Brunéi, el reino partido en dos

Julio de 1996. Hassanal Bolkiah cumple cincuenta años y decide darse un homenaje. En el aeropuerto de Bandar Seri Begawán aterriza un jet privado. De él se baja nada menos que Michael Jackson. Esa noche dará un concierto para el sultán, sus amigos, su familia y miles de ciudadanos escogidos cuidadosamente. El concierto es gratuíto, un regalo de cumpleaños del soberano para sus súbditos, pero el rey del pop no actúa precisamente por amor al arte. Su tarifa asciende a diecisiete millones de dólares. ¿Es mucho dinero? Habría que sumarle lo que cuesta construir un recinto con capacidad para miles de personas: el lugar donde se celebró el evento fue levantado específicamente para la ocasión. Es sólo una de las muchas excentricidades del Sultán de Brunéi, uno de los últimos monarcas absolutos del mundo, que dirige uno de los países más raros de la Tierra, y goza de una de las fortunas más grandes de la humanidad.

El nombre completo del país es Negara Brunei Darussalam, y el de su capital Bandar Seri Begawan. La pesadilla de las clases de geografía del instituto (PN)

Seguir leyendo

Ferganá, el valle de los enclaves

La caída de la URSS y la consiguiente descolonización de todos los territorios que habían permanecido bajo el dominio de Moscú durante siete décadas no se hizo de manera precisamente pacífica. Decenas de conflictos y guerras aparecieron por doquier, en buena parte alimentados por el trazado arbitrario de muchas fronteras durante los años de ocupación soviética, pensado no para facilitar la convivencia o la administración, sino para hacer más sencillo el dominio del territorio y la población por parte de las autoridades. Uno de los lugares donde más fácil de percibir esto es en el Valle de Ferganá, donde se encuentran, se retuercen y se entrelazan las fronteras de tres antiguas repúblicas soviéticas: Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán.

Mapa de las fronteras en la zona del valle de Ferganá; el término técnico anglosajón en ciencia geográfica para esto es «What the actual flying fuck» (Wikiimedia Commons)

Seguir leyendo

Barhout, el pozo sin fondo donde habitan los demonios

En un rincón desértico de la Península Arábiga hay un agujero en el suelo. No parece un dato especialmente interesante, pero lo es. No es un boquete común, ni un pozo petrolífero; es un crater enorme, de treinta metros de ancho, y es tan profundo que hasta hace bien poco nadie había visto su fondo, pese a que lleva millones de años en el mismo sitio. Nada de lo que entra puede volver a salir salvo que tenga alas, y su existencia ha generado todo tipo de leyendas en los alrededores, y no es de extrañar: es tan remoto, tan profundo y tan complejo que nadie lo exploró en su totalidad hasta nada menos que 2021. Hoy en Fronteras, el Pozo del Infierno de Yemen.

Os leo la mente

Seguir leyendo

El ascenso al Everest, a vista de dron

Este es uno de los vídeos más espectaculares que jamás haya visto en el Tubo. Todo el recorrido que se sigue para coronar el Monte Everest, desde los 5.300 metros de altitud del campamento base hasta los 8.848 metros de la cima más alta de la Tierra. Es el único vídeo que he visto que de verdad da una idea de la absoluta salvajada que supone escalar la montaña más alta del mundo, a través de glaciares, collados, cornisas y laderas cubiertas de hielo y nieve todo el año. Un cuarto de hora de imágenes mágicas que transportan al espectador a un lugar al que, seamos sinceros, ninguno de nosotros irá jamás. Súbete el Everest sin ni siquiera levantarte de la silla una perezosa mañana de sábado. Recomendadísimos los auriculares y, si es posible, verlo en una pantalla de verdad, no la del móvil. Levanta de la cama ya, vago.

Seguir leyendo

La isla más densamente poblada del mundo no es la que todos dicen

Una búsqueda en Google con el título de esta anotación nos ofrece una respuesta bastante clara: la isla con mayor densidad de población del planeta es Santa Cruz del Islote, una isla artificial frente a las costas de Colombia donde hasta 1.200 personas se hacinan en una superficie de una héctárea. Esta historia iba a ser sobre esa isla. Pero en seguida me percaté de que hay varios problemas. El primero, que la población de Santa Cruz no es de 1.200 personas. Según el último censo (2020), Santa Cruz del Islote tiene 779 habitantes, y la cifra de más de mil personas parece provenir de los guías turísticos, que la usan como reclamo para llevar allí cantidades ingentes de turistas. Y el segundo problema es que su superficie no es de una hectárea, sino de algo más: unos 12.100 metros cuadrados (1,21 hectáreas). Así pues, Santa Cruz del Islote tiene una densidad de población de exactamente 64.380 habitantes por kilómetro cuadrado. Elevadísima, pero poco más de la mitad de lo que se afirma. Entonces, ¿cuál es la isla con mayor densidad de población? Bien. Responder a esa pregunta no sólo no es fácil sino que me ha llevado a meterme en una madriguera de conejo de mediciones de mapas, verificaciones de tablas y consulta de archivos oficiales en idiomas incomprensibles. Y todo empieza, también, en el Caribe. Concretamente en Haití. Acompáñame, lector, en este viaje al fondo de la demografía extrema.

