El país de los Pirineos

La frase que da título a esta entrada fue utilizada por las autoridades de Andorra como parte de las asiduas campañas de promoción turística del Principado en España. Y el caso es que, si nos ponemos puristas (extremadamente puristas, añado), es incorrecta, puesto que Andorra no es «el» país de los Pirineos, sino «un» país de los Pirineos. Existe otro país, prácticamente desconocido para el resto del mundo, que, técnicamente al menos, merece también esa denominación. Se trata de la minúscula República de Goust, un pequeño enclave en los Pirineos, a 24 kilómetros de la frontera hispanofrancesa, que pertenece a Francia, y sin embargo oficialmente nunca ha sido anexionado al país galo.

Vista de Goust y el valle que lo rodea. © Jean M. Ollivier

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Una casa en Chile y su jardín en Argentina

Amor América, un vídeo que trata de situaciones fronterizas. Un campo de fútbol en el que el banquillo está en Brasil o una casa cuyo jardín trasero limita con el muro entre Estados Unidos y México. Son siete minutos y medio. Que los disfruten.

(Vía Menéame).

Libros: Historias de Londres

Historias de Londres. Enric González. RBA, Barcelona, 1999.

Todo tiene una causa última. Y yo conocí la ciudad más espléndida del mundo gracias a Sadam Hussein. Pese este libro sobre su conciencia.

En agosto de 1990, el Irak de Sadam invadió Kuwait un día después de que toda la redacción de El País se marchara de vacaciones. Eso provocó que Enric González acabara en Arabia Saudí de corresponsal de una guerra que se libraba a varios miles de kilómetros de allí, y que, al volver, deseara dejarlo todo e irse a Londres a vivir del aire. Enterado el director del periódico de tan singular plan, le ofreció la corresponsalía en la capital británica, lo que le proporcionaría una manera mejor de subsistir que la mera ingesta de oxígeno y demás gases.

Enric González es periodista, y eso se nota. Es un libro breve (González cuenta que es un redactor bastante vago) pero de una intensidad que no decae en ningún momento. El autor mezcla su experiencia personal con la Historia de la ciudad para ir desgranando una serie de historias que realmente captan, o capturan, las esencias de le metrópoli británica. Desde las historias de los clubes de fútbol y sus presuntas filiaciones políticas y religiosas, hasta la peculiar manera de ser de los ingleses. «Los ingleses no es que sean sucios, es que son raros. E isotérmicos. El inglés se abrocha la gabardina en invierno y se la desabrocha en verano. Eso es todo».

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La Dama del Rocío

En otra ocasión ya se habló en Fronteras sobre la ídem entre Estados Unidos y Canadá. En total son casi nueve mil kilómetros de límite internacional, el más largo entre dos países de todo el planeta. Una parte importante de la línea fronteriza discurre sobre el agua, bien en los Grandes Lagos, bien sobre la parte más profunda de un río. Ese es el caso del Río Niágara, uno de los más famosos del mundo, y una de las zonas más entretenidas y transitadas de toda la frontera useñocanadiense.

Vista aérea de las Cataratas del Niágara. La frontera divide en dos la catarata situada a la derecha, mientras que las de la izquierda pertenecen íntegramente a Estados Unidos. La línea fronteriza discurre por el centro aproximado del río. Canadá se encuentra en la parte inferior y a la derecha del todo de la foto, Estados Unidos al otro lado del río.

Las Cataratas del Niágara forman parte del imaginario colectivo de occidente en general y de EE.UU. en particular tanto o más que la Ruta 66, el Empire State Building o el Golden Gate. Sin embargo, para verlas de verdad hay que irse a otro país, a la orilla opuesta del río. A Canadá, vamos. En la foto sobre este párrafo se puede comprobar claramente el porqué.

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Más allá de la Eurocopa

Cinco días después de la machada de la Selección Española de Fútbol, muchos aún seguimos sin creérnoslo. Otros muchos tienen la sensación de que la final del domingo no fue el final de una fiesta, sino el comienzo de una mayor. Y algo de razón no les falta. La victoria de España en la Eurocopa le abre la puerta a una competición que nunca antes ha disputado el combinado nacional, la Copa Confederaciones. Este torneo se disputa cada cuatro años, un año antes del Mundial de fútbol, y en su misma sede. En él participan los campeones de las seis confederaciones continentales (América del Norte, del Sur, Asia, África, Europa y Oceanía), el campeón del mundo y el país organizador del mundial. Hasta el momento, además de España, están clasificados Estados Unidos, Iraq, Egipto, Brasil, Italia y Sudáfrica como país organizador, mientras que el campeón de Oceanía se decidirá entre Nueva Zelanda y Nueva Caledonia (si me permiten un consejo, apuesten por los primeros).

La Copa Confederaciones no siempre se llamó así. Su precursor inmediato es la Copa Rey Fahd, un torneo organizado por Arabia Saudí entre 1992 y 1997 en el que participaban, además de los anfitriones, algunos campeones continentales y al que la FIFA dio márchamo de oficialidad, asumiendo después el organismo su organización. Desde que nació el torneo en 1992, Brasil y Francia lo han ganado en dos ocasiones, mientras que Argentina, Dinamarca y México (gracias, Kamila, por la indicación en los comentarios) lo han ganado una vez.

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El mapa de los países conquistados

España, 1964. Austria y Suiza, 2008. Hemos podido. Felicidades.

(Fronteras regresará a la normalidad a lo largo de esta semana).

Actualización, 11 de julio de 2010, 23:14 GMT + 2. Sudáfrica ha caído en nuestras manos. Nuestro botín incluye un Mundial, y la gloria más grande que vieron los tiempos. Este es el nuevo mapa.

