La isla de la Unión. Cómo Argentina y Uruguay llegaron a tener una frontera seca en un enclave

Uno de los puestos de mayor responsabilidad en cualquier navío del siglo XVI era el de despensero. Su labor consistía en racionar las provisiones (alimentos, agua, vino) del buque en los viajes de larga distancia, de los que en aquella época España y Portugal enviaron unos cuantos alrededor del mundo. El 8 de octubre de 1515 el expedicionario Juan Díaz de Solis partió desde Sanlúcar de Barrameda con la intención de hallar un camino entre la Península Ibérica y las Islas Molucas rodeando el continente americano. Tras cruzar el Océano y llegar a las costas brasileñas emprendieron el viaje al sur. En febrero de 1616 llegaron al estuario del Río de la Plata, siendo los primeros europeos en alcanzar el lugar. Por esas fechas el despensero de la expedición murió de fiebres, escorbuto o cualquier otra de las mil causas que mataban a los marinos a puñados. Solís decidió desembarcar en la primera isla que encontró y darle al despensero cristiana sepultura. Ese despensero se llamaba Martín García y la isla donde fue enterrado lleva su nombre. En los siguientes cinco siglos la exigua superficie del islote concentró gran parte de las historias de Argentina y Uruguay y acabó convirtiéndose en una excepcionalidad geográfica y fronteriza de primer orden, en la que a una isla de un país acaba brotándole un apéndice que legalmente pertenece a otro país.

Martín García desde el aire. No toda la tierra que se ve en la fotografía es argentina

Desde su descubrimiento en 1516 la Isla Martín García ha cambiado de manos varias veces. Españoles, portugueses, brasileños, franceses, uruguayos y argentinos han controlado en algún momento el pequeño pedazo de roca que asoma unos metros sobre la superficie del Río de la Plata. Su ubicación ha propiciado que por la superficie del islote pasaran los grandes acontecimientos de la historia de los dos países que tiene cerca. Sólo en la primera mitad del siglo XIX cambió de manos media docena de veces. Fue ocupada por realistas (leales a la Corona Española) al principio del proceso de independencia de Argentina, en 1810, tomada a sangre y fuego por el Almirante Brown, el padre de la marina argentina, en 1811, conquistada por los brasileños cuando se agenciaron el actual territorio de Uruguay, con el nombre de Provincia Cisplatina, en 1825, recuperada por los argentinos al año siguiente, ocupada por tropas francesas durante el Bloqueo del Río de la Plata de 1838, recuperada (de nuevo) por Argentina tras el final de dicho bloqueo, tomada por Giuseppe Garibaldi para Uruguay en 1845 y, finalmente, recuperada por los argentinos en 1852. Todo en 184 hectáreas cuyo punto más alto está a 27 metros sobre el nivel del Mar.

Ubicación de Martín García en el Río de la Plata (fuente)

Argentina recuperó la isla en 1852 tras el final de la llamada Guerra Grande. El gobierno uruguayo aceptó el retorno de Martín García a sus vecinos, pese a la fuerte resistencia interna, como parte del tratado de paz. El comandante uruguayo, al entregar a Argentina la isla, se negó a arriar la bandera de su país y tras afirmar “la bandera oriental ni se arría ni se entrega” taló el mástil a hachazos. Ese marino se llamaba Timoteo Domínguez y volveremos a escuchar su nombre dentro de no mucho. La Isla Martín García está situada estratégicamente en la desembocadura de los ríos Paraná y Uruguay, en la bahía conocida como Río de la Plata, que, pese a su nombre, no es un río. De serlo, tendría 325 kilómetros de largo y 220 kilómetros de anchura, seis veces más que el Amazonas en su parte más ancha durante la estación de lluvias. Pero tanto Argentina como Uruguay consideran en su legislación interna que es un río para garantizarse soberanía plena sobre toda la enorme extensión de la masa de agua que hay entre los dos países, lo que nos da  un contexto para la disputa acerca de la soberanía sobre el islote que se prolongó desde 1852 a 1973. Argentina nunca dudó que la isla fuera suya, pero su ubicación geográfica es mucho más proxima a la costa uruguaya (apenas 4 kilómetros por más de 30 hasta Argentina; estaría dentro de las aguas interiores de Uruguay, incluso si consideramos que el Río de la Plata es parte del Océano Atlántico). La posición argentina inicial era que todo el estuario les pertenecía y que Uruguay sólo disponía de una “costa seca” sin acceso al mar. Una postura que en Montevideo consideraban insultante y con razón. Con el paso de las décadas las posturas se fueron acercando, pero los sucesivos gobiernos de Buenos Aires ni se plantearon abandonar Martín García.  

