Die Mauer

En la madrugada del 12 al 13 de junio de 1961, más o menos sobre las dos de la mañana, los pasajeros de un tren con dirección a Berlín fueron desalojados en la estacíón de Wannsee por tropas de la RDA. El tren fue devuelto a su lugar de origen, y a los pasajeros se les devolvió el importe del billete. En otras estaciones alrededor del sector occidental de Berlín ocurría lo mismo simultáneamente. Una hora antes, la radio oficial del partido comunista germano oriental había suspendido su prorgamación habitual para emitir un comunicado oficial:

Los gobiernos de los estados miembros del Pacto de Varsovia se dirigen a la Cámara Popular y al gobierno de la RDA con la propuesta de establecer un orden tal que obstruya el camino a las intrigas en contra de los países socialistas y que garantice una vigilancia segura en toda la zona de Berlín Este.

La palabrería burocrática del régimen no dejaba entrever lo que sucedería en las siguientes horas. En todas y cada una de las calles que cruzaban del sector soviético de Berlín al resto de la ciudad sucedió lo mismo. Tropas de la RDA levantaron los adoquines de las calles e instalaron alambradas de un extremo al otro de la calzada, unos metros por detrás de los famosos carteles que anunciaban la partida de los sectores aliados. En las fuerzas de seguridad y las tropas aliadas estacionadas en Berlín Oeste cundió el nerviosismo. En plena Guerra Fría, el mero intento por parte de la URSS de avanzar sobre la parte occidental de la ciudad habría supuesto la guerra. Pero las tropas soviéticas y germano orientales permanecieron en su lado de la raya. Había comenzado la construcción del Muro de Berlín. La madre de todas las fronteras.

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Una cicatriz de 1.500 kilómetros

En Angad, a unos 25 kilómetros al norte de Oujda, dos pistas discurren en paralelo durante decenas de kilómetros. La occidental es marroquí y la oriental argelina. Las patrullas de ambos Ejércitos casi se rozan cuando se cruzan. El sendero marroquí está en mejor estado y los vehículos argelinos cambian, a veces, a hurtadillas, de camino durante unos pocos metros para librarse de algunos baches. Otro tanto hacen los ‘todoterrenos’ marroquíes, para sortear los socavones, cuando creen que no son vistos.

Más allá ambas pistas se funden en una sola que cruza y divide una aldea de casas apelmazadas y de 120 habitantes. Los que quedan a la izquierda viven en Chraga (Marruecos) y los de la derecha en Dragda (Argelia). «Cuando la patrulla marroquí coincide con la argelina en esa callejuela que sirve de frontera una tiene que retroceder para dejar pasar a la otra», comenta un oficial de la Gendarme marroquí.

El resto, en un fantástico reportaje de El País de ayer, con galería de fotos incluida.

(Mil gracias a Chaland por el aviso en los comentarios de la entrada anterior).

Ciudades divididas: Nova Gorica/Gorizia

El 9 de noviembre de 1989, cerca de la medianoche, hora de Europa Occidental, las televisiones de todo el globo habían interrumpido su programación habitual para conectar en directo con Berlín. El muro estaba cayendo. Fue una noche de alegría desbordada en las dos Alemanias, en toda Alemania.

Pero el Muro de Berlín no fue el último en caer. Y tampoco fue el final de las ciudades divididas. El que quizá podía ser considerado el último muro de Europa fue derribado 15 años después que el de Berlín, cuando Eslovenia entró en la Unión Europea, y las ciudades de Nova Gorica y Gorizia (Eslovenia e Italia, respectivamente), dos pequeñas localidades al pie de los Alpes, dejaron de pertenecer a dos mundos distintos.

Hasta entonces ambas ciudades habían estado separadas por una cerca que hacía las veces, en la zona, de telón de acero un tanto sui generis. A diferencia de Berlín, Nova Gorica y Gorizia no son una sola ciudad partida en dos por la frontera, como Valga y Valka, sino que la parte eslovena fue construida junto a la raya fronteriza posteriormente al trazado de ésta. En la práctica, sin embargo, Nova Gorica y Gorizia son un continuo únicamente quebrado, y no demasiado, por la frontera.

Hito fronterizo italoesloveno entre Nova Gorica y Gorizia (click para ampliar). Seguir leyendo

La última frontera de la Guerra Fría (y II)

Comentábamos con nuestro nos mayestático habitual, en la primera parte de esta entrada, las peculiaridades de la Zona de Seguridad Conjunta (Joint Security Area, o JSA) que existe en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, uno de los lugares más vigilados y tensos del mundo y que, sin embargo, está abierto a las visitas turísticas. El tour por la Zona Desmilitarizada (DMZ) es, técnicamente, una excursión al frente de una guerra cuya paz aún sigue sin ser firmada, 55 años después del alto el fuego.

