Viaje a San Martín, la isla fronterizada

Como el editor de este blog padece y disfruta a partes iguales de una vagancia inenarrable, la entrada de hoy ha sido subcontratada. Es para Fronteras un honor recibir en sus páginas a Miquel Ros, emprendedor y bloguero, colaborador de CNN Travel  y Trovel.com y que cuando no está ocupado en  dar envidia con sus viajes al Caribe más fronterizo edita el blog Allplane.tv, un must para los aerotrastornados y para cualquier interesado en la industria de la aviación. Gracias a él el nivel de este blog va a subir varios enteros. Como podréis imaginar, cualquier error que encontréis en la entrada es producto de mi proverbial torpeza como editor, mientras que cualquier mérito le corresponde íntegramente al autor del texto. 

La Isla Fronterizada

Como no podía ser de otra forma, la isla fronterizada de San Martín (Sint Maarten en holandés, Saint-Martin en francés) fue en su día objeto de una exhaustiva entrada en Fronteras, así que no me entretendré explicando los antecedentes y características de esta peculiaridad geográfica. Sin embargo, el mes pasado tuve la ocasión de visitar esta bonita isla caribeña, y, a mi regreso, acepté gustoso la invitación del editor de este blog para ampliar la información sobre la isla con una crónica que recogiera mis impresiones sobre el terreno. Así que ahí vamos

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Mapa de la pequeña pero no por ello menos interesante Isla de San Martín

La Frontera

Ningún lugar mejor para comenzar esta entrada que la frontera, la raya que divide la isla en dos. En realidad, la división es algo más teórico que práctico, ya que el paso es totalmente libre. La frontera en si, sin embargo, si que está demarcada.Durante mi estancia tuve ocasión de cruzar la frontera en tres lugares distintos, dos de ellos podrían considerase como los pasos “principales”, los que registran la mayor parte del tráfico: uno de ellos en el sector de Cole Bay, cerca del aeropuerto, y otro en la zona conocida por los locales como “French Quarter” (Quartier d’Orleans es su nombre oficial). También pude visitar un paso más secundario en el extremo occidental de la isla. Uno apenas se apercibe de la existencia del límite internacional porque en los pasos fronterizos la frontera se encuentra delimitada por un obelisco, las respectivas banderas (de Francia, el Reino de los Países Bajos, Sint Maarten y la Unión Europea) y los habituales carteles que te dan la bienvenida.

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La frontera del French Quarter desde el lado holandés

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Obelisco que indica la presencia de la frontera; las banderas del lado holandés estaban a media asta en homenaje a un policía de Sint Maarten que aquella semana había muerto en acto de servicio

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Las únicas estructuras cerca de la frontera son estas casetas abandonadas, que aunque pese a su apariencia en realidad nada tenían que ver con el control fronterizo; en realidad parece ser que eran puestos de venta de souvenirs.

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En esta zona la frontera la marca el cauce de un arroyo que, en el momento de esta visita, se encontraba totalmente seco.

La esclavitud fue abolida en el lado francés de la isla a la vez que en el resto del territorio controlado por Francia, en 1848. Sin embargo, Holanda tardaría otros quince años en hacer lo propio; así que durante esos quince años no fueron pocos los esclavos que aprovechando los días de lluvia en que el arroyo bajaba lleno, se dejaban caer en él para que la corriente los llevara hasta territorio francés y la libertad. Asimismo, en el lado francés, antiguos esclavos ponían lámparas en varios puntos de las colinas por las que discurre parte de la frontera para que aquellos que todavía sufrían la esclavitud en el lado holandés las pudieran usar para orientarse en sus intentos de evasión.

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En línea con el espíritu de concordia que parece prevalecer entre las dos comunidades de la isla, los obeliscos están literalmente cubiertos de placas conmemorativas que se han ido colocando para marcar varios aniversarios relativos a los tratados que condujeron al actual status quo fronterizo. Prácticamente todas estas placas hablan de la unidad entre los pueblos de la isla y la amistad entre las dos naciones.

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Obelisco fronterizo en French Quarter y sus placas conmemorando Unidad y Amistad y todo eso

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Este es el paso fronterizo cercano al aeropuerto. Se accede después de cruzar un puente sobre la laguna del extremo sur de la isla. El puente está íntegramente en el territorio holandés, aunque los principales beneficiarios son los habitantes del lado francés, ya que este representa la vía más directa entre Marigot, su capital, y el aeropuerto.

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Curiosamente (o no tanto) el cartel francés está lógicamente en francés, también en inglés, pero no en holandés.

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El lado holandés te da la bienvenida en inglés también


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El paso fronterizo del extremo occidental de la isla parece ser básicamente para el tráfico local de la zona, no tiene obelisco, lo que sí que tiene, del lado francés, es un cartel que te informa que has entrado en la zona francesa, junto con la correspondiente bandera. Esta es la mejor foto que tengo del paso fronterizo más occidental de la isla, aquí no hay lugar para parar ni nada que fotografiar. La bandera y el cartel de la izquierda son lo único que indica que por este vecindario transcurre una frontera internacional.

