La Cádiz de Ohio (y la de California, y la de Filipinas, y…)

Cádiz es una de las ciudades más antiguas de España y de Europa. La tradición dice que fue fundada a finales del siglo XII antes de nuestra era, lo que viene a significar que lleva unos 3.100 años habitada. Con semejantes credenciales la Historia gaditana es larga y tortuosa, desde las Guerras Púnicas a La Pepa, como corresponde a uno de los lugares con más solera de España. Pero la Tacita de Plata (sobrenombre que he de confesar que encuentro cursi hasta el horror y que a pesar de ello comparte con media docena de ciudades) no es la única Cádiz que existe. En Estados Unidos encontramos hasta cuatro más, un póker gaditano que no tiene ni tanto nombre ni tanta historia (ni, desde luego, unos carnavales tan espectaculares) pero que bien merece un reconocimiento.

Welcome to Cadiz, Ohio (fuente)

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Disculpa si me como tu bandera para cenar

Una deliciosa entrada (es un decir) para este primer viernes de marzo: banderas hechas con comida. Ñam. Las banderas fueron cocinadas por la Agencia TBWA para el Festival Gastronómico de Sídney y supuestamente están hechas de comida típica del país al que representan. Que las disfrutéis y ¡feliz fin de semana!

España: Paella y chorizo (dejo las metáforas políticas para las sin duda afiladas lenguas de mis amados comentaristas).

Japón: Arroz y atún. Minimalismo a tope

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A diez mil kilómetros de casa y sin embargo en casa

Cuando uno estudia geografía por primera vez, le enseñan los países como algo consolidado, sólido, con unos límites definidos, que se sabe dónde empieza y dónde acaba. Uno no piensa que se puede encontrar en un determinado país y a la vez estar a diez mil kilómetros del mismo país. Las naciones y las fronteras, como toda construcción humana, distan mucho de ser algo perfectamente definido y definible, y a veces hay islas que forman parte de un país pero a la vez están a dos continentes de distancia. Y eso es lo que vamos a ver hoy, queridos lectores. Cómo pisar Francia sin acercarse a Europa, o como estar en el Reino Unido y a la vez en América.

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Esto es Francia. En serio.

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Quince pueblos que deberían cambiar de nombre pero ya

15.- Kagar, Alemania. Situado a apenas 100 kilómetros de Berlín, Kagar es un pequeño publo que forma parte del municipio brandemburgués de Rheinsberg. Obviamente kagar en alemán no significa nada parecido a lo que quiere decir en castellano. Para mayor diversión, a apenas unos kilómetros se encuentra la pedanía de Repente, lo que permite ir «de Repente a Kagar«. Eso sí, hay que parar justo antes de Kagarsee (see significa lago o estanque en alemán; Kagarsee es «el lago de Kagar». Sus aguas deben ser prístinas y cristalinas).

Kagar y Kagarsee

14.- Bastardo, Italia. Este pueblo de curioso nombre y, probablemente, padre desconocido, pertenece a la comuna (municipio) del Gianno dell’Umbria, que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, de los que la mitad son bastardi. El nombre del lugar proviene de una hostería situada allí hace como tres siglos, llamada «osteria del bastardo». Y así se quedó el pueblo. (Más info 1, 2)

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Loving County, el condado vacío

La carretera 302 de Texas recorre el oeste del estado en una sucesión de aburridísimas líneas rectas. Su origen se encuentra en la ciudad de Odessa y durante decenas de kilómetros atraviesa menos de media docena de pueblos polvorientos, el más grande de los cuales apenas cuenta con 5.000 habitantes. 125 kilómetros después de Odessa la carretera se cruza por segunda vez con otro camino digno de tal nombre, la County Road 300, una lengua de asfalto que discurre hacia el Norte hasta casi alcanzar la frontera con Nuevo México. Si has llegado hasta aquí estás en Mentone, la sede del condado de Loving, el más despoblado de todo Estados Unidos. En un radio de decenas de kilómetros no hay nada salvo una gasolinera y una cafetería. Las carreteras en Mentone son para largarse cuanto antes del pueblo.

La entrada a Mentone (fuente). Uno que lo visitó hace poco dice que lo más relevante que le sucedió fue ver un lagarto a las 14:37 en una de las tres calles del pueblo.