La JSA fue creada mediante el alto el fuego de 1953 como una zona neutral donde la Comisión Militar del Armisticio (MAC, por sus siglas en inglés), compuesta por representantes de ambos contendientes (Corea del Norte y Estados Unidos) pudieran reunirse. Partida en dos por la frontera de facto entre ambas Coreas, originariamente el movimiento era libre para los soldados y representantes de ambos bandos por toda el área. Pero varios incidentes terminaron con la libertad para moverse por el pequeño enclave, de apenas 800 metros de diámetro.

Mapa actual de la Zona de seguridad conjunta (click para ampliar). En rojo, la frontera de facto entre las dos Coreas.

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La última frontera de la Guerra Fría (I)

Oficialmente, la Guerra Fría terminó el 26 de diciembre de 1991. Ese día, el Soviet Supremo de la URSS reconoció públicamente que la Unión Soviética había dejado de existir, disolviéndose en dieciséis repúblicas independientes. Mijail Gorbachov había dimitido de su cargo un día antes, y a principios de mes casi todas las repúblicas soviéticas habían pactado la formación de la Comunidad de Estados Independientes. Pero la Guerra Fría había tenido muchos episodios calientes, que habían dejado su rastro por todo el mundo. El último frente de la Guerra Fría aún abierto no es otro que Corea.

La imagen de la cabecera de este blog está tomada en la frontera entre las dos Coreas. Esa frontera es posiblemente una de las más difíciles de cruzar del mundo. Defendida en ambos lados por cientos de miles de soldados y una cantidad aún superior de minas, separa dos mundos completamente diferentes, la próspera y dinámica Corea del Sur y la paupérrima, oscura y cerrada Corea del Norte.

Vista satelital nocturna de la Península de Corea. El norte, exceptuando la ciudad de Pyonyiang, permanece prácticamente a oscuras, en contraste con el iluminadísimo sur. La enorme mancha de luz cercana a la frontera es Seúl.

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Los enclaves del tren

En toda Europa hay un total de 33 exclaves puros, es decir, territorio de un país rodeado íntegramente por otra nación. De ellos, 23 están en Baarle, además de los únicos siete metaenclaves de nuestro continente. El siguiente país por número de exclaves es Alemania, con seis. Además de Büsingen, el país germano tiene cinco enclaves más en territorio belga. Pero son unos exclaves un tanto especiales.

Los enclaves de Vennbahn están situados al oeste de Alemania, y separados del resto del país por apenas unos metros de territorio belga. Esos metros corresponden a la anchura de una vía férrea que es, oficialmente, territorio del reino de Bélgica, y que, al cortar la frontera con Alemania en varias ocasiones a lo largo de unos 75 kilómetos, convierte todo lo que queda al oeste en un exclave alemán, cuyos habitantes tienen necesariamente que cruzar territorio belga para ir a cualquier otra parte de su propio país.

Mapa del recorrido de la línea de ferrocarril. Cada vez que la vía corta la frontera alemana se forma un exclave al oeste de ella. En total son cinco los exclaves, si bien en el mapa sólo se aprecian cuatro.

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Ciudades divididas: Rock Island/Derby Line

Canada 2La frontera entre Estados Unidos y Canadá se comenzó a trazar en el tratado de París de 1783, que puso fin a la Guerra de Independencia de los EE.UU. Entonces Estados Unidos estaba formado por trece estados, mientras que Canadá era la Norteamérica Británica, una parte del imperio. El tratado de Jay, de 1794, sirvió entre otras cosas para crear una comisión bilateral que trazara la frontera entre los Grandes Lagos y las Montañas Rocosas. En 1818, mediante la Convención de Londres, se acordó que el paralelo 49 norte sería el límite septentrional de EE.UU. y el meridional de la colonia británica.

La expansión hacia el Oeste tanto de los Estados Unidos como de la Provincia de Canadá propició nuevas disputas fronterizas. La disputa fronteriza de 1844 sobre el Territorio de Oregón (del que formaban parte los actuales estados de Oregón y Washington, además de una gran parte de la Columbia Británica) se resolvió finalmente prolongando la frontera a lo largo del paralelo 49 hasta el Pacífico, con la excepción de la isla de Vancouver, que fue íntegramente para Canadá.

