Cuando cruzar la calle te puede llevar a la cárcel

Los más veteranos lectores de Fronteras recordarán el caso de Rock Island y Derby Line, un par de pueblos situados en  la provincia canadiense de Quebec y en el estado norteamericano de Vermont, respectivamente. Se trata de dos pueblos pegados a la frontera y construidos en parte sobre ella, existiendo viviendas particulares y edificios públicos partidos por el paralelo 45 Norte, la raya invisible que decreta dónde empieza Canadá y acaba Estados Unidos, o viceversa. Entre ambos países no existe un tratado de libre circulación como el que disfrutamos en la Unión Europea, y que hace tan fácil la vida a los habitantes de las zonas fronterizas y a los viajeros insensatos. Durante décadas el sentido común permitió que los habitantes de ambos pueblos hicieran vida normal, pero la paranoia post-11 de septiembre ha convertido el sentido común en el menos común de los sentidos, en cuanto a las zonas fronterizas norteamericanas se refiere.

La frontera entre EE.UU. y Canadá (y entre Stanstead y Derby Line)  junto a la Biblioteca Haskell, el único edificio público dividido de América del Norte. © pegase1972

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Feliz año nuevo… alrededor del mundo

Esta entrada se publica el día 31 de diciembre, salvo en aquellos lugares donde aún no es 31 de diciembre. A la hora en la que estas líneas ven la luz en buena parte del mundo es día 30 de diciembre, y en otros lugares está a punto de ser 1 de enero. De hecho, cuando los primeros habitantes de la Tierra estén celebrando la llegada del año 2010, en algunos puntos del planeta todavía estarán a día 30. La lógica dice que existen 24 zonas horarias en el mundo, pero la realidad es que son muchas más, exactamente cuarenta, sin contar los horarios de verano. Hoy repasaremos el orden de entrada de los distintos países en 2010, junto con algunas curiosidades y rarezas del tiempo oficial.

Zonas horarias alrededor del mundo (click para ampliar)

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Las islas del fin del mundo y el Telón de Hielo

En los días que precedieron al vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín se habló mucho del Telón de Acero, de su condición de frontera entre dos mundos, el capitalista y el comunista, entre dos bloques, la OTAN y el pacto de Varsovia, entre dos concepciones de la vida y la libertad, con todos los matices que se quieran. Apenas se ha hablado, sin embargo, del descongelamiento de la que era la única frontera directa entre las dos superpotencias que ejercían de líderes de sus respectivos bloques, Estados Unidos y la Unión Soviética. En el límite entre el Océano Glacial Ártico y el Pacífico se encontraban, y se encuentran, dos islotes, uno perteneciente a cada superpotencia, y separados tan sólo por un brazo de mar de apenas tres kilómetros de ancho. En un mundo donde los misiles intercontinentales amenazaban con recorrer miles de kilómetros de un lado al otro del mundo, uno y otro país podían atacarse casi a pedradas cada uno desde su propio territorio. Entre los dos islotes discurría una línea invisible y amenazadora, que dada su situación sólo podía denominarse de una manera: El Telón de Hielo.

El Estrecho de Bering, con EE.UU. a la derecha y Rusia a la izquierda. Entre medias, las islas Diómedes.

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Como dibujar un mapa de EE.UU. de memoria

Al Franken, senador por el estado de Minessota, nos lo demuestra en este entretenido video de la Radio Pública estatal. Anda que no ha tenido que practicar. ¿Alguien detecta algún fallo?

Gracias por el envío, Elzo.

Aterrizar en un palmo

Para ser piloto en Alaska hace falta estar hecho de una pasta especial, además de poseer una habilidad fuera de lo común y una avioneta con unas ruedas enormes. En un país a medio hacer, donde casi cada pueblo tiene su aeródromo, y cuando uno se pierde lo hace pero a lo bestia, las habilidades de pilotaje que se le exigen a uno incluyen aterrizar en cualquier parte; en un lago, en mitad del campo, en la nieve o, como en el caso que nos ocupa, en un pedrusco. Loni Habersetzer, un experimentado instructor de Bush Pilots alaskeños consigue aterrizar y despegar su avioneta en el mismo espacio que necesitaría para aparcar un Ford Focus. Espectacular.

