Dieciocho años de Fronteras: el canon

Hoy este rincón de la red se hace mayor de edad. Tal día como hoy pero de 2008, exactamente a esta hora (las 13:37) se publicó la primera anotación en Fronteras, que gracias a la televisión pública de España el pasado 29 de diciembre alcanzó ya la cifra redonda de setecientas. Esta es la setecientos cuatro, de hecho. El mapa de los lugares de los que se ha hablado en este sitio durante estos dieciocho años resulta para mi asombroso, y eso que soy yo el responsable. La verdad es que cuando me puse a escribir sobre el curioso estatus geopolítico de Taiwán, en aquel piso de 27 metros cuadrados que olía a humo de tabaco desde un kilómetro y donde los armarios tenían cremallera porque no había espacio para abrir puertas, no pensé que casi dos décadas más tarde estaría todavía escribiendo sobre el tema. Desde luego, no imaginé que acabaría visitando buena parte de los lugares de los que escribía. Y mucho menos que hasta publicaría un libro contando, entre otras, precisamente las dos historias sobre las que escribí ese mismo día, 8 de enero. Y también sobre la que escribí al día siguiente. De hecho he ido a dos de esos tres lugares. La vida a veces es curiosa.

Una foto que me hizo mi amigo y excepcional fotógrafo Coke González en la presentación de Historiones de la Geografía. Espera, ¿todavía no has comprado MI LIBRO? Vete ahora mismo de aquí

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El día que aparecí en el Telediario de Televisión Española

Un día te pasas una tarde escribiendo sobre Taiwán y dieciocho años después te encuentras saliendo en el telediario de la televisión pública de tu país. Y, contra lo que cabría esperar en alguien con mis apetencias fronterizas, no en la sección de sucesos ni en la de españoles detenidos por el mundo. Hace un par de meses Ferran Garrido tuvo la ideaza de entrevistarme para hablar de la geografía insólita de España, en un reportaje que incluye algunos de los grandes éxitos históricos de este blog de ustedes, como Rihonor de Castilla, la Isla de los Faisanes, la casa de La Fontañera, El Pertús y, por supuesto, Llivia. Toda mi familia y el 95% de mis amigos ya lo han visto porque se lo he enviado por Whatsapp hasta al tipo que me pintó la casa en 2013, y ahora es el momento de que lo veáis vosotros, así que ahí lo tenéis. Historiones de la Geografía, ahora en las noticias. Y pronto en tu biblioteca, si por lo que sea aún no has corrido aullando hasta la librería más próxima.

La foto es de los compañeros de Un Mundo Inmenso, cuyo canal nunca es suficientemente recomendado

Para libro firmado el que tengo aquí colgado (Feria del Libro de Madrid)

Por la presente se convoca a todos los madrileños, asimilados, y residentes en las provincias limítrofes a la firma de Historiones de la Geografía que se realizará en la Feria del Libro de Madrid. Resulta que la editorial Planeta ha tenido a bien enviarme en tren de alta velocidad a la capital de España para que me ponga una camisa hawaiana y estampe garabatos y dibuje penes alados a requerimiento del público, así que, queridos lectores del centro de la Península Ibérica, estáis invitados. Los detalles:

  • Día y hora: Domingo 8 de junio, de 17 a 19 horas
  • Lugar: Caseta número 160 (Librería El Faro). Parque de El Retiro. Madrid

El plano de la feria puede consultarse aquí. La caseta 160 está en el Bloque 22A.

¡Nos vemos! Y si no vas a venir: ¡COMPRA MI LIBRO! ¡ES UNA ORDEN! Si eres lector de este blog, creéme, te va a gustar.

Yo he venido aquí a hablar de mi libro

Empiezo por el final: He escrito un libro. Y no sólo lo he escrito sino que me lo han publicado. O lo van a hacer en breve. Y lo va a hacer el mismo sello que publica las guías Lonely Planet, propiedad de la misma editorial que cada año entrega el premio literario más famoso de España. Hace algo más de diecisiete años me pasé unas navidades leyendo compulsivamente acerca de rarezas geográficas y geopolíticas. El estatus de Taiwán, la existencia de Baarle, la abundancia de límites en Chipre… todo me pareció absolutamente fascinante y lo devoré con la misma ansia con la que un turista estadounidense afronta el bufé libre en el desayuno de un crucero. Hasta tal punto me empapé de toda aquella información que acabé escribiendo un blog, que a fecha de hoy suma más de seiscientas entradas y alrededor de un millón y medio de palabras. Y ahora, 6259 días después, algunas de esas historias, junto con otras muchas que nunca han aparecido por aquí, van a ver la luz en un libro. En papel. Con su portada y sus cosas. Una maravilla. Con todos ustedes: Historiones de la Geografía.

