Las fronteras cruzadas de Jungholz

Jungholz es una pequeña comunidad perteneciente al estado federado del Tirol, al oeste de Austria. Con poco más de trescientos habitantes, es un clásico pueblo tirolés, con sus verdes campos, sus casitas bajas, sus tejados de pizarra y sus miles de toneladas de nieve en invierno. Lo que le hace especial es su condición de enclave, o de casi enclave. El pueblo se encuentra completamente rodeado de Alemania por todas partes, excepto por un único punto geométrico. En ese punto exacto se forma una de las tres únicas cruces fronterizas del mundo, también conocidas como quadrifinium o quadripoint. Jungolz, por muchas razones, es una excepción dentro del país, de la Unión Europea y del conjunto de enclaves y exclaves que tantas veces hemos visitado por aquí.

Situación de Jungholz dentro de Austria. Debajo, un detalle de la frontera. Se ve cómo un único punto es el nexo de unión del pueblo con el resto del país al que pertenece.

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Deutsch Jahrndorf: Behind the scenes

(Hace unos días: El último pueblo del mundo libre).

Mi pasión por las fronteras comenzó hace algo menos de dos años, cuando, con mucho insomnio y un ADSL de veinte megas por toda compañía, me dediqué noche tras noche a leer la Wikipedia, saltando de tema en tema como el que picotea en un bufé libre. Desde que leí entradas como la de Vaalserberg, o la triple frontera en las cataratas del Iguazú, quise poner un pie en un trifinium. Cuando en julio mi mujer y yo organizamos las vacaciones centroeuropeas (Praga, Viena y Budapest), ya sabía perfectamente lo cerca que quedaba la triple frontera de la autopista de Bratislava a la capital húngara. Así que, tras alquilar un coche en la Hertz de Praga, emprendimos el camino hacia Hungría, con escala en tres fronteras.

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Sobre estas líneas, la frontera entre Chequia y Austria, camino de Viena. Debajo, otra vista del mismo lugar mirando hacia la República Checa, plagada de anuncios de casinos, prostíbulos y restaurantes. La zona fronteriza checa está llena de este tipo de establecimientos, además de decenas de gasolineras.

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El último pueblo del mundo libre

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División de Austria tras la II Guerra Mundial

Tras el final de la II Guerra Mundial, el territorio alemán fue dividido en cuatro zonas de ocupación, una para cada uno de los ejércitos aliados (británicos, norteamericanos, soviéticos y franceses). Pero Alemania no fue el único país que acabó partido en cuatro. Su vecino del sur, Austria, al que se había anexionado en 1938, también fue troceado y repartido entre los aliados. De idéntica manera a como sucedió en Berlín, Viena también fue partida en cuatro zonas de ocupación, con el centro de la ciudad convertido en zona internacional. Se dice que la idea de Stalin era repetir la jugada de Alemania, y llevarse como trofeo todo el este de Austria, al igual que había hecho con la RDA; finalmente no fue así, y tras la muerte del genocida georgiano en 1953, las negociaciones con los soviéticos culminaron en la creación del Estado Austríaco en 1955. Poco después de la independencia, Austria proclamó su permanente neutralidad, condición impuesta por los soviéticos para irse del país, temerosos de que los Austríacos ingresaran en la OTAN. La situación geográfica del país provocó que gran parte de él estuviera rodeado por naciones socialistas. La Yugoslavia de Tito, además de Checoslovaquia y Hungría, ambos miembros del Pacto de Varsovia, tenían frontera con Austria, y se encontraban muy cerca de Viena. La frontera Checoslovaca estaba a apenas cincuenta kilómetros, y la húngara, a poco más. Y en el cruce de ambas, es decir, el trifinium entre Austria, Checoslovaquia (actualmente Eslovaquia) y Hungría, se encontraba (y se encuentra) Deustch Jahrndorf, una pequeña población de poco más de quinientos habitantes, situada más al este que cualquier otra población de Austria, y limítrofe con dos secciones del Telón de Acero, la húngara y la checoslovaca. Más al este no existía ningún pueblo, en toda Europa central, que no estuviera bajo el régimen soviético. Deutsch Jahrndorf fue, durante décadas, el último pueblo del mundo libre.

