El edificio de oficinas en el que enviar una carta de una sala a otra requiere franqueo internacional

A un lado de la puerta principal del Eurode Business Center hay un buzón amarillo de la Deutsche Post. Al otro lado, a no más de tres metros de distancia, una caja anaranjada de PostNL. Cada uno de los buzones está, claro, en su país. La frontera entre Alemania y los Países Bajos discurre equidistante de ambos, exactamente por el centro de la puerta de entrada al edificio, pero también la rotonda ante él, y toda la calle que lleva hasta allí. A un lado está Herzogenrath, en Renania del Norte, al otro Kerkrade, en Limburgo. Originalmente eran un solo pueblo pero los avatares de la historia lo convirtieron en dos, y con el paso de las décadas y los siglos volvieron a ser una única localidad, aunque en dos países diferentes. Antes de que el tratado de Schengen borrara las fronteras europeas, ellos ya habían hecho lo propio con la que les dividía, y se habían renombrado para un futuro de unión: Eurode, el primer pueblo transnacional de Europa.

Buzones neerlandés y alemán en la puerta del Eurode Business Center (fuente)

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Google Maps ya llama Golfo de América al Golfo de México

El mismo día en que tomó posesión del cargo Donald Trump firmó una orden ejecutiva cambiándole el nombre al Golfo de México, que pasaría a denominarse Golfo de América, refiriéndose América en este caso a los Estados Unidos de ídem, no al continente completo, que, como el lector seguro conoce, se denomina en inglés The Americas. El 9 de febrero, hace dos días, el the Sistema de Información de Nombres Geográficos del USGS (Geographic Names Information System, o GNIS) actualizó su base de datos para recoger el nuevo nombre, y ayer mismo Google Maps actualizó sus mapas en todo el mundo para reflejarlo. Pero hay una pregunta inevitable. ¿Basta la voluntad de un gobernante para cambiarle el nombre a las cosas? Hay dos respuestas y ambas son correctas: sí y no. Disculpen la ambigüedad.

El día que vaya yo a Estados Unidos sí que van a saber lo que es un golfo en América

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Recorriendo Lanzarote en la camper más vieja de la isla: un 4 Latas

La primera vez que arranqué la furgoneta se me caló. La segunda también. De hecho las diez primeras veces que intenté arrancar se me caló todas y cada una de ellas. Pero luego conseguí que funcionara. Entonces tuve que aprender a conducir. ¿Por qué tendría que aprender a conducir si tengo veinte años de carné y he manejado docenas de coches en otros tantos países? Bueno, he conducido muchos vehículos, pero ninguno tan antiguo. Había encontrado un vuelo insolentemente barato a Lanzarote, pero mi presupuesto no permitía pagar hotel y coche de alquiler, así que pensé en dejar pasar la ocasión… hasta que encontré esto. Una furgoneta Renault 4 de 1983 convertido en una camper. 800 centímetros cúbicos, 34 caballos y cuatro marchas. Me enamoré instantáneamente y me dispuse a recorrer la isla con un coche casi tan viejo como yo. ¿Qué podría salir mal?

Mi vehículo y mi hotel, todo en uno

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Cerebro, belleza y pantalones. Aloha Wanderwell, la primera mujer que dio la vuelta al mundo en coche

Un día de 1922 Idris Hall leyó en la prensa francesa un anuncio en inglés que rezaba «Brains, beauty and breeches. Oportunidad para una jovencita con suerte de dar la vuelta al mundo«. El anuncio, buscando teóricamente una secretaria, lo había puesto Walter Wanderwell, un polaco afincado en Estados Unidos que había convencido a Henry Ford para que le donara un par de Ford T con los que dar la vuelta al globo. Idris había llegado a Francia unos años antes siguiendo a su padrastro, un reservista del ejército británico que acabó muriendo en la batalla de Ypres. Acostumbrada a leer desde muy joven, había devorado las novelas de aventura de la biblioteca familiar, así que no se lo pensó dos veces y respondió a la oferta. Idris apenas tenía 16 años, y aquel día no sólo cambió su vida para siempre, sino que fue el inicio de una de las mayores aventuras de la historia del automovilismo. Esta es la historia de una mujer cuya vida y personalidad parece un cruce de Amelia Earhart con Indiana Jones.

Aloha Wanderwell desembarcando un coche en Osaka, Japón, en 1924

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Europa Low Cost: Dublín. El día en el que por fin me robaron

Lo noté en seguida. Al fin y al cabo no estoy acostumbrado a contactos indeseados en según qué partes del cuerpo. Llevábamos menos de dos horas en la ciudad y acabábamos de hacerlos las típicas fotos dublinesas en el Temple Bar, el icónico pub símbolo no oficial de la ciudad.  Estábamos cruzando un puente peatonal sobre el río Liffey y noté un brevísimo contacto en el bolsillo trasero del pantalón. En seguida me llevé allí la mano, pero la billetera no estaba. El susto fue tan grande que dije en voz bien alta que me acababan de robar la cartera. Miré a mi alrededor, pero el puente estaba abarrotado. Podía haber sido cualquiera en veinte metros a la redonda. Así que elevé el tono de voz lo más que pude y grité que me habían robado, esta vez en inglés. En la cartera llevaba apenas diez euros, pero también el DNI, el carné de conducir y las tarjetas de crédito. Me quedaba indocumentado y más tieso que el palo de una escoba. Después de casi cincuenta países en cuatro continentes, esta era la primera vez que me robaban.