Santa Cruz del Islote, el paraiso caribeño

Seguir leyendo

Los Olvidados de la Isla de San Pablo

Los siete guardianes vieron como el barco se marchaba con el resto del personal que había trabajado en la isla con ellos durante los últimos meses. Se quedaban al cuidado de un peñasco minúsculo en mitad del Océano Índico, a miles de kilómetros de cualquier lugar habitado, con la idea de preparar las instalaciones, ahora vacías, para el largo invierno austral. Era marzo de 1930, y les dijeron que en un par de meses regresarían a por ellos. Pero no lo hicieron. Los siete guardianes quedaron abandonados a su suerte en mitad de la más absoluta de las nadas. Hoy en Fronteras: Los Olvidados de la Isla de San Pablo.

Seguir leyendo

La estación de tren a la que sólo se puede llegar en tren

Hay estaciones de ferrocarril que dan servicio a grandes ciudades y reciben cientos de millones de pasajeros cada año. Por debajo de ellas en la pirámide de importancia están las estaciones que dan servicio a pequeñas ciudades, a suburbios, o a pueblos. En algunos lugares hay apeaderos remotos que únicamente sirven para que los habitantes de caseríos dispersos por el monte puedan subirse al tren sin necesidad de ir al pueblo más próximo. Y luego ya está Seiryu Miharashi, una estación de tren cuya única razón de existir es la propia estación de tren: no existe ninguna manera de llegar hasta ella que no sea precisamente en tren. Es la estación autocontenida. La metaestación. Una estación de tren más filosófica que práctica.

Próxima Estación: La nada (fuente)

Seguir leyendo

Cuatro días en Bakú, la capital del país del fuego (segunda parte)

Habíamos dejado el relato en el punto exacto en el que mis pantalones se convirtieron en una versión en miniatura del Río Ganges. Al día siguiente, ya con mi ropa limpia y seca, di un largo paseo por el bulevar junto al Caspio, mientras el sol derretía la nieve que todavía se acumulaba en los rincones. Subí en funicular hasta la base de las Torres Flamígeras y di un paseo por los memoriales de las diferentes guerras. Es inquietante, y asombroso, cómo cada país cuenta la historia no de manera diferente, sino incompatible. En el metro había carteles denunciando «el genocidio de los azeríes» en la guerra del Karabaj; en el palacio de los Shirvanshás un diagrama explicaba cómo los armenios genocidaron a un montón de azerbayanos durante la primera guerra mundial. Como sucede en Turquía, hablar públicamente contra la versión oficial es delito. Concluí mi paseo disfrutando de las imponentes vistas de la ciudad en una explanada de mármol donde la nieve y el hielo todavía no se habían derretido del todo, y mantener el equilibrio era ciencia-friccion. Mis zapatillas de caminar del Decathlon, con su suela lisa como un folio, se me antojaron bastante inadecuadas mientras una y otra vez resbalaba sobre el suelo, arriesgando el ridículo y la integridad física.

Este pollo dijo llamarse Yuri y ser de Kazajistán. Me pidió que le hiciera una foto y se la enviara por Whatsapp. Le hice la foto y se fue sin darme su número de teléfono. Yuri, si me lees, espero que te guste

Seguir leyendo

Cuatro días en Bakú, la capital del país del fuego

El taxista empotró en la ciénaga más infecta de Azerbaiyán su Lada 2107, 74 caballos, tracción delantera, con la tranquilidad del que no tiene nada que perder. El coche, más de treinta años de servicio, sólido como una roca e igual de cómodo, procedió a atascarse en el lodo. Pese a los acelerones enloquecidos que hacían humear el motor las ruedas simplemente patinaban y llenaban de barro la carrocería. No problem, mister. Otro taxista a los mandos de un Niva destartalado se paró para ayudar. Entre él y el guía consiguieron empujar el coche fuera del barro. Yo no me habría metido en ese lodazal desolado y mugriento ni con un carro de combate, pero quién soy yo para juzgar la temeridad demente de los taxistas azeríes. Hoy, en Fronteras, cuatro días en Bakú y alrededores.

Toto, tengo la sensación de que ya no estamos en Kansas

Seguir leyendo

Recorriendo Armenia a lomos de un Lada Niva (Crónicas Caucásicas, 8)

It’s not even a car. Ni siquiera es un coche de verdad. Eso nos había dicho un teniente del ejército de tierra armenio mientras nos tenían retenidos en un cuartel. «Tiene que caerte muy bien Putin para conducir esa basura», nos dijo de primeras el dueño del hotel donde pasamos dos noches. «Aquí sólo conduce eso la gente que está muy mal de la cabeza». Esto último es del encargado de noche en la Europcar del aeropuerto de Ereván. Durante cuatro días recorrimos Armenia con un Lada Niva, un cacharro infame con las prestaciones de un ciclomotor y el consumo de un Airbus A380. El peor-mejor coche que jamás hayamos alquilado. Y lo volveríamos a hacer una y mil veces. Esta es la historia.

Chatgepeté, define espacio post soviético en una imagen

Seguir leyendo