¿Por qué los códigos de todos los aeropuertos canadienses empiezan con Y?

Cualquiera que se haya subido a un avión en los últimos tres cuartos de siglo sabe que cada aeropuerto se identifica internacionalmente con un código de tres letras, que aparece en los billetes, en las etiquetas del equipaje y en ocasiones en la comunicación y el marketing del propio aeropuerto. Se llaman Códigos IATA, por la Asociación Internacional del Transporte aéreo, fundada en 1947 en La Habana aunque su antecesora directa data nada menos que de 1919. La mayoría de los códigos siguen patrones fácilmente reconocibles, como BCN (Barcelona), AMS (Amsterdam), MEX (Ciudad de México) o JNB (Johannesburgo). Otros son ligeramente más complejos. LAX (Los Ángeles) añadió una letra a las iniciales de la ciudad cuando los códigos de aeropuerto pasaron de dos a tres letras en 1947, mientras DXB (Dubái) también colocó una X porque DUB ya estaba asignado a Dublín.

Una asistente de tierra coloca una etiqueta a mi equipaje, en el verano de 2019. EWR es Newark, en Nueva Jersey, el tercer aeropuerto de Nueva York

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¿Cuántos países hay en el mundo?

La respuesta más honesta que se me ocurre a la pregunta del título es: ¿Cuántos quieres que haya? El número depende mucho de la definición que usemos de «país», y también de qué consideremos, a efectos de contabilidad geográfica, como «existir». ¿Groenlandia es un país? ¿Y Kosovo? ¿Transnistria? ¿Las Islas Canarias? ¿La Antártida? Vamos a contar países, tralalá.

Un trozo del mural de la estación de Metro de Campo de las Naciones, en Madrid, antes del cambio de nombre

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Cómo me enamoré de Skopje, la capital más absurda de Europa

Skopje es un pastiche. Todas las ciudades lo son en mayor o menor medida, la suma de diferentes épocas, visiones urbanísticas y corrientes arquitectónicas, pero la capital de Macedonia concentra una cantidad tal de incongruencias e incoherencias en un espacio tan pequeño que cuando uno camina por sus calles lo único que puede hacer es reírse y disfrutar como un maníaco. Si las ciudades fueran personas, Skopje sería tu amiga la rarita ciclotímica con un pasado emo del que nunca habla y ciertas cicatrices sospechosas en las muñecas, pero que por alguna razón es increíblemente alegre y vive cada día como si fuera el último. Es completamente absurda pero por esa misma razón es imposible no quererla. Hoy en Fronteras: Skopje (se pronuncia Escopia)

Banderas, estatuas y una cruz descomunal. Skopje in a nutshell

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11 de septiembre de 2001: la mayor evacuación marítima de la Historia

Cuando la segunda de las Torres Gemelas cayó, en el Sur de Manhattan se desató un caos que la ciudad de Nueva York, esencialmente caótica, jamás había llegado siquiera a imaginar. Cientos de miles de personas, trabajadores que habían llegado a la isla desde cualquiera de los demás Boroughs de la ciudad, o desde el vecino estado de Nueva Jersey, se encontraron atrapadas: todos los puentes y túneles de la ciudad habían sido cerrados y no había manera de salir de Manhattan. Y entonces apareció el milagro. Una flotilla irregular compuesta por ferris, guardacostas, remolcadores, cruceros turísticos, golondrinas, pesqueros y hasta yates privados apareció al rescate. Fue el Dunkerque neoyorquino, una historia casi desconocida de las muchas que nos dejó aquel trágico 11 de septiembre de hace hoy 22 años.

Un remolcador de los Guardacostas observa el incendio de las Torres Gemelas en algún momento entre las 9:02 y las 9:58 de la mañana del 11 de septiembre de 2001

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A favor de aplaudir en los aterrizajes

La escena es común en cualquier vuelo con origen o destino en Italia y algunos países de Europa del Este. Las ruedas del avión tocan el suelo, el piloto pone los motores en reversa para frenar el avión, y según el estruendo comienza a disiparse, una salva de aplausos recorre la cabina de pasajeros. Cuando era (más) joven pensaba que era una horterada propia de gente que no suele montarse en un avión. Después de un año y medio volando cuatro veces al mes, os seré sincero, me parece una costumbre maravillosa.

Dos niños observan el aterrizaje de un Boeing 747 de Luxair en el aeropuerto de Luxemburgo

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Caminar sin rumbo: Atardecer veneciano

«Voy a tomar el barco del aeropuerto» es una frase que se puede decir en muy pocos sitios. Yo sólo conozco uno: Venecia. Llegué allí después de conducir 1.700 kilómetros entre San Marino, Italia, Eslovenia y el norte de Croacia. El vaporetto me depositó en los Fondamente Nove a las siete de la tarde de un día increíblemente caluroso y húmedo del mes de julio, diez horas antes del embarque del avión que me llevaría a Praga. Así que hice lo único que realmente podía hacerse con tan poco tiempo en la ciudad: caminar.

