Exactamente once. O trece, según dónde pongamos el límite de la definición de «Antártida». El continente blanco es, y ha sido desde siempre, el menos poblado del planeta. No ha conocido población nativa, y de hecho su existencia fue desconocida para la mayor parte de la humanidad durante milenios. En 1603 la expedición capitaneada por el español Gabriel de Castilla avistó por primera vez un territorio antártico, las Islas Shetland. Pero la Antártida continental no fue conocida hasta 1820, y aún así, nadie nació allí hasta un siglo y medio más tarde. Esta es la (breve) historia de la demografía antártica.
Antártida, la tasa de natalidad más alta del planeta si excluimos a los humanos
Una búsqueda en Google con el título de esta anotación nos ofrece una respuesta bastante clara: la isla con mayor densidad de población del planeta es Santa Cruz del Islote, una isla artificial frente a las costas de Colombia donde hasta 1.200 personas se hacinan en una superficie de una héctárea. Esta historia iba a ser sobre esa isla. Pero en seguida me percaté de que hay varios problemas. El primero, que la población de Santa Cruz no es de 1.200 personas. Según el último censo (2020), Santa Cruz del Islote tiene 779 habitantes, y la cifra de más de mil personas parece provenir de los guías turísticos, que la usan como reclamo para llevar allí cantidades ingentes de turistas. Y el segundo problema es que su superficie no es de una hectárea, sino de algo más: unos 12.100 metros cuadrados (1,21 hectáreas). Así pues, Santa Cruz del Islote tiene una densidad de población de exactamente 64.380 habitantes por kilómetro cuadrado. Elevadísima, pero poco más de la mitad de lo que se afirma. Entonces, ¿cuál es la isla con mayor densidad de población? Bien. Responder a esa pregunta no sólo no es fácil sino que me ha llevado a meterme en una madriguera de conejo de mediciones de mapas, verificaciones de tablas y consulta de archivos oficiales en idiomas incomprensibles. Y todo empieza, también, en el Caribe. Concretamente en Haití. Acompáñame, lector, en este viaje al fondo de la demografía extrema.
Somos vagamente conscientes de hasta qué punto China se ha desarrollado y ha cambiado en las últimas décadas. Hasta finales de los ochenta el gigante asiático fue un país mayormente agrario donde un porcentaje enorme de la población vivía en la pobreza extrema, normalmente de la agricultura de subsistencia. Desde el año 90 hasta la actualidad el porcentaje de población urbana de China ha pasado del 26 al 60%. Teniendo en cuenta el aumento de la población, eso supone que las ciudades chinas han absorbido más de quinientos millones de habitantes en las últimas tres décadas. En toda Latinoamérica existen 50 ciudades con más de un millón de habitantes: en China hay más de cien, la mayoría de ellas desconocidas no sólo en occidente, sino incluso entre la mayoría de los chinos. ¿Alguien había oído hablar de Zibo (tres millones y medio de habitantes), Nanchang (cuatro millones) o Qingdao (seis millones)? Incluso megalópolis que en cualquier otro lugar del mundo serían centros de poder continental en China pasan desapercibidas. Shantou, Shengyan, Jinan, ciudades cuyas áreas metropolitanas cuentan con once, doce y trece millones de habitantes respectivamente y que en Occidente ni siquiera sabemos que existen. El desarrollo explosivo de China nos ha dejado estampas post apocalípticas como las ciudades fantasma en mitad de la nada esperando a ser habitadas, y también desmesuradas infraestructuras. La presa más grande del mundo, cuatro de los cinco puentes más largos del planeta, el edificio más grande conocido, la granja eólica con mayor potencia, la red de ferrocarril de alta velocidad más extensa… todo eso está en China… y tiene menos de quince años de antigüedad.
Un convoy de metro sumergiéndose en las profundidades de un bloque de viviendas en Chongqing, China (VCG/Getty)
Un 60% de los más de ocho mil municipios españoles tiene menos de 1.000 habitantes. De estos, cuatro quintas partes están por debajo de los quinientos, y aproximadamente un tercio por debajo de los cien empadronados. Las cifras reales en muchos casos son aún menores, pues es común estar inscrito en un lugar y residir en otro durante los meses de invierno. A esas cifras hay que añadirle una aún más inquietante: hay más de tres mil pueblos abandonados en España. La emigración del campo a la ciudad es una tendencia global que se puede observar en casi cualquier país del mundo y en España, como en el resto de occidente, es muy acusada desde los años cincuenta. El problema en España es que arrastra desde tiempo inmemorial una despoblación crónica: a diferencia de nuestros inmediatos vecinos europeos, España siempre ha tenido la población muy concentrada en ciertas zonas, fundamentalmente la costa y Madrid. Todo lo que hay en medio es, a efectos demográficos, un erial con densidades de población escandinavas. Soria, Teruel y Cuenca combinadas tienen el tamaño de Dinamarca, pero su población conjunta no alcanza la del centro de Copenhague. Para encontrar casos semejantes en el resto de Europa nos tenemos que ir a latitudes árticas, y a veces ni eso. Las Islas Feroe tienen cuatro veces más densidad de población que Soria, el doble que Zamora y, en general, más que 16 provincias españolas. El éxodo rural no ha hecho más que acentuar algo que viene de antiguo.