Mis observaciones sobre la isla

Idioma: da la impresión que el inglés es dominante en en el lado holandés, incluso muchos carteles y señalizaciones estan solo en inglés. En realidad se escucha poco holandés, pero puede ser que esto sea una impresión personal por el hecho de haber estado principalmente en las zonas más turísticas, donde, además, trabajan muchos inmigrantes de otras islas del Caribe. En realidad la población es políglota en su mayor parte. El holandés también tienen bastante presencia en el sistema educativo y muchos isleños, además, completan sus estudios en los Países Bajos o en Curaçao. En el lado francés sí que el uso del francés es bastante universal.

Moneda: La moneda principal de la parte holandesa de la isla es de facto el dólar estadounidense, mientras que en el lado francés se usa el Euro, aunque en todas partes aceptan dólares también. De hecho, y contrariamente a lo que se sugería en el anterior post sobre la isla publicado en este blog, usar el Euro a menudo está ligeramente penalizado, ya que en muchos casos las tiendas  indican precios equivalentes en euros y dólares (10 € o 10 US$, y es el comprador el que escoge en qué moneda pagar), lo que al tipo de cambio en vigor cuando visité la isla significaba que $1 = €0.9 aproximadamente. Pero puede que esto sea una situación coyuntural y que la preferencia cambie según la cotización de ambas divisas.También se usa el Florín Antillano Neerlandés, pero apenas se ve que circule, de hecho tuve que pedirle al empleado de un banco que me mostrara un billete para comprobar su existencia. Una lástima, porque los billetes son bastante bonitos.

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Una auténtica rareza, un billete de 25 florines antillanos. El cambio con el euro es prácticamente 2 florines por euro.

Enchufes: muy importante si, como un servidor, te has olvidado el adaptador universal en casa y llegas al hotel sin batería en el teléfono.  En el lado holandés los enchufes son de tipo americano, con dos clavijas finas y planas, mientras que en el lado francés son de tipo europeo, como los que se usan en España.

Pasaportes: En el lado holandés te ponen un sello en el pasaporte, vengas de donde vengas (tienen un sello propio donde pone simplemente “Sint Maarten”). En el lado francés, así como en la vecina isla de Saint Barthelemy, no sellan los pasaportes europeos, pero si los de terceros países. En las vecinas islas de Saba y Anguilla también tienen su propio sello para pasaportes, así que esta parte del Caribe es un buen lugar para reunir una buena colección de sellos de pasaporte rápidamente!

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Sello de entrada en el lado neerlandés de San Martín, en 2011 (fuente)

El aeropuerto Princess Juliana y Maho Beach

No es posible hablar de Sint Maarten y no mencionar el aeropuerto Princess Juliana. Probablemente el lugar más espectacular del mundo para observar aviones, a lo que hay que añadir que entre aterrizaje y aterrizaje puedes estar bañandote tranquilamente en una playa tropical de aguas cristalinas. Poco hay que añadir aquí que no sea confirmar que sí, es realmente una experiencia única y, que efectivamente, si os gustan los aviones es un sitio totalmente recomendable. Si queréis saber más, podéis echarle un vistazo la entrada que escribí en mi blog Allplane.tv sobre mi experiencia en Maho Beach y cómo ese lugar es el paraíso de los aerotrastornados.

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Dos tomas de un 747 de la KLM procedente de Ámsterdam aterrizando en Sint Maarten. Más abajo, el maravilloso menú para aerotrastornados de un chiringuito playero, con las pizzas bautizadas en homenaje a las aerolíneas que aterrizan en el Princesa Juliana. 

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Maho Beach Menu

Pero San Martín no es sólo San Martín. Para los interesados en las curiosidades geográficas y fronterizas, la isla de San Martín tiene un atractivo adicional: es una base ideal para visitar varias islas vecinas que también tienen son bastante especiales.

San Bartolomé (Saint Barthélemy)

Empecemos por San Bartolomé, habiutalmente conocida por los locales como “St.Barts”. Una pequeña y exclusiva isla francesa al Este de San Martín, conocida por ser refugio de descanso de numerosos multimillonarios. 

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St Barts se encuentra a pocas millas de San Martín

St.Barts es una isla muy francesa, aquí sí que todo el mundo habla primordialmente en francés y el Euro es la moneda al uso (aunque imagino que si alguno de los millonarios que la visitan llega con dólares, rublos o cápsulas de Nespresso usadas también los aceptan sin problema) y la Maison de la Collectivité, que vendría a ser el gobierno regional de la isla, que tiene la condición de Colectividad de Ultramar de Francia, es todo un ejercicio de lealtad a la República Francesa, con tricolores y otros símbolos republicanos por doquier.

