Asesinato en la frontera

Dos detectives, dos cuerpos de policía, y un solo caso. Cada uno de los detectives sólo tiene accceso a la mitad de las pruebas, y, más aún, a la mitad del escenario del crimen. Una situación perfecta para una novela de Donna Leon o Henning Mankell si el comisario Brunetti o el gran Kurt Wallander vivieran cerca de una frontera. Lamentablemente la situación no está sacada de una novela sino de la pura realidad. Concretamente, de la ciudad holandesa y belga de Baarle, de la que ya se han comentado aquí otras historias.

Frontera entre Holanda y Bélgica en una cafeter�a de Baarle (click para ampliar)A finales del pasado mes de febrero se descubrió el cuerpo de una mujer bielorrusa de 26 años en un edificio dividido entre los pueblos de Baarle Nassau y Baarle Hertog. El primer problema, antes de siquiera identificar el cadáver, fue precisar en qué país se encontraba éste. Para ello se requirieron los servicios de un geógrafo que, finalmente, dictaminó que el cuerpo se encontraba íntegramente en los Países Bajos. Pero el escenario del crimen, aún así, seguía dividido entre los dos países, por lo que ambos cuerpos de policía, el belga y el holandés tuvieron que analizar su respectiva mitad del edificio en busca de pruebas, con mucho cuidado de no recoger nada al otro lado de la frontera, pues cualquier prueba obtenida en el otro país podría ser invalidada por defecto de forma (es sabido que las fuerzas de seguridad de un país no pueden penetrar en cualquier otro mientras estén de servicio). Mientras tanto, el principal sospechoso, que no es otro que el marido de la víctima, ya se había dado a la fuga con la hija de cuatro años de ambos.

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Países, aeropuertos, fronteras (actualizado: y provincias)

Hoy tocan mapas y curiosidades para aficionados a la geografía y los viajes, aerotranstornados y borderfreaks.

Mapa de países visitados

Hace ya bastante tiempo que fue publicado tanto en Microsiervos como en CPI, entre otros, pero no está mal recuperarlo. Marcando los países que has visitado en un sencillo formulario te sale un mapita con los países en los que has estado sombreados en rojo. ¿Qué cuenta como «haber estado» en un país? Cada cual que ponga sus propias normas. Yo excluyo Canadá de mi lista porque únicamente he estado en tránsito en el Aeropuerto de Montreal, y dado que fue hace un cuarto de siglo, ni siquiera llegué a pisar suelo canadiense. Mi mapa es éste (click para ampliar)
Pa�ses Visitados Diego G.

En total sumo 18 países, que no son demasiados. Eso sí, en tres continentes, que suena mejor. Otra de las listas mentales que llevo es la de «países conducidos», es decir, aquellos en los que he puesto en serio peligro la seguridad de los locales conduciendo un coche. La lista se reduce, en este caso, a siete (España, Francia, Andorra, Mónaco y el Benelux). ¿Y a vosotros, escasos pero inmerecidos lectores? ¿Qué tal os sale el mapita?

Enlace: Visited Countries (también se puede hacer aquí).

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Baarle verhalen (historias de Baarle)

(Previamente: Baarle, el pueblo de las mil fronteras)

