La frontera que se puede ver desde el espacio

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La fotografía sobre estas líneas (clic para ampliar) muestra una espectacular imagen tomada desde la Estación Espacial Internacional el pasado 21 de agosto. Unas cuantas manchas blancas delatan la situación de las ciudades y pueblos. Pero hay algo más: discurriendo entre ellas, como un río de luz, se puede ver una línea anaranjada. Es la frontera entre la India y Pakistán, tan iluminada que se ve desde el espacio. En la parte superior de la imagen está la India; debajo de la delgada línea naranja, Pakistán. La ciudad más grande y cercana a la línea es Lahore; en la parte inferior de la foto se ve Islamabad, en la superior Nueva Delhi.

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Pyramiden, la ciudad fantasma del Ártico

El archipiélago de Svalbard es la tierra habitada más septentrional de Europa. Se encuentra al norte (muy al norte) de Noruega, país al que pertenece políticamente, entre los 74 y 81 grados de latitud, muy por encima del Círculo Polar Ártico. Con un clima muy frío pero sin llegar a los niveles homicidas típicos en semejantes latitudes (la media en enero es de entre 13 y 20 bajo cero, lo que hay en el congelador de cualquier casa, vamos) está habitada desde hace miles de años. En la actualidad 2.500 personas se reparten los 65.000 kilómetros cuadrados de extensión de las islas; cuatro quintas partes de ellas viven en la capital de la región, Longyearbyen, que no es precisamente Londres. Sólo existen, de hecho, otros dos lugares habitados en todo el archipiélago. Mayoritariamente son un lugar desolado, congelado y un tanto aburrido. Al norte de la principal isla del Archipiélago, Sptisbergen, y a menos de mil kilómetros del Polo Norte, se encuentra el pueblo fantasma de Pyramiden, un pueblo soviético (sí, soviético) cuya génesis se hunde en las raíces de la Historia de Svalbard.


Entrada al pueblo de Pyramiden – Clic para ampliar (© Bharfot) Seguir leyendo

Las fronteras subterráneas (segunda parte)

(Para leer la primera parte, pincha aquí).

El túnel de Karavanken (Austria-Eslovenia)

En realidad el Túnel de Karavanken son dos, uno para el ferrocarril y otro para el tráfico rodado. Ambos miden casi ocho kilómetros de largo, pero son de épocas muy diferentes. El más antiguo, con muchísima diferencia, es el túnel ferroviario, que originalmente no era un túnel transfronterizo; fue abierto al tráfico nada menos que en 1906, e inaugurado por el Archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato unos años más tarde llevaría al mundo a la I Guerra Mundial. O sea que el túnel ya tiene un tiempo. Fue construido para unir Klagenfurt y la ciudad hoy italiana de Trieste, que en aquella época era el principal puerto de Austria. El túnel para vehículos a motor fue construido entre 1987 y 1991 entre Austria y Yugoslavia; un mes después de su apertura la boca eslovena del túnel fue el escenario de una fiera batalla entre las fuerzas yugoslavas y las eslovenas, durante lo que se llamó la Guerra de los Diez Días. A día de hoy, con Austria y Eslovenia integradas en el espacio Schengen, es una carretera más, congestionada, pero normal.

Un par de vistas del punto fronterizo exacto en el túnel ferroviario (fuente en esloveno; traducción al inglés aquí)

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Las fronteras subterráneas (primera parte)

En los tres años y medio de vida de este blog hemos visto unas cuantas fronteras raras, con trozos de países desperdigados como piezas de Lego derramadas por un niño torpe o líneas imaginarias que parten ciudades en dos, pero hasta ahora siempre nos habíamos limitado a la superficie del planeta. Pero claro, si uno mira debajo, la frontera también sigue, hasta el centro de la Tierra, donde todas las fronteras convergen y uno puede estar en todos los países del mundo simultáneamente (eso sí, convertido en gas; no todo iban a ser ventajas). Hay muchas maneras de cruzar una frontera, y una de las menos habituales es hacerlo bajo tierra. Carreteras, vías de tren, alijos de droga y hasta ejércitos lo hacen o lo han hecho (o al menos intentado), y de eso va la entrada de hoy. Las fronteras subterráneas. (Si algún día monto un grupo de Tecno Punk-Rock Post Industrial se llamará así).

Un trabajador francés y otro británico intercambian banderas el 1 de diciembre de 1990, tras encontrarse, por fin, los dos equipos de trabajo bajo el mar. Ese día Gran Bretaña perdió su insularidad por primera vez desde hacía ocho mil años, siglo arriba o abajo.

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Cuando el dinero no vale ni el papel en el que está impreso ( y II)

(Primera parte, aquí)

2.- Zimbabue, 2006-2009

Es el más reciente y hasta ahora el único caso de hiperinflación del siglo XXI, provocado casi en exclusiva por las políticas insensatas de la tiranía de Mugabe. La corrupción generalizada del régimen, la impresión masiva de moneda no respaldada para pagar a los funcionarios y al ejército, unidas a políticas agrarias erráticas llevaron a la pérdida de confianza en la moneda local durante 2005 y 2006. Durante ese último año los precios se multiplicaron por mil, lo que llevó al gobierno a tomar dos medidas, una, introducir una nueva moneda («nuevo dólar») en lugar del viejo dólar de Zimbabue, a razón de mil dólares por cada nuevo dólar, y dos, prohibir la inflación. El éxito de semejante estupidez fue escaso. Durante 2007 la inflación alcanzó cotas de tres cifras mensuales, y un acumulado anual del 66.000%. Pero lo peor llegó en 2008.

