Tienes todo el campo del mundo para correr (o mi pueblo es más grande que tu país)

¿Cuál es la ciudad más grande del mundo? Depende de lo que entendamos por grande y por ciudad. El municipio con más habitantes es Shangai, aunque el área metropolitana más poblada es la de Tokio, con 32 millones de habitantes. Ahora bien, reformulemos la pregunta: ¿cuál es la ciudad, municipio o pueblo más extenso del mundo? Dentro de lo complicado que resulta definir qué es un municipio, en Fronteras nos hemos tomado la molestia de reunir a los mayores municipios del planeta y ponerlos unos junto a otros. Y, la verdad, es que hay pueblos verdaderamente inmensos, lugares donde ir al pueblo de al lado supone casi tanto recorrido como ir al continente de al lado; municipios tan grandes como países (y no precisamente como San Marino) y, en general, lugares absolutamente desconocidos, desmesuradamente enormes y, en ocasiones, completamente vacíos. Con todos ustedes, los pueblos más absurdamente grandes del planeta.

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Los límites administrativos de una población no suelen coincidir con el final de la zona urbanizada (afortunadamente). Sin embargo hay casos extremos en los que el límite del término municipal se encuentra a decenas o incluso centenares de kilómetros del pueblo propiamente dicho.

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El último pueblo del mundo… por orden alfabético

Al ordenar todos los pueblos y ciudades del mundo por orden alfabético, Aquisgrán (Aachen en alemán) o Aalborg (Dinamarca) estarían sin duda en los primeros puestos. A ambas les adelanta por poco la localidad de Aa, en Estonia; y ésta a su vez se ve superada por Å (pronúnciese “O”) , una localidad de las Islas Lofoten, en Noruega. Pero, ¿el último pueblo de la Tierra por orden alfabético? Podría ser Zweirbrücken, en Alemania, Zwolle, en Holanda, o más probablemente Żyrardów, en Polonia. Pero no es ninguno de ellos. El honor le corresponde a un pueblo de nombre absolutamente inverosímil: Zzyzx, en California, cuyos orígenes son casi tan curiosos como su nombre.

Salida de la autopista hacia Zzyzx desde la Interestatal 15, la autopista que va de Los Ángeles a Las Vegas (fuente)

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Cuando cruzar la calle te puede llevar a la cárcel

Los más veteranos lectores de Fronteras recordarán el caso de Rock Island y Derby Line, un par de pueblos situados en  la provincia canadiense de Quebec y en el estado norteamericano de Vermont, respectivamente. Se trata de dos pueblos pegados a la frontera y construidos en parte sobre ella, existiendo viviendas particulares y edificios públicos partidos por el paralelo 45 Norte, la raya invisible que decreta dónde empieza Canadá y acaba Estados Unidos, o viceversa. Entre ambos países no existe un tratado de libre circulación como el que disfrutamos en la Unión Europea, y que hace tan fácil la vida a los habitantes de las zonas fronterizas y a los viajeros insensatos. Durante décadas el sentido común permitió que los habitantes de ambos pueblos hicieran vida normal, pero la paranoia post-11 de septiembre ha convertido el sentido común en el menos común de los sentidos, en cuanto a las zonas fronterizas norteamericanas se refiere.

La frontera entre EE.UU. y Canadá (y entre Stanstead y Derby Line)  junto a la Biblioteca Haskell, el único edificio público dividido de América del Norte. © pegase1972

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Feliz año nuevo… alrededor del mundo

Esta entrada se publica el día 31 de diciembre, salvo en aquellos lugares donde aún no es 31 de diciembre. A la hora en la que estas líneas ven la luz en buena parte del mundo es día 30 de diciembre, y en otros lugares está a punto de ser 1 de enero. De hecho, cuando los primeros habitantes de la Tierra estén celebrando la llegada del año 2010, en algunos puntos del planeta todavía estarán a día 30. La lógica dice que existen 24 zonas horarias en el mundo, pero la realidad es que son muchas más, exactamente cuarenta, sin contar los horarios de verano. Hoy repasaremos el orden de entrada de los distintos países en 2010, junto con algunas curiosidades y rarezas del tiempo oficial.

Zonas horarias alrededor del mundo (click para ampliar)

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Una isla llamada Navidad

El primer lugar llamado Navidad del que se tiene noticia (o del que yo tengo noticia, al menos), no es otro que el Fuerte de la Navidad, el pequeño asentamiento que Cristobal Colón dejó en el territorio de la actual Haití el 25 de diciembre de 1492, dos meses y pico después de avistar por primera vez el continente americano, y poco antes de emprender el regreso a España para informar de sus descubrimientos. Fue la primera construcción europea en el continente americano, pero duró poco; cuando Colón regresó menos de un año más tarde, encontró que el fuerte había sido destruido y sus 39 moradores estaban muertos. Un final trágico para un nombre tan entrañable. Afortunadamente para el espíritu navideño, sea lo que sea eso, hay más lugares en el mundo donde Santa Claus podría establecer su base, de no ser porque ya tiene fijada su residencia en algún punto indeterminado al norte del paralelo 60. Hoy los conoceremos.