El libro ya está en preventa. Saldrá al mercado dentro de exactamente un mes, el 26 de marzo, y se puede adquirir con antelación en los proveedores habituales. Son 101 historias, todas ellas escritas desde cero, y algo menos de la mitad nuevas incluso para los lectores más veteranos de este blog. Ciento una historias sobre fronteras extrañas, sobre territorios rarunos e improbables, sobre archipiélagos dejados de la mano de Dios y sobre qué hora es en lugares donde no hay nadie. Así que estimado lector, o lectora, si quieres fardar de lecturas en el autobús, en el tren o en el avión, divagar en el parque mientras te bajas un latte del Starbucks o simplemente tener algo para leer en el cuarto de baño que te permita alejarte del doomscrolling de vídeos de 15 segundos: este es tu libro. El mejor libro de anécdotas y curiosidades geográficas jamás publicado por un bloguero en castellano. ¡Estás tardando en comprarlo!

Diecisiete años después

Llegar a una edad es empezar a plantearse ciertas cosas sobre el paso del tiempo, sobre cuánto nos queda aquí y sobre cómo queremos pasarlo. Al fin y al cabo, es más que probable que hayamos dejado el ecuador de la vida atrás hace ya unos cuantos años. Siempre hay un amigo que es el primero al que entierras, y si no lo hay es que eres tú. Hace unas semanas murió mi amiga Txell después de años peleándose contra el cáncer, y sobre todo contra sus consecuencias. Le habían dado cinco años de vida, pero vivió, y de qué manera, más de seis. Unos meses antes de dejarnos decidió que había una fiesta que no quería perderse, así que la organizó ella: su funeral. El Funeral en Vida fue todo un acontecimiento; familia y amigos reunidos para pasar un buen rato con comida y bebida, música, baile y felicidad a raudales. Yo me lo perdí porque estaba en Japón, pero para ella fue uno de los mejores días de su vida, y me habló de él cada vez que nos volvimos a ver en los siguientes meses. Nuestro último viaje juntos, su penúltimo, fue recorrernos en coche cientos de kilómetros por Serbia, Bulgaria y Rumanía. Para mi el viaje duró doce días, pero para ella fueron seis, porque la tuve que dejar en el aeropuerto de Bucarest a tiempo de la siguiente sesión de quimioterapia en Barcelona.

Monasterio de Rila, Bulgaria, agosto de 2023

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El resumen de mi 2024 en viajes

El año que termina ha sido en el que más he viajado en toda mi vida, lo que tiene su mérito porque es el tercer año consecutivo que sucede. Como buen maniático, tengo un Excel donde apunto todo lo que hago durante los viajes (y otro donde apunto lo que hago cuando no viajo), así que tengo una idea bastante clara de cuánto me he movido y por donde. Ahí va mi recap de viajes de 2024.

Corea y Japón, el viaje del año

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¿Te gusta conducir?

De los 50 países que he visitado en mi vida, he conducido por 37 de ellos. A veces con más gente, parejas, amigos, hijos, pero buena parte de ellos los he recorrido en coche yo solo. Me saqué el carné de conducir tarde, tenía 26 años y hacía unos meses que me había mudado a Barcelona. Desde el principio conducir se convirtió en una de mis actividades favoritas, si no la que más. Especialmente conducir en soledad: estar a solas con los propios pensamientos, sin más horizonte que la carretera ni más objetivo que el siguiente kilómetro, el siguiente camión o la siguiente área de descanso. De hecho mis restaurantes favoritos siempre han sido los de los márgenes de las autopistas, las áreas de servicio donde te desvalijan de forma absolutamente legal, sin necesidad de ponerte una pistola en el pecho. ¿Por qué? Probablemente porque son no-lugares, espacios anónimos casi intercambiables, pero sobre todo por lo que suponen de estar en movimiento, un lugar indeterminado entre dos puntos donde el contexto desaparece y uno es independiente de su entorno. Es la versión mundana y asfáltica de flotar en el agua de una piscina o en la negrura del espacio.