El mapa sobre estas líneas (recomiendo hacer clic para ampliarlo) es un tanto sorprendente. La zona sombreada en naranja y la zona blanca tienen la misma población, unos 3.800 millones de personas. La zona naranja, sin embargo, cubre unos 10 millones de kilómetros cuadrados, mientras que la blanca (excluyendo la Antártida) suma un área de 125 millones de kilómetros cuadrados. Es decir, la mitad de la población del planeta vive en apenas un 7,4% de su superficie (y masivamente en el sudeste asiático, como ya sabemos).
Todos los que estáis leyendo estas líneas responderéis lo mismo si se os pregunta cuál es el país más poblado del mundo. La respuesta es China, y ha sido así desde que existen registros históricos, por lo menos en los útlimos tres mil años. Pero de aquí a unos pocos años la respuesta a esa pregunta cambiará por primera vez en la Historia. En 2022, o antes, la India sobrepasará demográficamente a China. Entre los dos sumarán unos 2.800 millones de habitantes de los ocho mil que para entonces tendrá el planeta. Asi que probablemente nadie se sorprenderá si digo que la mayoría de las regiones a las que se refiere el titular están en uno de esos dos países.
Ilustrar entradas sobre superpoblación con trenes indios, todo un clásico
El mapa sobre estas líneas indica en color azul los estados de EE.UU. que tienen menos población que el Condado de Los Ángeles, resaltado en rojo. Son básicamente todos menos Texas, Nueva York, Illinois, Ohio, Pensilvania y Florida. El Condado de L.A. (mola pronunciarlo «El-Ei», como si uno hubiera crecido en Montecito Heights) tiene más de diez millones de habitantes, y es, de largo, el más poblado de EE.UU dado que Nueva York, la ciudad más grande con diferencia, está dividida en cinco condados (uno por barrio).
Clic en la imagen para ampliar. Los nombres de las regiones nos los inventamos Martín y yo una noche que nos aburríamos en Tuíter. Si quieres descargarte el mapa sin nombres para ponerle tu propia toponimia enajenada puedes hacerlo pinchando acá.
Hace algo más de un lustro publicamos por aquí un mapa de origen desconocido titulado «Si en el mundo hubiera cien países con una superficie similar» en el que jugando al Dios de la geografía se separaban y juntaban países y regiones para dejar el planeta (o al menos su parte habitada) con únicamente cien países ficticios. Cabría preguntarse cómo quedaría un planeta dividido en sólo 100 naciones con una población similar. Y esa es la pregunta que se hizo un lector de Fronteras. Pero hacerse preguntas es sólo la mitad del camino. Luego está la parte divertida, la de encontrar las respuestas. Inspirado por aquella entrada y armado de una hoja de Excel, un mapamundi y generosas dosis de extravagancia geográfica nuestro amigo Félix Llamosas, de Encarnación (Paraguay) se puso manos a la obra y parió este colorido mapa en el que pueden ver cómo quedaría el mundo si contara únicamente con cien países de similar población.
Que la población no se distribuye de manera uniforme por el territorio es una obviedad. En los países industrializados o en vías de desarrollo la población se concentra en grandes núcleos urbanos, algo que tiene consecuencias de todo tipo, que van desde la ecología a la política. Pero, ¿cómo de concentrada está la población? Bastante; según estimaciones del Banco Mundial aproximadamente el 55% de la población ya reside en áreas urbanas, y las previsiones del organismo indican que el porcentaje seguirá creciendo hasta el 60% en 2030 y el 66% en 2050. La concentración demográfica, como también es lógico, no es la misma en todos los países. Bélgica, Singapur o Qatar tienen una tasa de población urbana del 100% o casi, mientras que en países del tercer mundo como Burundi o Nepal la tasa apenas sobrepasa el 15%, o ni llega. En el caso de España la población urbana supone ocho de cada diez habitantes, lo que, teniendo en cuenta que España no es un país con una densidad de población especialmente alta, supone un desequilibrio muy grande entre las zonas y regiones rurales y sus contrapartes urbanas. En la entrada de hoy vamos a ver gráficamente (léase a base de mapas con colorines) qué áreas concentran la mitad de la población de España y de sus comunidades autónomas.
Las provincias marcadas en rojo tienen más habitantes que toda la superficie amarilla.