El nacimiento de una nación

El domingo pasado el parlamento kosovar proclamó la independencia de la, hasta entonces, provincia serbia de Kosovo, convirtiéndose en el séptimo país surgido de la antigua Yugoslavia. Se convierte, también, en el país más jóven del mundo, puesto que hasta ahora mantenía Montenegro tras independizarse en mayo de 2006.Bandera de Kosovo

Los problemas que ha provocado y provocará esta decisión, y, sobre todo, la decisión de una gran parte de las potencias occidentales de reconocer inmediatamente al nuevo país, están siendo debatidas y analizadas en todos los grandes medios de comunicación. Hasta el momento, once países miembros de la ONU han reconocido a Kosovo como nación independiente, entre ellos Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Alemania (hoy mismo). Está previsto que en breve lo hagan Italia, Suecia y Finlandia, entre otros muchos. El primer país en anunciar su reconocimiento fue Costa Rica, el mismo día 17, pocas horas después de la proclamación de independencia, seguida por Afganistán. España ya ha anunciado que no reconocerá a Kosovo, por varias razones, entre las que se encuentra el rechazo a la violación de la legalidad internacional (la independencia kosovar contradice flagrantemente la resolución 1244 de la ONU, de 1999, que garantizaba la integridad territorial de Serbia) y, también, mantener cierta coherencia con la postura sobre los independentismos locales. Sin embargo, apoyará, con dinero y personal, la Misión EULEX, de la Unión Europea, destinada a convertir a Kosovo en un estado de derecho, y, sobre todo, en un estado de verdad. Así, se da la curiosa circunstancia de que España no reconoce a un país al que destina fondos y personal.

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Días de fútbol

«Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol»
Albert Camus

La primera federación de fútbol del mundo fue fundada en 1863, lógicamente, en Inglaterra. Antes de finalizar el siglo XIX se habían fundado también las federaciones escocesa, galesa e irlandesa (entonces toda la isla de Irlanda formaba parte del Reino Unido). La Federación internacional de Fútbol, la FIFA, fue fundada en 1904 en París. Seis países la constituyeron desde un principio: Suiza, Dinamarca, Francia, Holanda, Bélgica y España. El problema surgió cuando el resto de federaciones de la FIFA se percataron del pequeño detalle de que en España no existía una federación de fútbol, por lo que procedieron a expulsar a los delegados españoles, que no volverían a entrar en la FIFA hasta 1913, tras la fundación de la RFEF. Una cosa un tanto sui generis.

Logotipo de la FIFI Wild CupLa FIFA celebra un campeonato internacional cada cuatro años, como es más que de sobra conocido. El mundial de fútbol. El último se celebró hace un par de años en Alemania, pero resulta que no fue el único campeonato internacional de fútbol celebrado en tierras germanas. Al mismo tiempo que la FIFA World Cup se celebró la llamada FIFI Wild Cup, en traducción literal, la Copa Salvaje. La FIFI (con ese nombre parece un caniche) es la Federación Internacional de Fútbol Independiente. La forman diversas federaciones de fútbol de estados no reconocidos, regiones autónomas y provincias secesionistas. La FIFA, y la UEFA, sólo permiten participar en sus competiciones a estados reconocidos internacionalmente (lo que convierte en papel mojado las reivindicaciones de oficialidad de las selecciones regionales del País Vasco y Cataluña), permitiéndose algunas excepciones anteriores a 1997 (fecha en la que se modificó el reglamento de admisión), como las Islas Feroe, Montserrat o las cuatro federaciones británicas, que se mantuvieron independientes al fundarse la FIFA, puesto que eran muy anteriores a ella.

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El diamante en el desierto

Si hay un país del mundo en el que desplazarse por carretera de una punta a otra es una auténtica aventura, ese es Australia. Con sus más de siete millones de kilómetros cuadrados es el sexto país más grande de la Tierra, y recorrer sus infinitas carreteras supone enfrentarse a enormes extensiones de desierto deshabitado, temperaturas homicidas y cientos de kilómetros entre una gasolinera y la siguiente.

