Cantinflas cruzando la frontera con EE.UU. O intentándolo

Divertido el vídeo que Carlos Velasco (@carlosvelasco), un lector de la otra punta del mundo (Tasmania, nada menos), dejó en los comentarios del vídeo de la semana pasada. Cantinflas intenta entrar en Estados Unidos y las pasa canutas para cruzar la barrera. Barrera que por otro lado está un poco en mitad de la nada… Interesante el cuestionario de acceso al país; se ve que las preguntas chorras que hace el Departamento de Seguridad de EE.UU. a los turistas que visitan el país ya llevan bastante tiempo en vigor. El vídeo pertenece a la película Por mis pistolas, estrenada en 1968, una sátira a los spaguetti western que entonces vivían su época dorada.

¡Feliz fin de semana!

Los muros que aún permanecen en pie (y IV)

Si no lo has hecho todavía, puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte de esta serie.

El Muro de la Tortilla (Estados Unidos-México)

Durante generaciones la frontera entre México y los Estados Unidos ha servido de puerta de entrada para los inmigrantes de Hispanoamérica, que han teñido estados como California o Nuevo México de color latino (esta es la frase más cursi que jamás se haya escrito en este blog). De un tiempo a esta parte EE.UU. ha venido endureciendo cada vez más su política sobre inmigración, otorgándole cada vez más financiación a las patrullas fronterizas. El muro de la Tortilla, llamado así jocosamente por los inmigrantes dado que «allí los fríen», se extiende a lo largo de más de mil kilómetros de los tres mil y pico que mide la frontera entre México y Estados Unidos. Es un continuo desde el Pacífico en California hasta Yuma, en Arizona, y posteriormente existen varias secciones más en Texas. La altura de la barrera oscila entre los cuatro y los seis metros; en la mayor parte de su recorrido es una barrera metálica, y en la parte tejana también consiste en verjas de alambre.

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Homer Simpson en la frontera

Mitiquísimo vídeo (que no sé por qué no había colgado aquí antes): Cuando Homer Simpson cruza la frontera entre EE.UU. y Australia (0:24).

Australia, América, Australia, América…

Esta semana no tuve tiempo de actualizar como es debido. Pero puedo prometer y prometo que el lunes saldrá la cuarta (y última parte) de Los Muros. O tal vez no. Se hará lo que se pueda. Hasta entonces… ¡feliz fin de semana!

Los muros que aún permanecen en pie (III)

Si no lo has hecho ya, quizá quieras leer la primera y la segunda parte de esta entrada.

El Muro Marroquí (Marruecos-Sáhara Occidental)

Cuando España se retiró del entonces llamado Sáhara Español, en 1976, cedió el control de dicho territorio a Marruecos y a Mauritania. Estos últimos no tardaron en quitarse de en medio, por lo que el control efectivo de la antigua provincia española quedó en manos de Marruecos. El Frente Polisario, organización que había venido luchando por la independencia desde principios de los setenta, intentó tomar el control del territorio saharaui y proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), país que a día de hoy es reconocido por más de 50 naciones. Marruecos siempre ha considerado el Sáhara como parte de su territorio, así que decidió ocuparlo por las bravas y levantó 2.720 kilómetros de muro en mitad del desierto, en una de las regiones más despobladas del planeta (apenas 1,9 hab/km2, un poco más que Mongolia). Estas secciones de muro, hasta seis, están compuestas por murallas de arena y piedras, zanjas antitanque, verjas, medidas electrónicas y cientos de miles de minas. La tiranía alauita, tanto con Hassan II, como con su hijo Mohamed VI, ha mantenido este muro fuertemente militarizado. 130.000 soldados defienden el territorio anexionado. Entre 1982 y 1987 se levantaron seis secciones distintas de muro; el Polisario quedó al mando de una pequeña parte del Sáhara Occidental con unos 30.000 habitantes, conocida como Zona Libre. Marruecos se quedó el resto y se lo anexionó de facto.