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Cuando el dinero no vale ni el papel en el que está impreso (I)

Es común considerar que la inflación es el aumento del costo de la vida, o del valor de las cosas que se compran con dinero. En realidad, si bien es cierto que la inflación hace que la vida sea más cara, no se trata de que las cosas valgan más, sino de que el dinero vale menos. Es decir, que la inflación es la pérdida de valor real del dinero. Lo que se considera una inflación «normal» varía según el país y la época, y lo que se denomina hiperinflación, también. Así, se menciona como hiperinflación una tasa del 100% anual pero también una tasa, mucho mayor, del 50% mensual, cifras absolutamente inimaginables en la mayor parte del mundo desarrollado, pero que se han multiplicado con creces en algunos lugares y en algunos momentos históricos. En la entrada de hoy (y la siguiente, en un par de días), veremos los peores casos de inflación jamás registrados.

Hiperinflación: ¡Así podremos hacer fuertes con dinero!

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La columna en el desierto

Lo bueno que tiene el desierto australiano es que hay muchas cosas que ver, lo malo es que esas cosas están muy lejos entre sí. Alice Springs es la ciudad más grande del desierto, con sus veintipico mil habitantes, que suponen el 12% de la población del Territorio del Norte, un inmenso páramo de millón y medio de kilómetros cuadrados habitado por doscientas mil personas. El aeropuerto de Alice Springs, sin embargo, recibe anualmente más de seiscientos mil pasajeros, de los cuales una buena parte acudirán posteriormente a Uluru, también conocida como Ayers Rock, el pedrusco gigante en mitad de la nada que es, probablemente el icono más conocido de Australia y, de largo, la atracción más concurrida del Outback. Pero un poquito más cerca de la ciudad también se pueden encontrar formaciones curiosas. A 130 kilómetros al sur de Alice Springs (algo más de 150 por carretera, o algo semejante a una carretera) se encuentra Chambers Pillar, o la Columna de Chambers, un pilar de 350 millones de años de antigüedad y más de cincuenta metros de alto hecho de la misma arenisca que Uluru y destacando casi igual sobre el desierto de alrededor. La Columna es, de lejos, lo más alto en centenares de kilómetros a la redonda y sólo la aplastante fama de Ayers Rock (unida a su ubicación en mitad de la nada) impide que sea, al menos, un poco más conocida.

La Columna de Chambers al amanecer (clic en la imagen para ampliar). © ian47au

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11 países en 60 segundos

Move es un proyecto de tres tipos llamados Rick Merecki, Andrew Lees y Tim White. 11 países, 18 vuelos, 44 días y 61 mil kilómetros condensados en un minuto de espectacular vídeo. En el metraje aparecen (que yo haya creído reconocer) Londres, París, Buenos Aires, Machu Picchu, Roma (y el Vaticano), Barcelona y Venecia junto con alguna ciudad China (Hong Kong, supongo). El proyecto tiene tres partes, de la que Move es la primera. Las otras dos son Learn y Eat, y el concepto que subyace detrás es similar, una sucesión muy bien editada de «momentos» para el recuerdo, relacionados, no con el movimiento, sino con el aprendizaje (a montar en elefante, a soplar el vidrio, a bailar flamenco…) o con la comida.

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30 de diciembre de 2011, el día que no existirá (en Samoa)

Los años tienen 365 días salvo cuando son bisiestos, que tienen 366, y cuando lo dice el gobierno, que tienen 364. Así es al menos en Samoa, el pequeño archipiélago del Pacífico Sur donde Robert Louis Stevenson acabó sus días. El parlamento samoano aprobó hace unas semanas una medida que elimina el 30 de diciembre del calendario de 2011; en Samoa, se pasará del 29 al 31 de diciembre sin ningún día en medio, y 2011 pasará a la Historia como el año de 364 días. ¿Las razones? Como no podía ser de otra manera, son económicas.

Samoa junto a la línea internacional de cambio de fecha. A partir de la medianoche del 30 de diciembre (que será 31 de diciembre) la línea pasará al este del país, en vez del al oeste.

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El gol que nos hizo campeones, alrededor del mundo

Varias decenas de millones de españoles presenciamos ese momento, el más visto en la Historia de la televisión en España. Torres centra hacia el área, pero se queda corto y Van der Vaart rechaza (mal) el balón, que le cae a Cesc Fábregas. Éste levanta la cabeza y ve claramente desmarcado a Andrés Iniesta. Lo ve él y lo ve el planeta entero. En España el 95% de la población no respira durante los siguientes diez segundos. Durante ese tiempo Fábregas le deja el balón a Iniesta, éste la controla, la deja botar una vez, y remata como si le fuera la vida en ello. 46 millones de pies le dieron tan duro a aquel balón, el Jabulani, que nada podría haberlo parado, y se marchó directo a la red, a la Historia y a las gargantas de millones y millones de personas. En España eran las diez de la noche y cincuenta y siete minutos del once de julio de 2010. La euforia estalló en casas, bares, hoteles, piscinas, plazas, calles, jardines, ramblas, bulevares y polideportivos de toda España.

Dos tomas del gol de #iniestademivida, sacadas de El gol de Iniesta desde todos los ángulos.

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