Llegada a la isla Martín García desde el puerto (fuente). Existe un aeródromo accesible para pequeñas avionetas privadas también

 

Aeródromo de la isla, aún operativo (Edelman Foto, Flickr)

Pasaron las décadas. Martín García se urbanizó, llegó a tener cuatro mil habitantes, convertirse en destino turístico y a alojar un penal por el que pasaron hasta cuatro presidentes argentinos, entre ellos el más influyente en los últimos cien años, Juan Domingo Perón. En 1969 los materiales de aluvión arrastrados por las potentísimas corrientes del Paraná y el Uruguay se acumularon en cantidad suficiente como para emerger de las aguas rioplatenses y formar otra isla, minúscula por el momento. La Marina Argentina trató entonces de ocupar el pequeño territorio recién surgido de las aguas, para disgusto de las autoridades de Montevideo. El almirante uruguayo enviado a despachar con los argentinos pudo haberles echado a cañonazos pero prefirió invitarlos a whisky para limar asperezas. Y los argentinos acabaron aceptando la exigencia oriental de abandonar el lugar. Lugar que el gobierno uruguayo decidió nombrar en homenaje a aquel militar que se negó a arriar la bandera de Martín García. La Isla Timoteo Domínguez.

Formación de la isla Timoteo Domínguez entre 1961 y 2003 (Comisión Administradora del Río de la Plata)
Martín García y Timoteo Domínguez desde el espacio, 2006 (Wikimedia Commons). La diferencia entre el territorio original de la isla y el agregado por la corriente en las últimas cuatro décadas es claramente visible.

Nos plantamos así en 1973, cuando bajo el último gobierno de Perón se firmó el Tratado del Río de la Plata y su Frente Marítimo. Aconsejado por un asesor bastante sensato, el gobierno de Uruguay aceptó la soberanía argentina sobre Martín García de forma definitiva. A cambio, obtuvo la garantía por escrito de la desmilitarización de la isla, que quedaría como parque natural, y la soberanía de las aguas que rodean el lugar, incluyendo, claro, el pedazo de territorio llamado Timoteo Domínguez, que había crecido notablemente en los quince años anteriores y que, se veía claramente, iba a acabar tocándose con la isla de los vecinos. Martín García es un enclave porque tiene lo que los argentinos hace dos siglos llamaron una “costa seca”, es decir,  carece de aguas territoriales. En las siguientes cuatro décadas Timoteo Domínguez ha seguido acumulando materiales y creciendo hasta unirse a Martín García, primero de forma precaria, actualmente de forma total. Y así nació una frontera terrestre que no existía, al abrazar la nueva isla a la vieja. Martín García es una roca y Timoteo Domínguez un montón de arena arrastrada por la corriente, pero desde el aire son una única isla en la que la frontera es el pegamento que une ambas partes, cada una de las cuales mide un par de kilómetros cuadrados. ¿Cómo llamamos a este lugar que ya no son dos islas sino una? El profesor Edison González-Lapeyre, el mismo asesor sensato que citábamos al principio de este párrafo, propuso el nombre que da título a esta entrada: Isla de la Unión. Desde este modesto rincón de la red, apoyamos fuertemente el cambio de nombre, o de nombres.