Radio BaHeNa, la radio que delinquía en dos países

Uno de los personajes más conocidos de la historia de los dos Baarle es el autodenominado Borderhunter (el cazador de la frontera). En 1981 montó Radio BaHeNa (Baarle Hertog Nassau), una radio pirata que emitía todas las noches en la localidad sin tener licencia para ello. Borderhunter era un belga de Baarle Hertog, pero la antena de la emisora pirata estaba situada en Baarle Nassau, en la azotea de un edificio a escasos metros de uno de los enclaves belgas. Ambas policías, la belga y la holandesa, organizaron varias redadas por separado, pero en un pueblo de ocho mil habitantes las noticias vuelan, y la emisora pirata era trasladada de un lado al otro de la frontera según de qué país fuera la policía que le buscaba. Así se mantuvo, emitiendo música y noticias locales, durante más de dos décadas, convirtiéndose, según el propio Borderhunter, en la emisora pirata más longeva de la historia de los Países Bajos. Radio BaHeNa continuó sus emisiones hasta 2003, cuando finalmente las policías de los lados holandés y belga se organizaron y montaron una redada conjunta, que acabó con la confiscación del equipo por parte de las autoridades belgas y la imposición de una multa de 1.100 euros… por parte de las autoridades holandesas. Ante semejante contradicción (la policía de un país le confisca un equipo pero no le acusa de ningún delito, y la del otro país hace lo contrario), Borderhunter recurrió la confiscación de su equipo a las autoridades belgas, que respondieron que, efectivamente, tenía razón, y que le tenían que haber multado, por lo que procedieron a imponerle una sanción… de 500 €, menos de la mitad que la sanción holandesa. La suma fue abonada a la administración belga, y, posteriormente, el radioaficionado pirata recurrió la multa ante la justicia holandesa, argumentando que ya había pagado la multa, y que no podía ser condenado dos veces por un mismo hecho. Las autoridades holandesas le dieron la razón, y se libró de pagar en los Países Bajos.

Mapa de Baarle Hertog y Baarle Nassau (Click para ampliar)
Mapa de Baarle (click para ampliar). En naranja (paradójicamente), el territorio belga (Baarle-Hertog). Los rectángulos blancos en su interior son metaenclaves holandeses (Baarle Nassau). Las fronteras se pueden ver con mayor claridad todavía en Google Maps.

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La madre de todos los enclaves (y II)

Decíamos ayer que la vida en los enclaves de Cooch Bahar no es nada fácil. Las malas relaciones entre los gobiernos de Bangladesh y la India hacen más difícil todavía la ya de por sí complicada situación de los habitantes. En total unas setenta mil personas residen en los enclaves, muchas de las cuales no pueden salir de ellos al carecer de pasaporte. No hay consulados ni oficinas diplomáticas en los enclaves, lo que provoca un caso clásico de círculo vicioso. Un bangladesí residente en un enclave necesita un visado indio para salir de su territorio, visado que únicamente se puede conseguir saliendo del enclave. Los enclaves, en su inmensa mayoría, no están cercados, estando la frontera delimitada únicamente por marcadores de hormigón espaciados unos cuantos cientos o miles de metros entre sí. Las violaciones de la frontera son comunes, casi tanto como los disparos de los guardias fronterizos contra aquellos que salen de sus enclaves.

Metaenclave banglades� de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagrabari (Click para ampliar)
Metaenclave bangladesí de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagabari. © Brendan Whyte

La mayor parte de estos enclaves carecen de electricidad. Las líneas eléctricas de un país, para acceder a un enclave, tienen que pasar necesariamente por el territorio del país vecino, que no suele dar permiso para la instalación. Tampoco hay colegios (muchas veces porque, sencillamente, no hay sitio), hospitales, mercados o agua corriente, lo que ha provocado que mucha gente emigre hacia la parte principal del territorio de su país (cruzando ilegalmente el territorio circundante).

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La madre de todos los enclaves (I)

La turbulenta historia del subontinente indio nos ha dejado una curiosidad geográfica y política poco conocida, pero que resulta asombrosa. Se trata de la región de Cooch behar, o Koch Bihar, en la frontera entre Bangladesh y la India; el mayor complejo de enclaves y exclaves del mundo. La India posee 106 exclaves en territorio de Bangladesh, y Bangladesh a su vez 92 exclaves en territorio indio. De los enclaves indios tres son metaenclaves (un enclave dentro de otro enclave), y uno de ellos es un meta-metaenclave, es decir, un enclave indio dentro de un enclave bangladesí dentro de un enclave indio en territorio bangladesí. Un caso único en el mundo.

Los enclaves de Bangladesh no se quedan cortos. 21 de ellos están a su vez dentro de enclaves indios. La suma del área de todos ellos totaliza casi 120 km², unos 70 de la India y 50 de Bangladesh. En ellos residen casi setenta mil personas, cuyas vidas no son nada fáciles, dada la rarísima situación en la que se encuenran. Un breve croquis (adaptado del disponible en exclave.info) facilitará la comprensión de semejante cacao geopolítico:

Esquema de los enclaves de Cooch Behar
Enclaves indios y Bangladesíes en Cooch Behar. La expresión inglesa counter-enclave que aparece en el original la he traducido libremente como metaenclave.