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Cantinflas cruzando la frontera con EE.UU. O intentándolo

Divertido el vídeo que Carlos Velasco (@carlosvelasco), un lector de la otra punta del mundo (Tasmania, nada menos), dejó en los comentarios del vídeo de la semana pasada. Cantinflas intenta entrar en Estados Unidos y las pasa canutas para cruzar la barrera. Barrera que por otro lado está un poco en mitad de la nada… Interesante el cuestionario de acceso al país; se ve que las preguntas chorras que hace el Departamento de Seguridad de EE.UU. a los turistas que visitan el país ya llevan bastante tiempo en vigor. El vídeo pertenece a la película Por mis pistolas, estrenada en 1968, una sátira a los spaguetti western que entonces vivían su época dorada.

¡Feliz fin de semana!

Los muros que aún permanecen en pie (y IV)

Si no lo has hecho todavía, puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte de esta serie.

El Muro de la Tortilla (Estados Unidos-México)

Durante generaciones la frontera entre México y los Estados Unidos ha servido de puerta de entrada para los inmigrantes de Hispanoamérica, que han teñido estados como California o Nuevo México de color latino (esta es la frase más cursi que jamás se haya escrito en este blog). De un tiempo a esta parte EE.UU. ha venido endureciendo cada vez más su política sobre inmigración, otorgándole cada vez más financiación a las patrullas fronterizas. El muro de la Tortilla, llamado así jocosamente por los inmigrantes dado que «allí los fríen», se extiende a lo largo de más de mil kilómetros de los tres mil y pico que mide la frontera entre México y Estados Unidos. Es un continuo desde el Pacífico en California hasta Yuma, en Arizona, y posteriormente existen varias secciones más en Texas. La altura de la barrera oscila entre los cuatro y los seis metros; en la mayor parte de su recorrido es una barrera metálica, y en la parte tejana también consiste en verjas de alambre.

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Homer Simpson en la frontera

Mitiquísimo vídeo (que no sé por qué no había colgado aquí antes): Cuando Homer Simpson cruza la frontera entre EE.UU. y Australia (0:24).

Australia, América, Australia, América…

Esta semana no tuve tiempo de actualizar como es debido. Pero puedo prometer y prometo que el lunes saldrá la cuarta (y última parte) de Los Muros. O tal vez no. Se hará lo que se pueda. Hasta entonces… ¡feliz fin de semana!

Las fronteras subterráneas (segunda parte)

(Para leer la primera parte, pincha aquí).

El túnel de Karavanken (Austria-Eslovenia)

En realidad el Túnel de Karavanken son dos, uno para el ferrocarril y otro para el tráfico rodado. Ambos miden casi ocho kilómetros de largo, pero son de épocas muy diferentes. El más antiguo, con muchísima diferencia, es el túnel ferroviario, que originalmente no era un túnel transfronterizo; fue abierto al tráfico nada menos que en 1906, e inaugurado por el Archiduque Francisco Fernando, cuyo asesinato unos años más tarde llevaría al mundo a la I Guerra Mundial. O sea que el túnel ya tiene un tiempo. Fue construido para unir Klagenfurt y la ciudad hoy italiana de Trieste, que en aquella época era el principal puerto de Austria. El túnel para vehículos a motor fue construido entre 1987 y 1991 entre Austria y Yugoslavia; un mes después de su apertura la boca eslovena del túnel fue el escenario de una fiera batalla entre las fuerzas yugoslavas y las eslovenas, durante lo que se llamó la Guerra de los Diez Días. A día de hoy, con Austria y Eslovenia integradas en el espacio Schengen, es una carretera más, congestionada, pero normal.

Un par de vistas del punto fronterizo exacto en el túnel ferroviario (fuente en esloveno; traducción al inglés aquí)

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Las fronteras subterráneas (primera parte)

En los tres años y medio de vida de este blog hemos visto unas cuantas fronteras raras, con trozos de países desperdigados como piezas de Lego derramadas por un niño torpe o líneas imaginarias que parten ciudades en dos, pero hasta ahora siempre nos habíamos limitado a la superficie del planeta. Pero claro, si uno mira debajo, la frontera también sigue, hasta el centro de la Tierra, donde todas las fronteras convergen y uno puede estar en todos los países del mundo simultáneamente (eso sí, convertido en gas; no todo iban a ser ventajas). Hay muchas maneras de cruzar una frontera, y una de las menos habituales es hacerlo bajo tierra. Carreteras, vías de tren, alijos de droga y hasta ejércitos lo hacen o lo han hecho (o al menos intentado), y de eso va la entrada de hoy. Las fronteras subterráneas. (Si algún día monto un grupo de Tecno Punk-Rock Post Industrial se llamará así).

Un trabajador francés y otro británico intercambian banderas el 1 de diciembre de 1990, tras encontrarse, por fin, los dos equipos de trabajo bajo el mar. Ese día Gran Bretaña perdió su insularidad por primera vez desde hacía ocho mil años, siglo arriba o abajo.

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