Cúpulas y campanile de la Basílica de San Marcos, vistos desde el vaporetto del aeropuerto

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Australian Big Things, las atracciones de carretera absurdas de las cunetas y áreas de servicio australianas

Australia es famosa por ser el hogar del 90% de las cosas venenosas del mundo; su eslógan no oficial es «donde todo quiere matarte«. Todo en Australia es superlativo, las distancias, las superficies, la fauna, la flora y las cosas que construyen en mitad del campo. Y las cunetas de sus carreteras no podían ser menos. Las carreteras australianas son memorables por muchas razones, no pocas de las cuales están relacionadas con su desmesurada longitud, su no menos descomunal aislamiento y por lo legendario de algunos de los lugares que atraviesa. Pero en los márgenes de las interminables cintas de asfalto del Down Under encontramos auténticos tesoros. Una larga serie de esculturas entre lo pop y lo kitsch saludan a los viajeros con sus vivos colores y sus extravagancias, generalmente con la intención de hacer que el automovilista o camionero detenga su máquina y se gaste unos pocos dólares en el lugar. Con el tiempo las esculturas, dispersas por todo el inmenso territorio australiano, devinieron en objetos de culto y veneración entre los friquis del lugar, y fueron denominadas conjuntamente como Big Things, o Cosas Grandes. Hoy vamos a ver las mejores Cosas Grandes de Australia. 

En Australia todo puede matarte, pero lo primero que murió fue el buen gusto

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Por qué está vacío el Flatiron, el icono más antiguo de Nueva York

En un lugar conocido como «la ciudad de los rascacielos», un edificio de 22 plantas no parece gran cosa, pero el Flatiron tiene su propio espacio en el imaginario neoyorquino, no sólo por ser el rascacielos más antiguo de la ciudad sino por su inconfundible forma y su estética Beaux Arts. Construido en 1902, automáticamente se convirtió en un icono de la ciudad no sólo entre los arquitectos sino para el público en general; durante los siguientes 117 años permaneció como una de las imágenes más reconocibles de la gran manzana, pero los últimos cuatro el edificio ha estado cubierto de andamios por fuera, y completamente vacío por dentro. ¿Por qué? A eso vamos.

El perpetrador de estas líneas, frente al edificio protagonista de hoy, en el verano de 2019, cuando ya estaba vacío. El edificio, digo. Yo estaba más bien rellenito.

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Al-Madam, el pueblo que el desierto se tragó

Capítulos anteriores: Abu Dabi | Kuwait | Dubái | Omán

«Lo mejor para viajar es ir con un gilipollas, porque conoces sitios que jamás conocerías tú solo».

Edu Soto

La mejor manera de aprender algo es haciéndolo. Por ejemplo, la mejor manera de aprender que un utilitario estándar de alquiler con tracción delantera no puede circular por el desierto es empotrarlo contra una duna y quedarse atascado. Podría alegarse, claro, que para adquirir ese conocimiento no es necesaria una prueba empírica, que basta con tener más de media docena de neuronas funcionales o un par de átomos de sentido común, pero los que estábamos en el desierto con un Nissan Sunny éramos Javi y yo, y no vosotros. Así que no nos juzguéis. Hoy, en Fronteras: el pueblo que sucumbió al desierto.

«Cuando me dijiste de ir al Dubai Arena no me esperaba esto»

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El puente que cruzó un océano para instalarse en medio del desierto

El Puente de Londres es una de las atracciones más conocidas de la capital británica. O bueno, en realidad no. Lo que un porcentaje elevadísimo de los turistas que visitan el lugar conocen como Puente de Londres (London Bridge) se llama en realidad Puente de la Torre (de Londres) (Tower Bridge). No se les puede culpar. La cantante Fergie, de los Black Eyed Peas, le dedicó una canción, y también usó el nombre incorrecto. Y hasta Google Imágenes tiene serios problemas para distinguir uno de otro. En realidad el Puente de Londres es una cosa de hormigón visualmente bastante anodina y normalita, 800 metros Támesis arriba del Tower Bridge. Pero el puente actual no es el primero con ese nombre. En el lugar donde se ubica ha habido puentes desde la época romana, una sucesión de estructuras a lo largo de los milenios de la que la actual, abierta al tráfico en 1973, es la última. ¿Y qué se hizo con el puente que ostentaba el nombre de London Bridge hasta entonces? Pues a eso íbamos: hoy en Fronteras, el Puente de Londres que acabó en Arizona.

This is NOT England

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