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Frontera Sur

Hace unos días comentábamos las peculiaridades de La Raya, la frontera que separa a España y Portugal a lo largo de más de mil kilómetros. Esa frontera apenas es visible en algunas autopistas, donde se pueden encontrar viejas aduanas en desuso; en el resto de su longitud sólo los marcadores fronterizos, situados a un kilómetro de distancia unos de otros, marcan donde termina España y empieza Portugal.

El caso de la Frontera Sur, el conjunto de fronteras que separan España del Reino Unido y Marruecos, es justamente el contrario. Verjas, patrullas policiales, torres de vigilancia, puestos fronterizos y aduanas en pleno funcionamiento. Son unas fronteras muy reales y muy visibles, y se encuentran, todas ellas, en disputa desde hace décadas. Además tienen características muy particulares dignas de entrar en el Libro Guiness de los Récords.

Frontera entre España y Gibraltar (click para ampliar)Por ejemplo, el límite entre Gibraltar y España es la frontera entre dos países más corta del mundo. Mil doscientos metros de verja entre España y el Reino Unido la convierten en la más exigua de los centenares que existen en el planeta. Dejando aparte microestados como el Vaticano y Mónaco (tres y cuatro kilómetros de frontera con Italia y Francia, respectivamente), sólo hay un caso parecido de una frontera tan corta entre dos estados, y es la de Botsuana y Zambia, en el sur de África, que tiene dos kilómetros de longitud, aunque esta es una frontera no oficialmente reconocida por ninguno de los cuatro países que la circundan. Históricamente, sólo ha habido un caso de una frontera más corta, entre China y la colonia portuguesa de Macao, que tenía trescientos cuarenta metros de longitud. En 1999 Macao regresó a la soberanía China, y la verja de Gibraltar ascendió al primer puesto de las frontreras más cortas del mundo.

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Las fronteras de Chipre (y III)

Abrí el correo electrónico y me quedé de piedra. Devolviéndome la mirada había una fotografía mía de cuando tenia dos años, una foto que no había visto en 32 años. Aparentemente, y bajo la protección de la noche, alguien había podido entrar en la casa en la que crecí, en la ciudad cercada de Varosha. […] El extraño fue capaz de localizarme a través de un sitio de Internet mantenido por personas enamoradas de su ciudad y que todavía sueñan con el día en que poder regresar a ella. Estaba ansioso por encontrar «al niño de los ojos penetrantes», decía su mensaje. Por un momento, los teléfonos sonando y los clientes haciendo cola tuvieron que esperar. Era mi pasado el que llamaba, y tenía que responder la llamada.

Andreas Chamamboulos, The Washington Post, 19 de noviembre de 2006.

Varosha, 1974 (Click para ampliar)
Varosha, 1974

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Las fronteras de Chipre (II)

Si hace un par de días comentábamos aquí la división de la isla de Chipre, hoy nos centraremos en las fronteras propiamente dichas. Como ya se comentó, cuatro entidades marcan su territorio en la isla, formando entre sí hasta seis fronteras distintas. A diferencia de otras líneas de demarcación, las zonas fronterizas en Chipre no son siempre líneas imaginarias, estando marcadas de manera clara y, en ocasiones, mortífera.

Señal fronteriza británica (click para ampliar)Acrotiri y Dhekelia son dos Bases Soberanas del Reino Unido dentro de Chipre. Estas bases son parte del Territorio Británico de Ultramar, al igual que Gibraltar o las Islas Malvinas. Se trata de dos zonas en la costa sur de la isla, que alojan, entre otras cosas, dos bases militares del Reino Unido, incluida una base aérea de la RAF. En total suman poco más de 250 kilómetros cuadrados, y residen en ellas unas quince mil personas, la mitad de ellas Chipriotas. Akrotiri y Dekhelia son oficialmente parte del Reino Unido, pero carecen, a diferencia de todos los demás Territorios de Ultramar, tanto de un distrito electoral como de una ley de nacionalidad. Su existencia se debe a los acuerdos de Zurich y Londres de 1959, que llevaron a la independencia de Chipre. En dichos acuerdos, la nueva República de Chipre concedía al Reino Unido los dos territorios, que las Fuerzas Armadas británicas querían mantener como entrada en Oriente Medio.