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Escultura ante la sede del gobierno local de St. Barts. Pueden encontrarse otras esculturas similares (obra del artista danés Bjorn Okholm) por todo Gustavia. [N. del E: Esto es una pantera en patinete delante de un edificio gubernamental. Me caen bien los gustavianos] 

Pese a ello, los habitantes de la isla están también muy orgullosos de su pasado sueco, pues la pequeña isla perteneció al reino escandinavo hasta 1878. La bandera sueca ondea en todos los lugares públicos y la herencia sueca se manifiesta también en la toponimia local, empezando por la capital, Gustavia, llamada así en honor a Gustavo III de Suecia, y siguiendo por su aeropuerto, del que hablaremos en breve

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Pinturas con las banderas y los himnos nacionales de Francia y Suecia decoran la sala de reuniones de la Maison de la Collectivité, en GustaviaStBarts2

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Bandera sueca en el aeropuerto Gustave III (llamado así en honor en honor al mismo rey al que debe su nombre Gustavia), y en la fachada marítima de la capital.

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Al margen de sus paradisíacas playas y hoteles, St.Barts tiene otro punto de interés mencionado anteriormente: su aeropuerto. El aeródromo es de pequeñas dimensiones y no puede recibir más que aviones de hélice de hasta unas 15-20 plazas (el más grande de las dimensiones de un DHC-6 Twin Otter), sin embargo, las características orográficas del lugar hacen del aterrizaje en St.Barts toda una experiencia, tanto para los que van dentro del avión, como de los que lo contemplan desde tierra.

Al encontrarse encajonado en el fondo de un valle, único lugar plano en una isla por lo demás bastante montañosa, para aterrizar los aviones deben realizar un picado muy pronunciado que les lleva a pasar literalmente unos pocos metros por encima de la carretera principal de la isla. Sin llegar al nivel del aeropuerto Princess Juliana, esta situación está en el origen de fotografías bastante espectaculares. Los lectores de Fronteras recordarán (o probablemente no) la entrada dedicada a este aeródromo: San Bartolomé, otro aeropuerto sólo apto para suicidas.

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Foto: Alain Duzant

Anguilla

Una pequeña dependencia británica (con una historia de soberanías un poco agitada) justo al Oeste de Saint Martin, desde donde se puede llegar en ferry en unos 45 minutos o en avión desde el aeropuerto Princess Juliana en unos cinco. Lo más destacado de Anguilla son sus playas y sus hoteles de lujo. Por lo demás es una isla muy tranquila y muy poco urbanizada, donde no es raro encontrar gallinas cruzando la carretera principal. el tamaño del sello que te ponen en el pasaporte es inversamente proporcional al tamaño de la isla.

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La puerta de entrada a Anguilla

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Y hasta aquí la crónica del viaje de nuestro amigo aerotrastornado. Si queréis más siempre podéis seguir su blog Allplane.tv, con historias sobre aerolíneas, aviones y demás hechos noticiosos para enajenados del aire. 

 

7 thoughts on “Viaje a San Martín, la isla fronterizada

  1. Raúl 30-septiembre-2015 / 10:54 am

    Creo que Saint Martin / Sint Maarten es la única isla binacional que no está dividida, si no unida por una frontera. Ojalá fueran todas así.

  2. tucumano 30-septiembre-2015 / 8:03 pm

    Linda entrada, había odio hablar de una isla caribeña colonizada por Suecia… no lo creía hasta leer estas lineas.

    Por otra parte ¿Saint Martin / Sint Maarten es la unica frontera terrestre entre Francia y los Paises Bajos?

    PD: Diego, que bueno que compartas tu blog con otros frikis… ¿Sabes lo que te voy a preguntar, no?

  3. Marshaleño Hnl 2-octubre-2015 / 8:13 pm

    Contando que San Bartolomé es francés entre sus aguas territoriales y las del del San Martin francés más la frontera terrestre, la parte holandesa es un enclave marítimo-terrestre.

  4. AntonioGM 6-octubre-2015 / 8:03 pm

    ¿Las aguas territoriales de Sint Maarten no son continuas a las de Saba? De ser así, nunca sería un enclave.

    Por otro lado, me gustaría añadir que tengo parientes en la zona holandesa y hablan casi siempre en inglés (o algo parecido :P), y aunque conocen el holandés y el papiamento, apenas lo usan. También me llamó la atención de que en Saba todo el mundo se apellidaba Hassell o Johnson, era divertido ver el listín telefónico: 8 folios A4 hechos con el Word.

    La moneda oficiosa de toda la región es el dólar, pues incluso en Saba y St. Eustaquio lo usan oficialmente a pesar de ser municipios holandeses, pues prácticamente TODO lo importan de los EE.UU. por lo que los comercios prefieren que les pagues directamente en dólares. Yo estuve en 2009 con el euro a $1.40 y era común ver 1€=$1 en las gasolineras o 1€=$1.25 en las tiendas, incluso en el lado francés. El florín holandés solo vale para pagar impuestos y comprar sellos. Imagino que funcionarios deben cobrar en florines parte de su sueldo.

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