Las fronteras subterráneas (primera parte)

En los tres años y medio de vida de este blog hemos visto unas cuantas fronteras raras, con trozos de países desperdigados como piezas de Lego derramadas por un niño torpe o líneas imaginarias que parten ciudades en dos, pero hasta ahora siempre nos habíamos limitado a la superficie del planeta. Pero claro, si uno mira debajo, la frontera también sigue, hasta el centro de la Tierra, donde todas las fronteras convergen y uno puede estar en todos los países del mundo simultáneamente (eso sí, convertido en gas; no todo iban a ser ventajas). Hay muchas maneras de cruzar una frontera, y una de las menos habituales es hacerlo bajo tierra. Carreteras, vías de tren, alijos de droga y hasta ejércitos lo hacen o lo han hecho (o al menos intentado), y de eso va la entrada de hoy. Las fronteras subterráneas. (Si algún día monto un grupo de Tecno Punk-Rock Post Industrial se llamará así).

Un trabajador francés y otro británico intercambian banderas el 1 de diciembre de 1990, tras encontrarse, por fin, los dos equipos de trabajo bajo el mar. Ese día Gran Bretaña perdió su insularidad por primera vez desde hacía ocho mil años, siglo arriba o abajo.

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Enclaves y exclaves alrededor del mundo

Si los Simpsons pueden hacer capítulos recopilatorios y nadie se queja, Fronteras no va a ser menos.

La idea mental más común de las fronteras políticas consiste en una línea que separa el país o la región A del país o la región B. Aquí acaba mi país y aquí empieza el del vecino. Sin embargo, la realidad geopolítica nos deja, en todo el mundo, pequeños trozos de un país dentro de otro, enclaves cuya situación puede provocar no pocas molestias e incomodidades a sus habitantes. En la entrada de hoy repasaremos los enclaves y exclaves que se pueden encontrar en el mundo.

Se define enclave como una parte de un país rodeada completamente por otro, y exclave como una parte de un país separada físicamente de la parte principal de éste (excluídas las islas). En la imagen de la derecha C es exclave de B, pero no enclave, puesto que limita con otros dos territorios. En la imagen de la izquierda, C es exclave de B, pero además es enclave en A.

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Ryanair se supera a sí misma

¿Recuerdan el top 15 del quintopinismo Ryanerense? La política de toponimia creativa de la aerolínea irlandesa nos permitió realizar una colección de los aeropuertos más en el quinto pino de toda la lista de destinos de Ryanair, lista que fue encabezada por el aeropuerto de Fráncfort-Hahn gracias a los estratosféricos 126 kilómetros de distancia que le separan de la ciudad de Fráncfort. Pues resulta que la lista se ha quedado obsoleta. Recientemente Ryanair incluyó en su mapa de rutas al aeropuerto de Vatry, que la web de Ryanair denomina «Paris Vatry (Disney)«. Mal rollo. Cuando en los destinos de Ryanair aparece algo entre parénteseis suele querer decir que hay un mínimo de hora y media de autobús hasta allí. ¿Y a qué distancia de Eurodisney está el aeropuerto de Disney? Supera esto, Frankfurt Hahn: 176 kilómetros de autopista, o 130 de carreteras secundarias. En cualquier caso, casi dos horas de viaje. Según la web de Ryanair, eso es «just a hoop«, sólo un salto. Optimismo con alas.

