Maravilloso vídeo de esos que te provocan dos sensaciones: una, la envidia más biliosa y atroz, y otra, ganas de dejarlo todo e ir al aeropuerto más cercano a tomar el primer Ryanair que salga hacia algún aeropuerto secundario a ciento cincuenta kilómetros de la ciudad que le da nombre. Según cuenta el autor, le tomó 600 días filmar el vídeo, más de un año y medio recorriéndose 36 países, cruzando 75 fronteras y atravesando 200.000 kilómetros a lomos de cinco motocicletas distintas. El vídeo recuerda a otros que han aparecido por aquí, como los de Matt Harding, o el de Mola Viajar. Mi única pega es que le hayan puesto la palabra «selfie» en el título, pero bueno, el márketing es el márketing, como sabe cualquiera que quiera que sus entradas salgan en portada de Menéame. El recorrido de Alex Chacon, que así se llama el protagonista del vídeo, pasa por Alaska, Canadá, EE.UU., gran parte del Cono Sur, Omán, la India, Nepal y 10 países de Europa. Podéis consultar su biografía más en su web: The Modern Motorcycle Diaries.
Viajes
La tierra de los cazadores de fronteras, por Sherlock
A diferencia del dueño y editor de este blog, cuya vagancia y falta de compromiso con sus lectores son proverbiales y legendarias, uno siente la necesidad de comunicar cosas. Y además también tengo tiempo libre. Y ganas de aprovecharlo en algún lugar lejano. Así fue como acabé en Polonia en pleno febrero. Podría hablaros de Cracovia. Cracovia es una ciudad preciosa: monumental, limpia, bien cuidada, que se salvó de los sucesivos bombardeos aliados y soviéticos y ha sabido preservar un sabor medieval único en Polonia. También podría hablaros de mi visita a Varsovia. Gris, soviética, impersonal, gélida y distante; una urbe comunista reconstruida después de ser prácticamente borrada del mapa durante la Segunda Guerra Mundial, en la que solo la presencia del majestuoso río Vístula y un casco histórico que ha intentado preservar su antigua gloria merecen la visita del turista que no busque precisamente la esencia comunista del país satélite en la que se firmó el famoso Pacto. Pero obviamente no voy a hacerlo, por una sencilla razón, y es que este no es un blog de viajes. Es un blog de Fronteras. Si estás buscando información sobre los-siete-malditos-monumentos-petados-de-guiris-y-completamente-sobrevalorados-que-no-debes-perderte, este no es tu lugar. Este blog se llama Fronteras por algo. Sí, ya sé que el tarado de su dueño habla a veces de música disco de los 90 o de novelas de ciencia ficción. No es culpa mía. Pero hasta donde yo sé aquí a veces se habla de fronteras. Y de eso he venido yo a hablar. De cómo me fui hasta la triple frontera entre Rusia, Polonia y Lituania.

Monolito en la triple frontera, visto desde Rusia. Esta foto es sumamente ilegal.
Fierros bajo el agua: Tijuana y el Pinche Muro (por Sherlock)
Matt Harding vuelve a hacerlo
Y eso que había dicho que lo dejaba. Varias veces, además. Pero nada, el tío es un yonqui de irse a tomar viento y recorrerse medio planeta para bailar. Y encima se lo pagan. En esta ocasión el mecenas ha sido USTOA, que son las siglas de United States Tour Operators Assoaciation, o sea, la Asociación Gringa de Touroperadores. Para animar a los americanos (de por sí poco dados a salir de su enorme territorio) a viajar a latitudes exóticas, nada mejor que utilizar como gancho el baile más viral después del Gangnam Style. El de Matt. Así que convencieron al susodicho, Santo Patrón del Baile Viajero, para que se pateara medio mundo a lo largo de unas semanas, bailando con los grupos de turistas enviados por los touroperadores pertenecientes a la asociación. Y este es el resultado:
Preferiblemente huérfanos. Pony Express, el primer servicio de mensajería urgente de la Historia
En 1859 un anuncio publicado en la prensa ofrecía trabajo como jinete para una compañía con el tedioso nombre de Central Overland California and Pike’s Peak Express Company. En el se podía leer lo siguiente:
SE BUSCAN: Jóvenes delgados y resistentes, de menos de 18 años. Deben ser expertos jinetes y estar dispuestos a arriesgar la vida a diario. Preferiblemente huérfanos
El empleo era para ser jinete en la ruta del Pony Express, probablemente la más recordada y mítica de toda la historia del Oeste Americano. Con base en Saint Joseph, una ciudad de Misuri limítrofe con Kansas, la compañía se comprometía a enlazar con Sacramento (la capital de California) en diez días o menos, es decir, quince días menos que las diligencias vigentes por aquel entonces. El Pony Express es una de las leyendas más perdurables del Viejo Oeste, aquella época fascinante en la que una nación se inventaba a sí misma.