Bandera de la Isla de Navidad

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Las islas del fin del mundo y el Telón de Hielo

En los días que precedieron al vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín se habló mucho del Telón de Acero, de su condición de frontera entre dos mundos, el capitalista y el comunista, entre dos bloques, la OTAN y el pacto de Varsovia, entre dos concepciones de la vida y la libertad, con todos los matices que se quieran. Apenas se ha hablado, sin embargo, del descongelamiento de la que era la única frontera directa entre las dos superpotencias que ejercían de líderes de sus respectivos bloques, Estados Unidos y la Unión Soviética. En el límite entre el Océano Glacial Ártico y el Pacífico se encontraban, y se encuentran, dos islotes, uno perteneciente a cada superpotencia, y separados tan sólo por un brazo de mar de apenas tres kilómetros de ancho. En un mundo donde los misiles intercontinentales amenazaban con recorrer miles de kilómetros de un lado al otro del mundo, uno y otro país podían atacarse casi a pedradas cada uno desde su propio territorio. Entre los dos islotes discurría una línea invisible y amenazadora, que dada su situación sólo podía denominarse de una manera: El Telón de Hielo.

El Estrecho de Bering, con EE.UU. a la derecha y Rusia a la izquierda. Entre medias, las islas Diómedes.

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Los vigilantes de la nada

A simple vista, no hay nada que vigilar en la región noreste de Groenlandia: sólo cientos de kilómetros y kilómetros helados en donde lo raro sería encontrar vida. La amenaza de una invasión resulta inverosímil. Sin embargo, existe una patrulla bajo las órdenes del Reino de Dinamarca, un cuerpo de elite que se encuentra entre el más especializado del mundo. El funcionamiento de la patrulla no es ni más ni menos que una perdurable demostración de soberanía, todo sobre un territorio, que se parece en mucho a la nada.

La Patrulla Sirius (Slædepatruljen Sirius), es la encargada de preservar la soberanía danesa en el parque nacional más grande y seguramente, uno de los menos visitados del planeta. Nace en el año 1950 ante un fallo de la Corte Internacional de La Haya que condicionaba la posesión de Groenlandia por parte de Dinamarca a cambio de una demostración de voluntad para poseer la zona, en un escenario de casi nulo poblamiento. Así nacería el Parque Nacional del noreste de Groenlandia con su patrulla.

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El resto de la historia, muy middle of nowhere, se puede leer en Visión Beta, blog recomendado por las autoridades sanitarias como método infalible para reducir la productividad laboral. Como bonus, El verdadero tamaño de la Antártida, en Fogonazos. Próximamente, cuando consiga organizarme, contenido propio y no vulgar copypaste. Uno no tiene la suficiente fama como para dedicarse exclusivamente a eso…

Como dibujar un mapa de EE.UU. de memoria

Al Franken, senador por el estado de Minessota, nos lo demuestra en este entretenido video de la Radio Pública estatal. Anda que no ha tenido que practicar. ¿Alguien detecta algún fallo?

Gracias por el envío, Elzo.

Al norte del Norte: Nunavut

(Previamente, en Fronteras, primera y segunda partes)

Nunavut
Nunavut, Canadá

De los tres territorios canadienses que se encuentran al norte del paralelo 60 el más joven es el de Nunavut. Fue creado en 1999 como una escisión de los Territorios del Noroeste para dotar a los pueblos Inuit del Ártico de una mayor autonomía; es de los pocos lugares en los que el inuktitut, o esquimal, es lengua oficial (y su sistema escrito, el silabario, es de uso común). De hecho, Nunavut en aquella lengua significa «nuestra tierra». El territorio nunavummiuq (gastan unos gentilicios del carajo, los esquimales) abarca la mayor parte del Archipiélago Ártico Canadiense y, por tanto, la inmensa mayoría de las costas de Canadá. Prácticamente cualquier metáfora se queda corta para describir la soledad, vastedad y absoluta desolación de Nunavut. Dos millones y pico de kilómetros cuadrados (como tres veces Chile o cincuenta Dinamarca) para poco más de treinta mil habitantes. Como si México tuviera la población de Mónaco. Ni siquiera Groenlandia tiene una densidad de población tan baja. Únicamente la Antártida está por debajo de Nunavut en ese aspecto. 0,015 habitantes por km2, lo que viene a significar que tocan a sesenta km2 por cabeza.

Resolute

Clásico cartel ártico situado en Resolute indicando la dirección a un montón de sitios que, en cualquier caso, están en el quinto pino. Viene a querer decir «no sólo estamos en mitad de la nada sino que además nos gusta». © Northern Xander

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Aterrizar en un palmo

Para ser piloto en Alaska hace falta estar hecho de una pasta especial, además de poseer una habilidad fuera de lo común y una avioneta con unas ruedas enormes. En un país a medio hacer, donde casi cada pueblo tiene su aeródromo, y cuando uno se pierde lo hace pero a lo bestia, las habilidades de pilotaje que se le exigen a uno incluyen aterrizar en cualquier parte; en un lago, en mitad del campo, en la nieve o, como en el caso que nos ocupa, en un pedrusco. Loni Habersetzer, un experimentado instructor de Bush Pilots alaskeños consigue aterrizar y despegar su avioneta en el mismo espacio que necesitaría para aparcar un Ford Focus. Espectacular.

(Via Landing Short, donde hay más vídeos chulos para aerotranstornados)