Ojo, canguros (click para ampliar)La construcción de carreteras asfaltadas que unieran los lejanísimos entre sí extremos del país no se inició hasta la II Guerra Mundial, cuando las necesidades logísticas y de transporte de materiales lo hicieron imprescindible. Construir una carretera de más de mil kilómetros de largo no resulta nada fácil. Especialmente cuando grandes tramos de la carretera se encuentran a cientos de kilómetros del lugar habitado más cercano. Hay que construir barracones para los ingenieros y demás trabajadores, asegurar un suministro diario de agua y alimentos y, de paso, habilitar pequeñas pistas de aterrizaje para avionetas que puedan atender urgencias médicas. Todo eso, cada cierto número de kilómetros, según la carretera avanza.

La Eyre Highway, llamada así en honor del explorador inglés John Eyre, es la principal vía de comunicación en la costa sur australiana. Recorre más de mil seiscientos kilómetros desde Port Augusta, en Australia Meridional, hasta Norseman, en Australia Occidental, atravesando el Outback, el desierto que forma la mayor parte del territorio australiano. El único pueblo digno de ese nombre que se puede encontrar en la carretera es Ceduna, con poco más de dos mil habitantes. Está a cuatrocientos kilómetros de Port Augusta. Desde allí hasta el final de la carretera en Norseman lo único que hay son cuatro pequeñas áreas de servicio, cada una a más de doscientos kilómetros de la más cercana. En toda la carretera sólo hay tres gasolineras abiertas las veinticuatro horas del día. Una cada 550 kilómetros. Como para quedarse sin gasolina, sí.

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Cartel en la Eyre Highway. «La recta de noventa millas. La recta más larga de Australia»

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El viaje

Su nombre era Antonio, pero la mayoría de los que le conocimos siempre le llamábamos Sostiene Pereira. A lo largo de su vida fue muchas cosas. Sobre todo, fue admirado y querido por todos los que tuvimos la suerte de departir con él sobre cualquier tema. También fue marino. Y, en los últimos meses, además, fue escritor. Un escritor que se dejaba literalmente la vida sobre el papel entre chute y chute de morfina (son sus palabras). Durante diez meses nos narró la evolución de su enfermedad con una valentía y un sentido del humor sencillamente admirables. Y finalmente ocurrió lo que nadie, excepto él, aceptaba. Hoy hace un mes que se marchó para siempre y nos dejó hechos polvo. Cuando se fue, además del alma en carne viva, nos dejó muchas otras cosas. Entre ellas, una novela inacabada, El Viaje. Este blog es, en gran medida, deudor de muchos textos que Sostiene dejó escritos en los foros de Escolar. Y hoy, un mes más tarde de su definitiva partida, quería recordarle. Aquí está su novela. Su viaje.

Sostiene Pereira - El Viaje

In Memoriam. Antonio P.R.
5 de diciembre de 1967-7 de enero de 2008

La madre de todos los enclaves (y II)

Decíamos ayer que la vida en los enclaves de Cooch Bahar no es nada fácil. Las malas relaciones entre los gobiernos de Bangladesh y la India hacen más difícil todavía la ya de por sí complicada situación de los habitantes. En total unas setenta mil personas residen en los enclaves, muchas de las cuales no pueden salir de ellos al carecer de pasaporte. No hay consulados ni oficinas diplomáticas en los enclaves, lo que provoca un caso clásico de círculo vicioso. Un bangladesí residente en un enclave necesita un visado indio para salir de su territorio, visado que únicamente se puede conseguir saliendo del enclave. Los enclaves, en su inmensa mayoría, no están cercados, estando la frontera delimitada únicamente por marcadores de hormigón espaciados unos cuantos cientos o miles de metros entre sí. Las violaciones de la frontera son comunes, casi tanto como los disparos de los guardias fronterizos contra aquellos que salen de sus enclaves.