Más info: 1, 2, 3, 4, 5

Mapa de la evolución del Muro Marroquí entre 1982 y 1987. Debajo, una vista aérea del Muro (fuente).

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Las fronteras subterráneas (segunda parte)

(Para leer la primera parte, pincha aquí).

El túnel de Karavanken (Austria-Eslovenia)

En realidad el Túnel de Karavanken son dos, uno para el ferrocarril y otro para el tráfico rodado. Ambos miden casi ocho kilómetros de largo, pero son de épocas muy diferentes. El más antiguo, con muchísima diferencia, es el túnel ferroviario, que originalmente no era un túnel transfronterizo; fue abierto al tráfico nada menos que en 1906, e inaugurado por el Archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato unos años más tarde llevaría al mundo a la I Guerra Mundial. O sea que el túnel ya tiene un tiempo. Fue construido para unir Klagenfurt y la ciudad hoy italiana de Trieste, que en aquella época era el principal puerto de Austria. El túnel para vehículos a motor fue construido entre 1987 y 1991 entre Austria y Yugoslavia; un mes después de su apertura la boca eslovena del túnel fue el escenario de una fiera batalla entre las fuerzas yugoslavas y las eslovenas, durante lo que se llamó la Guerra de los Diez Días. A día de hoy, con Austria y Eslovenia integradas en el espacio Schengen, es una carretera más, congestionada, pero normal.

Un par de vistas del punto fronterizo exacto en el túnel ferroviario (fuente en esloveno; traducción al inglés aquí)

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Las fronteras subterráneas (primera parte)

En los tres años y medio de vida de este blog hemos visto unas cuantas fronteras raras, con trozos de países desperdigados como piezas de Lego derramadas por un niño torpe o líneas imaginarias que parten ciudades en dos, pero hasta ahora siempre nos habíamos limitado a la superficie del planeta. Pero claro, si uno mira debajo, la frontera también sigue, hasta el centro de la Tierra, donde todas las fronteras convergen y uno puede estar en todos los países del mundo simultáneamente (eso sí, convertido en gas; no todo iban a ser ventajas). Hay muchas maneras de cruzar una frontera, y una de las menos habituales es hacerlo bajo tierra. Carreteras, vías de tren, alijos de droga y hasta ejércitos lo hacen o lo han hecho (o al menos intentado), y de eso va la entrada de hoy. Las fronteras subterráneas. (Si algún día monto un grupo de Tecno Punk-Rock Post Industrial se llamará así).

Un trabajador francés y otro británico intercambian banderas el 1 de diciembre de 1990, tras encontrarse, por fin, los dos equipos de trabajo bajo el mar. Ese día Gran Bretaña perdió su insularidad por primera vez desde hacía ocho mil años, siglo arriba o abajo.

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Luces de neón

Cartel de Neón de un motel en Colorado Springs (fuente)

En los años posteriores a la II Guerra Mundial la cultura del coche se extendió como la pólvora por Estados Unidos. Entre 1945 y 1960 el número de automóviles se multiplicó por 3, pasando de 25 a 75 millones. Este aumento coincidió, lógicamente, con la expansión del Sistema Interestatal de Carreteras que impulsó el presidente Eisenhower, influido por el lobby de los fabricantes de automóviles. En un tiempo relativamente corto decenas de millones de personas tuvieron acceso a los viajes por carretera, y el transporte terrestre de mercancías abandonó el ferrocarril por los camiones. El coche, apoyado por campañas publicitarias y de marketing, se convirtió en un símbolo de libertad y de ascenso social. Simultáneamente, el nacimiento de la era espacial, inaugurada con los lanzamientos del Sputnik 1 soviético y del Explorer 1 americano, introdujo en la mentalidad americana de la época el concepto de un futuro brillantemente tecnológico. De ambas tendencias, la cultura del coche y la era espacial, nació la arquitectura Googie (también llamada Populuxe o Doo-Wap), caracterizada por lo rebuscado de sus formas y por el abuso del neón. Es la máxima representante de una época, veinte años (1945-1965), en la que la ciencia ficción conoció también su edad de oro y el futuro era casi cosa del pasado.