El Pico de la Tristeza, en la frontera entre Albania y Kosovo, visto desde este último país

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Happy birthday sixteen

Hace unos días nos juntamos en Madrid cuatro entusiastas de la geografía bizarra y los viajes disfuncionales. A saber, Javi (a.k.a. Sherlock), Coke González, el Mapache sifilítico de las bandeas y yo mismo. A todos ellos les conozco en persona desde hace más de diez años, y digitalmente al menos un par más. Fue un día de lo más entretenido, desayunamos chocolate con churros en San Ginés como buenos turistas, y luego nos fuimos a Segovia, para acabar el día pelándonos de frío en el Monasterio de El Escorial. Durante el día abundaron los chistes increíblemente malos, los juegos de palabras absolutamente delictivos y los insultos tan despiadados como cariñosos que sólo los viejos amigos se dedican unos a otros sin ningún pudor. Un buen día, en resumen. Un día que sólo existió porque este lugar existe.

Imagina ser un romano y matarte a poner piedras unas encima de otras para que luego llegue un cuarentón a usarlas de fondo para sus fotos cuquis

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Un tic en el ojo: Cáncer en la treintena

Tener un amigo con cáncer es un marrón. No uno tan grande como tener cáncer, es cierto, pero tampoco es sencillo de gestionar. ¿Qué le dices? ¿Le das ánimos? ¿Palmaditas en la espalda? ¿Buenas palabras? ¿Un abrazo? ¿Se le pueden preguntar cosas? Mi amiga Txell tenía 37 años cuando le diagnosticaron cáncer por primera vez. Nos hicimos amigos un par de años más tarde, los dos recién divorciados, entre desayunos, brunchs, almuerzos y cenas. Luego vinieron los viajes, el cariño, y la colosal admiración. Ella fue quien me enseñó a cruzar pasos de peatones en Nápoles, arriesgando su vida como si no tuviera nada que perder, y también quién me mostró Ibiza, su Ibiza. Durante los últimos dos años y pico, hemos mantenido una infinidad de conversaciones sobre todo lo divino y lo humano, también sobre el cáncer. Sin demasiados eufemismos, generalmente, o directamente sin ellos en absoluto. Hace falta hablar sobre ello, y hacerlo claro, y por eso existe Un tic en el ojo, el pódcast en el que Txell habla de cáncer abiertamente y llamando a las cosas por su nombre, y lo hace conversando con gente normal y corriente, con gente que sabe y, también, con tarados como yo, que le hacen chistes de humor negro en mitad de la grabación.

En el primer capítulo se habló del concepto de normalidad cuando te han diagnosticado un cáncer, en el segundo, de cómo la muerte se convierte en el trasfondo de todo, y en el tercero, hablamos de cómo acompañar, de qué decir, qué hacer y que no, del humor negro y del amor.

Acompañar – Un tic en el ojo. Cáncer en la treintena

Una conversación entre dos amigos acerca de algo tan universal como doloroso, sin demasiados rodeos, con cariño y humor, con la esperanza de ayudar a quienes están pasando por un cáncer, y, en nuestro caso, a los que revoloteamos alrededor y simplemente queremos hacer su vida más fácil.

Oriente Medio Exprés. Capítulo 1: Abu Dabi, la ciudad recién estrenada

Uno de mis propósitos de año nuevo, junto con aprender francés y ser el malnacido que en plena fiesta saca la guitarrita y se pone a tocar el Wonderwall, fue gastarme un poquito menos de dinero en viajar. Por ahora llevo cuatro acordes aprendidos en la guitarra y soy capaz de pedir un café con leche y un cruasán en cualquier boulangerie de Perpiñán o Hendaya (donde todo el mundo habla español), así que vamos según el plan previsto. Respecto a lo de viajar, el 15 de enero me compré mi sexto billete de ida y vuelta para los primeros cuatro meses de 2023 (acabaron siendo ocho), y pese a que todos ellos han sido tan insultantemente baratos que harían hiperventilar a Greta Thunberg, da la impresión de que lo de viajar menos lo llevo regulín. Tres de esos billetes de avión corresponden a un único viaje que hice con Javi, lector zaragozano de este blog devenido en amigo con el que comparto taras mentales de toda clase y condición, pero especialmente las relacionadas con la geografía, y que ya se vino conmigo a Baarle hace unos años y a La Fontañera el año pasado. Después de pasar 24 horas en Roma (otro día hablaremos de eso), nos subimos a un Airbus 321 de un improbable color fucsia rumbo a  nuestra primera escala en Oriente Medio: Abu Dabi.

Cúpulas y minaretes blancos de la Gran Mezquita de Abu Dabi recortándose contra un cielo notoriamente azul.

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