Mapa de Dhekelia
Mapa de Dhekelia

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Las fronteras de Chipre

El título puede parecer raro para quien no conozca la más que peculiar situación del país. Chipre es una isla, por lo que fronteras, lo que se dice fronteras, no debería tener muchas. Pero las tiene. En total, cuatro entidades distintas marcan sus territorios fronterizos, y de manera no demasiado sutil en muchas ocasiones.Foto satelital de Chipre

Hace tres años Chipre entró en la Unión Europea, entre grandes muestras de júbilo de los chipriotas. El 1 de enero de este año, además, han entrado también en la Eurozona, por lo que el Euro es ya la moneda oficial del país. Pero en realidad sólo dos tercios de la isla forman parte de la UE. El resto del territorio, donde el acervo legal comunitario no rige, forma la República Turca del Norte de Chipre, un país únicamente reconocido por Turquía y Najicheván (una autonomía de Azerbayán; el país en sí no ha reconocido a la RTNC), y ocupado por más de 40.000 soldados de esa nacionalidad. Uno de esos lugares que no existen.

Si que están reconocidos, sin embargo, los territorios británicos de Acrotiri y Dhekelia, dos Bases Soberanas del Reino Unido que permanecen allí como vestigio de la colonización, y que son la única frontera reconocida internacionalmente en la isla de Chipre. Además del Reino Unido y la República Turca, en Chipre también marca sus fronteras la ONU, que mantiene allí una fuerza de interposición en una zona desmilitarizada.

Mapa del Chipre dividido (Click para ampliar)Mapa de Chipre. En amarillo, la República de Chipre reconocida. En naranja, la RTNC. En blanco, Acrotiri y Dhekelia

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Ciudades divididas: Valga/Valka

Las fronteras entre dos países se trazan a lo largo de los siglos siguiendo accidentes naturales (cordilleras, ríos, lagos), o bien mediante tratados que establecen unos límites concretos a lo largo del territorio. Estos límites se marcan mediante marcadores fronterizos, situados normalmente en mitad de la nada, que son colocados por comisiones mixtas de los países que dirimen sus límites. Estos postes fronterizos marcan dónde empieza la soberanía de un país y donde comienza la del otro. La línea imaginaria que une los distintos marcadores entre sí forma la frontera.

Pero existen muchos casos en los que esas líneas imaginarias atraviesan pueblos habitados, por lo que la frontera se convierte en algo tangible y real, pudiendo cambiar de país con sólo cruzar la calle, o, incluso, con sólo ir a la casa del vecino. Un caso extremo es Baarle, que ya tratamos aquí hace unos días, pero en Europa, donde los movimientos de fronteras a lo largo del siglo XX fueron enormes (con apariciones y desapariciones de países incluidas), las ciudades divididas son muy numerosas.

Mapa de Valga y Valka en Google Maps. Click para ver más grande.Es el caso de los pueblos de Valga, en Estonia, y Valka, en Letonia. Fundadas ambas como Walk a finales del siglo XIII por templarios alemanes, la soberanía del territorio que ocupan pasó por manos polacas, suecas y rusas a lo largo de los siguientes seis siglos y medio, hasta llegar a la ocupación alemana durante la I Guerra Mundial. Tras la derrota germana en el conflicto armado, Las Repúblicas Bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) se convirtieron en naciones independientes, y fue frecisamente en Valka donde Letonia proclamó su independencia, y donde la bandera rojiblanca del país ondeó por primera vez, el día 15 de noviembre de 1918. Estonia había proclamado la suya en febrero, y fue entonces cuando apareció la división. El desacuerdo entre las recién nacidas naciones de Estonia y Letonia sobre sus límites fronterizos se dirimió mediante un arbitraje internacional, encabezado por un coronel británico. El 1 de julio de 1920 se dictaminó el trazado exacto de la frontera, y la mayor parte de la localidad de Valka quedó en territorio estonio, pasando a formar parte de Valga, mientras que Valka recibió alrededor de ochenta casas dentro de su territorio.

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