mientras DXB (Dubái) también colocó una X porque DUB ya estaba asignado a Dublín.

Una asistente de tierra coloca una etiqueta a mi equipaje, en el verano de 2019. EWR es Newark, en Nueva Jersey, el tercer aeropuerto de Nueva York

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Cuando el cielo cayó sobre nuestras cabezas. Un True Crime del Ártico

Lo mejor de este blog son sus lectores, os lo tengo dicho. Hoy es nuestro amigo Santiago Cuadro, desde Montevideo, Uruguay, a quien los lectores con mejor memoria recordarán narrando la historia de un pueblito canadiense devenido en granja de Bitcoins. En esta ocasión nos deleita con una tremenda historia que merece una lectura reposada y con tiempo. Policías Montados, inuits, biblias, hielo, remordimientos y redención, todo en mitad de la II Guerra Mundial. Que la disfrutéis.
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El 12 de marzo de 1941 fue un miércoles particularmente frío. Ernie Riddell, encargado del solitario expendio que la Compañía de la Bahía de Hudson tenía en el archipiélago de las Islas Belcher (y uno de los dos únicos blancos residentes allí junto con su empleado, Lou Bradbury) le pidió a un conocido, un inuit llamado Peter Sala, si se ofrecía a guiarlo a él, su trineo y sus perros a través de una congelada bahía de Hudson hasta Fort George en la costa norte de Quebec, donde debía hacer unas diligencias relativas a su trabajo. Sala aceptó, pero el viaje fue incómodo. Durante el transcurso del mismo un angustiado inuit le repetía constantemente a Riddell: «Soy una mala persona» sin especificar los motivos, mientras soportaban ventiscas perennes de nieve, temperaturas largamente bajo el punto de congelación y atravesaban un medio ambiente tan hostil que no se podía discernir dónde terminaba el hielo, o comenzaba el cielo. Una vez llegados, Sala finalmente se quebró y fue a buscar a su viejo conocido Harold Udgaarten, empleado de larga data de la Compañía de la Bahía de Hudson en Fort George, para hacerle una confesión: había asesinado a tres personas.
Puesto de la Compañía de la Bahía de Hudson en Fort George, Quebec, en 1888. 53 años más tarde, dentro de estas paredes, la confesión de Peter Sala viajaría de costa a costa a través de Canadá teniendo eco incluso fuera de sus fronteras.

Coronavirus y Fronteras: las parejas que se casaron junto a un límite internacional para que pudieran acudir invitados de los dos países

Pasan los meses tras el estallido de la pandemia y muchas fronteras siguen cerradas por todo el mundo. Una de ellas es la de Estados Unidos y Canadá. Con la epidemia todavía por controlar en gran parte del país el cierre del límite común se prolongará al menos hasta el 21 de diciembre, sumando así casi nueve meses de bloqueo. Los trastornos que este prolongado cierre fronterizo está conllevando son numerosos, y el de hoy, aunque pueda parecer menor, en realidad no lo es tanto.

Nuestra pareja protagonista de hoy saluda a la sección internacional de los invitados a su boda (Q961)

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