Pongamos que hablo de Madrid

Allá donde se cruzan los caminos/donde el mar no se puede concebir. Así comienza la famosísima canción de Sabina versionada más tarde por Los Porretas. Rafael Alberti cantó lo que se siente cuando uno es hombre de mar y le toca vivir en el centro de la Meseta, en su fantástico libro Marinero en Tierra. Pero la cosa podría haber sido diferente si hubiera vivido en otra Madrid. Porque la capital de España no tiene mar, pero Madrid sí que lo tiene. Y no me refiero a Valencia como Playa de Madrid, conste.

Escudo de Madrid, Surigao del Sur (click para ampliar)La ciudad de Madrid que tiene mar se encuentra en la isla filipina de Mindanao, y forma parte de la provincia de Surigao del Sur. En la actualidad cuenta con algo más de catorce mil habitantes, y fue originariamente un pequeño emplazamiento con unas pocas casas dispersas perteneciente a Cantilán, ciudad fundada por misioneros españoles en 1851. Su nombre original era Linibunan, que en tagalo significa “Lugar cubierto”. No fue hasta 1901, tres años después de la independencia de Filipinas, cuando cambió su nombre y pasó a llamarse como la capital de España. El sacerdote español Paulino García, párroco de Cantilán, propuso cristianizar el nombre del barrio, y qué mejor nombre que Madrid, la capital de la potencia colonial que había cristianizado las islas. El nombre fue aceptado por la población local, y así nació la ciudad de Madrid que tiene mar.

Pero hay más Madrides desparramadas por el mundo. Una rápida visita a la Wikipedia nos desvela otra en Colombia y hasta nueve en Estados Unidos, además de otra ciudad llamada Nuevo Madrid, capital del condado del mismo nombre. Veamos dónde están algunas de ellas, y por qué se llaman así.

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Frontera Sur

Hace unos días comentábamos las peculiaridades de La Raya, la frontera que separa a España y Portugal a lo largo de más de mil kilómetros. Esa frontera apenas es visible en algunas autopistas, donde se pueden encontrar viejas aduanas en desuso; en el resto de su longitud sólo los marcadores fronterizos, situados a un kilómetro de distancia unos de otros, marcan donde termina España y empieza Portugal.

El caso de la Frontera Sur, el conjunto de fronteras que separan España del Reino Unido y Marruecos, es justamente el contrario. Verjas, patrullas policiales, torres de vigilancia, puestos fronterizos y aduanas en pleno funcionamiento. Son unas fronteras muy reales y muy visibles, y se encuentran, todas ellas, en disputa desde hace décadas. Además tienen características muy particulares dignas de entrar en el Libro Guiness de los Récords.

Frontera entre España y Gibraltar (click para ampliar)Por ejemplo, el límite entre Gibraltar y España es la frontera entre dos países más corta del mundo. Mil doscientos metros de verja entre España y el Reino Unido la convierten en la más exigua de los centenares que existen en el planeta. Dejando aparte microestados como el Vaticano y Mónaco (tres y cuatro kilómetros de frontera con Italia y Francia, respectivamente), sólo hay un caso parecido de una frontera tan corta entre dos estados, y es la de Botsuana y Zambia, en el sur de África, que tiene dos kilómetros de longitud, aunque esta es una frontera no oficialmente reconocida por ninguno de los cuatro países que la circundan. Históricamente, sólo ha habido un caso de una frontera más corta, entre China y la colonia portuguesa de Macao, que tenía trescientos cuarenta metros de longitud. En 1999 Macao regresó a la soberanía China, y la verja de Gibraltar ascendió al primer puesto de las frontreras más cortas del mundo.

