El país más joven del mundo

Ayer, 9 de julio de 2011, un nueva nación se sumó a la larga lista de estados independientes que pueblan la Tierra. Sudán del Sur es, desde ayer mismo, el cuadragésimo primer país más grande del mundo, con más de seiscientos mil kilómetros cuadrados. Sudán, el país del que se han independizado los sursudaneses, deja de ser el país más grande de África (el honor se lo queda Argelia), y desciende de ser el décimo país más grande del mundo hasta el puesto 16. Por población, Sudán del Sur ocupa el puesto número 94 en el mundo, con poco más de ocho millones de habitantes, situándose entre los Emiratos Árabes y Honduras. Sudán, por su parte, baja del puesto 32 al 40 en la lista de los países más poblados del planeta. El país recién nacido se convierte también en el cuadragésimo quinto país sin salida al mar, uniéndose a sus vecinos etíopes, centroafricanos y ugandeses. En total, Sudán del Sur comparte casi cinco mil kilómetros de fronteras con seis países: Sudán, Etiopía, Uganda, Kenia, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana. Hasta aquí la información puramente geográfica, pero, ¿qué viene después?

Seguir leyendo

MaDonal

MaDonal (© Mr.Helper)

De los creadores de Panatronic, Naik o Adadis, llega MaDonal. Lo de llega es un decir, porque lleva abierto unos cuantos años, parece ser. La, ejem, «franquicia» de la famosa cadena norteamericana se encuentra en la ciudad de Solimania (o Suleimaniya), en el Kurdistán iraquí, situado al norte del país y una de sus regiones más prósperas y seguras. En 2003, tras la invasión del país por parte de las fuerzas internacionales comandadas por EE.UU.,  era el único lugar de Irak donde existían teléfonos móviles y tiendas de electrónica (normalmente con aparatos importados de Turquía), y desde entonces, según dicen, es la única región realmente pacificada del país, donde no ha muerto ningún soldado ni ningún extranjero ha sido secuestrado. Desde 1991 el control que Bagdad ha ejercido sobre el Kurdistán ha sido más bien escaso, gracias a la zona de exclusión aérea que se instauró tras la I Guerra del Golfo. Eso permitió la aparición de una incipiente economía de mercado y cierto enriquecimiento de la región, sobre todo en las ciudades.  En ese contexto un empresario local contactó con McDonald’s (la de verdad) para abrir una franquicia en su ciudad, pero el embargo al que estaba sometido el país tras la guerra del 91 lo impidió, así que, ni corto ni perezoso, el tipo montó su propia (per)versión. Seguir leyendo

El último pueblo hippie

Con sus tres centenares y medio de habitantes censados y sus varios miles sin censar, Nimbin es uno de los pueblos más peculiares de Australia. Se encuentra a unos doscientos kilómetros al Sur de Brisbane, y a unos 800 al Norte de Sídney. Los medios de comunicación lo denominan «la capital australiana de las drogas», lo que quizás es algo exagerado, pero certero. Nimbin es el último pueblo hippie, un lugar donde el cannabis es totalmente tolerado, como en algunos bares de Amsterdam y en la Universidad Complutense de Madrid. En primavera y verano forma parte de los circuitos turísticos y recibe un gran número de visitantes y mochileros, porque Nimbin no es sólo marihuana en dosis masivas: la gente, un tanto peculiar, y la arquitectura del lugar, otro tanto, hacen que apetezca darse un paseo por el pueblo.

La calle principal de Nimbin (© Mathieu)

Seguir leyendo

Pero ¿quién fue el primero en conquistar el Polo Norte?

¿Fue realmente Robert Peary la primera persona en pisar el Polo Norte? La respuesta es no. Durante gran parte del siglo XX se creyó que había sido él, pero lo cierto es que las pruebas que aportó de su gesta no resisten un análisis detallado. Entonces, ¿quién fue el primero en ver el Polo Norte? La respuesta sorprenderá a más de uno: Roald Amundsen (entre otros), el mismo noruego que llegó antes que nadie al Polo Sur. Nótese que he usado el verbo ver, y hasta lo he puesto en cursiva y todo. Amundsen nunca pisó el Polo Norte, pero lo sobrevoló en dirigible. Entonces, ¿cuándo demonios se pisó el Polo Norte por primera vez? En una fecha tan tardía como 1948, tres años después del final de la II Guerra Mundial y 37 años después de la conquista del Polo Sur. ¿Y quién fue el primero en llegar allí? ¿Cómo lo hizo? Eso es lo que vamos a ver hoy.

Los compañeros de expedición de Peary, supuestamente en el Polo Norte.

Seguir leyendo

Madridistas por el mundo

Soy un héroe. Bueno vale, casi. Soy un hincha del Madrid que vive en Barcelona, lo que me convierte en un infiltrado en Territorio Comanche. Como merengón irremediable, he vivido momentos gloriosos en esta ciudad, que también es la mía, y momentos verdaderamente horrendos. De hecho, estos últimos han sido más de los que me gustaría reconocer. Cuando juega el Madrid suelo conectarme a Twitter, bien vía web, si estoy en casa, o vía teléfono móvil, si estoy fuera o no puedo ver el partido. Allí sigo a una larga lista de madridistas por todo el mundo que narran y comentan los partidos en directo. Y me siento muy acompañado. Sé que hay mucha gente, alrededor del globo que está pensando y sintiendo lo mismo que yo en ese mismo instante, y me reconforta. Esta entrada es un homenaje a todos los madridistas que hacen más grande a nuestro equipo, que vibran con los goles merengues a miles de kilómetros de distancia y sin haber puesto nunca un pie en el Bernabéu o tan siquiera en la ciudad de Madrid. Hoy nos jugamos un título. Ganemos o perdamos pensaré en vosotros y me alegraré o sufriré con vosotros. ¡HALA MADRID!