 

 

España, 1964. Austria y Suiza, 2008. Sudáfrica, 2010. ¡Somos campeones!

Actualización, 1 de julio de 2012:

¡Polonia y Ucrania han caido! ¡Nunca pasamos de cuartos de final! ¡HASTA QUE LO HICIMOS Y YA NUNCA DEJAMOS DE HACERLO! ¡OÉOÉOÉ OÉEEEEEEEEEE! ¡Brasil, prepárate!

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Today… is THE DAY

Los letreros los he sacado de Customroadsign y Customweddingsign. Si están muy aburridos, también pueden crear sus propios carteles de motel de carretera, y sus propios recibos de la compra. Sólo si están muy aburridos. Por mi parte, tengo un montón de guías que destrozar con el uso y una mujer a la que hacer feliz. Fronteras estará inactvo unas cuantas semanas, dado que postear en roaming es carísimo. Por la misma razón, tampoco podré actualizar los comentarios durante un tiempo. Nos vemos a la vuelta.

Die Mauer (II)

Para leer la primera parte, pinchar aquí: Die Mauer.

La construcción del Muro de Berlín no hizo sino certificar la incapacidad del régimen de la RDA de mantener voluntariamente a sus ciudadanos dentro del sistema. Aunque el muro era conocido oficialmente como «Barrera de protección antifascista», lo cierto es que todas las medidas de seguridad estaban destinadas a impedir la salida de los propios ciudadanos de Alemania Oriental. Así, los habitantes del otro lado del telón de acero vivían en estados-prisión. Y como sucede en todas las cárceles, los presos intentaban fugarse.

Un esquema de la zona del Muro realizado por las autoridades de la RDA (click para ampliar). De derecha (Berlín Este) a izquierda, se pueden observar la doble verja que limitaba el acceso a los habitantes del Este, una torre de vigilancia, de las que había unas 190 a lo largo de los 162 kilómetros de muro, una hilera de farolas que iluminaba la zona de tránsito de la policía fronteriza oriental, y el muro propiamente dicho. La zona situada entre las verjas y el muro era conocida como la franja de la muerte, pues casi todos los que murieron intentado escapar lo hicieron en esa zona.

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Literatura de viajes

La partida

Ordené sacar mi caballo del establo. El criado no me comprendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y monté. A lo lejos oí el sonido de una trompeta, le pregunté lo que aquellos significaba. Él no sabía nada, no había oído nada. En el portón me detuvo para preguntarme:

-¿Hacia dónde cabalga el señor?
-No lo sé -respondí-. Sólo quiero irme de aquí. Partir siempre, salir de aqui, sólo así puedo alcanzar mi meta.
-¿Conoce, pues, su meta? -preguntó él.
-Sí -contesté yo-. lo he dicho ya. Salir de aquí, esa es mi meta.

Franz Kafka.

París

– ¿Sí, señor?
– Menú doble whopper con coca-cola light
– ¿Quiere hacerlo gigante por 50 centavos?
– …. ¿Perdón? Eh…. no, no, está bien, está bien
– Perfecto señor, serán 6,50 señor
– Ss..sí, sí, claro. Aquí tiene.
– Gracias, señor
– …Disculpa, ¿es ése tu verdadero nombre?
– ¿Perdón?
– Si es ése tu verdadero nombre, el de la chapa, digo.
– Sí, señor.
– ¿Y de qué es la A?
– De Arthur, señor.
– ¿Arthur? ¿Quieres decir que te llamas Arthur Rimbaud?
– Pues sí, señor
– ¿Pero tú sabes quien es Arthur Rimbaud?
– No le entiendo… Yo soy Arthur Rimbaud…. mi padre es Arthur Rimbaud… no sé qué quiere decir.
– Ya, perdona, Rimbaud es un poeta francés muy famoso…
– ¿De veras? No tenía ni idea…
– Pues sí… no tiene importancia… en fin… muchas gracias… por cierto… ¿De dónde eres hijo?
– De París, señor. De París, Texas.

Autor desconocido, encontrado en Eme Minúscula y en Una ciudad llamada Perdición.

 

Die Mauer

En la madrugada del 12 al 13 de junio de 1961, más o menos sobre las dos de la mañana, los pasajeros de un tren con dirección a Berlín fueron desalojados en la estacíón de Wannsee por tropas de la RDA. El tren fue devuelto a su lugar de origen, y a los pasajeros se les devolvió el importe del billete. En otras estaciones alrededor del sector occidental de Berlín ocurría lo mismo simultáneamente. Una hora antes, la radio oficial del partido comunista germano oriental había suspendido su prorgamación habitual para emitir un comunicado oficial:

Los gobiernos de los estados miembros del Pacto de Varsovia se dirigen a la Cámara Popular y al gobierno de la RDA con la propuesta de establecer un orden tal que obstruya el camino a las intrigas en contra de los países socialistas y que garantice una vigilancia segura en toda la zona de Berlín Este.

La palabrería burocrática del régimen no dejaba entrever lo que sucedería en las siguientes horas. En todas y cada una de las calles que cruzaban del sector soviético de Berlín al resto de la ciudad sucedió lo mismo. Tropas de la RDA levantaron los adoquines de las calles e instalaron alambradas de un extremo al otro de la calzada, unos metros por detrás de los famosos carteles que anunciaban la partida de los sectores aliados. En las fuerzas de seguridad y las tropas aliadas estacionadas en Berlín Oeste cundió el nerviosismo. En plena Guerra Fría, el mero intento por parte de la URSS de avanzar sobre la parte occidental de la ciudad habría supuesto la guerra. Pero las tropas soviéticas y germano orientales permanecieron en su lado de la raya. Había comenzado la construcción del Muro de Berlín. La madre de todas las fronteras.

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