El vuelo trasatlántico más improbable, que existe por los balleneros de hace dos siglos

El Aeropuerto Internacional T.F.Green es el más grande de Rhode Island, lo cual no significa mucho, teniendo en cuenta que Little Rhody es el estado más pequeño de la Unión, y con diferencia. Con apenas cuatro mil kilómetros cuadrados de superficie, es tan pequeño que incluso figuraría en la cola de la lista entre las provincias españolas. Lógicamente su aeropuerto no se encuentra entre los más transitados de EE.UU., algo que a lo que no ayuda la existencia de Boston Logan, con diez veces más pasajeros y apenas a 80 kilómetros de distancia. Pero Providence tiene algo de lo que ninguna otra ciudad en el país puede presumir: vuelos directos a Cabo Verde. Para mayor extrañeza, el vuelo hasta Isla de Sal y Praia es el único vuelo trasatlántico desde Providence, y también es el único vuelo a América del Norte desde Cabo Verde. ¿Por qué existe este vuelo tan raro? Por los balleneros.

Ascendiendo de Cabo a Cabo Primero (Ryan Taylor | Planespotters)

Catorce manzanas de la pequeña ciudad de New Bedford, Massachussets forman parte de un área llamada New Bedford Whaling Historical Park, un conjunto de edificios, museos, exposiciones y monumentos relacionados con la industria ballenera. A mediados del siglo XIX la ciudad era el principal puerto ballenero del mundo; fue desde sus muelles donde partió a la aventura un joven Herman Melville, que inmortalizó el ambiente del lugar una década más tarde cuando escribió Moby Dick. Cuatro quintas partes de toda la flota ballenera del mundo eran buques norteamericanos, y la mitad de ellos estaban basados en la ciudad. Más de trescientos barcos, que empleaban a diez mil marinos, hicieron que New Bedford llegara a ser el lugar con mayor renta per cápita de todo Estados Unidos.

Corazón y esqueleto de una ballena en el Museo de la Industria Ballenera de New Bedford

Los balleneros tenían por costumbre reclutar tripulantes en los puertos donde paraban para reponer provisiones o reparar los cascos de las naves. Y el archipiélago portugués de Cabo Verde, seiscientos kilómetros frente a las costas de Senegal, era un lugar magnífico para eso. Así que a lo largo de las décadas, jóvenes caboverdianos se subieron a los barcos provenientes de Massachussets, y en muchos casos acabaron desembarcando en New Bedford o algún otro puerto cercano. En aquella época la localidad, además, era uno de los mayores centros abolicionistas de todo el norte de Estados Unidos, por lo que los africanos que llegaron allí tuvieron muchas más oportunidades de prosperar de las que habrían tenido en cualquier otro puerto. Y así fue como se formó la mayor comunidad de caboverdianos en Estados Unidos, que ha llegado hasta nuestros días.

Museo Caboverdiano en Pawtucket, Rhode Island (Kenneth C. Zirkel)

Entre el suroeste de Massachussets y el propio estado de Rhode Island suman más de ciento cincuenta mil caboverdianos y descendientes, una cifra más que suficiente para que existan vuelos directos al país; y el aeropuerto de Providence es notoriamente más barato para operar que el de Boston. Que además, de hecho, está más lejos. Así que, por segunda vez en la historia (la primera vez fue en 2015), Cabo Verde Airways está operando dos vuelos directos semanales entre Providence y la Isla de Sal y Praia; esta vez con un Boeing 737. Porque las rutas aéreas de hoy muy a menudo son un palimpsesto de las rutas marítimas de ayer.

Banderas de Estados Unidos y Cabo Verde cuando aterrizó en Providence el primer avión de la compañía, un Boeing 757, en 2015

 

Fuentes: Martín Donato me avisó de este reel de Ryan Jares donde cuentan buena parte de la historia y no me pude resistir a traerla aquí. ¿Rutas aéreas rarunas basadas en migraciones del siglo XIX? Por supuesto, dame más.

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