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Entrada al pueblo austríaco de Deutsch Jahrndorf, en el estado de Burgenland (fuente)

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Las primeras grietas del Telón de Acero

De Stettin en el Báltico a Trieste en el Adriático, ha caído sobre el continente [europeo] un telón de acero. Tras esa línea se encuentran las capitales de los viejos estados de la Europa Central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía; todas esas famosas ciudades y sus habitantes se encuentran en lo que tengo que llamar esfera soviética, y son objeto, de una forma u otra, no sólo de la influencia soviética, sino de un cada vez más férreo control por parte de Moscú.

Winston Churchill, 5 de marzo de 1946, en Fulton, Misuri.

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Verja en la frontera entre Austria y Hungría, 1987. © Brian Rose.

El 12 de junio de 1987 Ronald Reagan, por entonces presidente de los Estados Unidos, viajó a Berlín Occidental. Consciente de hallarse en una ciudad dividida por la tiranía soviética, y quizá deseoso de pasar a la historia como ya lo había hecho John Fitzgerald Kennedy en el mismo lugar 26 años antes (Ich Bin), pronunció uno de sus discursos más memorables, y una de sus frases más recordadas. Mr. Gorbachev, tear down this wall! ¡Derribe este muro! En aquel momento, el discurso no causó excesivo revuelo, además de la esperable acusación de “provocador” desde las agencias soviéticas. En occidente, algunos tacharon de “ingenuo” a Reagan, en la creencia, alimentada por las autoridades de la Alemania Oriental, de que el muro iba a durar cien años. El final de la historia ya lo conocemos. El 9 de noviembre de 1989 el muro cayó. No fue Gorbachov quien lo eliminó, sino los propios ciudadanos alemanes. Pero antes de que cayera el muro hubo una serie de acontecimientos, sobre todo en la frontera entre Hungría y Austria, que adelantaron lo que finalmente iba a suceder. Fueron las primeras grietas del Telón de Acero.

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Ronald Reagan, con Helmut Kohl a la derecha de la foto, agradece a la multitud sus aplausos.

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Conduciendo por el lado equivocado

Cuenta una famosa anécdota/leyenda urbana que en cierta ocasión un temporal bloqueó todas las comunicaciones entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo. Un diario isleño tituló al día siguiente “El continente ha quedado aislado”.  Probablemente falsa, la anécdota refleja cierto ombliguismo británico. Aplicando la misma vara de medir, todos los europeos (exceptuando los británicos, irlandeses y pocos más) conducimos por el lado equivocado de la carretera, el derecho. Pero ¿por qué en unos países se conduce por un sitio y en otros en el contrario? La respuesta, como en tantas ocasiones, hay que desenterrarla del pasado más remoto.

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Mapamundi (click para ampliar) con los países cuya circulación se realiza por el lado derecho de la calzada (verde) y por el izquierdo (rojo). Así visto, parece talmente un mapa del Imperio Británico, y mucho de eso hay, pero no sólo. Mapa tomado de aquí.

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Freaktoponomics (y IV)

Llegamos, con cierto retraso, al final de la semana del topónimo friki. Hasta ahora hemos encontrado el amor, habitantes en Venus y el infierno congelado. Hoy descenderemos a los abismos más escatológicos y malsonantes de la toponimia mundial. Advertidos quedan. Quien pensara que la ciudad imaginaria de Laputa tenía el peor nombre del mundo, estaba equivocado. Mucho, además. Pasen y vean.

Padre desconocido

Yo no me hago el sueco, es que soy de allí. Eso cantaban los sublimes Siniestro Total en El Síndrome de Estocolmo. Algo así podrían decir los habitantes de cierta localidad italiana. “Yo no soy un hijo no reconocido, es que nací en Bastardo”. Bastardo es un pueblo de la provincia italiana de Perugia que cuenta con casi mil quinientos bastardi. Es sabido que los australianos descienden de presidiarios, pero lo de esta localidad les supera. Y no es la única. En la provincia canadiense de Ontario está Bastards Township (litaralmente, municipalidad de bastardos). Los hay que tienen humor a la hora de ponerle nombres a los pueblos. Si a mi pueblo le pusieran ese nombre yo les mandaría a la mierda. O, siendo más preciso, a La Neuville en Hez (¿Villanueva de la Hez?) , que es mucho más fino y además está en Francia, así que pilla relativamente cerca.

 

Bastardo, Italia