Seguir leyendo

Madridistas around the world

Seguir leyendo

Luces de neón

Cartel de Neón de un motel en Colorado Springs (fuente)

En los años posteriores a la II Guerra Mundial la cultura del coche se extendió como la pólvora por Estados Unidos. Entre 1945 y 1960 el número de automóviles se multiplicó por 3, pasando de 25 a 75 millones. Este aumento coincidió, lógicamente, con la expansión del Sistema Interestatal de Carreteras que impulsó el presidente Eisenhower, influido por el lobby de los fabricantes de automóviles. En un tiempo relativamente corto decenas de millones de personas tuvieron acceso a los viajes por carretera, y el transporte terrestre de mercancías abandonó el ferrocarril por los camiones. El coche, apoyado por campañas publicitarias y de marketing, se convirtió en un símbolo de libertad y de ascenso social. Simultáneamente, el nacimiento de la era espacial, inaugurada con los lanzamientos del Sputnik 1 soviético y del Explorer 1 americano, introdujo en la mentalidad americana de la época el concepto de un futuro brillantemente tecnológico. De ambas tendencias, la cultura del coche y la era espacial, nació la arquitectura Googie (también llamada Populuxe o Doo-Wap), caracterizada por lo rebuscado de sus formas y por el abuso del neón. Es la máxima representante de una época, veinte años (1945-1965), en la que la ciencia ficción conoció también su edad de oro y el futuro era casi cosa del pasado.

Bienvenido a Las Vegas, una de las creaciones Googie más conocidas.

Seguir leyendo

De qué viven los trece países más pequeños de la Tierra

¿De qué vive un país cuyos habitantes cabrían todos en un estadio medianito? ¿A qué se dedican los habitantes de un país tan pequeño que recorrerlo de una punta a otra es un paseo a pie? ¿Cómo sobrevive un Estado cuyo territorio está compuesto de cientos de minúsculos islotes de coral? ¿Cuántos impuestos recauda un gobierno cuyos ciudadanos apenas llenarían un par de manzanas de un suburbio de cualquier capital europea o americana? Eso es exactamente lo que vamos a ver.  De qué viven los países más pequeños del mundo.

Cajero automático en la Ciudad del Vaticano, con las instrucciones en latín… y en Comic Sans.

Seguir leyendo

Diez novelas que comienzan con el fin del mundo tal y como lo conocemos

Existen multitud de novelas post apocalípticas y distópicas, que cuentan la Historia de un mundo que ya no es el nuestro, arrasado por la guerra nuclear, las plagas, el hambre y las revistas del corazón. La ciencia ficción, desde 1984, Un Mundo Feliz o Farenheit 451 a otras muchas novelas más recientes, ha descrito antiutopías de todo tipo; regímenes tiránicos, tierras baldías arrasadas por la radiación o mundos sumergidos por la crecida de los mares. Hoy glosamos diez novelas que no sólo describen esos mundos sino también el final del nuestro, de nuestra civilización tal y como la conocemos. Vamos allá.

10.- Apocalipsis. Stephen King. 1990.

Causa del fin del mundo: Plaga vírica.

Resumen: Un hombre se escapa de unas instalaciones secretas del gobierno de Estados Unidos. El hombre no lo sabe pero está infectado con un virus tan letal que provoca un 99,5% de mortalidad entre aquellos que se ven expuestos a él. En los siguientes días todo el país, primero, y todo el planeta, después, son pasto del virus, conocido popularmente como El Capitán Trotamundos. Los escasos supervivientes de los EE.UU. se organizan en dos comunidades antagónicas separadas por miles de kilómetros, pero eso no impide que salten chispas.

Comentarios: Espectacular tocho del maestro del terror, reedición corregida y aumentada de una novela de 1978. Casi mil quinientas páginas en su edición de bolsillo, de las que quizá sobren la mitad; especialmente todo lo relacionado con lo paranormal. En su favor hay que decir que la descripción de la expansión de la enfermedad y, después, del hundimiento de la civilización, es verdaderamente fantástica.

Seguir leyendo

La frontera en espiral

A lo largo de los más de tres años de vida de este blog hemos visto muchas fronteras extrañas, aparentemente sacadas de la mente de un lunático. El trazado de las fronteras es producto de la Historia, los conflictos y los acuerdos, y a veces, como toda creación humana, la más complicada de las soluciones es la que finalmente se adopta. Pasó, como hemos visto aquí, con Baarle, y pasa también en un rincón de los más de quinientos kilómetros de frontera entre Croacia y Eslovenia. A la altura de los pueblos eslovenos de Malo Lešče y  Brezovica pri Metliki  y la localidad croata de Brezovica Žumberačka (el clásico pueblo cuyo nombre debe pronunciarse con la boca llena de polvorones), aparentemente la frontera croata realiza un extraño quiebro, se introduce en el pueblo por la calle y se va estrechando mientras gira, hasta convertirse en una franja de pocos metros de ancho que desemboca en una minúscula península croata rodeada de territorio esloveno. Sobre el mapa queda tal que así:

Mapa de la zona: en verde, Eslovenia, en gris, Croacia. Lo amarillo es una carretera.

Seguir leyendo