Canadá es un país de lagos. También de policías a caballo con un uniforme de lo más pintoresco, pero no viene al caso. Hablemos de los lagos de Canadá. Pongamos por ejemplo la provincia de Quebec. Tiene un millón y medio largo de kilómetros cuadrados de superficie, de los cuales un 12%, o sea, 180.000 km2 son lagos y ríos. Ciento ochenta mil kilómetros cuadrados. Son más o menos 18 millones de campos de fútbol, en la unidad estándar de superficie en la televisión. En toda Canadá la superficie del país ocupada por agua dulce (lagos y ríos) alcanza casi 900.000 kilómetros cuadrados, lo que viene siendo lo que miden países como Egipto o Venezuela. Se desconoce el número exacto de lagos que existen en el país. Ni siquiera se han molestado en contarlos. La última vez que lo hicieron fue en 1973 y contaron 31.752 de más de tres kilómetros cuadrados de superficie. Si contamos las lagunas, los estanques y los demás pedazos de agua esparcidos por todo el país la cifra se dispara hasta los ¡dos millones! Y eso sin contar los charcos que deja la lluvia. Lo que decía al principio. Un país de lagos.

Ooooooooooh


Kagar, Alemania. Situado a apenas 100 kilómetros de Berlín, Kagar es un pequeño publo que forma parte del municipio brandemburgués de 
Bastardo, Italia. Este pueblo de curioso nombre y, probablemente, padre desconocido, pertenece a la comuna (municipio) del Gianno dell’Umbria, que cuenta con poco más de 3.500 habitantes, de los que la mitad son bastardi. El nombre del lugar proviene de una hostería situada allí hace como tres siglos, llamada «osteria del bastardo». Y así se quedó el pueblo. (Más info 



