Hay muchas maneras de amañar unas elecciones, desde las más sutiles, como el Gerrymandering en Estados Unidos hasta las pantomimas abiertamente desacomplejadas, como el referéndum trucho de Rusia en Crimea o las últimas elecciones venezolanas. Pero si se trata de manipular unos comicios nada ni nadie se ha acercado nunca a los niveles de chanchullo que se vieron en las elecciones presidenciales de 1927 en Liberia, que ostentan de forma oficial el récord Guiness de votación más fraudulenta de todos los tiempos.
Metieron las barrras y la estrella que sobraron de hacer la bandera americana
Según avanza la Carretera Transafricana el paisaje va cambiando poco a poco. Los olivares y las ciudades van dejando paso a horizontes cada vez más planos y yermos, hasta que todo lo que abarca la vista desde las ventanillas del coche es una extensión abrumadora de arena tachonada de arbustos y de pilas de neumáticos abandonadas allí por pastores y nómadas como puntos de referencia para encontrar pozos. En el Sur de Túnez hay decenas de kilómetros entre un pueblo y el siguiente, y más vale llevar el tanque de gasolina bien lleno; durante decenas de kilómetros la propia carretera es el único vestigio de civilización.
En la primavera del año 146 antes de nuestra era, y tras más de dos años de asedio, las tropas romanas, encabezadas por Publio Cornelio Escipión el Africano, consiguieron romper las murallas de Cartago. La batalla fue larga, cruenta y despiadada. Cien mil soldados y civiles armados pelearon por cada casa, cada tejado y cada calle. Pero las tropas romanas eran demasiadas y estaban demasiado bien armadas y dirigidas. Lenta pero inexorablemente la resistencia fue triturada. Cientos de miles de personas murieron a lo largo de los meses que duró la batalla. Los últimos 50.000 supervivientes cartagineses se rindieron, y fueron vendidos como esclavos. Poco después se hizo realidad la frase que Catón el Viejo llevaba pronunciando años: Carthago delenda est. La ciudad, que por entonces era la segunda más poblada de África y del mundo (detrás de Alejandría), fue demolida piedra a piedra hasta que no quedó nada. Lo que había sido Cartago se convirtió en una provincia romana, y hoy en día los vestigios romanos están esparcidos por todo Túnez. Y ya que teníamos un coche, fuimos a verlos.
10 dinares nos cobró el dueño del camello por hacer la foto
Había semáforos, pero los demás conductores los ignoraban, obligados por un guardia que insistía en que nadie se detuviera en el interior de la inmensa rotonda. El concierto de improperios en árabe, bocinazos y gritos sobrepasaba con creces cualquier cosa que hubiera visto antes. Los coches pasaban a escasos centímetros unos de otros a una velocidad obviamente excesiva, mientras decenas de ciclomotores en progresivos estados de descomposición zigzagueaban en los exiguos huecos entre los automóviles. Y ahí estábamos nosotros, los dos únicos europeos en el tráfico, con un coche minúsculo sin asegurar, preguntándonos en qué momento se nos había ocurrido meter el coche en semejante caos.
Cuando no le tienes miedo a nada y, bueno, quizás deberías
La respuesta más honesta que se me ocurre a la pregunta del título es: ¿Cuántos quieres que haya? El número depende mucho de la definición que usemos de «país», y también de qué consideremos, a efectos de contabilidad geográfica, como «existir». ¿Groenlandia es un país? ¿Y Kosovo? ¿Transnistria? ¿Las Islas Canarias? ¿La Antártida? Vamos a contar países, tralalá.
Corría el año 620 antes de nuestra era cuando en lo que hoy llamamos Península de Anatolia el reino de Lidia acuñó la considerada primera moneda de curso legal de la historia. Hecha de oro blanco y con un peso de cinco gramos, su valor nominal era de un tercio de estatero. Durante los siguientes veintisiete siglos el oro y los metles preciosos fueron la base de las finanzas, hasta que en los años setenta del siglo XX el patrón oro fue abandonado definitivamente en favor del dinero fiduciario. Una moneda de curso legal es una de las características tradicionales de los estados independientes, pero en las últimas décadas muchos países han abandonado sus monedas tradicionales para usar otras de nueva creación, o en ocasiones monedas de otros países. Hoy vamos a ver cuáles son las monedas que más países usan en el mundo.