Metaenclave banglades� de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagrabari (Click para ampliar)
Metaenclave bangladesí de Debidoba, rodeado por el enclave indio de Dahala Khagabari. © Brendan Whyte

La mayor parte de estos enclaves carecen de electricidad. Las líneas eléctricas de un país, para acceder a un enclave, tienen que pasar necesariamente por el territorio del país vecino, que no suele dar permiso para la instalación. Tampoco hay colegios (muchas veces porque, sencillamente, no hay sitio), hospitales, mercados o agua corriente, lo que ha provocado que mucha gente emigre hacia la parte principal del territorio de su país (cruzando ilegalmente el territorio circundante).

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La madre de todos los enclaves (I)

La turbulenta historia del subontinente indio nos ha dejado una curiosidad geográfica y política poco conocida, pero que resulta asombrosa. Se trata de la región de Cooch behar, o Koch Bihar, en la frontera entre Bangladesh y la India; el mayor complejo de enclaves y exclaves del mundo. La India posee 106 exclaves en territorio de Bangladesh, y Bangladesh a su vez 92 exclaves en territorio indio. De los enclaves indios tres son metaenclaves (un enclave dentro de otro enclave), y uno de ellos es un meta-metaenclave, es decir, un enclave indio dentro de un enclave bangladesí dentro de un enclave indio en territorio bangladesí. Un caso único en el mundo.

Los enclaves de Bangladesh no se quedan cortos. 21 de ellos están a su vez dentro de enclaves indios. La suma del área de todos ellos totaliza casi 120 km², unos 70 de la India y 50 de Bangladesh. En ellos residen casi setenta mil personas, cuyas vidas no son nada fáciles, dada la rarísima situación en la que se encuenran. Un breve croquis (adaptado del disponible en exclave.info) facilitará la comprensión de semejante cacao geopolítico:

Esquema de los enclaves de Cooch Behar
Enclaves indios y Bangladesíes en Cooch Behar. La expresión inglesa counter-enclave que aparece en el original la he traducido libremente como metaenclave.

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Pongamos que hablo de Madrid

Allá donde se cruzan los caminos/donde el mar no se puede concebir. Así comienza la famosísima canción de Sabina versionada más tarde por Los Porretas. Rafael Alberti cantó lo que se siente cuando uno es hombre de mar y le toca vivir en el centro de la Meseta, en su fantástico libro Marinero en Tierra. Pero la cosa podría haber sido diferente si hubiera vivido en otra Madrid. Porque la capital de España no tiene mar, pero Madrid sí que lo tiene. Y no me refiero a Valencia como Playa de Madrid, conste.

Escudo de Madrid, Surigao del Sur (click para ampliar)La ciudad de Madrid que tiene mar se encuentra en la isla filipina de Mindanao, y forma parte de la provincia de Surigao del Sur. En la actualidad cuenta con algo más de catorce mil habitantes, y fue originariamente un pequeño emplazamiento con unas pocas casas dispersas perteneciente a Cantilán, ciudad fundada por misioneros españoles en 1851. Su nombre original era Linibunan, que en tagalo significa «Lugar cubierto». No fue hasta 1901, tres años después de la independencia de Filipinas, cuando cambió su nombre y pasó a llamarse como la capital de España. El sacerdote español Paulino García, párroco de Cantilán, propuso cristianizar el nombre del barrio, y qué mejor nombre que Madrid, la capital de la potencia colonial que había cristianizado las islas. El nombre fue aceptado por la población local, y así nació la ciudad de Madrid que tiene mar.

Pero hay más Madrides desparramadas por el mundo. Una rápida visita a la Wikipedia nos desvela otra en Colombia y hasta nueve en Estados Unidos, además de otra ciudad llamada Nuevo Madrid, capital del condado del mismo nombre. Veamos dónde están algunas de ellas, y por qué se llaman así.

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Frontera Sur

Hace unos días comentábamos las peculiaridades de La Raya, la frontera que separa a España y Portugal a lo largo de más de mil kilómetros. Esa frontera apenas es visible en algunas autopistas, donde se pueden encontrar viejas aduanas en desuso; en el resto de su longitud sólo los marcadores fronterizos, situados a un kilómetro de distancia unos de otros, marcan donde termina España y empieza Portugal.