Paralelo 49 norte (click para ampliar)

Frontera entre Canadá y EE.UU. a lo largo del paralelo 49 (click para ampliar). El tratado fronterizo entre ambos países señala que debe haber una zona libre de vegetación de seis metros de ancho a cada lado de la frontera. Para mantener limpia la zona se destina un presupuesto anual de 14 millones de dólares por país.

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Fronteras sobre la isla

Las leyes internacionales sobre demarcación de fronteras indican que, en el caso de que el límite entre dos países esté en el curso de un río, si el cauce del río se modifica por la erosión, la frontera también lo hace (no ocurre así en el caso de que la modificación se deba a terremotos o la mano del hombre). Las mismas leyes indican que la frontera seguirá su curso a lo largo de la parte más profunda del río. Pero el lecho de los ríos, como su cauce, no es inamovible, y está sujeto a variaciones con el paso de los años. Hace un par de días publiqué una foto de un hito fronterizo hispanofrancés en uno de los puentes sobre el Río Rahur, que hace las veces de frontera entre España y Francia en el término municipal de Puigcerdá. En una panorámica más amplia del puente, se aprecia un triángulo anaranjado en un lado del puente, y otro idéntico en el costado opuesto. Esos triángulos marcan la frontera exacta, que en este caso no es la parte más profunda del río, sino una pequeña isleta en el centro de éste.

Hitos fronterizos original y actual en el puente sobre el R�o Rahur (click para ampliar)

Hitos fronterizos en el puente sobre el Río Rahur. En la barandilla del puente se puede ver el marcador nº 477, en el suelo la frontera actual. Al otro lado del puente hay un triángulo idéntico, y lo mismo ocurre en un puente moderno contiguo a éste.

Para vigilar el correcto trazado de las fronteras, los países suelen revisar la situación exacta de éstas cada cierto número de años. Una comisión bilateral se encarga de comprobar los lechos de los ríos y la situación exacta de los marcadores fronterizos para delimitar el territorio de cada país.

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Fronteras sobre el puente (y II)

Frontera canadienseLa frontera terrestre entre dos países más larga del mundo la comparten Estados Unidos y Canadá, y tiene algo menos de nueve mil kilómetros de largo, de los que casi dos mil quinientos corresponden a Alaska. La más corta, como ya vimos aquí, es la que comparten España y el Reino Unido en la verja de Gibraltar, con mil doscientos metros de longitud. Sin embargo, la línea fronteriza continua más larga del mundo corresponde a la frontera entre Rusia y Kazajstán, con 6.800 kilómetros de extensión, mientras que la más corta también nos corresponde a nosotros, y se trata del límite entre el Peñón de Vélez de la Gomera y Marruecos, que apenas llega a los 85 metros de longitud.

Estas son las fronteras reconocidas internacionalmente como tales. Sin embargo, como ya vimos ayer, hay fronteras que se podrían considerar terrestres, puesto que se puede pasar caminando por ellas. Sin embargo no son reconocidas como tales, porque técnicamente no están en tierra propiamente dicha, sino sobre el mar, o bajo él, en el caso del Eurotúnel. Es decir, se consideran como parte de la frontera entre las aguas territoriales de dos estados. De no ser así, la frontera más corta del mundo sería la del Puente de Oresund, con sus 23,5 metros de ancho. Pero tendría competidores. Existen dos países insulares que también tienen fronteras pseudoterrestres con otras naciones.

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Fronteras sobre el puente

Las fronteras entre los Estados o entre las diferentes regiones dentro de una nación se trazan muy a menudo siguiendo los ríos que surcan el territorio. El Miño o el Guadiana en España son un par de buenos ejemplos. Durante gran parte de su trazado sirven como frontera natural entre España y nuestros vecinos lusos, conformando La Raya. Los puentes que se levantan sobre estos ríos suelen denominarse de la Amistad o algún nombre similar, por lo que suponen de comunicación entre vecinos que, en ocasiones, no se llevan demasiado bien. Los marcadores fronterizos, dado que no se pueden colocar en el centro del río, se suelen situar en el centro de los puentes que lo cruzan, como en el caso de este marcador hispanofrancés que se encuentra en un puente sobre el río Rahur, en Puigcerdá.

Marcador fronterizo nº 467 entre Francia y España (click para ampliar)

Marcador fronterizo hispanofrancés nº 477 en un puente sobre el río Rahur, en Puigcerdá, Gerona (click para ampliar). España a la derecha (el oeste), Francia a la izquierda (el este). Foto tomada mirando hacia el sur. El punto exacto se puede ver en Google Maps.

Pero la entrada de hoy no trata sobre esta clase de puentes fronterizos; si así fuera se titularía El puente sobre la frontera, y no al revés. Seguir leyendo