Martín García y Timoteo Domínguez, una isla, dos países (fuente)

La Isla de la Unión está hoy en franca decadencia a ambos lados de la frontera. Por el lado argentino, la población ha quedado reducida a apenas 170 personas. La mayoría de los edificios están en ruinas o han sido demolidos y ni la exuberante vegetación ni la apasionante historia del lugar atraen más que unos pocos miles de turistas al año. Por el lado uruguayo la cosa es peor. Como la isla es una aparición bastante reciente no se ha hecho absolutamente nada, más allá de plantar unos pocos árboles en los años 80. Ni siquiera se ha demarcado como correspondería el límite internacional. Y eso que es el único que tienen sobre tierra firme. Hay una playa que podría ser explotada turísticamente, pero lo único que se ha colocado en el territorio es un pequeño cartel, ya arrasado por las sudestadas, indicando la pertenencia de la isla, o de esa parte de la isla, a la República Oriental del Uruguay. La inmensa mayoría de los visitantes que recibe la parte uruguaya de la isla son argentinos que acceden ¿ilegalmente? al territorio oriental para pescar o pasar el día. Las conversaciones binacionales para desarrollar el potencial de la isla continúan sin demasiado éxito, al igual que los planes de cooperación entre las dos naciones del Plata. Lejos quedan las disputas territoriales. Porque una frontera puede, y debe, ser un lugar de encuentro, y no de separación.

Martín García y Timoteo Domínguez. La frontera se intuye aunque no esté oficialmente delimitada (fuente)

Agradecimientos: Al profesor Edison González Lapeyre, uno de los redactores del tratado de 1973, por facilitarme de forma generosa su obra La Isla de la Unión, la abandonada frontera terrestre argentino-uruguaya, que me ha servido de guía a la hora de redactar estas líneas. Cualquier error factual es mío, cualquier mérito que pueda haber en este texto le corresponde a él.

Playa en la punta norte de la Isla de la Unión con los árboles que se plantaron en los ochenta para fijar el sedimento (Wikimapia)
Cartel indicando la pertenencia de la Isla Timoteo Domínguez a Uruguay, ya desaparecido (El País)

Más información y fotos: El País, Wikipedia (2), La República, ICN

¿Quieres leer más sobre enclaves y exclaves? Toma asiento, querido lector:

Llivia, un pueblo español en Francia
Büsingen, un pueblo alemán en Suiza
Campione, localidad italiana, también en Suiza
Baarle, trozos de Bélgica y Holanda esparcidos como las piezas de un puzzle
Vennbahn, una antigua vía de tren belga en Alemania (ahora es un carril bici)
Los Chitmahals, el sistema de enclaves más enloquecido de la Historia, ya desaparecido
Jungholz, Austria rodeada de Alemania por todas partes excepto por un punto geométrico
Mahda y Nahwa. Omán en los Emiratos Árabes y a su vez en Omán. Locurón
Una habitación de hotel en Londres que durante 24 horas fue territorio yugoslavo. En serio

 

14 respuestas a “La isla de la Unión. Cómo Argentina y Uruguay llegaron a tener una frontera seca en un enclave

  1. tucumano 27-mayo-2019 / 8:12 am

    Que bueno, luego de años y años de leer el blog, por fin veo la entrada sobre la Isla Martín Garcia…

    BRAVO!!!!!

    Tengo pendiente conocer alguna vez, no es difícil, la empresa que administra el único hotel te vende el pasaje en barco desde el puerto de Tigre al norte de la ciudad de Buenos Aires, se debe pasar la noche, por que el barco hace un único viaje diario.

    No comparto el hecho que el Río de la Plata sea una bahía, por lo menos en la primera parte de las tres en que se divide el río, (que es donde esta la isla Martín García) ya que en esa parte el agua es dulce y continúa con el movimiento hacia el océano.

    Quizás el último tercio sea una bahía… es un caso especial el Río de la Plata.

    Un detalle importante es que el tratado del 1973 le da a ambas naciones el derecho de libre navegabilidad del río, integrando a ambos países.

    Siempre me quedó la duda que nadie supo responderme:
    Si solamente el peñazco rocoso que es la isla pertenece a Argentina, y las aguas circundantes son uruguayas, eso quiere decir que el muelle construido y mantenido por Argentina… ¿Estan bajo soberanía uruguaya?