Las dos rutas de «Paris Vatry», a Oslo (Rygge) (60 kilómetros de distancia a Oslo) y Estocolmo Västerås (a 101 kilómetros de Estocolmo).Un vuelo París-Estocolmo supone, pues, pasar mucho más tiempo en autobuses que en el propio avión…

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Un taxi parisino en Barcelona

Dice la ley de Murphy que si algo puede salir mal, saldrá mal. Se quedó corto. Puro optimismo, el de Murphy. Si algo puede salir mal, saldrá peor, y los sindicatos franceses se encargarán de estropearlo todavía más. Mi Santaesposa™ me llamó el jueves para contarme que probablemente llegaría tarde de su viaje a París por culpa de un volcán en Islandia, lo que sin duda me pareció la peor excusa de todos los tiempos. Después de consultar la prensa on line y creerme lo que estaba sucediendo, empezamos a buscar soluciones para traerla de vuelta, pero no contábamos con el carácter francés. El deporte nacional en Inglaterra es el fútbol, en Estados Unidos mirarse el ombligo y en Francia hacer huelgas en el momento más inoportuno. Los trenes franceses, que ya llevaban nueve días de huelga, siguieron parados. Así pues, sin avión, ni tren, recurrimos al autobús, con el éxito esperado. Todos los autobuses llenos durante los siguientes seis o siete días. Quedaba una última opción: alquilar un coche. Negativo. Todos los coches de alquiler en aproximadamente seiscientos kilómetros a la redonda de la capital de la France estaban ya más que alquilados, a un precio entre cinco y veinte veces el habitual. El chaos and disorder estaba ya instalado en toda Europa, y el vuelo de vuelta del viernes estaba ya cancelado veinticuatro horas antes. Así que, finalmente quedó el recurso más obvio: Parar un taxi y decirle al tío «A Barcelona, oiga. Y deprisita».

El taxi parisino en el que regresó mi mujer, en la Avenida Diagonal. Arriba a la derecha, el luminoso del Hospital de Barcelona

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Cosas que hacer en Europa cuando estás muerto… de frío

Hay quienes dicen que llegada una edad es hora de asentar la cabeza. Decepcionémosles.

Ignacio Izquierdo. Crónicas de una cámara.

Supongamos que un bloguero cualquiera tiene un trabajo que, por regla general, implica madrugar y conducir mucho. ¿Qué es lo que haría si tiene un par de días de vacaciones? ¡Exacto! Emplearlos en madrugar más de lo normal y conducir más de lo humanamente recomendable. Si a ello le añadimos la mayor ola de frío que ha padecido Europa en décadas, ¿qué tenemos? Efectivamente, un bloguero congelado en mitad de la autopista. Aprovechando un viajecito cortesía de la empresa que me permite pagar la conexión a Internet y, por tanto, martirizar a mis lectores con esta clase de entradas, me fui a conocer dos lugares que llevaba tiempo queriendo visitar; Baarle y el trifinium del Monte Vaals. Esta es la crónica.

Hace frío, claro que hace frío. ¿Dónde creías que estabas? ¿En Florida?

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Aeropuertos en la frontera

Hace unos días los Microsiervos dedicaban una entrada al Aeródromo de Casarrubios, situado justo sobre el límite entre las regiones españolas de Madrid y Castilla-La Mancha. La línea divisoria cruza la pista y los hangares, dejando la mayor parte del aeródromo en la provincia de Toledo y el resto en la de Madrid. No es algo habitual, pero en España existe un aeropuerto aún más al límite, puesto que termina exactamente en la frontera internacional; es el de San Sebastián, cuyo extremo norte linda con el río Bidasoa,  límite natural entre España y Francia.

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Aeropuerto de San Sebastián a vista de Google. Nótese la frontera junto a los límites del recinto.

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Conduciendo por el lado equivocado

Cuenta una famosa anécdota/leyenda urbana que en cierta ocasión un temporal bloqueó todas las comunicaciones entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo. Un diario isleño tituló al día siguiente «El continente ha quedado aislado».  Probablemente falsa, la anécdota refleja cierto ombliguismo británico. Aplicando la misma vara de medir, todos los europeos (exceptuando los británicos, irlandeses y pocos más) conducimos por el lado equivocado de la carretera, el derecho. Pero ¿por qué en unos países se conduce por un sitio y en otros en el contrario? La respuesta, como en tantas ocasiones, hay que desenterrarla del pasado más remoto.