(Via Landing Short, donde hay más vídeos chulos para aerotranstornados)

De Los Ángeles a Nueva York en cuatro minutos

El viaje que hoy traemos aquí es algo viejuno y ya fue ampliamente divulgado en su día, pero no por eso deja de ser fantástico. Grabado mediante time-lapse, el vídeo muestra un recorrido entre Los Ángeles y Nueva York de siete días de duración comprimido en cuatro minutos. Amaneceres, anocheceres, averías, las luces de la ciudad, túneles, lluvia y mucho más caben en este mítico vídeo viajero cuya música, hipnótica, sirve de perfecta ambientación. Si ya lo conocíais, es una buena ocasión para volver a verlo. Y si no, pues a disfrutar.

Time-lapse video of guy driving across the country (Dailymotion, 4:00 mins)

 

Aeropuertos en la frontera

Hace unos días los Microsiervos dedicaban una entrada al Aeródromo de Casarrubios, situado justo sobre el límite entre las regiones españolas de Madrid y Castilla-La Mancha. La línea divisoria cruza la pista y los hangares, dejando la mayor parte del aeródromo en la provincia de Toledo y el resto en la de Madrid. No es algo habitual, pero en España existe un aeropuerto aún más al límite, puesto que termina exactamente en la frontera internacional; es el de San Sebastián, cuyo extremo norte linda con el río Bidasoa,  límite natural entre España y Francia.

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Aeropuerto de San Sebastián a vista de Google. Nótese la frontera junto a los límites del recinto.

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Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte

Marfa es un pueblo en mitad del desierto de Texas. Con sus poco más de dos mil habitantes no tiene pinta de ser un lugar muy animado, pero el caso es que es conocido más allá de lo que sería normal para un poblado de sus características. Marfa es en Texas algo así como Bélmez en España, un sitio donde los magufos afirman que suceden «cosas inquietantes e inexplicables», luces que se aparecen sin que los que las ven puedan dar una explicación, y cosas así. Pero en Marfa no solo hay gente crédula, si no no sería interesante en absoluto. El pueblo se encuentra a unos cien kilómetros de la frontera mexicana, y a una media hora en coche de la localidad más cercana, Valentine, una polvorienta aldea de 187 habitantes. El paisaje alrededor de Marfa es el típico de las llanuras semidesérticas texanas, polvo, arbustos y poco más. Sin embargo, a pocos kilómetros de Valentine, en un lugar desolado por completo, uno de esos sitios donde si te pones en cuclillas eres lo más alto en cinco kilómetros a la redonda, encontramos esto:

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Una tienda de Prada en mitad de ninguna parte

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Conduciendo por el lado equivocado

Cuenta una famosa anécdota/leyenda urbana que en cierta ocasión un temporal bloqueó todas las comunicaciones entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo. Un diario isleño tituló al día siguiente «El continente ha quedado aislado».  Probablemente falsa, la anécdota refleja cierto ombliguismo británico. Aplicando la misma vara de medir, todos los europeos (exceptuando los británicos, irlandeses y pocos más) conducimos por el lado equivocado de la carretera, el derecho. Pero ¿por qué en unos países se conduce por un sitio y en otros en el contrario? La respuesta, como en tantas ocasiones, hay que desenterrarla del pasado más remoto.

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Mapamundi (click para ampliar) con los países cuya circulación se realiza por el lado derecho de la calzada (verde) y por el izquierdo (rojo). Así visto, parece talmente un mapa del Imperio Británico, y mucho de eso hay, pero no sólo. Mapa tomado de aquí.

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Iconos de la carretera

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Los largos viajes por carretera por puro placer son un invento norteamericano. Hay docenas de canciones, películas y novelas sobre el tema. Desde Viajes con Charley a Easy rider, el individualismo de los estadounidenses se ha manifestado a bordo de dos o cuatro ruedas durante mucho tiempo. Pero Estados Unidos, comparado con cualquier país europeo, es una nación muy joven. La catedral de Colonia o la Grand Place de Bruselas tienen más historia en sus piedras que cualquier ciudad americana. No se trata de la habitual condescendencia y presunta superioridad europea con los malvados yanquis, sino simplemente de la constatación de un hecho. Por esta razón, sus referencias a la hora de viajar suelen ser de otro tipo. Paisajísticas y urbanas, pero, sobre todo, frikis. El monte Rushmore, su hermanastro el monumento a Caballo Loco, o la misma ciudad de Las Vegas (y en general todo el estado de Nevada) son un par de ejemplos evidentes de lo kitsch que pueden llegar a ser. El extenso territorio estadounidense está plagado de obras de arte pop que reflejan el carácter americano, no tanto por su mera existencia, sino por su categoría de iconos de la carretera. Hoy veremos unos cuantos de ellos.

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