Bienvenido a Las Vegas, una de las creaciones Googie más conocidas.

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De qué viven los trece países más pequeños de la Tierra

¿De qué vive un país cuyos habitantes cabrían todos en un estadio medianito? ¿A qué se dedican los habitantes de un país tan pequeño que recorrerlo de una punta a otra es un paseo a pie? ¿Cómo sobrevive un Estado cuyo territorio está compuesto de cientos de minúsculos islotes de coral? ¿Cuántos impuestos recauda un gobierno cuyos ciudadanos apenas llenarían un par de manzanas de un suburbio de cualquier capital europea o americana? Eso es exactamente lo que vamos a ver.  De qué viven los países más pequeños del mundo.

Cajero automático en la Ciudad del Vaticano, con las instrucciones en latín… y en Comic Sans.

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La Triple Frontera (por Tucumano, segunda parte)

(Nota: al igual que la primera parte, esta entrada es obra de Tucumano, que nos ha proporcionado el placer de leer una crónica de viaje a uno de los lugares más bellos de la tierra, en primera persona y con alto contenido fronterizo. Todo el mérito es suyo, cualquier inexactitud o incorrección del texto deben atribuírmela a mí).

La confluencia entre los ríos Paraná e Iguazú marca la Triple Frontera más conocida del Cono Sur.

El trifinium propiamente dicho, el punto exacto donde se cruzan las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina, se encuentra en la parte más profunda del Río Paraná a la altura de la confluencia perpendicular del Río Iguazú. Al tratarse de un tripoint acuático, lógicamente no hay un hito fronterizo en el lugar exacto, sino que cada país tiene su respectiva pirámide en el punto más cercano al trifinium. Para llegar a las costas hay que bajar decenas de metros por pendientes escarpadas y llenas de barro, por lo que los monumentos e hitos están en la tierra elevada. Erróneamente, los lugareños creen que es el único trifinium del mundo marcado únicamente por ríos, aunque en Europa del Este existen unos cuantos. Seguir leyendo

Las carreteras más solitarias de la Tierra (segunda parte)

Para leer la primera parte, pincha aquí.

5.- La carretera Transamazónica, Brasil. Canadá tiene su Norte, Australia su Outback y Brasil (que es el quinto país más grande del mundo), su Amazonas. La Rodovía Transamazónica, su nombre en portugués, discurre desde la ciudad de Joao Pessoa, en la costa brasileira, hasta el pueblo de Lábrea, en las profundidades del gigantesco estado de Amazonas, a lo largo de más de cuatro mil kilómetros de asfalto, barro y  jungla. Ideada en los años setenta como una carretera completamente asfaltada, los enormes costes de construcción y lo remoto de su trazado llevaron a abandonar la idea original y a construir la BR-230 (su nombre oficial) en forma de camino de tierra en casi toda su extensión. Posteriormente gran parte de ella ha sido pavimentada, y actualmente hay tramos de cientos de kilómetros en proceso de conversión en carretera asfaltada. Algunos de los estados que recorre (Amazonas, Pará, Tocantins) se encuentran entre los menos densamente poblados de Brasil, por lo que se encuentran franjas de carretera de cientos de kilómetros sin apenas pueblos o infraestructuras, sólo selva. La parte final de la vía (los últimos mil y pico kilómetros) permanece totalmente sin asfaltar, lo que dificulta o incluso impide la circulación en la época de lluvias (de octubre a marzo) y convierte la carretera en un circuito de resistencia plagado de baches, hoyos y agujeros capaz de desguazar los amortiguadores de cualquier vehículo. La carretera se completará con un último tramo hasta de casi mil kilómetros hasta el pueblo de Benjamin Constant, en la frontera con Perú.

transamazonicabr

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