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Mapamundi (click para ampliar) con los países cuya circulación se realiza por el lado derecho de la calzada (verde) y por el izquierdo (rojo). Así visto, parece talmente un mapa del Imperio Británico, y mucho de eso hay, pero no sólo. Mapa tomado de aquí.

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Un trozo de España en Francia

Y cero.

Si uno coge un mapa de España corriente y moliente y observa detenidamente la frontera con Francia probablemente no verá nada extraño, salvo Andorra. Si ampliamos el tamaño del mapa (ojo, 2 Mb de jpg), quizá podamos empezar a notar que la raya fronteriza realiza un quiebro extraño en la provincia de Gerona. Quizá entonces busquemos un mapa de Cataluña para averiguar de qué se trata, y será en ese momento cuando detectemos una silueta con forma de habichuela rodeada de territorio francés. Es posible que alguno se sorprenda, como el que mandó la «noticia» a menéame entre signos de exclamación. Pero es cierto. Hay un trozo de España rodeado completamente por Francia. Se trata de Llivia, una pequeña localidad de poco más de 1.500 habitantes, el único enclave de España en el extranjero.

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Llivia en Google Maps (click para ampliar).

La leyenda dice que Llívia fue fundada por el mismísimo Hércules, responsable de la creación de la mitad de las ciudades de España, si hacemos caso al mito (se le atribuyen, entre otras, las fundaciones de Barcelona, Mérida, Sevilla, Cádiz o La Coruña). Lo cierto es que la zona donde se asienta el pueblo, la comarca histórica de La Cerdaña, lleva poblada cosa de cinco milenios, siglo arriba o abajo, y que existe constancia documental de que Llivia fue la capital del Condado de la Cerdaña al menos desde el año 815 de nuestra era. Pero hay dos fechas que marcan claramente la historia local de este bello pueblo pirenaico, y son el 12 de junio de 1528 y el 12 de noviembre de 1660. La primera fecha marca la concesión de unos derechos que se revelarían cruciales por parte  de Carlos I de España, la segunda, la transformación de la localidad en un enclave.

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En la frontera

El programa Callejeros, de la cadena de televisión española Cuatro, emitió ayer la repetición de un reportaje sobre las fronteras españolas. Lugares ya mencionados por aquí como la verja de Melilla o el pueblo dividido de El Pertús desfilan por la pantalla. El vídeo está dividido en cuatro partes, y dura en total algo más de media hora. Que lo disfruten.

(Advertencia: partes del reportaje no son recomendadas para menores, y, sobre todo, no deben verse desde el trabajo).

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Ciudades divididas: Le Perthus y Els Limits

Aparcar el coche en Francia y bajar de él en España. Ese podría ser el título de esta entrada, y es perfectamente posible hacerlo si uno viaja al pequeño pueblo fronterizo de Le Perthus (El Pertús en catalán y castellano), que comparte la calle principal con el pueblo de Els Limits (Los Límites, en castellano), oficialmente un barrio del pueblo gerundense de La Junquera, a unos 180 kilómetros de Barcelona. La división de ambos pueblos es tal que la calle mayor de El Pertús se encuentra partida en dos. Los edificios situados en el lado occidental de la calle se encuentran en la Avenue de France, mientras que los del lado oriental tienen como dirección postal la Avinguda de Catalunya. En una acera se encuentran bancos españoles y en la de enfrente entidades francesas. Hay un jardín dividido entre los dos países, un árbol binacional y un supermercado llamado, muy propiamente, La Frontera. Si no me pillara tan lejos iría a hacer la compra allí cada semana.

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Hito fronterizo nº 574, visto desde España (click para ampliar). En el asfalto se observa la línea discontínua que marca el límite entre España y Francia. Al fondo, el supermercado La Frontera. La parada de autobús que se ve tras el autocar amarllo está en España y lleva el logotipo del gobierno catalán. Tras ella se ve el hito 575.

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