    • Diego González 27-mayo-2019 / 12:23 pm

      ¡Sólo has tenido que esperar once años para tu entrada sobre Martín García, Tucu! 😀

      Sobre tu duda: creo que como en 1973 ya estaba construido, el perfil del muelle es territorio argentino, e incluso si no es el caso, el tratado reservaba para los administradores de la isla (argentinos) el derecho de construir un puerto.

    • Jorbule 29-mayo-2019 / 11:20 pm

      Diego, fantástica entrada, como siempre.
      ¿Y dices que esa es la única frontera terrestre de Uruguay? Explicanoslo, por favor…
      ¿O quieres decir que es la única frontera terrestre entre Uruguay y Argentina?
      Creo que Uruguay y Brasil sí tienen frontera terrestre en la ciudad de Chuy, entre el lago Merín y el océano Atlántico. No estoy seguro si el resto de la frontera uruguayo-brasileña es toda fluvial. Si así fuera, ¿podriamos decir que Uruguay es casi una isla?

      • Marcelo 31-mayo-2019 / 2:22 am

        Jorbule, seria la única frontera terrestre entre Argentina y Uruguay. Como vos bien decís, Uruguay tiene frontera terrestre con Brasil en Chuy-Chui, en Rivera-Santana do Livramento, en Acegua y creo que en algún tramo más de su frontera con Brasil.

  2. Marcelo 27-mayo-2019 / 2:11 pm

    Excelente Diego !! Siempre presente Argentina y sudamerica en el Blog.
    Hay lanchas diaras a Martín Garcia, que salen desde el puerto del Tigre. Cada tanto para cada Navidad se habla de la Isla Martín Garcia ya que han cobrado fama su panadería y el pan dulce que allí se elabora.

  3. fadelcla 27-mayo-2019 / 2:25 pm

    Linda entrada. Te tomaste tu tiempo para tocar el tema pero valió la pena la espera.

  4. anderiza 27-mayo-2019 / 8:03 pm

    Bravo, Diego. Un gustazo leerte, como siempre.

  5. Karji 28-mayo-2019 / 1:41 am

    Enorme entrada.
    Por ahí dicen que Saint Martin / Sint Marteen es la isla habitada más pequeña del mundo compartida por dos países https://brilliantmaps.com/saint-martin/
    Pero esto parece más chico 🤔

    • Marcelo 31-mayo-2019 / 2:23 am

      Seria interesante corroborar ese dato. Adelante con eso Diego, acá lo esperamos tus lectores.

  6. Alfonso 28-mayo-2019 / 2:04 am

    Soy uruguayo, y conocía la existencia de la isla Timoteo Dominguez, pero no tenía idea de la extensión de la misma, pensaba que era apenas unas pocas rocas o algo así. Es una lástima que el gobierno uruguayo no haya hecho nada más para marcar nuestra soberanía en la isla(s?). Pero realmente muestra nuestra desidia en hacer las cosas, sobretodo teniendo en cuenta todo lo que se llenan la boca hablando del “Uruguay Natural” y su supuesto interés en promover el turismo. Éste sería una gran oportunidad de desarrollar un turismo hacia la isla desde nuestras costas, o al menos algo. Pero bueno, ha sido un gran artículo, mucha de la historia que se cuenta aquí ni la conocía, así que muchas gracias. Saludos.

  7. Javi 29-mayo-2019 / 11:22 pm

    jejeje, apasionante como siempre… Visita obligada para el próximo viaje a Argentina/Uruguay 😀

  8. oraculador 31-mayo-2019 / 12:32 pm

    hay una errata, pone “En febrero de 1616 llegaron al estuario del Río de la Plata”… o es que tardaron 100 años en llegar?

  9. tao 25-junio-2019 / 5:16 am

    hola no existe un país de nombre Uruguay, lo que se llama Uruguay es un rió y existe una republica que se denomina como oriental del mismo
    Saludos de un oriental del rio uruguay

  10. TARIL 4-julio-2019 / 10:06 am

    bonita historia, bonita la historia.

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