El caso de la Frontera Sur, el conjunto de fronteras que separan España del Reino Unido y Marruecos, es justamente el contrario. Verjas, patrullas policiales, torres de vigilancia, puestos fronterizos y aduanas en pleno funcionamiento. Son unas fronteras muy reales y muy visibles, y se encuentran, todas ellas, en disputa desde hace décadas. Además tienen características muy particulares dignas de entrar en el Libro Guiness de los Récords.

Frontera entre España y Gibraltar (click para ampliar)Por ejemplo, el límite entre Gibraltar y España es la frontera entre dos países más corta del mundo. Mil doscientos metros de verja entre España y el Reino Unido la convierten en la más exigua de los centenares que existen en el planeta. Dejando aparte microestados como el Vaticano y Mónaco (tres y cuatro kilómetros de frontera con Italia y Francia, respectivamente), sólo hay un caso parecido de una frontera tan corta entre dos estados, y es la de Botsuana y Zambia, en el sur de África, que tiene dos kilómetros de longitud, aunque esta es una frontera no oficialmente reconocida por ninguno de los cuatro países que la circundan. Históricamente, sólo ha habido un caso de una frontera más corta, entre China y la colonia portuguesa de Macao, que tenía trescientos cuarenta metros de longitud. En 1999 Macao regresó a la soberanía China, y la verja de Gibraltar ascendió al primer puesto de las frontreras más cortas del mundo.

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Las fronteras de Chipre (y III)

Abrí el correo electrónico y me quedé de piedra. Devolviéndome la mirada había una fotografía mía de cuando tenia dos años, una foto que no había visto en 32 años. Aparentemente, y bajo la protección de la noche, alguien había podido entrar en la casa en la que crecí, en la ciudad cercada de Varosha. […] El extraño fue capaz de localizarme a través de un sitio de Internet mantenido por personas enamoradas de su ciudad y que todavía sueñan con el día en que poder regresar a ella. Estaba ansioso por encontrar «al niño de los ojos penetrantes», decía su mensaje. Por un momento, los teléfonos sonando y los clientes haciendo cola tuvieron que esperar. Era mi pasado el que llamaba, y tenía que responder la llamada.

Andreas Chamamboulos, The Washington Post, 19 de noviembre de 2006.

Varosha, 1974 (Click para ampliar)
Varosha, 1974

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Las fronteras de Chipre (II)

Si hace un par de días comentábamos aquí la división de la isla de Chipre, hoy nos centraremos en las fronteras propiamente dichas. Como ya se comentó, cuatro entidades marcan su territorio en la isla, formando entre sí hasta seis fronteras distintas. A diferencia de otras líneas de demarcación, las zonas fronterizas en Chipre no son siempre líneas imaginarias, estando marcadas de manera clara y, en ocasiones, mortífera.

Señal fronteriza británica (click para ampliar)Acrotiri y Dhekelia son dos Bases Soberanas del Reino Unido dentro de Chipre. Estas bases son parte del Territorio Británico de Ultramar, al igual que Gibraltar o las Islas Malvinas. Se trata de dos zonas en la costa sur de la isla, que alojan, entre otras cosas, dos bases militares del Reino Unido, incluida una base aérea de la RAF. En total suman poco más de 250 kilómetros cuadrados, y residen en ellas unas quince mil personas, la mitad de ellas Chipriotas. Akrotiri y Dekhelia son oficialmente parte del Reino Unido, pero carecen, a diferencia de todos los demás Territorios de Ultramar, tanto de un distrito electoral como de una ley de nacionalidad. Su existencia se debe a los acuerdos de Zurich y Londres de 1959, que llevaron a la independencia de Chipre. En dichos acuerdos, la nueva República de Chipre concedía al Reino Unido los dos territorios, que las Fuerzas Armadas británicas querían mantener como entrada en Oriente Medio.

Mapa de Dhekelia
Mapa de Dhekelia

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