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Las fronteras de Chipre (y III)

Abrí el correo electrónico y me quedé de piedra. Devolviéndome la mirada había una fotografía mía de cuando tenia dos años, una foto que no había visto en 32 años. Aparentemente, y bajo la protección de la noche, alguien había podido entrar en la casa en la que crecí, en la ciudad cercada de Varosha. […] El extraño fue capaz de localizarme a través de un sitio de Internet mantenido por personas enamoradas de su ciudad y que anhelan el día en que poder regresar a ella. Estaba ansioso por encontrar “al niño de los ojos penetrantes”, decía su mensaje. Por un momento, los teléfonos sonando y los clientes haciendo cola tuvieron que esperar. Era mi pasado el que llamaba, y tenía que responder la llamada.

Andreas Chamamboulos, The Washington Post, 19 de noviembre de 2006.

Varosha, 1974 (Click para ampliar)
Varosha, 1974

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Las fronteras de Chipre (II)

Si hace un par de días comentábamos aquí la división de la isla de Chipre, hoy nos centraremos en las fronteras propiamente dichas. Como ya se comentó, cuatro entidades marcan su territorio en la isla, formando entre sí hasta seis fronteras distintas. A diferencia de otras líneas de demarcación, las zonas fronterizas en Chipre no son siempre líneas imaginarias, estando marcadas de manera clara y, en ocasiones, mortífera.

Señal fronteriza británica (click para ampliar)Acrotiri y Dhekelia son dos Bases Soberanas del Reino Unido dentro de Chipre. Estas bases son parte del Territorio Británico de Ultramar, al igual que Gibraltar o las Islas Malvinas. Se trata de dos zonas en la costa sur de la isla, que alojan, entre otras cosas, dos bases militares del Reino Unido, incluida una base aérea de la RAF. En total suman poco más de 250 kilómetros cuadrados, y residen en ellas unas quince mil personas, la mitad de ellas Chipriotas. Akrotiri y Dekhelia son oficialmente parte del Reino Unido, pero carecen, a diferencia de todos los demás Territorios de Ultramar, tanto de un distrito electoral como de una ley de nacionalidad. Su existencia se debe a los acuerdos de Zurich y Londres de 1959, que llevaron a la independencia de Chipre. En dichos acuerdos, la nueva República de Chipre concedía al Reino Unido los dos territorios, que las Fuerzas Armadas británicas querían mantener como entrada en Oriente Medio. Dhekelia y sus alrededores es una de esas zonas en las que las fronteras parecen estar trazadas por un enajenado.

Mapa de Dhekelia
Mapa de Dhekelia

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Las fronteras de Chipre

El título puede parecer raro para quien no conozca la más que peculiar situación del país. Chipre es una isla, por lo que fronteras, lo que se dice fronteras, no debería tener muchas. Pero las tiene. En total, cuatro entidades distintas marcan sus territorios fronterizos, y de manera no demasiado sutil en muchas ocasiones.Foto satelital de Chipre

Hace tres años Chipre entró en la Unión Europea, entre grandes muestras de júbilo de los chipriotas. El 1 de enero de este año, además, han entrado también en la Eurozona, por lo que el Euro es ya la moneda oficial del país. Pero en realidad sólo dos tercios de la isla forman parte de la UE. El resto del territorio, donde el acervo legal comunitario no rige, forma la República Turca del Norte de Chipre, un país únicamente reconocido por Turquía y Najicheván (una autonomía de Azerbayán; el país en sí no ha reconocido a la RTNC), y ocupado por más de 40.000 soldados de esa nacionalidad. Uno de esos lugares que no existen.

Si que están reconocidos, sin embargo, los territorios británicos de Acrotiri y Dhekelia, dos Bases Soberanas del Reino Unido que permanecen allí como vestigio de la colonización, y que son la única frontera reconocida internacionalmente en la isla de Chipre. Además del Reino Unido y la República Turca, en Chipre también marca sus fronteras la ONU, que mantiene allí una fuerza de interposición en una zona desmilitarizada.