¿Puede concebirse una nuca más irlandesa? Nunca en toda mi vida he sentido una necesidad tan apremiante de pegarle una colleja a alguien.

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Diecisiete años después

Llegar a una edad es empezar a plantearse ciertas cosas sobre el paso del tiempo, sobre cuánto nos queda aquí y sobre cómo queremos pasarlo. Al fin y al cabo, es más que probable que hayamos dejado el ecuador de la vida atrás hace ya unos cuantos años. Siempre hay un amigo que es el primero al que entierras, y si no lo hay es que eres tú. Hace unas semanas murió mi amiga Txell después de años peleándose contra el cáncer, y sobre todo contra sus consecuencias. Le habían dado cinco años de vida, pero vivió, y de qué manera, más de seis. Unos meses antes de dejarnos decidió que había una fiesta que no quería perderse, así que la organizó ella: su funeral. El Funeral en Vida fue todo un acontecimiento; familia y amigos reunidos para pasar un buen rato con comida y bebida, música, baile y felicidad a raudales. Yo me lo perdí porque estaba en Japón, pero para ella fue uno de los mejores días de su vida, y me habló de él cada vez que nos volvimos a ver en los siguientes meses. Nuestro último viaje juntos, su penúltimo, fue recorrernos en coche cientos de kilómetros por Serbia, Bulgaria y Rumanía. Para mi el viaje duró doce días, pero para ella fueron seis, porque la tuve que dejar en el aeropuerto de Bucarest a tiempo de la siguiente sesión de quimioterapia en Barcelona.

Monasterio de Rila, Bulgaria, agosto de 2023

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El resumen de mi 2024 en viajes

El año que termina ha sido en el que más he viajado en toda mi vida, lo que tiene su mérito porque es el tercer año consecutivo que sucede. Como buen maniático, tengo un Excel donde apunto todo lo que hago durante los viajes (y otro donde apunto lo que hago cuando no viajo), así que tengo una idea bastante clara de cuánto me he movido y por donde. Ahí va mi recap de viajes de 2024.

Corea y Japón, el viaje del año

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¿Qué pasa con el dominio geográfico de un país cuando desaparece ese país?

La entrega de las Islas Chagos a Mauricio por parte del Reino Unido conlleva diversas consecuencias en la geopolítica del Índico y mundial, pero también en Internet se van a sentir sus efectos. Las Chagos, pese a estar formalmente deshabitadas (los militares y contratistas externos no cuentan como habitantes sino como trabajadores temporales) disponen de su propio dominio geográfico de Internet, el .io (Indian Ocean). No son ni mucho menos el único territorio deshabitado o bizarro con su propio dominio (están, por ejemplo, la isla Bouvet, la Antártida o las Islas Georgias del Sur), pero sí es uno de los que más éxito había cosechado, contando con decenas de miles de dominios registrados, casi siempre relacionados con el gaming y las compañías tecnológicas, especialmente start-ups. Un dominio geográfico de Internet sólo puede existir si el país al que pertenece existe, y la cesión de la soberanía del Territorio Británico del Océano Índico a Mauricio supone la desaparición de aquel, y por tanto, en teoría, la del dominio asociado. ¿Qué va a pasar ahora con las decenas de miles de empresas que tienen su web alojada en un dominio .io?

La bandera del Territorio Británico del Índico es para echarle de comer aparte, todo ha de ser dicho

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Y el sol se pondrá por fin en el Imperio Británico

Tanto el Imperio Español como el Británico usaron en su momento la frase «el imperio en el que no se pone nunca el sol«, como ejemplo de lo masivos y extensos territorialmente que llegaron a ser. El ocaso, literal y metafórico, del Imperio Español, llegó con la pérdida de Cuba, Filipinas y Guam frente a Estados Unidos en una breve guerra en 1898, y, finalmente, con la venta de las islas Marianas y Carolinas a Alemania un año más tarde. El Imperio Británico, ahora con el nombre de «Territorios Británicos de Ultramar», ha seguido siendo bañado 24/7 por la luz del sol en alguno de los lugares que aún dependen del Reino Unido. Hasta ahora. El pasado mes de octubre se anunció la entrega a Mauricio de las Islas Chagos, lo cual significa que casi dos siglos después, en el Imperio Británico se pondrá el sol.

Ubicación de las Chagos en el Océano Índico

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La nueva capital de Egipto, una ciudad sin nombre de 58.000 millones de dólares

El edificio más alto de África se yergue con sus cuatrocientos metros de alto en medio del desierto. Cuando fue terminado, superó en doscientos setenta metros la altitud del, hasta entonces, rascacielos más alto del continente, y en más de cien la estructura más alta, el alminar de la Gran Mezquita de Argel. Once meses después de completarse, la Iconic Tower sigue vacía, pero no es lo único vacío. Toda la ciudad a su alrededor es un enorme yermo, tachonado de rascacielos, torres y edificios de oficinas, en el que, hasta ahora, viven un par de miles de personas, la mayoría de ellas trabajadores de las obras y sus familias. Bienvenidos a la Nueva Capital Administrativa, la ciudad que Egipto está levantando para sustituir a El Cairo como el centro económico y de gobierno del país.

La Torre Iconic y el resto de rascacielos del distrito financiero, vacíos por ahora (The Atlantic)

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