Dólar de Singapur y Dólar de Brunéi: 2 países (Singapur y Brunéi, obvio)
En 1967 Singapur, Brunéi y Malasia firmaron un acuerdo de intercambiabilidad de sus monedas; al fin y al cabo los tres países venían de usar la misma, el Dólar de Malaya y Borneo. Según el acuerdo las tres monedas eran intercambiables y del mismo valor. En 1973 Malasia se salió de la alianza pero Brunéi y Singapur la han mantenido hasta hoy. Las dos monedas pueden cambiarse en cualquier banco sin coste ni comisión, y la mayoría de establecimientos públicos de Singapur admiten el dólar de Brunéi, mientras que el dólar singapurense es aceptado en todas partes en el sultanato.
Dólares de Brunéi y Singapur conmemorativos del 50 aniversario de la firma del acuerdo de intercambiabilidad
Dólar Australiano: 4 países (Australia, Kiribati, Nauru, Tuvalu)Seguir leyendo →
Un par de horas antes de que se publicaran estas líneas el gigantesco carguero Ever Given fue finalmente liberado de la arena en la que había encallado el pasado miércoles, provocando enormes suspiros de alivio del comercio mundial y de un montón de clientes de AliExpress en Europa. Unos doscientos barcos se han llegado a ver atrapados en el atasco, y han estado allí casi una semana esperando a ser liberados. Pero la experiencia que han vivido, atrapados en un barco que no puede moverse, es absolutamente nimia en comparación con la que tuvieron que vivir los tripulantes de la conocida como Flota Amarilla, quince buques de ocho países que se vieron atrapados en el mismo Canal de Suez no durante días, sino durante años. Esta es su historia.
Cinco de los cargueros atrapados en el Canal de Suez, en 1971 (BBC/Getty)
De cada cien euros o dólares que mueve el comercio marítimo mundial unos doce pasan por el Canal de Suez en algún momento, lo cual convierte a la infraestructura egipcia en una de las rutas más importantes del mundo. Como a estas alturas nuestros lectores mejor informados ya sabrán, el pasado miércoles a eso de las siete y pico de la mañana hora local un desmesurado portacontenedores se quedó atascado en mitad del canal, interrumpiendo el comercio alrededor del globo y haciendo subir los precios del petróleo. Esto nos plantea ciertas preguntas. La primera, por qué un barco pierde el control en un canal sin apenas oleaje antes de empotrarse contra los márgenes, la segunda, cómo lo van a sacar de ahí y la tercera y probablemente más importante, cuándo. Vamos a tratar de responder a todas.
Hace unos años instalamos un mapamundi con dibujitos en la pared del cuarto de mi hijo mayor. Sobre cada país aparece su bandera y, si cabe, algún monumento típico. La Torre Eiffel, la Sagrada Familia, un guardia montado del Canadá, cosas así. Un buen día Diego Jr. me hizo la pregunta que todo padre teme: «Papá, si hay una Nueva Zelanda, ¿dónde está la vieja?». Y eso es lo que vamos a ver hoy.
Vieja Zelanda
El primer nombre europeo para Nueva Zelanda fue «Staates Land»; se lo puso en 1642 el holandés Abel Tasman, a quién recordarán de otras islas australes como Tasmania, y homenajea al Parlamento Neerlandés. Los cartógrafos que dibujaron los primeros mapas de las islas unos pocos años más tarade, sin embargo, escogieron el nombre de Nueva Zelanda en homenaje a la provincia de Zelanda, una de las doce que hoy componen el país.
Hola a todos. Espero que todos los lectores habituales de este blog estéis bien, o todo lo bien que se puede estar encerrado en casa. El Coronavirus ha puesto el mundo del revés, con cuarentenas, toques de queda, cierres masivos y restricciones de todo tipo. Ha levantado fronteras que habían caído hacía mucho tiempo y ha derribado economías enteras como el que sopla las velas de una tarta de cumpleaños. La Organización Mundial de la Salud lo ha calificado como Pandemia Global, que es algo tan malo como suena. Pero hay países y algunos territorios, que resisten libres de Coronavirus. ¿Por cuánto tiempo? No lo sabemos. Quizá no mucho, quizá nunca lleguen a conocer un caso, o quizá ya tienen cientos pero aún no lo saben. Sólo por puro entretenimiento, vamos a repasar cuáles son.
(Nota: esta información cambia con las horas: de hecho desde que empecé a escribir esta entrada hasta que la acabé, dos países detectaron sus primeros casos. Así que es posible que cuando el lector impenitente le eche un vistazo la información esté completamente desactualizada)
Infecciones de Coronavirus detectadas por país a día 20 de marzo de 2020 a las once y media de la noche (hora peninsular española). Rojo más oscuro=Más casos brutos detectados