Mapa del Chipre dividido (Click para ampliar)Mapa de Chipre. En amarillo, la República de Chipre reconocida. En naranja, la RTNC. En blanco, Acrotiri y Dhekelia

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Lenin en la Antártida

Hace unos años la Peugeot anunciaba su 205 con el eslógan Contigo, al fin del mundo. En el anuncio para televisión, se podía ver el coche, junto con una simpática parejita, al borde de un océano de estrellas, representación simbólica de dicho finis terrae. A día de hoy el fin del mundo como tal sigue sin existir, salvo en la saga de Los Piratas del Caribe, pero hay un buen puñado de lugares que podrían ser definidos como tales.

Uno de ellos podría ser el Polo Sur, sino fuera por el pequeño detalle de que está habitado. La estación americana Amundsen-Scott lleva allí más de medio siglo, y en verano viven allí unas doscientas personas, que se reducen a unas cuantas decenas a lo largo del invierno austral. La estación tiene su propio aeropuerto, conexión a Internet, televisión por satélite y hasta una webcam en directo que se actualiza cada cuarto de hora. Por si fuera poco, se está construyendo una carretera que unirá el Polo Sur con la base americana de McMurdo, a unos 1.400 kilómetros al norte (obviamente) de allí. Vamos, que aquello no es Nueva York, pero conozco pueblos en Soria y Teruel peor comunicados, y, desde luego, con mucha menor actividad.

(Atención, pregunta. ¿Qué hora es en el Polo Sur? Dado que todos los husos horarios convergen en él pueden elegir tranquilamente entre los más de veinticuatro existentes. Sí, más de veinticuatro, otro día hablaremos de eso. La respuesta, al final de la entrada)

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Ciudades divididas: Valga/Valka

Las fronteras entre dos países se trazan a lo largo de los siglos siguiendo accidentes naturales (cordilleras, ríos, lagos), o bien mediante tratados que establecen unos límites concretos a lo largo del territorio. Estos límites se marcan mediante marcadores fronterizos, situados normalmente en mitad de la nada, que son colocados por comisiones mixtas de los países que dirimen sus límites. Estos postes fronterizos marcan dónde empieza la soberanía de un país y donde comienza la del otro. La línea imaginaria que une los distintos marcadores entre sí forma la frontera.

Pero existen muchos casos en los que esas líneas imaginarias atraviesan pueblos habitados, por lo que la frontera se convierte en algo tangible y real, pudiendo cambiar de país con sólo cruzar la calle, o, incluso, con sólo ir a la casa del vecino. Un caso extremo es Baarle, que ya tratamos aquí hace unos días, pero en Europa, donde los movimientos de fronteras a lo largo del siglo XX fueron enormes (con apariciones y desapariciones de países incluidas), las ciudades divididas son muy numerosas.

Mapa de Valga y Valka en Google Maps. Click para ver más grande.Es el caso de los pueblos de Valga, en Estonia, y Valka, en Letonia. Fundadas ambas como Walk a finales del siglo XIII por templarios alemanes, la soberanía del territorio que ocupan pasó por manos polacas, suecas y rusas a lo largo de los siguientes seis siglos y medio, hasta llegar a la ocupación alemana durante la I Guerra Mundial. Tras la derrota germana en el conflicto armado, Las Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) se convirtieron en naciones independientes, y fue frecisamente en Valka donde Letonia proclamó su independencia, y donde la bandera rojiblanca del país ondeó por primera vez, el día 15 de noviembre de 1918. Estonia había proclamado la suya en febrero, y fue entonces cuando apareció la división. El desacuerdo entre las recién nacidas naciones de Estonia y Letonia sobre sus límites fronterizos se dirimió mediante un arbitraje internacional, encabezado por un coronel británico. El 1 de julio de 1920 se dictaminó el trazado exacto de la frontera, y la mayor parte de la localidad de Valka quedó en territorio estonio, pasando a formar parte de Valga, mientras que Valka recibió alrededor de ochenta casas dentro de su territorio.

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