Historias de Londres. Enric González. RBA, Barcelona, 1999.
Todo tiene una causa última. Y yo conocí la ciudad más espléndida del mundo gracias a Sadam Hussein. Pese este libro sobre su conciencia.
En agosto de 1990, el Irak de Sadam invadió Kuwait un día después de que toda la redacción de El País se marchara de vacaciones. Eso provocó que Enric González acabara en Arabia Saudí de corresponsal de una guerra que se libraba a varios miles de kilómetros de allí, y que, al volver, deseara dejarlo todo e irse a Londres a vivir del aire. Enterado el director del periódico de tan singular plan, le ofreció la corresponsalía en la capital británica, lo que le proporcionaría una manera mejor de subsistir que la mera ingesta de oxígeno y demás gases.
Enric González es periodista, y eso se nota. Es un libro breve (González cuenta que es un redactor bastante vago) pero de una intensidad que no decae en ningún momento. El autor mezcla su experiencia personal con la Historia de la ciudad para ir desgranando una serie de historias que realmente captan, o capturan, las esencias de le metrópoli británica. Desde las historias de los clubes de fútbol y sus presuntas filiaciones políticas y religiosas, hasta la peculiar manera de ser de los ingleses. «Los ingleses no es que sean sucios, es que son raros. E isotérmicos. El inglés se abrocha la gabardina en invierno y se la desabrocha en verano. Eso es todo».


Cinco días después de la machada de la Selección Española de Fútbol, muchos aún seguimos sin creérnoslo. Otros muchos tienen la sensación de que la final del domingo no fue el final de una fiesta, sino el comienzo de una mayor. Y algo de razón no les falta. La victoria de España en la Eurocopa le abre la puerta a una competición que nunca antes ha disputado el combinado nacional, la
La Copa Confederaciones no siempre se llamó así. Su precursor inmediato es la Copa Rey Fahd, un torneo organizado por Arabia Saudí entre 1992 y 1997 en el que participaban, además de los anfitriones, algunos campeones continentales y al que la FIFA dio márchamo de oficialidad, asumiendo después el organismo su organización. Desde que nació el torneo en 1992, Brasil y Francia lo han 







