La frase que da título a esta entrada fue utilizada por las autoridades de Andorra como parte de las asiduas campañas de promoción turística del Principado en España. Y el caso es que, si nos ponemos puristas (extremadamente puristas, añado), es incorrecta, puesto que Andorra no es «el» país de los Pirineos, sino «un» país de los Pirineos. Existe otro país, prácticamente desconocido para el resto del mundo, que, técnicamente al menos, merece también esa denominación. Se trata de la minúscula República de Goust, un pequeño enclave en los Pirineos, a 24 kilómetros de la frontera hispanofrancesa, que pertenece a Francia, y sin embargo oficialmente nunca ha sido anexionado al país galo.
Vista de Goust y el valle que lo rodea. © Jean M. Ollivier




Cinco días después de la machada de la Selección Española de Fútbol, muchos aún seguimos sin creérnoslo. Otros muchos tienen la sensación de que la final del domingo no fue el final de una fiesta, sino el comienzo de una mayor. Y algo de razón no les falta. La victoria de España en la Eurocopa le abre la puerta a una competición que nunca antes ha disputado el combinado nacional, la
La Copa Confederaciones no siempre se llamó así. Su precursor inmediato es la Copa Rey Fahd, un torneo organizado por Arabia Saudí entre 1992 y 1997 en el que participaban, además de los anfitriones, algunos campeones continentales y al que la FIFA dio márchamo de oficialidad, asumiendo después el organismo su organización. Desde que nació el torneo en 1992, Brasil y Francia lo han 