Mi primera frontera
Ubiquémonos. Anno Domini MMVI, o sea 2006, cosa de año y medio antes de que este blog suyo de ustedes empezara a existir. Hacía unos siete meses que me había trasladado a Barcelona desde mi Madrid natal. Por si se lo preguntan, sí, había una mujer detrás de la mudanza. Y sí, me casé con ella. Algún lector veterano tal vez se acuerde el post en un terrible inglés que publiqué por aquel entonces. A lo que iba. Cuando llegué a Barcelona obtuve mi primer contrato laboral decente, que incluso superaba en un par de docenas de euros el mileurismo en doce pagas, y que me permitía no sólo comer y pagar una habitación en un piso compartido con una médico rumana adicta a los bikinis, un latin lover argentino y un diseñador gráfico de Vic, sino además lujos tales como cenar fuera de vez en cuando o ir de vacaciones con Easyjet a un Bed&Breakfast londinense o a algún tugurio en el antiguo Berlín Este. A cambio, eso sí, el trabajo me exigía tener un coche. Bueno, en realidad no me lo exigían. Pero era un trabajo de comercial para empresas por toda Cataluña, y durante seis meses las había pasado bastante canutas yendo a lugares tan exóticos como Sant Quirze del Besora o Sant Pere de Nosedonde usando sólo transporte público y algún taxi ocasional. Y uno no sabe lo que es el tercer mundo hasta que no ha viajado en las Rodalies de Barcelona. Hacen que Burundi parezca Singapur. El caso es que a los seis meses de llegar a la Ciudad Condal me compré un coche. Antes tuve que pasar el engorroso trámite de suspender dos veces el examen de conducir, pero esa es otra (aburridísima) historia. Ya estamos la mayoría de los protagonistas de esta narración. Yo, el trabajo y mi flamante coche nuevo. Falta la frontera.
Habría tenido mucho sentido que este fuera mi coche, pero no es el caso
Matt Harding bailando alrededor del mundo. Otra vez.
Hace cuatro años Matt Harding anunció que, tras publicar su tercer vídeo, dejaría de viajar y bailar alrededor del mundo. Afortunadamente, mintió. Esta tarde ha publicado su cuarto video bailongo, en el que tuve el gusto de participar y grabar al susodicho bailando una sardana cuando pasó por Barcelona el año pasado. En esta ocasión la cosa consistía en hacer un baile colectivo y multinacional. De Afganistán a Zimbabue y de Canadá a Sudáfrica (pasando por nada menos que Pyongyang) Matt hace bailar a cientos, si no miles, de personas. El vídeo es el más emocionante de los cuatro, y el que más envidia cochina da, con diferencia. Ahí lo dejo:
(Si por algún casual no conoces la historia de Matt Harding puedes leerla en Curioso Pero Inútil o en El Mundo)
En este caso Matt no sólo baila y viaja sino que con este vídeo intenta ayudar económicamente a siete fundaciones de Afganistán, Ruanda, Irak o Haití, recaudando fondos para ellas. Si te gustan mucho los vídeos, échales un cable.
Si tienes un rato, échale un vistazo al primer, segundo y tercer vídeos. Y sobre todo al más estupendo de todos, el que hicimos en Curioso Pero Inútil como homenaje allá por 2006.
Matt en Barcelona, octubre de 2011
La vuelta al mundo en dos minutos
Hoy os traigo, amigos lectores, uno de esos vídeos que dan envidia. Envidia sana, por supuesto. Tan sana como beber pintura o cortarse el pelo con sierra mecánica, por otro lado. Gosia y Adrián (aka Molaviajar.com) son una pareja gallego-polaca que se han ido a dar la vuelta al mundo armados con un montón de cariño, una cámara de fotos y (esto es de nota) un par de camisetas del Celta de Vigo, y ahora que ya la están finalizando han montado un vídeo sencillamente espectacular para celebrarlo. Si tenéis un rato largo o ganas de que la envidia os corroa cual ácido clorhídrico podéis ver los otros 21 vídeos que han colgado en su canal de Vimeo.
Around the world trip in 2 min. En Vimeo se puede ver en HD
El hombre que cruzaba fronteras
Conocí el Hotel Arbez hace un tiempo en alguna de las múltiples páginas de friquismo fronterizo que adornan el blogroll de esta humilde bitácora. Teniendo en cuenta que Ginebra cae a apenas siete horas y media de coche de Barcelona (Madrid, por ejemplo, está a seis horas de carretera, cinco si se corre un poco y no se para, y cuatro si se es un retrasado mental con un coche de gran cilindrada) planeé cuidadosamente el viaje para realizarlo en noviembre del año pasado. El día del viaje desperté con una descomposición intestinal nivel «las aguas del Mar Rojo se cierran sobre los perseguidores de Moisés» por lo que no sólo no podía conducir siete horas, sino que ni siquiera podía plantearme salir de casa a comprar papel higiénico. Así que cancelé la expedición y esperé mejores tiempos. Hasta que hace un par de meses se alinearon los planetas y disfruté de tres días eximido de cualquier responsabilidad laboral o familiar; pensé que la ocasión la pintan calva y me lancé a recorrer fronteras. Este blog es sólo una excusa para viajar, leches. Aprovechémosla.

-Sí, hola, Cariño, te mando la foto del sitio que he venido a ver. Sí, es una escalera. Sí, la moqueta es bastante fea y un poco mugrienta, ¡pero la frontera pasa por uno de esos escalones! Sí, me he cogido un avión y luego he conducido una hora por una carretera de montaña para ver esto. ¿Cómo, que te recuerde por qué te casaste conmigo?
Ocho vídeos de viaje en time lapse
Las Navidades son una época eminentemente viajera. El reencuentro con la familia, la escapada a esquiar o el viaje de placer a algún lugar menos frío que el hemisferio norte son tan típicos como el turrón o el gordo ese barbudo que la gente cuelga de sus terrazas agarrado a una escalera. Por esa razón (y porque es viernes y no tengo demasiadas ganas de escribir parrafadas gigantescas como la del otro día), hoy os dejo con un puñado de vídeos de viaje en time lapse. A mi me resultan fascinantes y con un magnetismo indescriptible. Que los disfrutéis. Y Feliz Navidad a todos.
San Francisco-París en avión
(Atentos a la aurora boreal que se ve en el minuto 1:09)




